Publicado en: 20 mayo, 2015

Noticias Uruguayas 20 mayo 2015

Por Colectivo Noticias Uruguayas

Uruguay:zur:Son memoria, son vida abierta: 20ª Marcha del Silencio // El plan cóndor sigue vivo por Jorge Zabalza

“Obama planea conquistar el mundo con las corporaciones” // TPP y TISA: Obama pacta con total secretismo acuerdos que cambiarían el mundo // GANDASEGUI / Panamá: cómo el tratado de libre comercio con EEUU arruinó el agro // Paul Craig Roberts: “La legendaria economía estadounidense ya no existe” // “No hay más oro en la Reserva Federal” // Denuncian a EEUU en la ONU por brutalidad policial, racismo y asesinatos con drones // Venezuela:Luis Britto: “La oposición venezolana busca un golpe de estado o una intervención extranjera” // España: 20 detenidos y más de 70 heridos :la actuación policial en el muro de Gasteiz // PODEMOS molesta, a unos y otros // Terrorismo mediático contra PODEMOS en “El Mundo” // Uruguay:zur:Son memoria, son vida abierta: 20ª Marcha del Silencio // El plan cóndor sigue vivo por Jorge Zabalza

 

URUGUAY
¡TODOS A LA MARCHA DEL SILENCIO!

Lunes, 18 Mayo, 2015 – 23:19

Son memoria, son vida abierta: 20ª Marcha del Silencio

Siboney Moreira / Foto: Colectivo Rebelarte
Porque la memoria se construye desde abajo, porque no hay olvido ni perdón, porque la memoria sigue reclamando justicia. Este martes 20 de mayo se realizará la vigésima Marcha del Silencio, donde, como todos los años, la Av. 18 de Julio se verá colmada de uruguayos que reivindican la historia de aquellos que se convirtieron en un ejemplo de lucha y resistencia.
Madres y Familiares de Detenidos Desparecidos, acompañados por otras organizaciones sociales, convocan a participar de una nueva movilización, concentrando, como tradicionalmente sucede, en las calles Rivera y Jackson a partir de las 18.30hs.Esta organización, que surgió en los años 70, en plena dictadura militar, comenzó a reunirse por esos tiempos denunciando la desaparición de sus familiares, con la esperanza de volver a verlos con vida. Ocuparon las calles, alzaron sus voces y emprendieron, desde el dolor y la desesperación, una lucha que hasta hoy no da descanso.

Todos los años, desde 1995 -momento en que se realizó la primer marcha del silencio-, la movilización popular que ocupa los 20 de mayo nuestra principal avenida, nos recuerda que la memoria se mantiene viva, y se mantiene alerta.

¿Por qué “Marcha del silencio”?

Como explica el escritor uruguayo Ignacio Martínez en El futuro demanda mi memoria, “Es de silencio porque todavía siguen gritando desde sus heridas abiertas que no dejemos de marchar, que hay que llegar a un futuro de verdad y de justicia, para empezar, entonces, a caminar más derechos y más humanos…por ahora hay que seguir caminando en silencio, porque ese silencio es más poderoso que todas las voces, salvo las voces de ellos que desde ese silencio siguen diciéndonos con dignidad, con entereza, que la más íntegra condición humana es vivir en la verdad y la justicia”.

Es un silencio acompañado por los rostros de quienes aún están desaparecidos, levantados en alto desde las manos de aquellos que los siguen buscando. Un silencio que sólo se ve interrumpido por el recuerdo de sus nombres, por el de cada uno de ellos.

Para este 20 de mayo

En el marco de este recordatorio, el próximo 19 de mayo se inaugurará en la fotogalería del Parque Rodó la muestra “Imágenes en silencio. 20 años de marchas”, donde, desde el lente de treinta y ocho fotógrafos, se intenta recuperar estos veinte años de lucha.

Por otra parte, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), está organizando la muestra “20 Marchas/20 Afiches”, que ya se encuentra en exposición en la explanada de la UdelaR. Los afiches recuperan las diferentes consignas que han acompañado cada una de las marchas del silencio, así como las imágenes y textos de la época.  Complementando esta iniciativa, la FEUU elaboró también un spot de convocatoria a la movilización.

Acceder a spot

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EL MINISTRO FERNÁNDEZ SOSTIENE QUE HAY SECTORES QUE ESTIGMATIZAN A LOS MILITARES. ¿QUIÉNES DESAPARECIERON PERSONAS? ¿QUIÉNES ASESINARON, VIOLARON Y TORTURARON? NO SON PREJUICIOS DE NADIE, EL ESTIGMA SURGE DE LA HISTORIA DEL TERRORISMO DE ESTADO Y SOLAMENTE LLEGARÁ A SU FIN CUANDO LAS ÉLITES POLÍTICAS DEJEN DE PROTEGER A LOS CRIMINALES Y SE HAGA JUSTICIA…¡BASTA YA DE IMPUNIDAD, FERNÁNDEZ HUIDOBRO! – Jorge Zabalza

Militantes de la FEUU preparan la Marcha del Silencio, ayer, en la sede de la federación. Foto: Pablo Vignali

Militantes de la FEUU preparan la Marcha del Silencio, ayer, en la sede de la federación. Foto: Pablo Vignali

Vive y lucha

Comisión de Derechos Humanos de la FEUU y su búsqueda por terminar con la “cultura de impunidad” en Uruguay.

