Noticias uruguayas 2 diciembre 2015

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URUGUAY

PLAN CÓNDOR

Tribunal de Roma inició proceso para esclarecer la muerte del militante

del Partido Comunista Revolucionario uruguayo Héctor Giordano

Un tribunal italiano inició el proceso para aclarar la desaparición del dirigente del Partido Comunista Revolucionario uruguayo Héctor Giordano, ocurrida en 1978 en Buenos Aires en el marco del Plan Cóndor.

29 de noviembre de 2015 a las 19:57 hs Actualizado a las 20:35 hs LR21

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El Tribunal de Roma cumplió otra instancia de la indagatoria por la que trata de esclarecer la muerte y desaparición de 23 ciudadanos italianos durante el Plan Cóndor de coordinación represiva de las dictadura del Cono Sur, durante las décadas de 1970 y 1980.
En una reciente audiencia se abordó el caso de Héctor Giordano, dirigente del Partido Comunista Revolucionario del Uruguay, quien luego del golpe de Estado del 27 de junio de 1973, se exilió en Argentina.
Su hija Lucía, parte civil durante el proceso, quien declaró en calidad de testigo, dijo -en declaraciones a la agencia de noticias a Efe- que su padre fue secuestrado en Buenos Aires en 1978 y que, desde entonces, no lo ha vuelto a ver.
“Varios testigos afirmaron haber sido interrogados junto a Giordano por militares argentinos pero también uruguayos, en el Plan Cóndor”, dijo la hija del ciudadano desaparecido.
Lucía Giordano señaló a uno de los imputados en el proceso, “el italo-uruguayo Jorge Néstor Troccoli, como responsable en aquellos momentos de las operaciones represivas”.
“Queremos saber la verdad sobre el destino de mi padre, qué le pasó y qué hicieron con él. Es algo que llevamos como un duelo que no concluyó. Seguimos adelante pero es algo que no está cerrado. Para una persona que lo haya vivido, no saber, no conocer el destino de un ser amado es una cosa muy dura y muy cruel”, expresó.

Acusación

La acusación fue planteada por el fiscal Giancarlo Capaldo, quien lleva más de una década de investigación sobre la desaparición y muerte de 23 ciudadanos italianos muertos a manos de las dictaduras del Cono Sur.
Están imputados 30 antiguos militares vinculados a la Operación Cóndor: dos bolivianos, nueve chilenos, cuatro peruanos y quince uruguayos.
En la lista de los militares uruguayos acusados se encontraba Iván Paulós, fallecido en abril pasado.
También son acusados: Gregorio “Goyo” Álvarez, encarcelado desde 2007 por violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar (1973-1985) y que fuera presidente de facto de 1981 a 1985.
Además de: Jorge Alberto Silveira, Ernesto Avelino Ramas, Ricardo José Medina, Gilberto Valentín Vasquez Bisio, Luis Alfredo Maurente, José Felipe Sande, José “Nino” Gavazzo, José Rica Arab, Juan Carlos Larcebeau, y Ernesto Soca.
También se encuentran: el teniente Ricardo Eliseo Chávez Domínguez, Pedro Antonio Mato Narbondo y Jorge Néstor Troccoli.

Fabio María Galiani, abogado de Uruguay en el juicio en Italia relacionado con el Plan Cóndor. Foto: Santiago Mazzarovich (archivo, octubre de 2015)

Fabio María Galiani, abogado de Uruguay en el juicio en Italia relacionado con el Plan Cóndor. Foto: Santiago Mazzarovich (archivo, octubre de 2015)

Se suman

Más familiares y testigos aportaron documentación en juicio por el Plan Cóndor en Roma.

