Noticias Uruguayas 14 marzo 2016

El Nobel Adolfo Pérez Esquivel llama a Argentina a permanecer en unidad y a resistir // ‘The Washington Post’ predice la desintegración de la OTAN y la UE // Las guerras sucias de América Latina Por Ilka Oliva Corado // Estado español: Las ciudades del cambio dan el paso a la democracia participativa // «La ejecución de Companys aún es incómoda para ciertas instancias» // Honduras: Berta Cáceres, víctima de la política exterior de Hillary Clinton por David Brooks // Haití: Las víctimas de Duvalier a la espera …// Chile: Imágenes muestran la provincia Mapuche de Arauco completamente militarizada por Carabineros // Argentina: Legisladores rechazan decreto de Macri para modificar impuesto Por Stella Calloni // ATE anunció paro con movilizaciones en todo el país // Uruguay: Educación privada para el martes por 24 horas // SCJ condenada por muerte de una funcionaria

 

URUGUAY

Reclaman pago de antigüedad en los Caif

Educación privada para el martes por 24 horas

El paro abarcará a todos los centros de educación inicial, primaria y secundaria de toso el país.
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Caras y Caretas – 11 mar,2016
Los trabajadores docentes y no docentes de la educación privada paralizarán sus tareas por 24 horas el próximo martes en contra de la “precarización” del empleo y la pérdida de puestos de trabajo.
Durante el paro el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación Privada (Sintep) realizará una asamblea en el local del Pit-Cnt. Posteriormente habrá una movilización callejera.
“Vemos que en el último tiempo hay un crecimiento de los conflictos, de destrucción de puestos de trabajo y de precarización del empleo”, explicó a Caras y Caretas Portal el dirigente de Sintep, Sergio Sommaruga. La situación descripta por el sindicalista se expresa en distintos establecimientos por “el impago de horas extra, la sucesión de contratos a término y la actitud de represión sindical que algunas patronales llevan adelante”.
El paro abarca también reivindicaciones de los funcionarios de los Caif donde no se paga antigüedad. Explicó Sommaruga que esta se paga de acuerdo a loo establecido en un decreto y supone un 2% de aumento anual. No obstante no se paga en los Caif, lo que juicio de Sintep supone “una discriminación”.
El paro del lunes abarcará colegios, Centros Caif, guarderías, entre otros centros vinculados a la educación privada.

 

Graciela Frigerio, ayer, en el Instituto de Profesores Aatigas.Foto: Santiago Mazzarovich

Graciela Frigerio, ayer, en el Instituto de Profesores Aatigas.Foto: Santiago Mazzarovich

De vuelta a las clases

Según experta, al capitalismo la educación “le importa muy poco y de maneras muy interesadas y parciales”

