Noticias Uruguayas 19 abril 2020

URUGUAY: A pesar de la emergencia sanitaria sigue adelante desalojo en Santa Catalina // Ocupación y surgimiento del asentamiento Nuevo Cerro // Ofensiva del Capital por José A. Rocca

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URUGUAY
Caras y Caretas

A pesar de la emergencia sanitaria sigue adelante desalojo en Santa Catalina

Un asentamiento de cerca de mil familias en el barrio Santa Catalina, ya cuenta con dos personas procesadas y una amenaza de desalojo masivo de sus precarias viviendas, a pesar de la emergencia sanitaria.

Por Ricardo Pose 18 abril, 2020 – CARAS Y CARETAS
El fiscal Diego Pérez solicitó este 17 de abril, el procesamiento con prisión domiciliaria por 60 días de dos personas tipificadas con los delitos de Usurpación y Asociación para delinquir.
El fallo judicial para sorpresa de varios juristas consultados, incluida la Institución Nacional de Derechos Humanos, impone que las dos personas procesadas tienen una semana para solicitar el abandono del predio ocupado por cerca de mil familias, bajo apercibimiento de ser procesadas con prisión.


(las procesadas llegando al barrio)
El otro elemento que llamó poderosamente la atención de los juristas consultados, es la tipificación de Asociación para delinquir, por que la jurisprudencia entiende, que la figura penal, se configura a nivel personal, y no colectivo.
El letrado representante de los ocupantes, el abogado Pablo Giraldo confirmó a Caras y Caretas Portal, que los domicilios de las procesadas fueron allanadas, y se incautaron unos cuadernos, donde se registraban las familias que se iban afincando, y ese fue un elemento utilizado para configurar el delito de asociación para delinquir.
Ademas pesan delitos de tala ilegal, de forestación y quema, actividades que realizaron los vecinos para afincarse en estos terrenos, pero que son una forma de vida y de ingresos de muchas familias desde siempre, por esta zona oeste de montevideo.

Hasta el momento no hubo ninguna acusación por venta de lotes, ni estuvo presente en los procesamientos dictados.
Como en su momento informó Caras y Caretas Portal , la ocupación data de enero de este año, cuando en los terrenos baldíos delimitados por el camino burdeos y Della Sopa, se produjo la primera ocupación.
La intendencia municipal de Montevideo actuó desalojando las familias que habían ocupado predios municipales y cercado los mismos, por lo cual la ocupación en estos meses, fue creciendo hasta llegar a las casi mil familias ocupando un predio de 70 hectáreas, pertenecientes a 13 propietarios.
Varios vecinos de santa catalina se manifestaron ayer viernes 17 de abril, ante la detención de las dos representantes de la comisión del nuevo barrio.


Reunidos en una primera convocatoria a asamblea en el asentamiento este sábado 18, los vecinos intercambiaron sobre la difícil situación en la que se encontraban, ya que desalojar por su propia voluntad en menos de una semana, evitaría el procesamiento con prisión que pende sobre las dos integrantes de la comisión.
Hay perplejidad además, por que el desalojo y procesamiento llega, ya con las obras de instalación de OSE avanzadas, y con la definición del gobienro nacional de detener los desalojos durante la emergencia sanitaria, y como prevé el Poder Judicial, durante el invierno.


Caras y Caretas

Montevideo, 18 abril, 2020

¨Acá todos somos arquitectos¨

Ocupación y surgimiento del asentamiento Nuevo Cerro

El déficit de políticas de vivienda en Uruguay sigue siendo una problemática sin resolver, pero no impide que las familias sigan soñando con el techo propio y busquen donde asentar las bases de una nueva vida. Un inmenso predio que se encontraba abandonado desde hace años, en la zona oeste de Montevideo, está siendo testigo de la construcción de una nueva comunidad, donde más de 1.000 familias están trabajando en la construcción de sus casas.