“Fui detenido el 16 de mayo de 1973 y condenado a diez años de cárcel. Cuando salí fui a buscar a mis compañeros de lucha y me di cuenta de que muchos habían desaparecido. En 1985 la madre de uno de mis compañeros del Partido Comunista Revolucionario (PCR), Nebio Melo, me pidió que investigara la desaparición de su hijo y del compañero Winston César Mazzuchi, que fue secuestrado con él en Buenos Aires. A partir de ese momento empecé varias búsquedas y me sumé a una organización de ex detenidos políticos, Crysol, de la que también fui responsable”. Lewis Rostán, militante del PCR, fue uno de los declarantes en la audiencia del viernes en Roma, en el juicio por la coordinación represiva del Plan Cóndor. En una declaración abundante en detalles y documentación, relató a la fiscal Tiziana Cugini y a la Tercera Corte d’Assise de Roma datos, historias y conexiones; luego respondió a las partes civiles y a los abogados de la defensa de los imputados, entre los cuales se encontraba Francesco Guzzo, defensor del capitán de navío retirado Jorge Néstor Tróccoli, que como siempre no se presentó en el Aula.
Rostán expuso el resultado de sus investigaciones a partir de la autorización que se le otorgó como investigador de Crysol, en 2005, para acceder a todos los archivos políticos: “Durante toda la dictadura todas las armas, Marina, Ejército, Fuerza Aérea y Policía, trabajaron en coordinación. Hasta 1977 la fuerza principal de represión era el Ejército, después fue la Marina, que fue responsable de las campañas en contra del PCR y de los GAU [Grupos de Acción Unificadora]”. Luego comenzó la colaboración con la Marina argentina. Rostán hizo referencia al legajo personal de Tróccoli: “En el expediente de Tróccoli hay varios documentos que nos hacen entender su relación con los militares argentinos, en particular con el ESMA [Escuela Superior de Mecánica de la Armada]”.
Rostán también se refirió a la información hallada sobre la desaparición de Héctor Giordano y la responsabilidad del dictador Gregorio Álvarez: “En 2007, con un equipo de ex presos políticos investigamos los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores relacionados con la documentación dirigida a Álvarez y todo lo firmado por él sobre el tema desparecidos. Obtuvimos una serie importante de documentos que tenían estas características: ninguno era una prueba contundente, pero en conjunto se deducía que Álvarez sabía que había cientos de desaparecidos en Uruguay. Había un documento que por sí solo era muy importante. En julio de 1978 el general Álvarez era comandante en jefe del Ejército y firmó una orden de servicio interno diciendo que él era responsable absoluto de todos los hechos vinculados a los derechos humanos. Ese documento tenía el número 7777/78. En julio de 1978, fecha del secuestro de Giordano, se puede decir que toda la situación estaba en manos de Álvarez”.
El abogado de la República Oriental del Uruguay, Fabio María Galiani, interrogó al testigo buscando puntualizar las acusaciones en contra de Gavazzo -“Gavazzo fue uno de los represores que no se ocultaban. Al contrario, se identificaba, era narcisista y se sentía orgulloso de ser represor”, relató Rostán- y de Tróccoli: “Hay dos órdenes del presidente de la República y del ministro de Defensa, una en 1978 y otra en 1979, para que Tróccoli desarrollara un curso en Puerto Belgrano. Pero en el mismo legajo hay una evaluación de noviembre de 1978 en la que se aprecia su actividad en servicios de información, lo que prueba que actuaba en la ESMA cuando decía que estaba en Puerto Belgrano”. Francesco Guzzo, en defensa de Tróccoli, preguntó a Rostán si había conocido personalmente al capitán de navío: “No conocí a Tróccoli en aquellos años porque yo estaba detenido. Después no lo conocí porque no fui a buscarlo. No me mueve la venganza, sino conocer el destino de los compañeros desaparecidos”, contestó Rostán.
La hija de Héctor Giordano, Lucía, y las hermanas de Héctor, Marta y Miriam, relataron el operativo del secuestro del que fueron testigos indirectos, y todos los trámites y los años de búsqueda de su ser querido. Sus testimonios situaron la figura de Giordano, un abogado desde siempre comprometido con la causa de los estudiantes y de los trabajadores. “Nosotros teníamos mucha esperanza de que, cuando se reanudara la democracia, se pudiera entender algo de lo que pasó con él. Sin embargo, en Uruguay pusieron trabas a las investigaciones, la ley de caducidad impidió la investigación. Eso nos llevó a presentar el caso acá, en Italia, con la pretensión de conocer la verdad y de que se haga justicia. En Uruguay aparecieron hace poco los archivos del coronel [Elmar] Castiglioni y esperamos que allí se encuentre alguna noticia”, dijo Marta Giordano. El abogado Galiani anunció que ya pidió copia de esos archivos con el objetivo de estudiarlos en el marco del juicio.
Lucía Giordano, hija de Héctor, perdió a su papá cuando tenía 12 años. Ella vivía en Durazno con su madre y visitaba a menudo a su padre en Buenos Aires, y tiene de él un recuerdo muy vivo: “Era un padre comprometido con mi educación y siempre trataba de inculcarme sus valores de justicia social. Ya de pequeña me llevaba a las reuniones del sindicato, y aun estando muy ocupado trataba de pasar conmigo el mayor tiempo posible”. Lucía relató la sensación de peligro que respiró en sus últimos viajes a Buenos Aires y la última vez que se reunió con su papá: “Me generó miedo, entre otras cosas, por no poder preguntar ni averiguar lo que pasaba. Esa sensación se sostiene hasta el día de hoy y es uno de los motivos por los que necesito, aun ahora, a la edad que tengo, así como lo necesita la sociedad uruguaya, que se termine esa etapa y sepamos qué pasó”.
Ubal Lanne fue la última persona en ver con vida a Héctor Giordano. Militante del PCR, aunque la Organización de las Naciones Unidas le había otorgado el estado de refugiado, fue secuestrado en Buenos Aires el 3 de junio de 1978 y conducido al centro clandestino de detención La Casona-Base Aérea El Palomar, donde se encontró con Giordano, a quien ya conocía. En algunos momentos pudieron intercambiar informaciones, y Lanne declaró que cuando fue liberado, el 5 de julio, Giordano permanecía en el centro. Confirmó, asimismo, la presencia de militares uruguayos en La Casona de Buenos Aires.
Sin documentos
La audiencia del viernes fue atravesada nuevamente por una polémica entre el abogado Galiani y la Fiscalía, a raíz del análisis del legajo de Tróccoli. Galiani señaló a la Corte que durante las audiencias preliminares él había depositado 20.000 páginas de documentación, incluido el expediente del capitán de navío, y que ese material debería encontrarse en la Fiscalía. “Pero hice un pedido oficial a la oficina del fiscal Capaldo para tener una copia de esa documentación y parece que no se encuentra, debido al hecho de que las dos secretarias se jubilaron… Se trata de diez carpetas de material traducido y legalizado”, continuó Galiani. La Corte advirtió que la situación debía resolverse o, de lo contrario, se vería obligada a denunciar los hechos al jefe de la Procura de Roma. La fiscal Cugini contestó que toda la documentación que se refiere a los testigos ya escuchados fue entregada y que otro material será entregado junto a los informes de los asesores.
Nadia Angelucci desde Roma, Italia // La Diaria

