Publicado en: 19 agosto, 2018

Noticias Uruguayas 18 agosto 2018

Por Colectivo Noticias Uruguayas

URUGUAY: Sindicatos del transporte público se suman al paro general del próximo miércoles // A 100 años de su nacimiento, Héctor Rodríguez fue recordado por veteranos y jóvenes militantes // Héctor Rodríguez, tejedor de una tradición negada

“Brutal y sádico”: Noam Chomsky habla de la separación de las familias migrantes // EEUU redujo en dos tercios número de refugiados recibidos // Unicef alerta sobre traumas en niños migrantes detenidos en EEUU // La limpieza étnica y la guerra contra l@s inmigrantes // Más de 300 periódicos de EE.UU. denuncian ataques de Donald Trump // BRASIL: La ONU pide a Brasil que deje a Lula ejercer sus derechos políticos // Lula denuncia que Brasil vive golpe de Estado en cámara lenta // Noam Chomsky: “La prisión de Lula es injusta y una venganza de las clases dominantes” // VENEZUELA: Mapa ampliado del magnicidio: segundo informe especial // Maduro, Duque y el Plan Maestro por Carlos Fazio // URUGUAY: Sindicatos del transporte público se suman al paro general del próximo miércoles // A 100 años de su nacimiento, Héctor Rodríguez fue recordado por veteranos y jóvenes militantes // Héctor Rodríguez, tejedor de una tradición negada

 

Sindicatos del transporte público se suman al paro general del próximo miércoles

Las últimas unidades de Cutcsa saldrán el martes a las 19:29, mientras que las cooperativas lo harán 20:29.
Foto: Verónica Caballero (Archivo).
viernes 17 de agosto de 2018 – CARAS Y CARETAS
El miércoles 22 de agosto en el marco del paro general de 24 horas convocado por el Pit-Cnt, varios servicios se verán afectados. Por ejemplo el transporte público.
El transporte comenzará a mermar en la noche del martes y el gremio de Cutcsa anunció que los últimos servicios saldrán a las 19:29 del martes y el reintegro será con los servicios nocturnos del miércoles.
En tanto, la Asociación Sindical de Cooperativistas y Obreros del Transporte (Ascot), que agrupa a los trabajadores de Coetc y Ucot, también se suma al paro y las últimas unidades saldrán a las 20:29 del martes.
El paro abarcará a todos los servicios de esas cooperativas, mientras que en el caso de Cutcsa habrá servicio de emergencia, como es habitual en estos casos.
Además del transporte, ya confirmaron que también paran los sindicatos de la educación pública y privada, los funcionarios de la salud privada y pública, los médicos, los funcionarios públicos nucleados en la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) y el sindicato del taxi.

Con la plataforma de nuestro afiche este 22 de agosto los funcionarios públicos afiliados a COFE convocamos al paro gral de 24 horas definido por nuestro PIT CNT

17Ago
AFUSEC
En el Teatro de Verano

Asamblea del Sunca definió plataforma para continuar la negociación colectiva

La instancia, dijo el presidente del sindicato de la construcción, sirvió para informar qué “se viene discutiendo en los Consejos de Salarios”. 
Este miércoles el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) realizó una asamblea nacional en el Teatro de Verano de Montevideo para dar a conocer a sus afiliados la plataforma que el sindicato defenderá en los Consejos de Salarios y también para definir cómo encarar la negociación salarial.
Luego de la asamblea –que contó con la presencia de Fernando Pereira y Marcelo Abdala, presidente y secretario general del Pit-Cnt, respectivamente- el presidente del Sunca, Daniel Diverio, explicó a El País cuáles fueron las principales definiciones de la asamblea.
La instancia, dijo el dirigente sindical, sirvió para informar qué “se viene discutiendo en los Consejos de Salarios”. El Sunca y las patronales de la construcción se sentaron a la mesa de negociación en la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) del Ministerio de Trabajo (MTSS) por primera vez para definir el convenio que regirá al sector a principios de agosto.
La asamblea decidió que le dará dos semanas a la negociación para “ver avances”, dijo Diverio. De no concretarse esto, añadió, se discutirán los pasos a seguir.