Graciela Frigerio es una investigadora argentina especializada en temas de educación, en particular en la formación docente. Ayer estuvo en la conferencia inaugural de la apertura académica 2016 del Consejo de Formación en Educación (CFE), ya que el lunes comenzaron los cursos que están bajo su órbita. En la primera de varias conferencias que el CFE tiene intención de organizar en el correr del año, Frigerio habló en el Instituto de Profesores Artigas y estuvo en contacto con otros puntos del país mediante el sistema de videoconferencia. En su exposición reivindicó al educador como portador de un “oficio” que a la vez es un “acto político”, porque el acto de educar afecta la forma en que se dan los lazos sociales.
En diálogo con la diaria, dijo que no se trata de un oficio sencillo, ya que “exige tener claras ganas de intervenir políticamente, en el sentido de que cuando le enseñás a leer y escribir a un chico y aprende, acabás de hacer un gesto político que le abre el mundo: aprendió o no aprendió, no hay vuelta”. Al mismo tiempo, sostuvo que eso implica “un enorme trabajo psíquico” de los docentes, en un mundo en el que su trabajo parece desvalorizarse, al igual que se deteriora el resto de las relaciones laborales. “A veces, la vida depende de una enfermera que sepa hacer una maniobra determinada; sin embargo, [los enfermeros] tampoco gozan de un prestigio que genere reconocimiento. Es algo que excede un oficio en particular; tiene que ver con el modo en que el capitalismo está llevando sus crueldades al extremo. Al capitalismo, en el fondo, la educación le importa muy poco y de maneras muy interesadas y parciales. No le importa el mundo, le importa la plusvalía”, definió.
Frigerio sostuvo que “éstos son malos tiempos para la educación en general” y fundamentó al respecto que al observar el panorama mundial, “los sistemas están quebrados y nadie da pie con bola”. Según agregó, eso se ve tanto en los países europeos como en los latinoamericanos, donde “se insiste en viejas fórmulas, hay poca novedad, rebautismos y aferramientos a conceptos estelares”. En particular, la académica cuestionó los resultados de pruebas internacionales como las PISA, “no porque no haya que evaluar”, ya que la pedagogía necesita la evaluación, “pero no necesita esos resultados”. “En primer lugar, porque no dicen nada que no sepamos, nada que no se pueda hacer a menos costo”, dijo, y agregó que conocer esos resultados “no ha cambiado la realidad educativa, más bien se ha creado un nuevo orden internacional que ha adoptado la evaluación PISA como si fuera un metro patrón”.
La investigadora afirmó que ese tipo de estándares “son maneras de dividir al mundo para los que están interesados en que esté clasificado entre los que están arriba y los que están abajo, los que parecen tener cabeza y los descabezados”. “Es un saber poco fértil; perseverar en eso me parece una necedad. Con eso no quiero decir que una maestra no tiene que saber si en su grupo aprendieron a multiplicar y dividir o quién era José Artigas. Digo que hay unos modos en los que la actualidad nos atrapa con unos conceptos estelares de los que nos volvemos esclavos. Multiplicamos ciertas cuestiones, sin detenernos a cuestionar sobre lo que de verdad necesita nuestra atención y nuestra cabeza, y, en todo caso, alguna novedad. Estamos muy prisioneros en unos cercos cognitivos con más de lo mismo, con pequeñas variantes y algunos disfraces. Y más de lo mismo ya no da”, analizó.
Actual o contemporáneo
Precisamente, durante la conferencia analizó la diferencia entre lo que implica ser “actual” y ser “contemporáneo”. Según dijo, a diferencia de una persona actual, el contemporáneo “no se deja seducir” por la actualidad, ya que en ese caso “es imposible generar una novedad”. Si bien dijo que no se puede escapar de la actualidad, es necesario no volverse “un esclavo” de ella. En particular, señaló que en este contexto, la educación “tiene que admitir el tiempo entre el ya no y el aún no”. Además, habló de la necesidad de la “conversación”, que implica la “disponibilidad para desaprender” y para “desprenderse” de las ideas previas, ya que “es difícil conversar cuando hay atrincheramiento”, y a la conversación hay que ir “a pensar” y “a dejarse remover”. Añadió que pensar implica discutir los paradigmas que ya vienen dados, sin aferrarse a alguno de ellos. Señaló que cuando no hay conversación, la expresión trivial “te mataría” se puede volver realidad y derribar la premisa de que no se puede terminar con la vida de otra persona.
La experta también habló de la necesidad de encontrar en el otro a un semejante y, a la vez, admitir que se trata de un sujeto diferenciado; si eso no ocurre, podemos “arrollar” al otro, sostuvo. Dijo que “educar tiene que ver con la institucionalización de la semejanza”, pese a que el acto educativo también ha sido usado para dividir a las personas entre categorías como “los que van”, “los que no” o “los que se quedan por el camino”. Por ejemplo, Frigerio sostuvo que la matemática fue puesta especialmente en el lugar “donde se separan las vidas” y muchas veces significa “una guillotina o un colador”, en el sentido de que se usa para evaluar quiénes somos, y si un estudiante no es bueno en esa disciplina se lo rotula como “poco inteligente”.
Al mismo tiempo, planteó que para que haya emancipación de las personas, tiene que haber conversación, y que “es imposible que alguien quiera reconocer si no es reconocido”. La docente habló de resignificar la palabra “transmitir” en el campo educativo, porque “sin transmisión no hay sociedad posible”. Por ejemplo, dijo que en Argentina la dictadura implicó una suspensión de la transmisión, y cuando una generación no puede transmitir, hay otra que “renuncia a poder recibir”. Aclaró que “transmitir” no debe considerarse un sinónimo de “clonación”, sino que se trata de “volver disponible algo dejando en libertad” a quien lo recibe.
Acto creador
Frigerio definió el acto educativo como “pura inauguración” y, a la vez, un “rito de iniciación” en el que se trata de “llevar al otro por las huellas de sus ancestros, por donde el tiempo las borró”. Sostuvo que cuando los docentes dejan de creer en su necesidad, las instituciones “se vacían en su interior” y se transforman en organizaciones que, si bien pueden funcionar efectivamente, quedan “vacías de sentido”.
Según la experta, si alguien ingresa a estudiar formación docente y no está dispuesto o no sabe que se encontrará con “otros diferentes”, “se equivocó de oficio”. También dijo que cada acto pedagógico es un acto nuevo, que “uno siempre se muere de miedo antes de entrar a una clase” y se pregunta si se entenderá lo que busca transmitir, y que cuando la persona se vuelve “autómata”, en realidad ya no está ahí presente. Lamentó que haya tantos jóvenes que creen de sí mismos que “no tienen cabeza”, y dijo que no sirve demasiado hablarles a los adolescentes del futuro que los adultos quieren para ellos, ya que a los jóvenes “el presente les ocupa el cuerpo y la cabeza”. Por último, señaló que los dos verbos que más definen la acción de enseñar son “asumir” y “sostener”, al tiempo que agregó que esa tarea no se puede realizar si quien pretende llevarla adelante es “amarrete” y lo hace para “etiquetar” o “vivir de las miserias del otro”.
Facundo Franco – La Diaria