Fue el útimo muerto durante la dictadura

Descubrirán placa en homenaje a Roslik en el cuartel donde lo mataron

En un hecho inédito el Poder Ejecutivo rendirá homenaje al doctor Roslik en el lugar donde lo mataron.
Roslik

El próximo domingo se colocarán dos placas conmemorativas en dos batallones del Ejército Nacional, una en memoria de Vladimir Roslik y otra donde funcionó el Batallón Nº 5, sitio donde se violaron los derechos humanos durante la dictadura.
Así lo informó el Ministerio de Defensa Nacional (MDN), agregando que los actos se realizarán en el marco de lo dispuesto por los artículos 7 y 8 de la Ley 18.596.

Los actos comenzarán a las 10.30 horas cuando se colocará una placa señalizando el lugar donde funcionó el Batallón de Infantería Nº5 del Ejército Nacional, donde se violaron los derechos humanos en la última dictadura cívico militar. La instalación de la placa se llevará a cabo en donde hoy funciona el Mercedes Shopping, en la calle Don Bosco 738.
Posteriormente a las 15 en la sede del Batallón de Infantería Nº 9 en Fray Bentos (Río Negro), se colocará una placa en memoria de  Vladimir Roslik, último muerto de la dictadura cívico militar, asesinado por torturas el 16 de abril de 1984 en esa unidad militar.

Estas actividades se llevan a cabo a través de la organización del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en coordinación con el Ministerio de Defensa Nacional.

Cardenal Sturla

Desaparecidos: las parroquias reciben datos

Publicado el Lunes 30 noviembre de 2015 , 6:00am – La República uy

“Yo creo que lo que no hay que hacer es hablar mucho”, afirmó ayer el cardenal Daniel Sturla en relación a la eventual información aportada a parroquias u otros centros religiosos sobre detenidos desaparecidos.

Afirmó que tanto las parroquias, al igual que las sinagogas o pastores de otras iglesias, “están dispuestos a escuchar alguna información a mantener la confidencialidad y a derivarla a quien corresponda”.
Consultado sobre si en efecto ha llegado información relevante, respondió que cree que “ hay algunos uruguayos que tienen alguna información y que esa es buena que llegue”. Agregó que después “hacen el trabajo serio de tratar de ver la veracidad de esa información, de tratar de confrontarla con otras, bueno, quizás se pueda llegar a saber un poquito más de la verdad, sobre todo, a descubrir esos restos de desaparecidos y dar paz a las familias”.
En octubre pasado, desde Roma, Sturla anunció que la Iglesia Católica uruguaya había puesto a disposición del grupo de Familiares de Detenidos Desaparecidos toda su infraestructura parroquial en todo el país a los efectos de recabar datos que permitan ubicar restos de detenidos desaparecidos. Entrevistado en radio Oriental a través de un contacto telefónico,recordó la invitación recibida de parte de la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos para colaborar en la búsqueda de información.
Familiares había lanzado una campaña de “sensibilización” a través de la cual solicitó a la población que “entregue su carta, su mensaje en alguna parroquia, templo o sinagoga en todo el territorio nacional, o en Nicaragua 1332, apto 205, o llame al teléfono 0800 9942 y deje grabado su mensaje desde un teléfono particular o un teléfono público”, agrega el comunicado. La campaña fue dirigida a aquellos que sepan “algo” o “conozcan algún detalle” que contribuya a “encontrarlos”. “Le pedimos un gesto de humanidad. No importa en qué circunstancias estaba”, se señaló en una carta.
En la oportunidad, hizo uso de la palabra Javier Tassino, miembro del colectivo e integrante de la Comisión por Verdad y Justicia, designada por el Presidente Tabaré Vázquez para investigar sobre el tema. Sturla recordó que lo que interesa en este caso “a este grupo, no es llegar a quienes son los que saben sino tratar de encontrar los restos”.