¿Cuáles son los dos puntos más importantes para el sindicato de la construcción en esta negociación?

Por una parte, el año pasado una resolución del Banco de Previsión Social (BPS) modificó los criterios de liquidación del salario vacacional y la licencia anual reglamentaria de los trabajadores de la construcción, algo a lo que el sindicato se opuso.

Esto se debió a que una auditoría realizada por el BPS arrojó que mientras que para determinar la tasa de aportación de los trabajadores se calculan 1,67 días de licencia cada 22 días trabajados, a la hora de pagar los salarios vacacionales se consideran 1,67 días de licencia cada 18 de labor. En su momento el Sunca explicó que esto se hacía así porque se tienen en cuenta los jornales que los trabajadores pierden por los días de lluvia.

Ahora, el Sunca pretende que el convenio “defienda” la ley de unificación de aportes –la que creó el régimen que estuvo vigente hasta el año pasado para calcular salario vacacional y licencia anual- y en especial lograr una fórmula que “fortalezca” el Fondo de Seguridad Social para la Construcción.

Por otro lado, el sindicato quiere que la fórmula a la que se arribe “garantice” que los trabajadores no perderán salario durante la vigencia del convenio. Para ello, se busca que los aumentos tengan ajustes anuales y que los correctivos sean por el 100% de la inflación, añadió Diverio.

COFE denunció que falta de personal en el Estado “pone en peligro funciones básicas”

17Ago
AFUSEC

La organización señaló que el Estado perdió 3500 vínculos laborales en los últimos años y que varias dependencias están en “alerta máxima”.

La Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) advirtió este jueves que varias dependencias estatales tienen una carencia de funcionarios “tan grande que pone en peligro funciones básicas que hacen a la seguridad de la población”.

En un comunicado divulgado este jueves, la organización sindical consignó que el proyecto de Rendición de Cuentas que está a estudio del Parlamento da cuenta de que entre 2009 y 2017 el Estado sumó 45.169 vínculos laborales nuevos, sobre todo en educación, seguridad y salud.

Sin embargo, COFE señala que en el mismo período, y sin contar al Ministerio del Interior, la Administración Central perdió 3543 vínculos laborales.

El comunicado de COFE señala que se ven afectadas en su funcionamiento dependencias como la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), Industria Animal y los controles de laboratorio del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), la Dirección Nacional de Transporte y la División Arquitectura del Ministerio de Transporte.

Según COFE, estas dependencias se encuentran en “alerta máxima” por no poder cumplir con sus funciones básicas o prever que en los próximos dos años vivirán “circunstancias de apremio por desmantelamiento de la plantilla”.

En ese contexto, COFE “instó” a los legisladores a “interiorizarse en los grandes problemas de Estado, a dejar de lado las visiones miopes y economicistas que solo atienden al déficit fiscal como única preocupación de la estabilidad económica y política”.

COFE remarcó que “la falta de personal, el no llamado a concursos de ascenso, la no utilización y abatimiento de vacantes, la falta de reestructuras administrativas, conduce y conducirá a la ineficiencia cuando no a la tercerización y privatización de los servicios que brinda el Estado”. Incluso, advierten, podrían llegar a producirse “accidentes evitables o la pérdida de activos bien ganados por el país a nivel de seguridad, calidad productiva y bienestar social”.

