Noticias Uruguayas 14 abril 2015

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URUGUAY

El gobierno dispuesto a liberalizar servicios, el Pit-Cnt no quiere saber nada

El TISA, una batalla que se viene

En general el Pit-Cnt y el gobierno coinciden en la mayoría de los temas. Pero una sigla, TISA, cuyo significado seguramente es desconocido por la mayoría de los uruguayos, está causando ya una divergencia nada menor entre el Poder Ejecutivo y la central sindical.
Pueden generarse empleos bien pagados; el gobierno explorará posibilidades. Foto: Archivo.
JUAN PABLO CORREA. dom abr 12 2015 El País uy
TISA son las siglas en inglés del Acuerdo en Comercio de Servicios (Trade in Services Agreement) un tratado internacional que se está negociando en Ginebra en estos días y que apunta a liberalizar un sector crucial de la economía. Estados Unidos y la Unión Europea (ambos con gran fortaleza en el sector de servicios) son sus grandes impulsores aunque no los únicos. Hay 23 partes involucradas. La Unión Europea reúne a 28 estados, con lo cual participan en las tratativas un total de 50 países. La Unión Europea (el actor que más servicios exporta a nivel mundial) difundió oficialmente su oferta en julio del año pasado, luego de que la «filtrara» la organización WikiLeaks que acusó a sus impulsores de estar actuando con secretismo.
Las partes que participan son Australia, Canadá, Chile, Taiwán, la Unión Europea, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, Nueva Zelanda, Noruega, la República de Corea, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Perú, Turquía, Estados Unidos, Uruguay, Pakistán y Paraguay.
Cuando trascendió que el gobierno de José Mujica había hecho saber su voluntad de participar en las tratativas que comenzaron en 2013, el propio presidente actual Tabaré Vázquez admitió que no estaba al tanto y que debía informarse. Casi enseguida el canciller Rodolfo Nin Novoa y el ministro de Economía, Danilo Astori, se plegaron a una posición que puede resumirse como «mejor estar que no estar».
Carlos Pérez del Castillo, asesor del canciller para negociaciones comerciales internacionales, explicó a El País que los países que representan el 70% del comercio mundial de servicios, impacientes ante la lentitud de los avances de la ronda de Doha, decidieron llevar adelante una negociación. «Las conversaciones venían muy lentas y los más rápidos decidieron comenzar otras tratativas por fuera de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El comercio de servicios crece muy rápidamente en el mundo. Estos acuerdos operan distintos a los de bienes. Los países establecen posiciones defensivas, es decir determinan los sectores que prefieren no abrir. Por ejemplo, Estados Unidos determinó esto respecto al transporte marítimo y aéreo. Que estos acuerdos son importantes lo muestra que nada menos que China, que tiene gran cantidad de monopolios estatales, pidió para ingresar», comentó. «Los servicios han crecido mucho. La importancia de estar es que se puede tener voz, porque si no al país le presentarían un paquete ya cerrado. Así se puede decir, esto sí y esto no. Pero nada obliga a firmar» lo que se acuerde, explicó.
Para Pérez del Castillo, quienes se oponen a estas tratativas deben tomar en cuenta que ya en las estancadas conversaciones entre el Mercosur y la Unión Europea está incluida la liberalización de los servicios. «Hay que estar informado y medir bien los costos de estar y de no estar», opinó.
En Uruguay se podrían beneficiar las empresas de software, de consultorías y de servicios empresariales, ejemplificó.
Entre las posiciones «defensivas» ya se sabe que Uruguay establecerá que no abrirá sus monopolios estatales en la telefonía básica, la importación de petróleo y la refinación de combustible y el suministro de agua.

El peso de los servicios.