Diego León, Felipe Berruti, Magdalena Menini, Gonzalo Álvarez y Santiago Pérez tienen en común que son parte de la Comisión de Derechos Humanos de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU). Entrevistados por la diaria, hablaron de los trabajos que están realizando desde ese ámbito, entre ellos, la grabación de un spot (https://www.youtube.com/watch?v=6S1o4VhaoiM) en el que varias personalidades de la cultura y el deporte explican por qué consideran importante concurrir a la 20ª Marcha del Silencio, que se realizará mañana.
Según contaron, la realización del spot fue “muy removedora” para los integrantes de la comisión. A la hora de pensar en un guion, encontraron que los discursos sobre el tema de quienes han trabajado o militado al respecto es “bien distinto” al de quienes no han tenido ningún acercamiento. Además, Berruti planteó que si bien la izquierda política y social tiene un discurso marcado contra la impunidad de los crímenes cometidos en la última dictadura, “se sigue permitiendo que el absurdo continúe”. Con el spot buscaron mostrar que, más allá de los posicionamientos políticos sobre el tema, cada persona puede tomar “decisiones morales y éticas de manera autónoma” y reinstalar el tema en la agenda.
Berruti criticó que muchos integrantes de la izquierda critican la impunidad pero siempre aparece “un pero”; por ejemplo, cuando establecen que “hay otras prioridades”. Los militantes estudiantiles se preguntan “cuál es la arquitectura de la impunidad en la sociedad uruguaya que hace que este tema siga sin resolverse”. Al respecto, Pérez se preguntó por qué Eleuterio Fernández Huidobro sigue siendo el ministro de Defensa cuando todas las organizaciones de derechos humanos reclaman su salida. Álvarez, en cambio, se preguntó “por qué se sigue diciendo que todos somos iguales ante la ley cuando quienes murieron hace 40 años no tienen acceso a la justicia y ni siquiera su familia tiene derecho a encontrar el cadáver”.
Más allá
Pero los militantes cuestionan el vínculo de Uruguay con la impunidad más allá de lo ocurrido en la última dictadura, aunque sostienen que se trata de episodios que pautan gran parte de la actualidad del país. Pérez dijo que el vínculo con la memoria en Uruguay no es el mejor. Cuestionó, por ejemplo, que la ex cárcel de Punta Carretas hoy sea un centro comercial.
El tema de la defensa de los derechos humanos no puede plantearse como un período histórico. En este sentido, plantean que, además de las violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de Estado, el país sigue viviendo en un sistema regido por la impunidad. Aseguran que eso puede verse en situaciones de maltrato en centros de detención o en episodios de abusos policiales en algunos barrios de Montevideo. Los militantes analizan también que la división política entre izquierda y derecha no resulta útil para distinguir a los que están del lado de la impunidad de los que no. Al respecto, Berruti asegura que es un tema que “la izquierda debe discutir más”.
Álvarez ve ilustrada esta falta de discusión en los dichos de Fernández Huidobro en el congreso del Frente Amplio de 2003, cuando argumentó, en medio de una discusión con el fallecido Hugo Cores, que no había que incluir la derogación de la Ley de Caducidad en el programa para las siguientes elecciones, en tanto significaba una amenaza para el triunfo electoral. En este sentido, los estudiantes reclamaron “definiciones claras” dentro de la izquierda respecto a qué posición defender.
Pérez afirmó que la búsqueda de verdad y justicia sobre los crímenes de la última dictadura es un tema que no puede esperar más, porque “la variable tiempo es fundamental”. Además, advirtió que, pese a que para mucha gente el tema se vuelve menos grave a medida que pasa el tiempo, en realidad debería ser a la inversa, y sostuvo que, “como jóvenes, nuestro rol es concientizar sobre ese aspecto”. La comisión de la FEUU tomó el tema de la próxima Marcha del Silencio como prioridad, a pedido de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, que les planteó que, con el avance de los años, el colectivo está teniendo problemas para organizar actividades.
Muchos de los militantes que ahora tomaron esta causa militaron, en 2009, por la anulación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado y, el año pasado, contra la baja de la edad de imputabilidad. Durante la entrevista, señalaron que estos temas tienen una base común desde el punto de vista de los derechos humanos y que la aparición de nuevas causas les permitió un aprendizaje acumulado en la materia.
Facundo Franco – La Diaria

Los gráficos de Gabriel “Saracho” Carbajales


20 de mayo: No hay olvido

Marcha del silencio: “no es necesario enterrar el pasado y olvidarlo para ir hacia adelante”

“Yo fui miembro de las dos comisiones que organizaron los dos plebiscitos, y los perdimos por muy poco. Y seguiría perdiéndolos un millón de veces. Porque yo no creo que valga la pena vivir para ganar, creo que vale la pena vivir para hacer lo que la conciencia te dicte que debes hacer, y no lo que te conviene. Y esto vale para todo: para la política, para la vida, para el amor, para el fútbol” (Eduardo Galeano)

17 de mayo de 2015 a las 20:49 hs Actualizado a las 23:10 hs – LR21

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Gerard Cretenze

Gestor de proyectos y escritor.