Montevideo Portal

A 100 años de su nacimiento, Héctor Rodríguez fue recordado por veteranos y jóvenes militantes

A 100 años de su nacimiento, Héctor Rodríguez fue recordado por veteranos y jóvenes militantes
A impulso de los fundadores de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y con motivo de conmemorarse los 100 años de Héctor Rodríguez, fundador del Congreso Obrero Textil (COT) y la propia central sindical, se inició una serie de homenajes que recuerdan al luchador incansable y uno de los forjadores de la unidad de los trabajadores. En la mañana de hoy un importante grupo de amigos y compañeros de militancia descubrieron en la sala del local del PIT-CNT, donde se reúnen todos los jueves, un retrato de quien sufriera la tortura y la persecución durante la pasada dictadura.
El encargado de hablar en esta oportunidad fue Ricardo (pájaro) Vilaró y en el emotivo homenaje se encontraban, entre otros, Carlos (gallego) Bouzas, Mariano Arana, Eduardo Brenta, Fernando Berasain, Milton Castellano, Luis Iguini, Julio Muñoz, Enrique Rubio, Alberto Couriel, Eduardo Platero, Juan Raúl Ferreira, Carlos Aulet, entre otros jóvenes y veteranos militantes sindicales, sociales y políticos.

Un poco de historia

Héctor Rodríguez nació el 14 de agosto de 1918 en el departamento de Tacuarembó. En 1940 ingresó a la fábrica textil Slowac, e impulso una dura lucha por la creación del sindicato, culminando en la formación de la Unión Obrera Textil (UOT). En 1945, a los 27 años, fue electo diputado por el Partido Comunista. A raíz de diferencias políticas renunció a su banca en 1951, manteniendo con firmeza las banderas socialistas su irrenunciable actividad intelectual comprometida con la lucha por la emancipación de los trabajadores. En 1955, a los 37 años, participó en la fundación del Congreso Obrero Textil (COT). En él actuaron dirigentes con formación ideológica distinta y que siempre actuaron resolviendo por unanimidad.
En el material que se presentó durante el encuentro se destaca que “sin suda, esta conducta caracterizo a Héctor Rodríguez. De convicciones fuertes, estudioso, polemista formidable, exponía y escuchaba, integrando, en lo posible, las opiniones de los otros en la construcción de posturas comunes y la toma de decisiones. El COT, bajo su conducción –asume como tarea primordial impulsar la necesaria e imprescindible creación de una central sindical sin condicionamientos ideológicos. En ese sentido escribió ‘La Central Única debe ser el organismo que agrupe de manera efectiva al movimiento sindical… tal como es, y para que pueda tener consistencia de Central, ese movimiento debe descubrir en sí mismo aquellos aspectos comunes al conjunto de los sindicatos, que puedan definirse como Programa y como Estatuto´.
Los esfuerzos pro Central única, luego de una convocatoria de la Federación de la Industria de la carne en el Cerro, en 1956, comienzan a concretarse en el Congreso de creación de la Central de Trabajadores del Uruguay, en 1959. Participaron 82 organizaciones sindicales. En junio de 1961 la pre existente Unión General de Trabajadores (UGT) se autodisolvió pasando a integrar la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU). No obstante, numerosos e importantes sindicatos y federaciones no se incorporaron. Desde octubre de 1959, el proceso pro Central Única dejó instalado un Comité Ejecutivo Provisorio con capacidad para coordinar acciones del conjunto de los sindicatos, actuando por acuerdos. La Reforma Cambiaria y Monetaria de 1959 abrió camino a la acción represiva contra los sindicatos llevada adelante por las patronales y el gobierno.
En 1963, por causa del golpe de Estado en Brasil, alentado por los Estados Unidos, a lo que se agregó la constitución de la ‘Lógia de los Tenientes de Artigas´ el 25 de agosto en nuestro país, se concretó un encuentro convocado por la CTU al que concurrieron los sindicatos autónomos. En él se resolvió crear un organismo de coordinación sindical en defensa de las libertades democráticas, que asumió el nombre de Convención Nacional (CNT). Este organismo convocó a la realización de un paro general en defensa de la democracia y que se estudiará la aprobación de la huelga general por tiempo indeterminado con ocupación de los lugares de trabajo, en el caso de golpe de estado en Uruguay.
El paro general se realizó el 6 de abril de 1965. Y a la luz de su exitosa adhesión, la CNT convocó al Congreso del Pueblo en agosto de 1965, aportando a la discusión y transformación un Programa de Soluciones. Recibirá el apoyo de distintas organizaciones sociales, profesionales, pequeños productores agrarios, cooperativistas y sectores de la cultura. El 1 de octubre de 1966, luego de un largo proceso participativo, constructivo y respetuoso de la diversidad, la CNT aprobó su Estatuto y asumió como propio el Programa del Congreso del Pueblo.
Coherente con la concepción de Héctor de estudiar las acciones y modalidades de lucha y movilización de los sindicatos, el COT aportó su experiencia de lucha, movilización, estudio de la realidad de la industria y negociación. Cuando en un conflicto se ocupaba una fábrica, el sindicato disponía de una capacidad de acción, movilización, propaganda, con la presencia militante de sus trabajadores, con sus bicicletas o motos.
A la construcción del bloque social de los cambios Héctor unía la construcción de la unidad política de la izquierda, no solo electoral, fundamentalmente para la elaboración y acción política permanente. En octubre de 1970, en el marco de un llamamiento acordado en el Semanario Marcha, dirigido por el Dr. Carlos Quijano, donde Héctor daba su opinión escribiendo semanalmente, trascribimos `todas las fuerzas políticas del país que se opongan a la conducta antipopular y antinacional del actual gobierno, con vistas a establecer un programa destinado a superar las crisis estructural que el pis padece, restituirle su destino de nación independiente y reintegrar al pueblo la plenitud del ejercicio de las libertades individuales y sindicales´ De los firmantes y promotores se forma una Comisión para recorrer el país convocando a la unidad política de la izquierda integrada por Héctor Rodríguez, Dr. Arturo Baliñas, Dr. Adolfo Aguerre, Dr. Oscar Bruschera, Germán D´Elía, Washington Fernández y Dr. Luis Alberto Viera. Esa actividad –que el general Líber Seregni catalogó como `la admirable alarma´- culminó con la creación del Frente Amplio (FA) el 5 de febrero de 1971. Con esa mirada y preocupación política, en 1069 Héctor formó los Grupos de Acción Unificadora (GAU).
Luchador contra la dictadura transitó –como muchos- por las mazmorras del régimen, las cárceles de Punta Carretas y de Libertad. Desde éstas, y luego liberado en 1982, continúo en la batalla política hasta su muerte el 20 de octubre de 1996.