Hay once grandes grupos de servicios: los prestados a las empresas, las comunicaciones, la construcción y servicios de ingeniería conexos, la distribución, la enseñanza, los vinculados al medio ambiente, los financieros, los sociales y de salud, los de turismo, los de esparcimiento y los de transporte. Según Uruguay XXI, las exportaciones de servicios de Uruguay llegaron en 2014 a US$ 4.400 millones, de los cuales US$ 1.230 millones correspondieron a los servicios denominados «globales». Estos son los servicios que brindan desde Uruguay empresas internacionales que tienen aquí, por ejemplo, Centros de Servicios Compartidos o Centros de Distribución Regional. Al menos 16.000 personas trabajan en este sector.
Uruguay ofrece regímenes e incentivos fiscales que favorecen los servicios incluidos en el régimen de puerto libre y la ley de zonas francas, entre otras normas. El Instituto Uruguay XXI destaca como áreas con un potencial particularmente destacado las de Tecnologías de la Información, el área de Farmacéutica y Salud, la Industria Audiovisual y la de Arquitectura e Ingeniería.
En Uruguay hay empresas que dan servicio a otras de contabilidad, cobranza, pagos de sueldos, facturación, administración de recursos humanos (Business Process Outsourcing), de software y aplicaciones vinculadas al procesamiento de datos (Information Technology Offshoring) y servicios de análisis de mercados, investigación, consultoría en servicios legales y análisis de riesgo y crediticios, llamados Knowledge Process Outsourcing. Algunas empresas brindan los tres tipos de servicios juntos.

COMPROMISO.

El gobierno anterior quería participar.

La «sorpresa» que generó este año el anuncio de que Uruguay  quería ingresar al TISA, no debió ser tal ya que el 2 de mayo de 2014 la Unión Europea emitió un comunicado en Bruselas en el que señalaba su «fuerte respaldo» a la intención de Uruguay de sumarse a las tratativas. «Antes del comienzo de las negociaciones del TISA, Montevideo claramente confirmó por escrito su interés», decía el comunicado. Y citaba al entonces canciller Luis Almagro que decía que «Uruguay comparte los objetivos de las negociaciones del TISA y respetará los resultados de las negociación obtenidos por otros participantes si se suma».
El comisario de Comercio de la Unión Europea, Karel de Gucht, dijo que la unión «da la bienvenida a Uruguay en las negociaciones del TISA y apoya firmemente su participación en ellas desde ahora».
El comunicado recordaba que en septiembre de 2013 Uruguay había manifestado su interés por escrito. Las tratativas habían sido lanzadas en marzo de ese año. Agregaba que se buscaba un entendimiento ambicioso y amplio que cumpla con las líneas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que en una etapa posterior pueda ser «multilateralizado» (es decir adoptado por todos los estados que forman parte de la OMC) una vez que se llegue a una «masa crítica» de firmantes. Los impulsores iniciales de las conversaciones adoptaron el curioso nombre de «Amigos realmente buenos de los servicios» (Really Good Friends of Services), aunque aclararon que no se trata de un grupo exclusivo ni estable de integrantes de la OMC.
En las conversaciones se planteó que una vez que un país levante algún tipo de medidas restrictivas al comercio de servicios como pueden ser los monopolios, no puede haber una marcha atrás. Uruguay ya dejó claro que no derogará monopolios estatales.

Lo que le genera inquietud al Pit-Cnt

Al Pit-Cnt le inquieta en particular la posibilidad de que las empresas extranjeras puedan ingresar al mercado de las compras gubernamentales en las mismas condiciones que las empresas locales. En septiembre del año pasado, la Unión Europea presentó una propuesta «anti-discriminatoria» que supone que una subsidiaria de una empresa de un país determinado establecida en otro país puede tener el mismo acceso a los contratos del gobierno que las compañías locales. La Unión Europea también quiere terminar con la discriminación contra los proveedores extranjeros de servicios ambientales. Y quiere que se eliminen las barreras existentes y no solamente que los países se abstengan de imponer otras nuevas. También propone que si un país de la Unión Europea establece una subsidiaria en un país que firmó el acuerdo TISA, pueda traer a su personal de confianza.