Rosa de Berlín

Berlín,  Enero 1989.  Un grupo de uruguayos,  termo y mate infaltable,  recorríamos las calles de la ciudad rodeados de una inmensa cantidad de ciudadanos alemanes y de visitantes de todo el mundo.  Es la marcha que todos los años en esta fecha recuerda a Rosa Luxemburgo,  asesinada en la segunda década del siglo XX por el aparato policíaco militar alemán,  a los que educaban para odiar a los luchadores obreros. De otra forma no es posible comprender el culatazo que, con su rifle, un muy “valeroso”  soldado le propinó en la cabeza a una señora que medía 1,50 de estatura,  tenía casi  50 años,  y una discapacidad que le impedía caminar normalmente desde su infancia. Rosa cayó al suelo.  Su cabeza sangraba cuando un segundo culatazo,  del mismo y “tan valiente” soldado, la dejo inconsciente.  Era la noche del 15 de Enero de 1919.  No encontraron los restos de Rosa hasta el mes de mayo, casi irreconocible,  flotando en el canal.  Al menos,  ella si tiene una tumba.

La patraña y la verdad

Algo de ese  odio a la clase trabajadora y a los militantes progresistas es lo que alimentó  a los líderes de la impunidad en Uruguay,  a los grandes dirigentes promotores del olvido,  generadores de opinión  en contra de la verdad y de la justicia.  Esos que inventaron la teoría de los dos demonios y mintieron descaradamente cuando necesitaron  catalogar de guerra  a las violaciones de los DDHH ocurridas durante la dictadura,  cayendo una y otra vez en falacias de falsa oposición  y en deshonestidad intelectual.
En  primer lugar, porque no es necesario  enterrar el pasado, olvidarlo,  promover la injusticia,  para ir hacia adelante.  La verdad no provoca estancamiento. La reconciliación  no es hija del ocultamiento de los hechos,  aunque ellos sean aberrantes.  Esta es una visión a contramano de la historia.  Los juicios de Núremberg a los criminales nazis,  el descubrimiento y difusión al mundo entero de lo ocurrido  en los campos de concentración y la búsqueda incesante de los seres queridos acabada la segunda guerra mundial,   son muestran incontrastables de que la verdad es el impulso más saludable,  hacia el futuro.
En segundo lugar, porque  no hubo tal guerra en nuestro país.  En 1972 las FFAA  uruguayas declararon públicamente su triunfo sobre la guerrilla.  Salvo que los líderes de la impunidad entiendan por “guerra”:  secuestro de ciudadanos desarmados de sus domicilios por efectivos  militares ,  plantón,  picana,  submarino,  colgada,  tormentos físicos,  violencia desatada por especialistas entrenados para torturar,  asesinatos y desapariciones.
Ni los dirigentes políticos durante la Concertación Nacional Programática en 1984,  ni los legisladores durante la redacción de la amnistía a los presos políticos en 1985 utilizaron el concepto de guerra para describir esos hechos.  Esto es, porque todos sabían que se trató del más cruel,  atropellador y dañino Terrorismo de Estado.
La historia patética que también formó parte del cuerpo argumental de la impunidad, fue la probable inestabilidad que provocaría el juicio a los militares acusados de delitos de lesa humanidad,  agitando el “cuco” del golpe de estado.  En ese momento surgía entonces de modo contundente el verdadero temor de los ideólogos de la maldita ley: habría suficiente cantidad de pruebas para juzgar a los torturadores,  secuestradores y asesinos de las FFAA, de lo contrario sería inútil e innecesario  inventar una ley para atar de manos a la justicia.  Y posteriormente,  la vida  se encargó de demostrar el resto de la patraña,  cuando un gobierno que sí buscó caminos, a pesar de la “caducidad de la pretensión punitiva del estado”,  se propuso y logró juzgar y encarcelar a varios de los más abyectos líderes y ejecutores de las violaciones a los DDHH.

Los porfiados y el tiempo

El próximo 20 de Mayo los ciudadanos que  ayudamos a construir  día a día este país,  con entusiasmo,  sin estancarnos por recordar el pasado,  sin detener la marcha  para reivindicar verdad,  con el mismo impulso que salimos a trabajar todos los días,  con la misma energía y optimismo con la que  aplaudimos nuestros  aciertos y señalamos duramente nuestros errores,  estaremos una vez más allí,  en la Marcha del Silencio,  por  vigésima vez,  para seguir preguntando,  ¿Dónde están?
Como no reconocer en el ADN, de aquella movilización histórica de Berlín,  y de ésta marcha silenciosa y reclamante de Montevideo, las mismas fuentes de la dignidad humana,  el mismo respeto a valores irrenunciables  y la misma conciencia tenaz y responsable, que al decir Galeano,  no tiene nada que ver con ganar y perder.