Recordándolo quedan sus enseñanzas:

Nunca callar ante las injusticias, los abusos, las políticas entreguistas.
Debatir con respeto, con fundamento, con estudio de la realidad, de la correlación de fuerzas en el país y en el mundo. Con capacidad de entender –no necesariamente compartir- valorando cuidadosamente la posición del o de los otros y sus fundamentos.
Otorgarle un lugar a la teoría, al estudio cuidadoso de la realidad del país y del mundo. Héctor dominaba en su estudio permanente las obras de Marx, en sus esfuerzos de comprensión y elaboración táctica. Nuestra materia prima de elaboración es la realidad concreta, los hechos, el esudio y la elaboración de la línea política, la estrategia y la táctica sin dogmatismo. El movimiento sindical no puede perder de vista en sus luchas el Programa Nacional de Cambio y Transformación del país, el peso de los obstáculos y amenazas. Valorando adecuadamente la correlación de fuerzas.
Analizar cada experiencia de lucha, sin sectarismo y con respeto para aprender, es tarea de los sindicatos y su dirección.
La clave de que la organización sindical funciones efectivamente consiste en intercambiar información, entre las organizaciones de base y la dirección del sindicato o federación.
Héctor Rodríguez fue forjador y referente del movimiento sindical, su unidad y capacidad de acción y lucha. Un grande de la vida política y democrática del país, de la vigencia de las libertades, del respeto a la Constitución y las leyes. Luchador incansable por el crecimiento del país, su independencia plena y la solidaridad sin restricciones. Un ser humano cabal, firme y duro en la reflexión, el debate y la acción; fraterno en la relación humana”.