Un sector que crece a buen ritmo.

uLa Cámara Nacional de Comercio y Servicios comenzó esta semana el análisis de un eventual acuerdo multilateral de servicios, pero por ahora no se pronunciará.
uDe acuerdo con Uruguay XXI, las exportaciones de servicios no tradicionales, que en 1990 representaban solo el 2% de las exportaciones totales, representan ahora más del 13%. «Este cambio refleja el fuerte dinamismo de las exportaciones de servicios, que crecieron a una tasa promedio anual de 16% en la última década y que actualmente representan un valor cercano al 8% del PIB», calcula Uruguay XXI.
Si bien los servicios tradicionales como transporte y turismo siguen siendo los que tienen más participación sobre el total, los servicios no tradicionales son los que exhiben mayor dinamismo. Mientras los primeros crecieron a una tasa promedio anual de 15% entre 2003 y 2013, los segundos lo hicieron a una tasa de 26% en idéntico lapso.
uLa Unión Europea enfatiza también en la reducción de las barreras administrativas para los proveedores de servicios.
uUruguay XXI destaca que los servicios son actividades intensivas en capital humano, por lo que tienen un gran potencial para generar nuevos puestos de trabajo bien remunerados.
u «La propuesta de Uruguay es posicionarse como un destino atractivo desde el cual se puede se pueden ofrecer conocimientos de distintas áreas. Estos servicios permiten diversificar la canasta de exportación, ya que gran parte de los servicios exportados van a países de fuera de la región», dijo el instituto en un trabajo publicado en febrero pasado.

Servicios globales – Sector promisorio.

Entre 2010 y 2013 las exportaciones de servicios globales desde zonas francas crecieron a una tasa anual de 19%, y llegaron a representar el 80% del total de servicios globales exportados por Uruguay.

De acá para el mundo – Auge de «call centers».

Grandes empresas nacionales y extranjeras brindan desde Uruguay servicios tercerizados a clientes del exterior. Algunas se focalizan en servicios de back office administrativo y otras en «call centers».

Firmas de primer nivel – Servicios legales y de RR.HH.

Algunas de estas firmas son Tata Consultancy Services, Concentrix, EGS, Atento y Avanza. Otras dan servicios legales, de recursos humanos y contables como KPMG, PWC, Deloitte y Adecco.

Más oportunidades – Para el sector de IT.

Uruguay XXI propone potenciar los servicios de la industria farmacéutica, internacionalizar más el sector de tecnologías de la información y promover oportunidades para los estudios de arquitectura.

El gobierno de Vázquez (y el FA también hasta que no se desmarque públicamente) pretenden meter a Uruguay en esa trampa imperial que TODOS SABEN nunca ha beneficiando ni beneficiará a los países latinoamericanos sino que el único que será beneficiado es el imperio y las multinacionales. Aquí tenemos un ejemplo concreto de estos tratados con el imperio.

¿Cómo el Tratado de Libre Comercio destruyó a México?

Publicado: 12 abr 2015 21:33 GMT | Última actualización: 12 abr 2015 21:54 GMT – RT
REUTERS
En los 20 años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con EE.UU., México «se ha convertido en el primer laboratorio norteamericano para remodelar un Estado y acomodarlo a sus intereses», opina la columnista Vicky Peláez en su artículo «El Tratado de Libre Comercio que destruyó México».
Actualmente, México es un buen ejemplo de cómo los tratados internacionales pueden afectar la economía, la política y la sociedad de una nación, opina la columnista Vicky Peláez en su artículo publicado por Sputnik. La autora hace referencia al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN en inglés) con EE.UU. y Canadá, que fue firmado en 1992 y entró en vigor en 1994.