 

martes, 8 de marzo de 2016

LA RAZÓN DEL COCINERO (artículo de Andrés Figari)

Hay episodios en la vida de la gente, de los pueblos, de los partidos, que son reveladores de su temple o de su debilidad; el asunto del título de Sendic es uno de esos. A esta altura después de todo lo que se ha dicho en uno y otro sentido es poco lo que se puede agregar, por lo que me voy a concentrar en un punto; en lo que para muchos frenteamplistas sería la “ultima ratio” de su defensa. No sobre la tenencia del título, (que al fin y al cabo no importa), tampoco sobre la “embestida baguala”, menos de que es una víctima inocente de un plan de la derecha, Washington y “cierta prensa”, sino al hecho de que al FA hay que defenderlo a como dé lugar porque… con el FA “se vive mejor”.
No importa si Sendic mintió urbi et orbi, si con su conducta se burló de la gente y comprometió a la fuerza política que integra; eso ya se reconoce como un daño irreparable. Lo importante, se dice, es apoyar al FA en este trance y la mejor manera de apoyarlo es encolumnarse tras la farsa de Sendic. Cuando uno pregunta ¿y porqué solidarizarse con las decisiones de la cúpula sabiendo que son lamentables? Porque al FA no se lo puede dejar caer. ¿Y por qué no se lo puede dejar caer? Insiste uno; porque, -y aquí aparece el argumento “mata”- porque con el Frente se “vive mejor” (y tras cartón la estadística demostradora).
Es decir que uno habla de ética política o ética a secas y se le contesta con el evolución del salario real. El problema es que esa manera de razonar entraña una forma de valorar que asusta, no tanto por sus repercusiones inmediatas, sino por la cultura política que esto genera y sus consecuencias futuras. Parecería que la actual dirigencia ha logrado convencer a una gran cantidad de sus seguidores, que no importa lo que haga el FA (engañe, mienta, defraude a sabiendas) siempre y cuando eso sirva para mantenerse en el gobierno, y que la gente “viva mejor”, entendiendo por eso, más plata en el bolsillo. Parecería que se está convirtiendo en cosa normal y hasta correcta, reconocer que se puede ser “cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón” a condición de que sirva para llenarse la panza. La cuestión es que este “pragmatismo”, o quizás convendría llamar “política del vientre”, corroe hasta destruir cualquier partido que no sea una simple agrupación mafiosa y no hablemos de una fuerza política que se preciaba de convocar a los “orientales honestos”. Porque no estamos hablando de engañar “al enemigo” (lo que en “la política que es la continuación de la guerra por otros medios” es necesario y honorable) estamos hablando de hacerse cómplice de una mentira cuyo objetivo es el propio pueblo, a ese pueblo al que supuestamente se quiere “salvar”. ¿De quién? Y además, de acostumbrar a ese pueblo a tolerar la corrupción, lo deshonesto “siempre y cuando le convenga”.
Los griegos tenían un profundo desprecio por los esclavos, especialmente por aquellos que habían nacido libres. El motivo de su desprecio era que teniendo la oportunidad de escapar a la esclavitud mediante la lucha o el suicidio, habían preferido salvar la vida. Entre el honor de la libertad o la ignominia de las tripas habían optado por lo segundo. Es obvio que hoy en día estamos muy lejos de esos dilemas, (al menos aparentemente). Por eso cada vez se hace más difícil no perder de vista cual es la razón fundamental que justifica la lucha política en los tiempos actuales para todos aquellos que estamos contra el sistema; la aparición de una humanidad que asuma que “la vida es algo más que un simple plato de comida”. En su defecto, seguiremos siendo y pariendo esclavos.
Andrés Figari Neves
6-03-2016