Héctor Rodríguez, tejedor de una tradición negada

Diego Castro
Este es un 14 de agosto especial, además de cumplirse cincuenta años del asesinato de Liber Arce, es el centenario de uno de los dirigentes sindicales más lúcidos y potentes que estas tierras conocieron: Héctor Rodríguez.
 
En una nota publicada en Brecha el pasado viernes, recordábamos con Raúl Zibechi a Héctor por medio de las polémicas sindicales que mantuvo con el sector mayoritario de la CNT a finales del sesenta, en particular aquellas sostenidas con Acosta, dirigente de la construcción y del Partido Comunista. En esta oportunidad, me interesa traer a la memoria, al recuerdo, a Héctor desde otra faceta, a partir de una serie de historias que intentan contornear su figura, colaborando aunque sea un pocoa traer esa fuerza que heredamos del pasado a este presente tan necesitado de referencias y orientaciones. 
Héctor era oriundo de Rivera, comienza su militancia en el liceo de Tacuarembó como delegado estudiantil y en el Comité Antifacsista opositor a la dictadura de Terra. Fue diputado por el Partido Comunista entre 1946 y 1951 cuando fue expulsado, en una de las tantas purgas que por entonces sostenía Eugenio Gómez,su secretario general. Por aquellos días había 517 obreros y obreras textiles afiladas al PCU, luego de la expulsión de Héctor quedaron 191. Las consecuencias de la expulsión no se detienen exclusivamente en la salida de afiliados, el PCU le pide a Héctor que renuncie a todos sus cargos sindicales en los textiles y en la UGT, a lo que el gremio textil se opone desafiliándose de la central comunista. Algunos, en la época y hoy lo podrán leer como personalismo o caudillismo, pero lo que seguramente no es muy discutible es la importancia y la talla de Héctor en tanto referente obrero. En 1956 Arismendi lo invita a reincorporarse, pero no acepta.
 