Un torturador de alfombra roja

El torturador Jorge Gundelzoph (y Nin Novoa escuchando en primera fila)

por Samuel Blixen

26 noviembre 2015

¿Por qué Jorge Gundelzoph, el “Charleta”, siendo como lo es un sádico torturador y violador, no ha sido todavía procesado por la justicia? Una respuesta simple: el Charleta goza de la misma impunidad que el resto de los represores, porque más que en traidor se convirtió en un esmerado discípulo que pronto superó a sus maestros.

El colega Carlos Peláez se preguntaba en su columna diaria del programa Rompkbzas, de El Espectador, por qué Jorge Gundelzoph, el “Charleta”, siendo como lo es un sádico torturador y violador, no ha sido todavía procesado por la justicia aun cuando, interrogado por magistrados, admitió algunas de las numerosas acusaciones que penden sobre él. La pregunta venía a cuento porque la fiscal Ana María Tellechea solicitó a la jueza penal de 9º turno, Blanca Rieiro, el procesamiento del Charleta por el delito de torturas, en una causa que se habría iniciado en 2013 y que ahora parece tener una primera conclusión. El periodista contrastaba la celeridad con que Héctor Amodio Pérez fue procesado a los pocos días de pisar suelo uruguayo con la dilatada instrucción en el juzgado penal 9º, pese a los numerosos testimonios de víctimas, en su gran mayoría del Partido Comunista.Amodio y Gundelzoph comparten una misma cualidad: ser traidores a sus respectivas organizaciones y verdugos de sus antiguos compañeros, aquél del Mln, éste del Partido Comunista. Amodio identificaba tupamaros desde una camioneta militar, con aperos de soldado; Gundelzoph cazaba comunistas caminando por 18 de Julio con aires de gigoló; ambos son responsables por muertes en tortura, ambos tienen, además, veleidades de escritor. Pero a diferencia de Amodio, la conversión del Charleta incluyó todas las degradaciones e insanias que ofrece el oficio de torturador.

En las salas de tortura de las dependencias de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (Dnii), en Maldonado y Paraguay, el Charleta fue partícipe de los aquelarres que combinaban la picana, la colgada y el tacho, con las violaciones a hombres y mujeres y todo tipo de vejaciones. Allí el ex integrante de la Juventud Comunista tuvo ocasión de desprenderse de todo vestigio de su antigua militancia mediante el exorcismo de castigar con saña a prominentes militantes del Partido Comunista y permitir que los prisioneros encapuchados pudieran ver su rostro, como una forma de advertir y sumar miedos: “Mirá que te conozco”.Gundelzoph estuvo a la par de todos los policías torturadores de la Dnii, que competían en abandonar su condición humana a golpes de picana. En ese sentido, la pregunta que se formulaba Peláez tiene una respuesta simple: el Charleta goza de la misma impunidad que el resto de los represores, porque más que en traidor se convirtió en un esmerado discípulo que pronto superó a sus maestros. De aquel destacado equipo que integraban los Telechea, los Lemos, los Pre­zza, bajo la batuta del inspector Castiglioni, sólo uno, Ricardo Medina, está hoy tras las rejas; Ricardo Zabala, el policía que secuestró a Julio Castro, fue finalmente liberado por un tribunal de apelaciones que revocó el procesamiento de un juez penal.No se necesita ser militar para gozar de la impunidad; los policías también están amparados. Pero no todos los traidores. Así que aquella pregunta de Carlitos reclama una respuesta más afinada. ¿Qué cualidades de converso tiene este marrano como para ganarse, primero, la confianza del inspector Héctor Castiglioni y después la del reverendo Sun Myung Moon? Porque el Charleta pasó de la sangre y orines de los calabozos a las perfumadas alfombras del hotel Victoria Plaza; de torturador a editorialista de Últimas Noticias; de violador de adolescentes (entre ellas aquella que un día rechazó sus propuestas amorosas y por eso, sólo eso, fue conducida a Maldonado y Paraguay y obligada a dar lo que había negado) a figurita acicalada de inauguraciones y fiestas, tanto en Montevideo como en Punta del Este, en rol de azafata que se deja fotografiar abrazando a señoras maduras.