Volveremos a sorprendernos de encontrar tantas caras jóvenes, tanto gurí,  tanta gurisa que aún no había nacido, cuando salimos por primera vez en 1995.  Y a contagiarnos en un proceso que nos retroalimenta,  donde  nosotros entregamos una  posta cargada de entrañables ideas, y hoy recibimos,  a su manera y a su modo el  protagonismo de estos adolescentes,  que sin solemnidades hace brillar esta marcha.  Una señal impresionante de la fuerza vital que tiene  este recuerdo y del carácter profundamente civilizado de este reclamo,  que  porfiado seguirá preguntando, preguntando y preguntando.

Volvemos a editar este artículo que publicaramos el 8 de febrero de 2015, haciéndonos eco de la iniciativa de los compañeros de COMCOSUR quienes por su parte también lo han reeditado.

El plan cóndor sigue vivo

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por Jorge Pedro Zabalza Waksman

zabalda
5 febbraio 2015
Una tarde quedó de capitán servicio el “Chepe” González en el cuartel de Paso de los Toros. Se emborrachó como dios manda y bajó a las catacumbas para verduguearmos un poco y matar el aburrimiento. Fue el día que Raúl Sendic le lanzó una trompada a través de las rejas y el “Chepe” se descontroló totalmente: “van a terminar como esos “pichis” que aparecieron flotando en el Río de la Plata, pero los vamos a tirar al agua acá nomás en el Río Negro”, gritó histérico. Esta primer noticia sirvió para sonsacar más información a los guardias. Repitiendo la versión oficial, algunos nos explicaron que los muertos eran “chinos” que tiraban de los barcos de pesca. Con un poco de imaginación supusimos historias parecidas a los “vuelos de la muerte”.
Cadáveres sin identificar
Al primero lo encontró Aurelio Leiva, el 8 de noviembre de 1975, exactamente al mediodía, en la ciudad de Carmelo, frente a la cantera vieja de Martín Chico. El último hallazgo lo hizo Rogelio González, el 7 de abril de 1979 a las seis de la mañana, entre el balneario Santa Mónica y la boya petrolera, en José Ignacio, departamento de Maldonado. En total fueron 31 cadáveres los que aparecieron en las playas de Colonia, Montevideo, Maldonado y Rocha. Casi 35 años pasaron hasta que el equipo de antropólogos dirigidos por López Mass, logró darles una identidad a cinco de los cuerpos hallados: María Rosa Mora, Floreal Avellaneda y Raúl A. Niño (argentinos), Liborio Gadea (paraguayo) y Atilio Eleuterio Arias (uruguayo). Todavía quedan 26 por identificar.
Todos los cadáveres fueron examinados por médicos forenses de la dictadura. Ninguno de ellos vio nada sospechoso en los signos de violencia que había en los cuerpos ni en las muñecas maniatadas con alambres. Ni la policía ni nadie investigó los hechos y se procedió a enterrar los cadáveres lo más rápidamente posible como “nn”, mientras la prensa informaba que eran marineros asiáticos desconocidos.Decenas de fiscales y jueces omitieron cumplir su deber: investigar los asesinatos para identificar sus autores. Por el contrario, encubrieron los crímenes sin el menor escrúpulo.

Sin embargo, dada la impunidad-ambiente del Uruguay, esos magistrados continuaron sus carreras después de 1985, año en que la dictadura se replegó a los cuarteles. Algunos de ellos, como Jorge Ruibal Pino, llegaron a ser miembros de la Suprema Corte de Justicia.Según el relato de Walter Pernas en BRECHA, la historia criminal de Ruibal se inició cuando era fiscal letrado de la ciudad de Carmelo en 1978: “A tres semanas de haber desempacado en su nueva oficina, llegó el aviso: el señor Emilio Diez caminaba a las ocho de la mañana por la costa del Parador Punta Gorda, en Nueva Palmira, donde las aguas del río Uruguay se juntan con las del Río de la Plata, cuando encontró un cuerpo tendido en la arena, boca abajo”. Jorge Ruibal Pino eligió renegar de los principios generales del derecho y esconder el expediente en el rincón más polvoriento de su fiscalía. Sus méritos como encubridor de desapariciones forzosas valieron para hacer carrera al amparo de la dictadura militar: en menos de un año fue Juez Letrado del departamento de Colonia. En su despacho se acumulaban los expedientes de los cadáveres no identificados hallados en el Río de la Plata. Con sus jóvenes 33 años, a Jorge Ruibal Pino, dejó que esas causas murieran por inanición. No le importaban unos cadáveres más o menos, lo importante era detener el avance del castro-comunismo internacional. Estaba orgulloso de pertenecer al brazo judicial de la dictadura militar.