Fue impulsor decidido de la unificación sindical y jugó un rol protagónico en el Congreso del Pueblo de 1965. En 1970 abandona la actividad sindical para dedicarse por entero a su preocupación principal del momento, la dispersión táctica de la izquierda uruguaya. Conforma el Grupo de Acción Unificadora en 1969 y colabora activamente en la fundación del Frente Amplio en 1971. Preso político de la dictadura entre 1973 y 1982, luego participa de la Izquierda Democrática Independiente (IDI) y adhiere a la Vertiente Artiguista en 1989.
Las tres historias que siguen fueron realizadas a partir de las memorias que integran el libro “30 años de militancia sindical” escrito por Héctor y publicado en 19932. Pese a saber que él no había quedado conforme con este trabajo, recomiendo especialmente su lectura.
Son apenas tres historias que buscan componer el carácter y el tiempo de uno de los nuestros. Es necesario activar la fuerza que heredamos del pasado, visitándolo con nuevas preguntas producto de los dilemas y vivencias actuales, la historia no está muerta ni cerrada y en la forma en que se transmite se instala una nueva disputa por el sentido de la experiencia. 
Como sabemos, los vencidos nunca son retratados por la historiografía oficial, ella solo se preocupa por lo ganadores, de nada vale repetir el mecanismo al interior de los vencidos. Todo lo contrario, es necesario contar todas las historias, nada en la creación popular debe ser olvidado. La memoria histórica afecta la voluntad colectiva y la política de transformación; es en realidad su único nutriente, como sostenía Benjamin. De ella sacamos la fuerza cuando no la tenemos, y en ella depositamos la producida en momentos de desborde para que otras generaciones la activen.
Es necesario enriquecer la experiencia transmitida de las luchas sociales, dar cuenta de su carácter diverso y multiforme, solo así colaboraremos decididamente con la multiplicación de caminos alternativos para el presente, esos que tanto necesitamos. Héctor, los y las textiles, los gremios de Tendencia, son decididamente parte de la fuerza que recibimos del pasado, y también parte importante de una tradición de lucha olvidada, y por momentos, negada. Una tradición de fuerte confianza en la capacidad creativa de quienes luchan, y de que en ella se aclaran los caminos; una tradición que no subordina la militancia social a la política; una tradición que no espera que el terreno electoral sea el lugar privilegiado de la acción política de quienes viven de su trabajo. 
Una tradición que cada tanto emerge testaruda en quienes luchan por estas tierras. 
(I)
Asamblea, huelga y pelea por el club
A la primera asamblea llegó por casualidad, no se había enterado debido a que el día que fue convocada tenía libre. Era domingo, setiembre de 1940, se dirigía al centro desde el barrio Peñarol en el 147 cuando se encuentra con Miguel Borráz obrero de Slowak, la fábrica donde Héctor trabajaba como tejedor de medias tipo Cotton (los mejor remunerados de la industria). Se sienta a su lado y le pregunta si va a la asamblea, Héctor le responde que no sabía de su existencia pero que iría de todas formas. La patronal había anunciado la tercera rebaja salarial en poco tiempo y la cervecería de la calle Rondeau reuniría a los cincuenta y cuatro tejedores. Entre argentinos, brasileños, alemanes, checos, húngaros, polacos y rumanos y algo menos de la mitad uruguayos, ubicados en mesas y frente a un gran vaso de chop, así recuerda Héctor aquella primera y esperada asamblea. Comenzó con escueto informe del polaco Mauricio Drescher en un español sencillo, que luego el propio Mauricio lo tradujo al alemán para el resto de los obreros. Se habían sucedido una serie de rebajas que afectaban a algunos y a otros no, pero la última cayó sobre todos y “era momento de parar el carrito” según Drescher. La asamblea resolvería ir a la huelga, la que abarcaría a tejedoresaprendices y ayudantes directos, unas 80 personas de las 400 que trabajaban en la fábrica. Redactan una carta para notificar que de no retirarse las rebajas comenzarían la huelga, Héctor destaca su caligrafía, ortografía y su puro estilo comercial, la encabezan “Señor Roberto Slowak. -muy señor nuestro”. 