Sea como fuere, el Charleta dejó de ser el Charleta para convertirse en el señor Gundelzoph, tal es la alquimia que transmuta la secta Moon, que en Uruguay, con sus diarios, sus hoteles, sus plantaciones forestales y fundamentalmente su banco, el Banco de Crédito, acumuló una importante influencia en círculos políticos, económicos y empresariales, y por tanto, fuerza de presión. Para la secta fue fácil proyectar al Charleta como un representante destacado del emporio de intereses, bendecido muchas veces con fotografías que lo muestran a la diestra del reverendo.Los círculos políticos aceptaron sin cuestionamientos al señor Gundelzoph e ignoraron el costado tenebroso. Nadie puede hacerse el inocente, porque las iniquidades del Charleta son periódicamente expuestas por sus víctimas, en juzgados y en entrevistas de prensa. Menos el presidente Tabaré Vázquez, que aceptó recibirlo en su despacho, durante la primera presidencia, junto con otros dirigentes de la secta Moon para hacer entrega de una donación: un yate. El compromiso de Vázquez con la secta se había concretado, poco antes de esa fotografía indiscreta (¡qué poco tacto, el del Charleta!) cuando, a instancias del secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, abogado él de los moonies, decidió pagar 25 millones de dólares a Free Port, dando por perdido un juicio que los abogados del Ministerio de Transporte y el propio ministro, Rossi, creían ganado.Desde la foto de la Presidencia hasta la más reciente foto en la revista Galería, de Búsqueda, las señales son inequívocas. Ni siquiera el “Pajarito” Silveira, aun cuando se tostara la cara en una cama solar, tendría chance de aparecer en Galería; y el ex canciller Juan Carlos, por más católico que sea, no alimenta esperanzas de ser recibido en la Presidencia. De todas formas, quizás la fiscal Tellechea cambie la pisada, uno de estos días.

Traidores a sus propias organizaciones


JORGE «CHARLETA» GULDENZOPH ENTREGO A GONZALO CARAMBULA Y PARTICIPO EN LAS SESIONES DE TORTURA

El siguiente es el informe presentado el 2 de Julio de 1985 por el entonces Senador José Germán Araújo, en el Parlamento.

Pido disculpas al Cuerpo por ello, pero se trata de un testimonio sumamente valioso porque proviene de un hombre conocido por muchos, un inocente que debió enfrentar a la justicia militar. Además, durante todo este tiempo representó al Frente Amplio en la CONAPRO. Me refiero al señor Gonzalo Carámbula, periodista, candidato a diputado y hoy suplente de uno de los miembros titulares. Dice así:

“Cuando fui detenido, estaba almorzando en una parrillada céntrica, en el mostrador, en marzo de 1976. Dos agentes vestidos de particular, se apersonaron, preguntaron mi nombre y me obligaron a dejar lo poco que quedaba de un churrasco con papas fritas. Minutos después, en las dependencias de inteligencia y Enlace, Departamento 5 al mando del Comisario Benítez, pretendieron sin éxito que comiera lo que acababa de vomitar, aquel almuerzo interrumpido. El operativo comenzó con golpes desde que me subieron a la camioneta y me taparon -encapucharon- con un campera.

Eran unos cinco agentes conducidos por un tal Pressa que a la vez de llevarme se cercioraron de que era el denunciado por alguien que estaba en la acera. Al llegar al edificio de las calles Maldonado y Paraguay, la brutalidad arreció al tiempo que cambiaban la campera por una capucha de verdad (bota de tela azul, de las que se usan para ingresar al quirófano).

Es prácticamente imposible relatar etapas o detalles de la tortura en orden cronológico. Todo se sucede, se mezcla vertiginosamente: los golpes, las esposas, el traslado incesante, el interrogatorio, los gritos de los torturadores y de los torturados. Queda el martilleo de la pregunta que no se responde, para vencer. En mi caso: ¿Dónde vivís? ¿Domicilio? Quedan fragmentos de las sesiones de torturas. Estuve colgado, desnudo, tomado con cuerdas desde las muñecas envueltas en trapos para evitar huellas futuras. (De todas formas, luego de nueve años, algo se nota en mi mano derecha). Cada tanto venían como a jugar con mi cuerpo, columpio de carne que mecían pesadamente con piñazos, insultos, patadas y preguntas. Para mí había pasado mucho cuando alguien comenzó a acercar pedregullo, o piedritas muy pequeñas, a las puntas de mis pies colgantes.

Desesperadamente, creyendo que era una gentileza de los que hacen el papel de ‘buenos’, intenté armar a punta de pie un montoncito para apoyarme en algo y reducir el estiramiento, dolor de hombros. Con risa delincuente de serial televisiva, quien acercaba las piedras me advirtió: ‘Ahora cuando te moje’ -empezó a echar agua- ‘la piel se te ablandará y las que ahora juntas se te meterán hasta el c… También en este triste campo, la imaginación no tiene límite. En algún momento me llevaron al submarino del subsuelo o de la planta baja. Consistía en lo que ya todos sabemos. Me ataron boca abajo sobre una tabla que permitía dejar la cabeza colgado. Al levantar el extremo posterior, en el que tenía atados los tobillos, la cabeza se sumergía en un tacho con agua». Despés de esto, agrega un signo de interrogación y continúa: «Participaban de la sesión unas cuatro o cinco personal a juzgar por las voces y el manipuleo de la tabla.