El maestro Julio Castro
En 1981 Ruibal Pino recibió otro premio a sus merecimientos y fue nombrado en un juzgado penal de Montevideo, justo donde estaba radicada la denuncia por la desaparición forzosa del maestro Julio Castro. La cuestión de los desaparecidos era su karma, lo perseguía. Ruibal se cuidó de que el caso permaneciera encajonado en su escritorio. Y, cuando apenas retornada la legalidad tutelada en 1985, los familiares del maestro intentaron desempolvar la causa, Ruibal Pino no dudó un instante en colocar otro ladrillo en la muralla de impunidad: archivó la causa, postergando por veinte años la investigación de uno de los crímenes de lesa humanidad más horrorosos que cometieron las fuerzas armadas uruguayas.
Néstor Tróccoli, capitán de la marina uruguaya, fue arrestado en Salerno el 23 de diciembre de 2007. La fiscalía de Roma le imputa la desaparición forzosa de 30 ciudadanos uruguayos y seis italianos que vivían en Uruguay: Ileana y Edmundo Dossetti, Yolanda y Julio César D’Elia, Edgardo Borelli y Raúl Gambaro. Es lícito que el lector italiano se pregunte: ¿por qué no lo procesaron los jueces uruguayos? Para responderle es preciso hacer un poco de historia: el Pacto del Club Naval (1984) fue un acuerdo de los generales con dos partidos políticos (Frente Amplio y Partido Colorado), que permitió el retorno a la vida parlamentaria y electoral. Los mandos militares exigieron no ser castigados por sus delitos. A partir de entonces, la impunidad se volvió el programa político del partido militar y embanderados con ella, transitan esta “democracia” que se les impuso. La firmeza de sus reclamos doblegó la voluntad de las élites e impuso las políticas de impunidad que determinan el clima ideológico actual. El discurso y actitudes de olvidar y perdonar confunden a la gente, pese a que casi el 50% de los uruguayos votaron en el 2009 para anular la Ley de la Impunidad. En esa confusión medran jueces y fiscales que hicieron su carrera asociados con la dictadura militar -como Ruibal Pino, por ejemplo- y encubren a los acusados en lugar de procesarlos y condenarlos por sus crímenes. Pese a los recomendaciones internacionales de ser diligentes en las causas de derechos humanos, parecen haberse comprometido a desconocer las denuncias a militares acusados de desapariciones forzosas, asesinatos, violaciones y torturas.
Otro interrogante lícito es ¿Cómo diablos un delincuente de la catadura de Jorge Ruibal Pino llegó a la Suprema Corte de Justicia, el organismo encargado de velar por los derechos humanos?. La respuesta es sencilla y seguramente no puede enorgullecer al Frente Amplio: al quedar vacante un cargo de ministro de la Corte, en el Senado no hubo acuerdo para nombrar una persona más idónea y cediendo a las presiones de la derecha más rancia, los parlamentarios frenteamplistas designaron a Jorge Ruibal Pino pese a saberlo asociado al terrorismo de Estado. Sus méritos eran pertenecer a la masonería como Tabaré Vázquez, entonces Presidente del Uruguay, y ser el más antiguo miembro de los tribunales de apelación. Así es que personaje tan tenebroso desempeña en una de las funciones más delicadas del Estado, la encargada de vigilar por el respeto a los principios de la justicia y la democracia.
El caso de la jueza Mariana Mota
El Poder Judicial argentino, que está tan activo hoy día, hizo pública su intención de investigar el origen de los cadáveres que la dictadura uruguaya había enterrado sin identificar. Ruibal Pino, entonces presidente de la Suprema Corte, corría el peligro de ser llamado en calidad de indagado por encubrimiento. En consecuencia, quiso curarse en salud y logró que la Suprema resolviera por mayoría la prescripción de los crímenes del terrorismo de Estado: se estaba protegiendo a sí mismo, en su rol de encubridor de asesinos y torturadores.