La nota se entregó un lunes y el jueves recibieron la respuesta del patrón: lo único que está bien, en la nota, es el tratamiento -muy señor nuestro. La fábrica es mía y solo decido yo, así que pueden comenzar la huelga cuando quieran”. La huelga comenzó a las 6 de la mañana del día siguiente y se extendió por 69 días. La medida rápidamente afectaría a otros sectores, por lo que se buscaron formas de sostenerla, tanto al interior de la fábrica como fuera de ella. Se entabló relación con tejedores de las otras dos fábricas que hacían el trabajo y con federaciones obreras en Argentina y Brasil para frenar la venida de rompehuelgas. El club social y deportivo del personal de Slowak se convirtió en el cuartel general de la huelga, aunque por entonces el alquiler lo pagaba el patrón. 
En plena huelga, el gerente general, el contador y el jefe de producción se presentaron en el club y solicitaron convocar a una asamblea de inmediato para dirimir si se podía realizar actividad sindical allí. La asamblea fue convocada para el día siguiente, participaron trabajadores en huelga, otros trabajadores no afectados por la huelga y personal de dirección de la empresa. Luego de desestimar medidas contrarias se acordó que los socios del club podrían permanecer en él todo el tiempo que estimaran conveniente mientras se buscaba un local apropiado para las actividades sindicales. La propuesta fue apoyada por los trabajadores en huelga y otros que no lo estaban, del mismo modo que contó con respaldo solidario por medio de la abstención del sector de tintorería. Se perdió el subsidio patronal para el Club; pero se ganó la solidaridad de todos los trabajadores” sentencia Héctor.
(II)
Emilio Fernández y los alcahuetes del patrón
En 1938 en la fábrica Slowak algunas personas cercanas a la dirección de la empresa impulsan la creación de un club social y deportivo. En los militantes como Héctor la propuesta no caía muy simpática. Unosmeses antes, en el intento de armar el sindicatohabían perdido el trabajo Alfredo Sarute,uno de sus instructores de máquina,y su esposa Berta. “Pero sería torpe oponerse a algo que permitiera agrupar gente, aunque no tuviera nada que ver con un sindicato todavía”pensó Héctor. La propuesta avanzó, la empresa alquiló un local en la calle Millán, había futbol, ping pong, cantina y algún baile. A las pocas semanas un encargado propuso en la reunión de Directiva colocar un retrato del señor Slowak, el patrón, en la sala de sesiones. Para Héctor, ello desvirtuaba totalmente el carácter obrero del club, pero la propuesta debía discutirse en una asamblea con obreros, empleados y directivos de la empresa. El episodio lo consternó, hasta alguna hora de sueño le debe de haber sacado, buscaba las palabras, la forma eficaz de que la propuesta no prosperaba, pero no las encontraba. En plena asamblea, aún dubitativo de la estrategia a seguir, escucha a otro compañero afirmar: 
Está bien; el señor Slowak ayudó para alquilar la sede y comprar los muebles; pero nosotros estamos comprometidos a pagar las cuotas y el alquiler; podemos mandarle una nota agradeciendo; pero… ¿no te parece, García, que poner la foto de sería algo que el mismo señor Slowak podría considerar una alcahuetería?” 
Héctor, así como todos los participantes de la asamblea largaron la carcajada luego de la pregunta que cerraría el tema y la iniciativa de la foto del patrón en el club de los obreros. Ninguno de los caminos pensados por Héctor para desactivar la propuesta suponía dejarla en ridículo, dando cuenta de su carácter de adulación al patrón. Aquella carcajada generalizada le sirvió para reírse de su extremada preocupación diplomática y reafirmar la necesidad de aprender de la gente común. Aquel ingenioso y desfachatado asambleísta era Emilio Fernández, de profesión foguistaEmilio murió por omisión de asistencia durante un paro cardíaco, en el Penal de Libertad, donde lo había llevado la dictadura en 1975. Esta anécdota, se titula “Recuerdo de Emilio Fernández (1938)” y lleva consigo un epígrafe generoso y maravilloso, que permite aquilatar la figura de Héctor Rodríguez: “Confiar en la gente y aprender de la gente siempre es fundamental. A veces la gente se asusta y hasta de sus miedos es necesario aprender, nuestros miedos dominados arman el mejor coraje” Esta será una cualidad que lo acompañará en su extensa trayectoria política y sindical, la confianza en la gente, en la gente de su propia clase, en su capacidad creativa de sus luchas.
(III)
Usos del Congreso del Pueblo
El Congreso del Pueblo de 1965 es quizás uno de los capítulos más destacados de la historia de la lucha social en Uruguay. Frentea la crisis, una respuesta popular amplia, deliberada y conducente con el objetivo de dotar de contenido y sustento al proceso de unificación sindical, que implicó la participación de unas 700 organizaciones sociales. Un programa de soluciones para la crisis y un plan de lucha para conquistarlo. Un trabajoso proceso deliberativo que supuso la producción de uno de los mandatos populares más contundentes. Un ejercicio amplio y diverso, imposible de ser apropiado por una parte o fracción del movimiento obrero y social. 