Quizás sorprenda que comente que no me resultaba tan dramático tragar agua hasta pensar en morir, como cuando me sacaban la cabeza pero no me dejaban respirar inmediatamente, presionando la capucha. Recuerdo especialmente que me amenazaban continuamente con ‘lo de Balbi’, joven militante comunista muerto en torturas en aquellos días. La insistencia con ‘lo de Balbi’ era mayor cuando estaba en el submarino. La furia aumentaba en los interrogadores en la misma proporción en que uno ganaba la paz de sentirse, vaya paradoja, más fuerte y más digno. La cabeza se permite volar, despegar de la situación concreta del dolor. Hablaba de la furia. ‘Me encontré en el medio de lo que después supe era la cocina del tercer piso. Por supuesto, seguía encapuchado y desnudo. De pronto entraron riéndose y comentando cuestiones de fútbol. Comenzó la paliza, luego la picana. Ya casi no me preguntaban nada. Reían. La electricidad me hacía contornear, girar, mover como una ‘gallina loca’ al decir de un torturador.

También allí tiraron agua. Descalzo y desnudo tocaban con la picana el charco y mi cuerpo y todo era igual. Me caía, daba vueltas, me paraba, volvía a caer en medio de sus risas. Se terminó. Quedé allí parado. (Hubo también en esa pieza un submarino sui generis, en el fogón de la cocina). ¿Cuánto había transcurrido? ¿Qué vendría ahora? Creo que todos nos hicimos estas preguntas en esas pausas. Entró entonces un personaje que me pareció más bajo y que tenía la voz de aquel Pressa. Tocándome el hombro, dijo: ‘Conmigo cantaron varios pesados con cruces encima. Vos que están pa’ la ideológica no me vas a joder’. No sentí en las otras formas del castigo, la seña de aquel instante, quizás fuera la inhumanidad directa. Que una persona sola, sin estímulos de público, sin el resguardo y el incentivo bestial del grupo de torturadores, sin estar drogado o borracho, pegara patadas y puñetazos en otra persona apenas vestida con la capucha y las esposas que aferraban las manos a la espalda. Fue sin duda de mis peores experiencias, es mi peor recuerdo. Todavía tengo presente el final de este capítulo; estaba en el suelo cuando me taconeó en la espalda diciendo, con tono de reproche, ‘¡me hiciste sudar!».

De todo esto está informando a la Justicia uruguaya el señor Gonzalo Carámbula.

«Pocas cosas más memorizo. Me llevaron a un baño y me ataron al caño de la ducha. Siempre tomándome las muñecas pero esta vez puestas a la espalda y estando yo en pie. Nunca olvidaré la desesperación que tenía por tomar algo. Hubo quienes se bañaron cerca mío. Cuando se fueron, lamí las paredes humedecidas por el vapor. Tenía, en ese momento, pantalones. Reclamé en vano permiso para orinar pero tuve que hacerlo encima. Pretender denigrar a veces así, sencillamente, o a veces más groseramente, como cuando me pegaron con un tablón en el pecho y en la boca haciéndome saltar los dientes. No viene al caso explicar el por qué de un intento de autoevasión que ensayé. Las razones quizás estén en la situación que he venido contando, pero mucho tiene que ver esa voluntad ilimitada por alcanzar la libertad, allí individual; por vencer la cárcel injusta, como lo hizo el pueblo, usando todas las armas que la iniciativa crea. Lo mío fue algo parecido a lo que intentaría Elena Quinteros unos meses después. He dicho que el interrogatorio concentraba baterías en el ‘¿Dónde vivís? ¿Qué domicilio tenés? ¿Con quién vivís? digo ahora que compartía entonces un apartamento con un compañero requerido por el delito de pensar distinto.

La policía, que no concebía mi intransigencia como un valor ético primero y menos como una forma más de lucha, se exacerbaba y descerrajaba más ferocidad. Para aliviar un poco la carga dije que había pasado las noches sin domicilio fijo, con la esposa de un poderoso industrial vinculado al gobierno y que no podía dar el nombre sin provocar un verdadero escándalo. Evidentemente, o no soy un buen artista o no les importaba si se involucraba a un personero de la dictadura. Lo cierto es que la bestialidad seguía en ascenso… Sin embargo, esa excusa me sirvió para hilvanar una ‘leyenda’. Dije que estaba dispuesto a denunciar el domicilio de la supuesta mujer, en tanto me llevaran a la terminal en Carrasco del ‘104’. Ocurrencia que me vino a la cabeza porque unos días antes de ser detenido me habían comentado que de allí para adentro estaba la casa del Embajador de México. La satisfacción de los torturadores no demoró en notarse, luego de estar dos días colgado, de los golpes, de los submarinos y la picana, vino una silla. Obviamente, se mantuvo la capucha, las esposas y los pantalones orinados. En aquella madrugada para mí sin clima, cuando se dispusieron a salir de ‘caza de bolches’ como ellos decían, me condujeron hasta la terminal.