Los gráficos de Gabriel «Saracho» Carbajales

La mujer cayó al foso del ascensor

SCJ condenada por muerte de una funcionaria

El máximo órgano del Poder Judicial fue condenado a indemnizar a la familia de una funcionaria que falleció en abril de 2013, tras caer al foso del ascensor de la Defensoría de Familia. El fallo establece una condena de regreso, por lo que la indemnización la deberá pagar la empresa de ascensores.
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Caras y caretas – feb 29, 2016
Por Mauricio Pérez

El Tribunal de Apelaciones en lo Civil (TAC) de 7º Turno, confirmó en forma parcial un fallo de primera instancia, y condenó a la Suprema Corte de Justicia a indemnizar en más de 60 mil dólares al padre y la hermana de la funcionaria del Poder Judicial, que falleció tras caer por el foso del ascensor en la sede de la Defensoría de Familia. La Sala también condenó, en vía de regreso, a la empresa propietaria de los ascensores a pagar al Poder Judicial las sumas objeto de la condena.
El trágico hecho ocurrió el viernes 26 de abril de 2013, en la sede de la Defensoría de Familia de Montevideo, ubicada en Uruguay 941. La funcionaria Zulma Elizabeth Macchi Delmonte, de 64 años de edad, aguardaba para ascender al ascensor. La puerta de este se abrió, pero la cabina no estaba en el lugar. La mujer ingresó sin percatarse, y cayó en el foso. Falleció en forma instantánea.
Su muerte derivó en el inicio de una indagatoria penal, una investigación administrativa interna en el Poder Judicial y de una demanda civil por parte de su padre y de su hermana. La demanda civil fue por 300 mil dólares, tras considerar que el Poder Judicial incurrió en una “falta grave”. En este marco, el juez de lo Contencioso Administrativo de 2º Turno, Alejandro Martínez de las Heras, condenó al Poder Judicial a indemnizar a la familia, tras considerar que existió una falla grave en el servicio. El fallo fue apelado, pero ahora la Sala, en una extensa sentencia, decidió confirmar, en forma parcial, la resolución.
En este sentido, “se puede concluir, como lo hizo el señor Juez a quo, que el Poder Judicial resulta responsable como guardián de la cosa (ascensor), en la medida en que, ante la consecutiva ocurrencia de situaciones irregulares, que incluyeron el mismo supuesto que determinó el fallecimiento de la señora Macchi, es decir, la apertura de la puerta sin que la cabina estuviera enfrentada a ella, debió adoptar otras medidas, como la que finalmente tomó”.
“Porque no basta con decir que el aspecto técnico reposaba en la empresa contratada, lo que es cierto, ante la reiteración de situaciones de gravedad que implicaban un riesgo seguro para los funcionarios judiciales y público que asistía a la Defensoría. Si bien incumbía a la empresa determinar los aspectos técnicos y proponer soluciones acordes con dichos aspectos, no podía escapar al sano criterio del Poder Judicial que las medidas que adoptaba la empresa no resultaban adecuadas, si las situaciones de riesgo se volvían a repetir, una y otra vez, durante tres años”, expresó la Sala.
“Por ende, no resulta válido invocar, como lo hacen los demandados, que con posterioridad al infortunio no se pudo detectar la causa del ilícito ya que la única forma de eximírseles de responsabilidad era acreditando la ausencia de culpa, lo que no hicieron: el Poder Judicial debió no solo denunciar todas las veces que el servicio no funcionaba correctamente, sino que debió evaluar correcta y adecuadamente que si el ascensor se rompía frecuentemente, que si en él quedaba gente sin poder salir, que si la puerta se abría sin que estuviera la cabina, era inevitable que aconteciera lo que, finalmente, sucedió”.