La doctora Mota tenía en su despacho 55 expedientes con denuncias por delitos de lesa humanidad. Había procesado al Coronel Carlos Calcagno por la desaparición de Gustavo Inzaurralde y Nelson Santana y se atrajo el rencor de los “gorilas” del Centro Militar y del Ministro de Defensa, amigo del militar procesado. Mota estaba decidida a hacer valer las leyes internacionales que declaran permanentes -y, por ende, imprescriptibles- los delitos cometidos por el terrorismo de Estado. Ruibal no podía aceptarlo. Con el tácito consentimiento de Presidencia de la República, la Suprema Corte de In-justicia, desterró la juez Mota hacia un juzgado civil donde no molestara a los criminales impunes protegidos por las élites partidarias.
Obedeciendo la sentencia Gelman de la Corte Interamericana, la Dra. Rosana Canclini estaba diligenciando rápidamente el expediente ficha 2-39048/2011, donde se denuncia por tortura a los jefes, subjefes y encargados del S-2 de las unidades donde estuvieron recluidos los llamados “ nueve rehenes”. Más de cien torturadores serían llamados a declarar. Serían citados además, como testigos, José Mujica, el actual Presidente del Uruguay y Eleuterio Fernández, el vactual Ministro de Defensa. Canclini también fue desterrada a un juzgado en materia civil por una resolución “administrativa” de la Suprema Corte de Justicia.
El traslado forzoso de ambas juezas fue rechazado el 15 de febrero del 2014 por unos mil ciudadanos uruguayos que se hicieron presentes en las puertas de la Suprema Corte. Estaban Luisa Cuestas y otros referentes de la lucha contra la impunidad, artistas como Daniel Viglietti y Eduardo Galeano y destacados periodistas muy involucrados en el tema de derechos humanos como Samuel Blixen, Roger Rodríguez y Walter Pernas. Los ministros de la Suprema Corte tienen la piel muy delicada cuando les reclaman Verdad y Justicia y se quejaron de sufrir “presión sicológica”, que temieron por sus vidas e integridad física. En castigo por la protesta pacífica, han tomado medidas “ejemplarizantes” con algunos de los que fuimos a presenciar la represalia contra Mota y Canclini. El fiscal Zubía, hijo y sobrino de generales de la dictadura pidió nuestro procesamiento por el delito de asonada. Hasta el propio Fiscal de Corte, Dr. Jorge Díaz, entendió que era inconstitucional el pedido de procesamiento de su subordinado, pero …hasta el momento no hay ninguna novedad sobre cómo se dilucidará el caso y siete ciudadanos uruguayos continúan procesados violando su derecho a protestar.
Temerosas por las presiones del partido militar, las instituciones democráticas del Uruguay permanecen omisas frente a la impunidad de los criminales del terrorismo de Estado. No se toma partido decidido por la Verdad y a Justicia: ¿qué impide crear uno o dos juzgados especializados en crímenes de lesa impunidad para acelerar la investigación y procesamiento de los responsables? ¿Por qué no se dedican partidas presupuestales sustanciosas para la investigación? ¿Por qué no se forman equipos especiales? Sería simplemente cumplir con las recomendaciones de los organismos internacionales en materia de derechos humanos. La impunidad de los militares crea un clima subjetivo de doble moral que es funcional al terrorismo de Estado y tiene consecuencias concretas:
1) la violencia policial contra los jóvenes de los barrios empobrecidos, denunciadas por SERPAJ, IELSUR y otros organismo de derechos humanos;
2) las torturas que sufren los adolescentes recluidos en cárceles para menores de edad, denunciadas por el Instituto Nacional de Derechos Humanos en la Naciones Unidas;
3) la firma de acuerdos con los EEUU para la instrucción de policías y guardias carcelarios uruguayos. ¿Qué podrán enseñar? ¿Actuar como la policía en Ferguson? ¿Tratar a los detenidos como hacen en Guantánamo? Lo que enseñen los estadounidenses se agrega a lo enseñado por los israelíes, la misma policía que controla y persigue palestinos en Cisjordania.
4) la pusilanimidad del gobierno para denunciar el genocidio israelí en Gaza. Ni siquiera se ordenó el regreso del embajador uruguayo a Montevideo.
Los intereses comerciales imperan sobre la sensibilidad ante la violación de los derechos humanos: es un criterio derivado de la política de olvido y perdón del gobierno uruguayo.
El Plan Cóndor sigue vivo…