18 abril, 2020 – CARAS Y CARETAS
Por Meri Parrado y Ricardo Pose
Fotos: Meri Parrado

«Crece solo y crece crecido creciendo siempre desde el latido que le imprimen los martillos. Crecen donde nunca creció nada, abren tierra y siembran casas, abren pozos y esperanzas. Al temporal le clavan chapas y costaneros a la mañana y algún bloque a la jornada. A toda prisa encañan aguas y ponen luces en las carpas mientras engordan a las barrancas. Y recorren los ministerios, los mostradores de los misterios, y los bautizan asentamientos…».
La estrofa de esta canción es una postal en la que se ven reflejados muchos de los relatos y experiencias que transmiten aquellas personas que son o fueron ocupantes alguna vez. Tiene un espíritu similar a la que nos transmitieron algunas de las familias que actualmente están transitando la experiencia de ocupación.
Se trata de un predio de grandes dimensiones ubicado Santa Catalina, Cerro, en la interacción de las calles camino San Fuentes y camino Della Sopa, en el cual ya se asentaron al menos 1.000 familias que tres meses atrás comenzaron a llegar con sus carpas para «reservar» un lugar donde luego construirían su hogar.
Lo que se sabe de estos terrenos es que desde hace aproximadamente 70 años están desocupados. Corresponderían a varios padrones de diferentes dueños, entre ellos alguna sociedad anónima y otros que pertenecían a la Intendencia de Montevideo.
Al recorrer el lugar, se puede observar que cada terreno se encuentra parcelado, delimitado por hilos de alambres o piolas. Hay construcciones hechas con chapa, otras con madera, y estructuras que recién comienzan a levantarse. Cada vivienda tiene visible un cartel con el apellido de la familia. Todo parece muy organizado y se puede percibir un clima de buena convivencia y solidaridad entre los vecinos.
Jonathan llegó un 17 de enero al barrio y cuenta con emoción que el mes pasado pudo comenzar a «levantar» su cabaña de costaneros, que ya está casi terminada. «En todo este tiempo fui agrimensor, sanitario, albañil. Acá todos hacemos de todo», expresa. «Sí, acá somos todos arquitectos», remata Melanie, otra vecina del barrio. Y realmente eso trasmite la mayoría de las personas con quienes nos cruzamos en el barrio. Se sienten, y son, los constructores activos de un nuevo sueño: la casa propia.
«Hay de todo», cuenta otra de las vecinas haciendo referencia a los motivos por los cuales llegó cada ocupante. Personas que directamente no tenían vivienda, otros que vivían «de agregados» en la casa de sus padres o suegros y buscan la independencia.
Lo cierto es que el asentamiento se fue poblando poco a poco y, según cuentan, «por el boca a boca». Al comienzo, en enero, eran aproximadamente 50 familias ubicadas del lado de San Fuentes y al cabo de un mes ya eran 200 familias. Los primeros habitantes se dedicaron a la organización del barrio, a la parcelación y a la limpieza de las calles.
Actualmente, este nuevo barrio alberga a 1.000 familias. Para organizarse conformaron tres comisiones, ya que una sola no era suficiente para abarcar a toda la gente y se corría el riesgo que la información no llegara a todos los hogares. «Cuando había una sola comisión, a quienes estaban más lejos no les llegaba información o era falsa. Ahí decidimos abrazar bandera y poner un poco de nosotros para hacernos cargo», cuenta Jonathan, quien integra una de las comisiones del barrio.
Una lista de espera que maneja la comisión confirma que este barrio es la esperanza que tienen muchas personas de acceder a una vivienda. «Cuando queda un terreno libre se adjudica por lista de espera. Nos basamos en cómo está formado el núcleo familiar, si tienen trabajo, y nos aseguramos que no cuenten con una vivienda propia».
Vivir en emergencia
La ley no tardó en hacerse presente e instalar el miedo e inseguridad en quienes comenzaban a desarrollar un sentido de pertenencia. A pocos días de poblar el lugar, del lado de Burdeos, se apersonaron agentes oficiales con cartas intimando al desalojo, pero después «no pasó más nada» y no volvieron a recibir visitas en los tres meses siguientes.