“Aunque los aspectos técnicos pudieran escapar a su ámbito de conocimiento, el sentido común imponía adoptar las medidas de seguridad para que no ocurriera el accidente más temido en materia de ascensores: que la puerta se abra, pese al mecanismo de doble seguridad, que, obviamente y demás está decirlo, lamentablemente no funcionó –varias veces- en la Defensoría de Familia”, argumentó el TAC. La Sala recordó entonces que “en forma continua, sucesiva y por largo tiempo”, existieron hechos vinculados al mal funcionamiento de ese ascenso, lo que implicó la colocación de un cartel que refería a su mal funcionamiento.
Además, la Sala compartió el criterio esgrimido por el magistrados para trasladar la responsabilidad del condenado principal (la Suprema Corte), a la empresa de ascensores, ya que este “se hallaba obligado contractualmente a mantener en forma el ascensor, no bastando para eludir la responsabilidad referir a la reciente reparación”. “Lo cierto es que si la puerta no se hubiere abierto sin que la cabina del ascensor la enfrentara, más allá de las pruebas que se realizaron y que no pudieron reproducir o reconstruir una situación similar, la señora Macchi no hubiere fallecido”.
“Es evidente que la empresa no cumplía cabalmente con las normas contractuales, ni con los criterios técnicos que debían presidir su actuación, recomendando los ajustes necesarios o medidas aun más drásticas, como el cambio del ascensor o su clausura, para evitar situaciones como las que frecuentemente acontecían. Es claro, pues, por un lado, que, en el caso de autos, se configura la culpa grave, ya que debió preverse el accidente fatal acaecido, simplemente analizando el curso de los hechos (…) en una etapa previa, de anticipación, de previsión y de protección de la seguridad funcional involucrada”, concluyó la Sala.
Por este motivo, el TAC decidió amparar la demanda y condenar a la Suprema Corte de Justicia a indemnizar a la familia por los conceptos de daño moral y lucro cesante. De esta forma, el padre de la funcionaria recibirá 40.000 dólares y su hermana 15.000 dólares para la hermana, más intereses, y el lucro cesante por los años le quedaban de trabajo. El juez Martínez de las Heras había fijado la indemnización en 70.000 dólares para el padre y 50.000 dólares para la hermana.
Investigación administrativa
Una investigación administrativa ordenada por la Suprema Corte de Justicia concluyó que el accidente que culminó con el fallecimiento de Macchi “pudo y debió evitarse”. La instructura de la investigación dijo compartir las conclusiones de la pericia de la Dirección Nacional de Bombertos en cuanto a que la muerte de Macchi “fue un hecho accidental que pudo y debió evitarse”.
“Surge de la prueba diligenciada que, en varias oportunidades, se había abierto alguna puerta sin que la cabina estuviera en el lugar hasta que, finalmente, se produjo el lamentable suceso. Dadas las circunstancias, podría figurarse o suponerse razonablemente la ocurrencia de algún evento en que resultara lesión o un suceso peor, teniendo presente que incluso en esa misma semana había ocurrido la apertura del ascensor sin que estuviera la cabina. Aun cuando la empresa de ascensores acudía en respuesta a los llamados, no parece razonable concluir que su actuación haya sido adecuada a las circunstancias teniendo presente la reiterada ocurrencia de desperfectos en el ascensor”. “Y en consecuencia, surge probado que en razón de los desperfectos ocurridos en reiteradas oportunidades hasta la fecha del accidente, existía una situación de riesgo para la seguridad física de las personas que usaban dicho ascensor”, concluyó.

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