Me liberaron de la capucha y las esposas como lo requerí. Descendimos y comenzamos a caminar para ‘marcar’ la casa de quien -imaginariamente- me había ‘enterrado’. Cuando caminaba flanqueado delante por dos agentes y detrás por tres, temblaba en mi la idea de la libertad. Buscaba ansiosamente la casa que tuviera las características que me habían reseñado (jardín al frente, dos pisos, verja) y buscaba el escudo de la República de México. Cuando estuve frente a una residencia que se me antojó con tales señales, me zambullí por sobre un portón al grito desesperado de ‘¡Embajador, embajador’ «.

Todo este relato de Carámbula, señor Presidente -tanto a él, como a mí, como seguramente al resto de los señores senadores- nos hace imaginar con más claridad todo lo que pudo haber pasado por la cabeza de Elena Quinteros aquel día de junio de 1976.

Continúa diciendo Gonzalo Carámbula:

«Los agentes quedaron paralizados durante unos segundos, pero ya cuando alcancé la escalera exterior de una casa que nada tenía que ver con México, sentí a mi costado, en la pared, el impacto de un balazo. Inmediatamente, como si hubieran llegado con esa bala, todas las manos y puños que antes sentí en la tortura otra vez sobre mí, en frenesí más intenso y cuando mi esperanza quedaba aferrada a un pestillo arrancado de una puerta que no se abrió. Es poco lo que recuerdo de los días inmediatos posteriores. Algunas escenas como cuando estaba en un piso, boca abajo, y me dieron un inyectable. Recuerdo que grité, o me pareció gritar, que no cantaría y que tampoco lo haría con pentotal y me contestaron que se trataba de un calmante. Recuerdo otro episodio, uno que para mí es algo especial. Estaba de plantón cuando se puso delante de mí un funcionario y me dijo:

«Así que no se te puede pegar, he’. A Gonzalo Carámbula le habían puesto un cartelito en la espalda que decía: «Prohibido tocar; está roto». Pensó unos minutos y comenzó a tocarme simplemente con la punta de sus dedos. Me parecía aquello una nueva golpiza porque mi cuerpo estaba hincado y amoratado. La «pera podrida» me llamaban los propios torturadores. Pero no satisfecho, volvió a las preguntas del principio: «¿dónde vivís?, y con comentarios de mi intento de fuga.

Esta vez me pateaba, despaciosamente pero me pateaba; me pateaba los pies hasta que me hizo salta las uñas de los dedos grandes. Sobre estos extremos pueden atestiguar familiares y amigos que me vieron a los cincuenta días, cuando el Juez militar de 3er. Turno no halló causa para abrir un expediente y el de 5º Turno tomó mi testimonio para incorporarlo a un expediente sobre la Universidad». Hasta la Justicia Militar, tuvo que reconocer la inocencia de Gonzalo Carámbula; y a inocente, a todos los inocentes de todos estos años, les han hecho este tipo de cosas. También pude constatar la presencia en todo ese período de Jorge Gundelzoph» el de la secta Moon «a quien también conocía de antes. Recuerdo particularmente que discutía con otros oficiales y les insistía sobre la necesidad de dotar a los jóvenes de Secundaria de una ideología, que no bastaba con perseguir a los comunistas. Según información posterior que pude obtener, esta persona que creo fue la que corroboró mi identidad desde la acera, según conté al principio, participó en el Congreso que realiza la Secta Moon en el pasado mes de marzo de 1984.

Por último, quiero señalar por la importancia que pueda tener para el esclarecimiento del caso Quinteros, que cuando estuve detenido en las circunstancias relatadas, conversé en más de una oportunidad con el agente apodado el «Cacho», a quién podría reconocer y estoy dispuesto a reconocerlo ante la Justicia. Esta persona, que trabajaba entonces según sus dichos como mozo del «Bar Hispano», denotaba su deformación cuando comentaba con naturalidad, sin tener noción de que hablaba de una vida, que si él hubiera estado el día de mi tentativa de autoevasión, hubiera acertado en el tiro. «El que te tiró era un aprendiz, yo te hubiera dado en el medio del lomo».

 

La economía de a pie.

LA MÁSCARA Y LOS HECHOS.

Primera quincena diciembre 2015.
LA MÁSCARA Y LOS HECHOS.

El balance de los datos económicos del 2015, revela la crisis, hasta para las cifras oficiales.