Jorge Pedro Zabalza Waksman,

(Minas, 1943), apodado “el tambero”, es un político uruguayo, ex dirigente del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T) y ex edil de la Junta Departamental de Montevideo. Estuvo preso en calidad de rehén durante toda la dictadura cívico-militar que gobernó Uruguay entre 1973 y 1985 (detenido desde 1972). Su hermano Ricardo Zabalza Waksman, también tupamaro, murió en una acción armada realizada por el grupo, el 8 de octubre de 1969, recordada como “Toma de Pando”. Su padre, Pedro Zabalza Arrospide, varias veces senador, formò parte del Consejo Nacional de Gobierno que gobernó Uruguay en el periodo 1952 – 1967 resultó asumiendo el cargo el 1 de marzo de 1959.

Justicia más allá de las fronteras

Desde marzo de 2013, en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de la ciudad de Buenos Aires, se está llevando a cabo un juicio histórico por los crímenes cometidos en el marco del llamado Plan Cóndor. De los más de 20 acusados, uno solo es extranjero: el ex militar uruguayo Manuel Cordero. Todos los demás son argentinos y están imputados por los delitos de asociación ilícita (todos excepto Cordero) y distintos casos de privación ilegal de la libertad. Hay, entre ellos, figuras emblemáticas de la dictadura argentina, como el ex dictador Reynaldo Benito Bignone (1982-1983), el ex comandante Santiago Omar Riveros y el ex dictador Jorge Rafael Videla, que murió poco tiempo después de que se iniciara el juicio.
La causa es realmente innovadora. Por primera vez, un tribunal nacional aborda los crímenes cometidos por el Plan Cóndor en todo su alcance geográfico. Nunca antes, además, se había utilizado la figura de “asociación ilícita” para juzgar la coordinación internacional establecida entre las dictaduras para cometer violaciones de los derechos humanos. Finalmente, es la primera vez que, en Argentina, un extranjero es imputado y la gran mayoría de las víctimas fueron extranjeros: de 106, 48 son uruguayos y 22 chilenos; hay también paraguayos y bolivianos.
El Plan Cóndor fue una red secreta de inteligencia y contrainsurgencia instituida por las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay en los años 70. Tuvo su origen en cooperación informal bilateral entre las fuerzas militares y policiales de Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay, ya en 1972, como relató Carlos Osorio en la audiencia del 6 de marzo de este año. Se formalizó en una reunión en Santiago de Chile a fines de noviembre de 1975. Desde ese año hasta 1981, torturó, asesinó y desapareció a cientos de líderes políticos, militantes, refugiados y exiliados, estableciendo un área de terror e impunidad sin fronteras en Sudamérica.
Los orígenes
La causa se inició en 1999 a partir de denuncias de familiares de extranjeros desaparecidos en Argentina y de argentinos desaparecidos fuera de su país. Luego se sumaron muchas otras. Cuando se presentó la primera querella, seguían vigentes en Argentina las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Por lo tanto, se acusó sobre todo a los altos mandos de ese país -que no podían alegar que cumplían órdenes como los oficiales inferiores- y a sus pares extranjeros. Asimismo, la imputación de privación ilegal de la libertad permitía considerar a la desaparición forzada como crimen permanente y avanzar con las investigaciones pese a las amnistías.
Debido a la complejidad del proceso por la cantidad de acusados, víctimas y países que abarca, la recepción de pruebas se organizó por pares de países, empezando por Argentina y Uruguay, hasta cubrir todos los que integraron el Cóndor. El juicio está ahora en su tramo final, a punto de empezar con la etapa de alegatos. El tribunal, compuesto por los jueces Adrián Federico Grunberg, Oscar Ricardo Amirante y Pablo Laufer, con Ricardo Ángel Basilico como juez suplente, recibió centenares de testimonios de sobrevivientes, familiares, peritos y expertos. Escucharlos es una experiencia conmovedora, y fundamental en la reconstrucción del rompecabezas del Plan Cóndor.
En los relatos hay rastros que muestran cómo se desarrollaba y actuaba la coordinación represiva. Por ejemplo, el hermano de un ex tupamaro, desaparecido en Buenos Aires en 1978, recordó el 20 de setiembre de 2013 cómo él le comentaba que “se tenía que cuidar tanto de la Policía argentina como de las Fuerzas Armadas uruguayas” y que había visto a varios de sus integrantes por las calles de la ciudad. Una semana después, un uruguayo que fue secuestrado junto con su padre en 1976 en Buenos Aires detalló cómo un grupo de tareas integrado por diez personas, vestidas de civil y con armas, rompió la puerta de su casa “con fuerza salvaje”. Entre ellas había un uruguayo al que luego pudo identificar como José Nino Gavazzo. Le ofrecieron un cigarrillo de la marca Nevada, que no se conseguía en Argentina. Después de que los liberaron, su padre le dijo que había reconocido a varios oficiales uruguayos en Automotores Orletti, entre ellos Hugo Campos Hermida, Cordero y Gilberto Vázquez, además de Gavazzo.
El 25 de marzo del año pasado, la hermana de un militante chileno del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) desaparecido en 1976 en Buenos Aires relató cómo fue secuestrada y torturada en 1977, en el centro clandestino de detención Club Atlético, en San Telmo. Al llegar había varios chilenos que la esperaban. Les preguntó por qué estaban allí y le contestaron: “Porque Pinochet así lo quiere”. Durante los interrogatorios querían que hablara de su hermano, aunque ya parecían conocer las respuestas: “¿Era del MIR?”; ella contestó que sí y le dijeron: “No eres mentirosa”. Ella preguntó si tenían a su hermano y le respondieron que “ya no”, que se lo habían llevado a Chile “porque allí tenía muchas cuentas por pagar”.
La importancia de la causa
A pesar de que faltan algunos meses para que se conozca la sentencia, se puede intentar hacer algunas evaluaciones preliminares. En primer lugar, este proceso, junto con el relacionado con el plan sistemático de robo de bebés, desempeña un papel clave para socavar la estructura de impunidad en Argentina, que comenzó a ser quebrada hasta que, finalmente, se anularon las amnistías y los indultos, lo que permitió que se reanudaran los juicios.
En segundo lugar, esta causa no tiene precedentes, por su intento de abarcar la complejidad de la represión en Sudamérica, con argentinos y extranjeros entre los acusados y las víctimas, investigando crímenes que en todos los casos “cruzaron las fronteras” por involucrar a más de un país. Es la primera vez que un tribunal sondea la red transnacional de terror en su totalidad.
Finalmente, activistas y abogados abrigan la esperanza de que el juicio pueda tener un impacto en los países cercanos, sobre todo en los que se han quedado atrás en aclarar e investigar violaciones de derechos humanos en el pasado reciente.
La vinculación con Uruguay es contundente e indudable: hubo secuestros de uruguayos en prácticamente todos los países del Plan Cóndor. La última actualización de la Investigación histórica sobre detenidos desaparecidos uruguaya, de este año, identifica a 192 víctimas, de las cuales 137 desaparecieron en Argentina, 41 en Uruguay, nueve en Chile, tres en Paraguay, una en Bolivia y una en Colombia.
La causa por el Plan Cóndor comenzó en Argentina pocos días después de que la Suprema Corte de Justicia uruguaya dictara, en febrero de 2013, una sentencia muy controvertida y criticada tanto en el ámbito nacional como internacional. En ella se afirmó que los crímenes de la dictadura no fueron de lesa humanidad, sino delitos comunes, y que por lo tanto pueden prescribir. En este contexto, un veredicto condenatorio en la megacausa argentina, con muchas víctimas uruguayas y un uruguayo imputado, puede convertirse en una herramienta importante para que los activistas locales presionen por avances en la investigación del pasado reciente, a fin de salir de la situación de semiparálisis en la que se encuentran las causas en Uruguay.
Una versión previa de esta nota fue publicada en Razones y personas.
Francesca Lessa – La Diaria