México, Canadá, América Central y el Caribe son parte del proyecto de EE.UU. del imperialismo globalizado

A pesar de las supuestas ventajas económicas que dicho tratado le brindaría a México a mediano y largo plazo, en realidad «el país se empobrecía cada vez más», aumentando, como consecuencia, la violencia y el crimen organizado, denuncia Peláez. La periodista agrega que hoy en día, el número de desaparecidos en México supera las 25 mil personas.
En el sector de la economía, mientras que en 1994 México era casi autosuficiente en la alimentación, «para 2014 se convirtió en importador neto de alimentos básicos en América Latina», escribe la columnista en su artículo «El Tratado de Libre Comercio que destruyó México». Como ejemplo, en el año de la entrada en vigor del tratado, el país importó alimentos por 1.800 millones de dólares, pero en 2014 la cifra alcanzó 25.000 millones de dólares.
«Todo esto explica por qué el 60 por ciento de los 112 millones de habitantes de México son pobres y sin acceso a la seguridad social», concluye Peláez, añadiendo que casi 30 millones de personas trabajan en situación de informalidad con un sueldo mínimo. Al mismo tiempo, las grandes fortunas de México han visto crecer sus arcas de modo que en estos 20 años, en total, la riqueza de los multimillonarios en este país aumentó de 44.100 a 129.300 millones de dólares.
Entre las ventajas de dicho tratado para EE.UU., Peláez menciona el acceso que han obtenido sus corporaciones energéticas al petróleo mexicano, así como el hecho de que la banca estadounidense «tomó control del sector financiero nacional». «México en realidad se ha convertido en el primer laboratorio norteamericano para remodelar un Estado y acomodarlo a sus intereses y a los intereses de sus corporaciones», concluye la columnista, añadiendo que México, junto con Canadá, América Central y el Caribe «constituyen una pequeña parte del proyecto norteamericano del imperialismo globalizado».

Los gráficos de Gabriel «Saracho» Carbajales


 