Industria, agro, construcción, comercio, se estancan o descienden niveles de actividad. El producto bruto interno que pretende medir la producción local, así lo exhibe, pese a que el BCU, sume la producción en zonas francas que prácticamente no tributan, son de muy dudosa contabilidad y ajenas a la dinámica del país.
Las tasas de desocupación crecen pese a que el INE, considera empleados hasta los que trabajan una hora semanal o están en seguro de paro.
Los tributos que como el IVA, recaen sobre el comercio de mercancías crecen menos que los niveles de precios mostrando el descenso de las ventas al mercado interno. Las cifras de exportación también se reducen.
Las contradicciones de las estrategias adoptadas por la conducción económica afloran en todos los ámbitos. La tierra se continua concentrando y extranjerizando. Los niveles de concentración de la riqueza son de tal magnitud que ciento veinticinco individuos poseen el equivalente a un tercio del producto del país.
El camino de la entrega de recursos a los grandes capitales extranjeros, e impunidad para los grandes capitales bancarios e importadores demuestra una vez más no solamente su carácter antipopular sino, además su inviabilidad para generar desarrollo en el largo plazo.
La respuesta del gobierno es la utilización del salario como “variable de ajuste” para incrementar la rentabilidad empresarial. Una vez más son sacrificados los intereses de los trabajadores y el pueblo en general. El poder de compra de los salarios se reduce, aunque las cifras del índice de precios al consumo no reflejen en toda su magnitud los aumentos de las mercancías más sensibles para la billetera de los trabajadores, ni la disminución de su calidad.i
El presupuesto a discusión del parlamente para los próximos años, no deja lugar a dudas. Se reiteran renuncias fiscales, favoreciendo a los grandes capitales, mientras vivienda popular, transporte ferroviario, salud, educación, salarios públicos, son postergados reiterando la voluntad del gobierno de privilegiar a los más privilegiados.
Los pagos de intereses consecuencia de la deuda pública crecen, mientras las reservas del BCU, descienden aunque les sumen los encajes bancarios. Que obviamente no son propiedad del Banco Central, sino de los Bancos que allí las depositan.
En síntesis, por más que los datos oficiales pretenden ocultar la realidad, los síntomas de la crisis, afloran y exhiben los límites de las estrategias que proponen el Banco Mundial y el FMI y aplica –entre otros- el gobierno uruguayo.
GOTITAS DE ECONOMIA
  • Las cifras que publica el INE, dicen que la tasa de empleo (cociente entre la cantidad de los considerados ocupados y los mayores de 13 años) en el período julio-setiembre de 2015, fue de 58.4%. En el mismo trimestre de 2014, registraba 60.2%. Aproximadamente 35.000 empleos menos en un año. La tasa de desempleo pasó en el mismo lapso de 6.2% a 7.6%. y en setiembre supera el 8%.
  • Las reservas efectivas del BCU, (descontando los encajes bancarios y otros conceptos que no corresponden a reservas reales) continúan en descenso. En pocos meses se redujeron prácticamente a la mitad, pasando de aproximadamente 8000 millones de dólares a poco más de 4.100.
  • Culminó el plazo de Aratirí para concretar su proyecto de extracción y exportación minera. Otro globo se desinfla.ii En este caso, antes de efectivizarse.
  • La empresa constructora española ABENGOA, entró en negociaciones de “concurso” con sus acreedores, debido a la magnitud de sus deudas y dificultades de pago. La información de la página web española finanzas.com, señala que los Bancos exigen el control de la empresa que ha perdido el 54% del valor de sus acciones en la segunda quincena de noviembre.
  • En Uruguay su filial es TEYMA que está vinculada a la futura construcción de una cárcel, mediante proyecto público privado, las obras de ANTEL Arena, saneamiento, energía eólica, un puerto pesquero en Capurro. La empresa informa, que pese a las dificultades de su casa matriz continúa con sus proyectos. ¿De dónde saldrá la plata para las inversiones?
  • Guerras, muerte, atentados, elevan los precios de las acciones de empresas de armamentos a nivel mundial. Así funciona el capitalismo.
  • La reserva federal de Estados Unidos estudia incrementar las tasas de interés en la reunión prevista para los días 15 y 16 de diciembre. La presidenta del organismo, Janet Yellen, admitió ante el Congreso que era una “posibilidad real”, según informa la agencia EFE. Esto implicaría dejar de debilitar al dólar frente a otras monedas y podría generar incrementos en el precio mundial del billete verde.
i Los asados actuales o los fiambres, o los quesos se parecen poco a los tradicionales, salvo que se paguen cifras superiores por cortes especiales. Todo lo cual representa una suba “oculta” de precios.
ii Nuestra posición al respecto se puede ver en el capítulo 5 Aratirí una propuesta indecente del libro Tierra agua soberanía Crónica de una entrega no anunciada..
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