Ante esta situación, los vecinos comenzaron a moverse y realizar averiguaciones para intentar regularizar la situación. En este proceso, mantuvieron una reunión con Gimena Urta, quien en ese momento presidía la Junta Departamental de Montevideo e integraba la Comisión de Asentamientos, para informarse sobre cómo debían seguir transitando el camino hacia la legalidad. «Al momento ese tema está quieto por la emergencia sanitaria y no se puede avanzar, pero se comenta que si existiera un dueño único de este predio, esta persona tendría contacto con el Ministerio de Vivienda y no con nosotros».
En un barrio sin electricidad, sin agua, sin acceso para ambulancias, la emergencia sanitaria llegó para complicar el panorama y sumar nuevas necesidades. «Acá está muy complicado», dice Melanie al explicar que para muchos de ellos es difícil el «quédate  en casa»,  ya que tienen que salir a buscar agua afuera del predio y la mayoría de vecinos no tienen baño. «Nos ayudamos entre los vecinos. Hay dos o tres que tienen baño y comparten con el resto. Otros tienen vehículo, se van al baño del familiar más cercano».
Entre los vecinos también están organizando ollas populares y armando canastas para las personas que más lo necesitan. «El predio es muy grande y si ya anteriormente existía necesidad, ahora se duplica. Las donaciones que llegan son una ayuda, pero tampoco alcanza», agrega otra vecina.
Las llegadas de los primeros fríos y vientos representan otro problema que muchos vecinos están aprendiendo a sobrellevar. «Cuesta. No es tanto el frío, sino el viento, que acá en el campo sopla mucho», cuenta Yesika, que en una de las primeras noches de viento «no aguantó», sintió miedo y optó por irse a la casa de su familia, opción que no todos tienen.
Un farolito de esperanza
Más allá de las notorias carencias y el miedo al desalojo, siempre presente, Yesika cuenta que vivió este proceso con mucha emoción y felicidad, incluso en la primera etapa en la que tuvo que acampar. Valora que siempre contó con el apoyo de su familia, quienes la ayudaron a construir su cabaña, y la buena convivencia con los vecinos.
Yesika reconoce que hay muchas dificultades, pero entiende que si se aferra solo a lo malo, perderá de foco todo lo bueno, que a su entender, es mucho. «La mayoría de la gente dice que los jóvenes están perdidos, que cambiaron los valores, pero mi experiencia acá me mostró otras cosas. Me hizo recordar historias que me contaba mi madre de cuando se formó el barrio en el que ella vivía. Me hablaba de cómo se ayudaban entre todos para construir sus casas y que comían todos juntos. Todo eso lo estoy viviendo yo, 50 años después».
La luz que alumbra la cabaña de Yesika es una suerte de farol de led que funciona con una batería. «Me lo regaló una vecina», nos cuenta. En el barrio «es todo así». Los vecinos se llaman si tienen algo de comer para compartir, si ven que alguien está arrastrando una tabla, se acercan para ayudar, se llaman después de un temporal para ver cómo pasó el otro. «No estamos tan mal como se dice, hay valores que siguen existiendo y me gusta que mi hijo se críe acá».
La cuestión del estigma es otra de las cosas que los ocupantes enfrentan día a día. «Gente que quiere una casa de arriba», una frase muy recurrente de quienes lo miran de afuera, pero no en todos los casos es la más justa. También se les suele adjudicar cualquier hecho delictivo que pueda suceder en la vuelta. «Esto pasa desde que esta la ocupación», o se los cuestiona ante la posibilidad de tener algo, «pero cuando pasás por ahí, ves que tienen autos y todo», es otro de los comentarios condenatorios. A muchos les sigue molestando que la gente humilde también tenga algo.
«Sabemos que muchos nos ven así, pero la mayoría de nosotros somos gente con trabajo, con estudio que no llegó acá porque quiere algo de arriba, sino por muchos otros motivos».
A los 15 días de ocupar el terreno, muchas personas iniciaron la solicitud del servicio de UTE y OSE, pero todavía están esperando. «No queremos nada de arriba, cuando llegamos acá, dejamos en claro que si el dueño se hacía presente y había que hacer algún pago, nos haríamos cargo. También la mayoría de nosotros iniciamos los trámites de solicitud de los servicios de UTE y Antel a los 15 días de ocupar».
Por lo pronto, Yesika sueña con la llegada de una ley para que estos campos abandonados, si no se les da uso por determinado tiempo, puedan ser reutilizados como vivienda. Viejo y conocido deseo de muchos.
«La luz ya va a llegar».