Demagogia e ideología

Una maravilla de la comunicación en estos días de hiperconectividad es que cualquier bolazo puede alcanzar la estatura de noticia. Es más: se diría que cuanto más pavo es un enunciado, cuanto más absurda una declaración, más probabilidades tiene de durar como tema en la prensa y en las redes sociales. Así, la opinión vertida […]
Por Soledad Platero
PUBLICADO en Caras y Caretas
Una maravilla de la comunicación en estos días de hiperconectividad es que cualquier bolazo puede alcanzar la estatura de noticia. Es más: se diría que cuanto más pavo es un enunciado, cuanto más absurda una declaración, más probabilidades tiene de durar como tema en la prensa y en las redes sociales. Así, la opinión vertida por una mala escritora en su blog personal se transforma en una muestra de la tensión de clase entre pobres y ricos (una tensión que, por otra parte, parece expresarse sólo ahí, en el espacio estético, porque en el político priman más bien la conciliación y el acuerdo) y las repetidas faltas de ortografía de una beligerante profesora (hoy panelista de televisión) se vuelven la prueba de que la educación no tiene remedio. Y sí, a veces hasta los bolazos más insólitos dicen mucho de quien los tira al ruedo, aunque su potencia significante suela quedar opacada por la retórica pánfila que los sostiene.
Hace un par de semanas llamó la atención el ejemplo usado por Tabaré Vázquez para anunciar que sería prohibida la venta de bebidas alcohólicas en las estaciones de servicio, y en estos días sorprendió la afirmación de Lucía Topolansky acerca de la conveniencia de tener dispensadores de agua caliente en algunos puntos de la rambla, para uso de quienes toman mate.
Por si alguien no lo escuchó ni lo leyó, recordemos lo que dijo Vázquez, según fue publicado, en su momento, por La República: “Así como uno no va a la panadería a comprar nafta, es inconcebible que uno vaya a la estación a comprar [bebidas alcohólicas]. Eso tiene que parar”. Topolansky, por su parte, habló de “mejorar el equipamiento urbano” y en ese paquete incluyó la instalación de baños públicos en la franja costera, bebederos y hasta luces que faciliten el uso de las playas para hacer deporte por la noche. Y claro, dispensadores de agua caliente “como servicio para quienes disfrutamos del mate, la conversación y el encuentro”.
Con las palabras de Vázquez pasó lo que siempre pasa: la abrumadora falacia argumental hizo mucho más ruido que la amenaza, y muchos pensamos, rápidamente, en lo insostenible de un ejemplo que pasaba por alto el hecho de que la venta de bebidas no se realiza mediante los surtidores de nafta, sino dentro de locales comerciales que ofrecen, durante las 24 horas, todo tipo de artículos, exactamente igual que como lo hacen los almacenes y supermercados.
La intención de Topolansky de suministrar agua caliente en la rambla, en cambio, trajo a la memoria de los montevideanos aquella vieja promesa de Domingo Tortorelli de instalar canillas de leche en las esquinas, y no faltó quien le sugiriera recuperar también la idea de las calles en bajada.
La diferencia entre un bolazo y otro (pasaré por alto el hecho de que ambas cosas son perfectamente realizables, porque para eso sirve tener el chupetín por el palito: para hacer lo que a su portador le parece importante, necesario o divertido), la diferencia, decía, es que mientras la declaración de intenciones de Topolansky es demagógica, la de Vázquez es ideológica.
Proporcionar agua caliente para la actividad favorita de miles de uruguayos (sentarse tranquilamente a tomar mate con la vista perdida en el horizonte) es el gesto generoso de un gobernante que prefiere mantener a sus electores contentos y entretenidos. Además, es más barato que ofrecer, cada tanto, un megaespectáculo con entrada libre.
Lo de las bebidas alcohólicas ya es otra cosa. Es, claramente, parte de la cruzada vazquista en pro de la salud y las buenas costumbres, esa misma que llevó adelante –con bastante éxito– contra el tabaco y que lo hizo mantenerse firme como una roca para impedir que las mujeres pudieran abortar por su libre decisión.
Sin Vázquez en el gobierno el avance sanitarista igual se produciría. Basta prestar atención al asunto para ver que las milicias de la alimentación sana, el consumo responsable y el cuidado obsesivo del cuerpo están en todas partes. Y han logrado operar pacíficamente, convenciéndonos de nuestra propia obligación de ser saludables, proactivos y optimistas. Pero con Vázquez en el gobierno, ese “espíritu de los tiempos” que es la biopolítica alcanza un nivel superior, inédito. Porque el doctor sabe de lo que habla. Está entrenado en dar malas noticias (es oncólogo) y en recomendar paciencia y resignación, cosas muy necesarias para afrontar enfermedades de curso despiadado. Y si hay una enfermedad de curso despiadado y desenlace fatal, mire, es la vida. Nos acechan peligros por todas partes, y es seguro que más tarde o más temprano alguno nos va a matar.
Pero claro, mientras la vida no nos mate, el doctor quiere que la vivamos ascéticamente. Sin sal, sin mayonesa, sin tabaco y sin alcohol. En familia y con los roles bien definidos, para que la base de la sociedad no se tambalee. Porque se sabe que una cosa es la libertad y otra el libertinaje.
Mientras tanto, el agua potable que bebemos está lejos de ser recomendable, los medicamentos tienen un precio de oro que las propias farmacias y laboratorios se encargan de mantener en esas condiciones y los artículos importados de consumo masivo, como la pasta de dientes, cuestan lo que al mercado se le antoja sin que nadie intervenga para regularlo. La mano firme para custodiar la salud y el comportamiento de uruguayos y uruguayas alcanza las prácticas de la vida cotidiana personal, pero no se hace sentir demasiado a la hora de poner freno al abuso de los propietarios de campos que envenenan el agua o al de los empresarios que especulan con el precio de los medicamentos y artículos de primera necesidad. Y no deberíamos atribuir esta injusticia a la corrupción o al amiguismo. Lo que alienta detrás es una idea del mundo. Una convicción profunda de que los cuerpos sanos y las buenas costumbres son, en sí, un objetivo, un proyecto que bien vale el esfuerzo normativo y hasta el ridículo argumental. Una certeza tan honda que no teme a las medidas impopulares. En ese sentido, al menos, Tabaré Vázquez está lejos de la demagogia.
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