Por lo general, la historia homogénea y lineal habla de un programa que terminaría por nutrir al del Frente Amplio años más tarde. Todo ello pasó, pero no solo eso. En el traslado mecánico al programa del Frente Amplio se obvia un aspecto importante, el del Congreso del Pueblo era un programa para la lucha, por ello iba acompañado de un plan para conquistarlo, el del Frente Amplio era un programa de gobierno que incluía algunas reformas sustantivas elaboradas en el marco del Congreso del Pueblo. 
Pero este no fue el único uso que se pretendió realizar de los acuerdos del Congreso del Pueblo, en una de sus memorias titulada ¿Qué hacer con el Congreso del Pueblo? Héctor da cuenta de dos, seguramente menos conocidos. El primero estaba vinculado a “transformar el Congreso del Pueblo en un gran agrupamiento de fuerzas sociales, sin equivalentes aún con las alineaciones políticas establecidas en el país y plantearnos, a partir del Congreso del Pueblo, una política de largo plazo para crear una fuerza popular que impulsara la transformación de las estructuras económicas del país”. Esta perspectiva era la impulsada por Héctor y la mayoría del gremio textil, así como por otros sindicatos de la Tendencia.  
La segunda, aún menos conocida, supuso una campaña de recolección de firmas para incluir en la Constitución algunas de las propuestas programáticas del Congreso del Pueblo. Recordemos que en las elecciones de 1966 se plebiscitaron cuatro reformas constitucionales, todas ellas suponían la vuelta al régimen presidencialista, eliminando el colegiado y se incluían otros temas. Es de suponer que en la reforma amarilla, propuesta por el FIDEL además de la vuelta al presidencialismo y la inhibición de decretar medidas prontas de seguridad por éste, es donde se incluyeran las propuestas programáticas del Congreso del Pueblo señaladas por Héctor en sus memorias e impulsadas a nivel sindical por los sectores afines al PCU. Volvamos a ellas, en el caso del gremio textil el apoyo a la recolección de firmas y al plebiscito se discutió en las asambleas de fábrica, las que se pronunciaron en contra de la participación del sindicato en la campaña. Se sostenía que la reforma derivaría los problemas económicos y sociales del momento al chivo expiatorio del colegiado que todos proponían modificar y que la cancha había sido delineada por los sectores mayoritarios de los partidos tradicionales, la propuesta “progresista” no tendría ninguna posibilidad de victoria. 
Lo peculiar del caso es que la recolección de firmas recibió más apoyos que el plebiscito. A impulso de muchos sindicatos se consiguieron 250 mil firmas, pese a ello la reforma obtuvo menos de 100 mil votos. Frente a ello reflexiona Héctor: “Ese año 1966 fue un año en el cual el movimiento sindical -debido a estas divergencias tácticas, derivadas de posiciones políticas y electorales- quedó considerablemente paralizado en su tarea más importante, destinada a reagrupar fuerzas sociales de cambio; pero el tiempo se aprovechó para consolidar la unidad interna (…) En cambio, a falta de criterios comunes, quedó paralizada la acción del Congreso del Pueblo”  
Apenas unos meses después de terminado el Congreso del Pueblo, el sector mayoritario de la CNT afín al Partido Comunista, impulsó por intermedio de su brazo electoral, el FIDEL, la incorporación de parte de los acuerdos programáticos por intermedio de una reforma constitucional, su derrota supuso un duro golpe del cual el carácter destituyente del Congreso del Pueblo nunca pudo recomponerse. 
Contrario a esta, la propuesta de los textiles y la Tendencia era dotar de mayor potencia a los acuerdos del Congreso del Pueblo, desarrollar un plan de luchas escalonadas que derivaran en una huelga general prolongada, y a partir de la fuerza desplegada en la lucha imponer los acuerdos programáticos y la plataforma de la CNT. Producir verdaderos mandatos populares que hicieran temblar aún más la legitimidad del gobierno. 

1. Gerardo Liebner “Camaradas y compañeros. Una historia política y social de los comunistas en Uruguay”. Trilce, Montevideo, 2011.
2. Héctor Rodríguez “30 años de militancia sindical”. Centro Uruguay Independiente, Montevideo, 1993
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