 


Manifestación de vecinos del barrio Cotravi, en Camino Cibils y 9 de abril.

Manifestación de vecinos del barrio Cotravi, en Camino Cibils y 9 de abril.

Vecinos del barrio Cotravi cortaron calles en reclamo de medidas sanitarias y económicas

15 de abril de 2020 | Escribe: Belén Riguetti en En Uruguay | Foto: Ernesto Ryan – LA DIARIA
“Comprendemos el ‘quedate en casa’, pero ¿cómo hacemos si tenemos el plato de comida vacío?”, ilustró uno de los vecinos.
El barrio Cotravi (por Cooperativa de Trabajadores por Vivienda) se ubica en la periferia oeste de Montevideo, al oeste de Camino Cibils. Según la última actualización, que data de 2017, en el barrio viven 549 familias, en un total de 22 hectáreas.
En medio de la emergencia sanitaria por la pandemia generada por el coronavirus, los vecinos de Cotravi decidieron organizarse y tomar medidas “para enfrentar la pandemia, contra la miseria y la especulación”. Esto se decidió en una asamblea el miércoles pasado, en la que resolvieron empezar una serie de manifestaciones que pretenden que se extiendan a otros barrios. Este miércoles, unos 40 vecinos cortaron camino Cibils y la calle 9 de Abril.
Oscar González, uno de los vecinos, contó a la diaria cuáles son los reclamos. Lo primero que piden es un subsidio de 20.000 pesos para las personas desocupadas. Además, reclaman a las autoridades nacionales y departamentales elementos de protección contra la enfermedad, como tapabocas, alcohol en gel y artículos de limpieza. También reclaman que se hagan test masivos, porque, por los casos asintomáticos, puede haber más contagios que los registrados.
González explicó que no se trata de medidas antojadizas ni de pedir un sueldo extra. La razón del reclamo es que muchos de los integrantes del barrio viven el día a día haciendo changas, como, por ejemplo, cortar el pasto. El propio González es vendedor ambulante y dijo que al haber tan poca gente en la calle, la plata no le alcanza.
“Esto es una bomba de tiempo. Acá hay gurises chicos, ancianos y un ejército de desocupados”, aseguró. También calificó las medidas tomadas por el gobierno presidido por Luis Lacalle Pou de una burla, y sostuvo que las canastas virtuales de 1.200 pesos fueron creadas para poner “paños fríos”. Sobre las canastas físicas, dijo que a Cotravi sólo llegaron 97, donadas por el futbolista Luis Suárez.
González se preguntó qué haría el ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, con 40 pesos por día en una casa que no tiene piso y se llueve. Además, dijo que muchas de las personas del barrio ni siquiera tienen conexión a internet para poder bajar la aplicación. “Comprendemos el ‘quedate en casa’, pero ¿cómo hacemos si tenemos el plato de comida vacío?”, se preguntó.
Para González la cuestión es de dónde se sacan los recursos, porque si bien se les están haciendo descuentos a los funcionarios públicos con salarios más altos y a los cargos políticos, “no se han tocado las grandes fortunas”. “El patrón o los capitalistas van a pagar [la crisis] con sus ganancias, pero nosotros lo vamos a hacer con muerte y enfermedad. De esto se sale con los trabajadores organizados. La cuarentena no puede ser un privilegio, el pueblo tiene derecho a la protección”, sostuvo. Por otra parte, consideró el PIT-CNT debería organizar un paro general.
González dijo que resolvieron definir un plan de lucha y un protocolo “en los barrios para empezar a protegernos”. El viernes a las 17.00 se reunirán en una asamblea para coordinar una olla barrial y “ver cuáles son los siguientes pasos a dar”.

La economía de a pie.