LA VIDRIERA IRRESPETUOSA
SACÁNDOLE EL C……..A LA JERINGA.
por Hugo Bruschi en el Año contra la Impunidad.

O tirándola al “obol” como se dice vulgarmente, cuando alguna pregunta o situación comprometida nos incomoda. Y una de las grandes preguntas, que todo hombre o mujer pensante – sabemos que quedan pocos – tendría que hacerse, es que poderes mágicos tiene el Sr. Eleuterio Fernández Huidobro, para estar sentado en un sillón ministerial. Se trata de un hombre que alcanzó 8.000 votos, muchos de ellos color verde y no por representar al medio ambiente precisamente. Un hombre que consecuentemente ha obstaculizado la búsqueda de pruebas, negando la entrada al predio militar a una jueza, un hombre que ha agraviado a los familiares y a las organizaciones de DDHH, un hombre en cuestión que pasó a formar parte de la impunidad reinante en el país, cuando al referirse a quienes tienen el deber como Institución del Estado de aportar datos, lo hace en términos de “nosotros”. Se necesitan más elementos de juicio para comprobar que estamos ante un defensor de quienes violaron, secuestraron y mataron gente indefensa?. La Vidriera cree que nó, que con ese prontuario ya no cabe agregar más. Pero al mismo tiempo, surge una pregunta inevitable y aún no respondida. Quién confirmó en su cargo a este individuo? Se sentó solo y dijo “de aquí no me mueve nadie”, se sentó de “pesado” como se dice vulgarmente? NO HABRÁ LLEGADO EL MOMENTO DE HABLAR CLARO, EN UN IDIOMA QUE TODOS PODAMOS ENTENDER Y DECIR QUE DESDE EL PRESIDENTE, HASTA TODOS LOS PARTIDOS INTEGRANTES DE LA COALICIÓN FA. SON RESPONSABLES DE ESA DESIGNACIÓN Y POR TANTO DE LA IMPUNIDAD QUE EL SR. FERNÁNDEZ HUIDOBRO REPRESENTA ?
Todo lo demás son versos muy bien escritos, para engañar a todos aquellos que gustan ser engañados.
Cómo se explica entonces, que aún desde los sectores más avanzados en términos de conciencia, se asombren de sus declaraciones o alienten esperanzas en alguna Comisión que buscará la verdad? Cómo se entiende entonces que al mismo tiempo que acusamos al Sr. Fernández Huidobro de todo lo que sabemos, apoyemos al mismo gobierno que lo proteje y lo designa ministro de Defensa Nacional o mejor dicho Ministro de la Impunidad Nacional? Cuánto tiempo podrá durar este doble discurso, el estar sentado en 2 sillas?
Estas cosas sólo pueden pasar, cuando una fuerza política actúa sin control alguno por parte de su militancia. De una militancia que observa y juzga, aquella militancia que nos diferenciaba de los Partidos Tradicionales, en donde la gente sólo se arrimaba al Comité, en busca de empleos o de algún favor. Lo más jóvenes quizás no lo sepan, pero en este país hubo un sector del Partido Colorado, la Lista 15 de Luis Batlle que funcionaba como una oficina de empleos, jubilaciones, pensiones, favores de todo tipo, tarjetas para la leche, teléfonos, etc. Y ese era el secreto de sus éxitos electorales. CUALQUIER SIMILITUD CON LA REALIDAD, NO ES PURA COINCIDENCIA. Tal vez por ello y en esta triste realidad que nos toca presenciar, nadie diga nada, nadie le exija al Dr. Tabaré Vazquez explicar las razones por las cuales el Sr. Fernández Huidobro es ministro. La Vidriera no tiene la bola de cristal y tampoco es dueña de verdad alguna, pero sospecha que el Sr. Fernández Huidobro ha sido una “imposición” no manifiesta de las FFAA, pero que Tabaré Vázquez con buen olfato captó en el aire. Este es el hombre que les asegura buenas relaciones con los uniformados y si así no fuera, que expliquen entonces cuales motivos, cuales méritos reune este hombre, para estar allí sentado.
Esta gente practica la maniobra diversionista con asombrosa eficacia y tratará siempre de desviar la atención hacia fulano o mengano como si se tratara de hombres de otros Partidos. Y en el peor de los casos, cuando las evidencias los acorralan, dicen “no compartimos los puntos de vista del Sr. Ministro”. PERO EL SR. MINISTRO SIGUE ALLÍ SENTADO…………

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