OFENSIVA DEL CAPITAL

OFENSIVA DEL CAPITAL
El número de asalariados en seguro de paro y cesados en general se agiganta en Uruguay y en el mundo. Además gran cantidad de trabajadores por cuenta propia se encuentran sin demanda para sus servicios y mercancías. Sus brazos se suman a la parálisis económica.
La epidemia del corona virus ha acentuado los níveles de crisis. El mayor aislamiento y la consiguiente reducción tanto de la demanda interna como internacional profundizan dificultades económicas. Diversas empresas reducen personal.
Además la opotunidad ha sido aprovechada por sectores del capital ubicados en rubros que no han sido prácticamente afectados e incluso beneficiados por la coyuntura para reducir plantillas de trabajadores.
Las consecuencias son y serán graves. En lo inmediato sectores populares con ingresos menguados, cadenas de producción interrumpidas, costos de grandes empresas transferidos al sector público.
A futuro, menor poder negociador de los asalariados, descenso de consumos básicos, déficit creciente del Estado, servicios públicos recortados. Probablemente mayores tributos sobre el pueblo.
El gobierno ha instrumentado el denominado fondo coronavirus, para financiar medidas sanitarias y realizar una tibia asistencia a sectores muy carenciados. Grandes banqueros, latifundistas, empresarios, son “exonerados” de aportes. Eventualmente el concepto de “caridad” sustituye a la discusión sobre tributación.
Los argumentos oficiales para privilegiar a privilegiados reiteran la pobreza habitual del neoliberalismo.
En primera instancia dijeron que el “sector privado” estaba realizando el “ajuste”. Pretendiendo poner en la misma bolsa a grandes capitales financieros, “sojeros”, monocultivos de eucaliptos con los trabajadores desocupados.
Fue tan burdo, que reflotaron otro mito en el que ya no creen ni sus inventores. El que el gran capital llena la copa que derrama beneficiando a todos. “es el que va a hacer fuerza a la salida de la crisis“.
Acreedores de deuda, especuladores financieros, grandes terratenientes no incrementan el producto material. Las cadenas sojeras, del euclipto están en manos de grandes capitales foráneos y su nivel de actividad no depende ni mínimamente de los tributos a pagar al Estado. Además generan muy poco empleo en relación a su producción.
La conclusión oficial es no cobrarles nuevos impuestos. En ese caso ¿quedarían sin rentabilidad o recursos para invertir? Mientras tanto obtienen enormes ganancias y las transfieren al exterior.
El presidente los comparó con el malla oro de una carrera ciclística, que en su versión impulsa al pelotón. Más allá que en general el que “tira” es el equipo, la imagen que se me ocurre es que los lideres de esta carrera, corren con bicicleta a motor para distanciarse de los otros competidores que usan bicicletas viejas con cubiertas pinchadas.
Y el gobierno les aumenta la carga que les quita a los que van adelante.
GOTITAS DE ECONOMÍA
  • Los datos oficiales sobre el IPC registran para los tres primeros meses del 2020 incrementos superiores al 4%. Y faltan contabilizar los fuertes aumentos de tarifas de energía eléctrica, agua potable, comunicaciones desde comienzos de abril. El poder de compra de los salarios continúa su descenso. Para quienes no perdieron su empleo.
  • Se acabó el plazo previsto en el contrato entre ROU y UPM para renegociarlo por razones de fuerza mayor y el gobierno nada. Para respetar el contrato, según dice.
  • Los trabajadores de la construcción vuelven a las obras. Incluyendo desplazamientos de trabajadores para la zonas de construcción de las vías del tren y la planta para UPM 2. El rigor de la cuarentena parece que depende de las necesidades del capital. En especial del extranjero.
  • Acuerdos de producción de petróleo entre Arabia Saudí, Rusia y Estados Unidos procuran estabilizar los precios del producto. La demanda cae por la crisis. Será como la letra del tango ¿Hoy un juramento mañana una traición?
  • El patrimonio de las 26 personas más ricas del mundo equivale a la de 3800 millones de pobresi. ¿Que hacen con eso? ¿Para que les sirve tanta guita?
iDatos de rt News, tomados de Forbes.
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