¡Nos quieren, y tienen pacificados!

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Por Maité Campillo

«Oda a la pacificación”                                            (Primera parte)                                                                      Claqueta`Calle Libertad:

¡Desafiad el frío de las rejas y ‘esposas’ contra la libertad!

¡Avanza, no te detengas como si la libertad no hubiera que conquistarla!

¡Visible el erotismo del dedo gordo y la simpatía del más pequeño, gigantes linternas; huellas en la otra orilla, llegaron las hogueras! ¡Libertad de pantorrillas, leotardos fuera, visible la liga como guiño de placer contra los hongos, abajo las espuelas del Cid Campeador! ¡Destruye la bota metálica contra mentes despiertas e insumisas, fuera, fuera, fuera! ¡Madres, soltad las gomas de todo lo que oprima, pecho ensalzando libre como el viento, conforma el gran monumento internacional contra la tortura! ¡Los batallones desplegados sobre las hogueras cobraron por encima de todo un sector amplio del pueblo, más, mucho más que el gatillo de la mesa del apuntador!.

Y, si el 99% de políticos (de ambos sexos) que participan en instituciones gubernamentales, termina sirviendo o confundiéndose con el capitalismo, ¿a quién representa esta democracia?. ¿Que carajo de democracia es, quienes son en realidad pués, los que a ella se presentan?. Todo cambia… ¡Siiiiii, me doy cuenta, y, siempre para peor!. ¿Te lo has preguntado antes de votar como autómata televisivo?. Desde esta ventana al mundo que yo veo, la democracia se reduce a capitalismo puro y duro ¡Yo primero, yo primero, no, no, yo, defiendo mejor las arcas del patrón!. Claro que algunos menos tradicionales, lo hacen a ritmo bossa muy en onda independiente, y así como que no quiere la cosa, se arrodillan ante la ”generosidad” de los pilares de la banca. La “izquierda” asume látigo y decadencia: ‘DEMOCRACIA’ no es pueblo, no es libertad; en ella no hay la mínima dignidad.

El decadente de mente tullida veranea todo el año invadiendo continentes desde la cuna del atiborro, y los nuevos buitres de la política profesional callan; mientras cargan la saca de intereses orgullosos del estatus social del ignorante del lado del que apalea. Los desposeídos vagan por el planeta. Los desplazan por el mundo sin rumbo fijo ni futuro para mejor utilizarlos como presente. Se humilla a la mujer como trabajadora además de como ser humano, hoy más degradada que nunca. Matan al antojo de lo impredecible, volcando capas cada vez mas amplias en la miseria y suicidio. Los cambios sin cambio encarnan la sumisión más aberrante que jamás bronce tañera; perpetuando guerras por el dominio económico. Llaman a la solidaridad “entre seres humanos con el tercer mundo” a través de la infecta televisiva; así es como la decadencia humana y sus genocidios se convierte en protagonista de la democracia, donde los “auténticos” van directos al poder, incluido el analfabeto político. No te regocijes por no tener televisión, yo tampoco la tengo ni siquiera sofá, ¿para qué?; pero engañar engañan tengas o no la tengas, y eso te afecta; mienten, hacen trampa, disparan donde les da la gana. Ayer “sacamantecas”, hoy explosivos de la democracia, más que a culo roto a hueso te dejan.

Cambia el rumbo, el caminante, aunque esto le cause daño; tiempo que arrinconó la lucha bajo la mesa. -¿Quién se encuentra hoy en su propia cultura?. Sustituyeron los viejos cafés por bancos. Donde se filtraba la inquietud social y cultura; los fulminaron como las asambleas solidarias entre gremios. La huelga política está en crisis. Atravesó la frontera creyendo recuperar la libertad y asumió el capitalismo salvaje; la “Siberia” capitalista hoy para ellos es ‘la internacional’, y, el siglo XX parió al XXI problemático e infeliz, la imposición se agranda:

Imposición del pub-mariguana y discoteca diseño colocón.

Imposición del coma etílico como el cáncer sobre el tabaco.

Imposición macroconciertos USA sin ton de la cultura sin son.

Imposición diseñada, contra las culturas propias de los pueblos por los ministerios de la cloaca Banco España y Santander, Caixa Popular y hasta Rural, por aquí y mas allá del Sabadel; a lo campechano, como el rey y la reina sobre yates, incluido el desayuno con diamantes a la cata.

¡Siiiiii, España va bien!, como un carnaval sin pueblo. Un “Jerez” ajeno a Jerez, sin uva tupamara de los campos de labranza, ¡pobre Jaén!. A no, que de Jaén son los olivos, como diría el poeta; pues eso, que no hay cama p`tanta gente por mucho que nos “unamos”!!!. Ahorita lo que no falta, es el lingote brandy reserva, donde se apilan los ¡Viva la política!… a la sombra de un tonel. Y, vira y vira el carnaval del mundo del circo electoral sobre el planeta. Cabezadas somnolientas y aromas pisa uva en diseño generoso ¡Ale, a vivir aventura en lo gris del hacha, a preparar la ratonera para las siguientes!. Y la oligarquía a seguir saboreando burbujas en Estado

d`gracia-graciosísima. José Díaz (el que fuera el auténtico secretario general del PC), advertir, lo advirtió hace muuuchos años… ¡la trompada que nos iba a caer encima con la ‘Oda de la pacificación’ que ya se avecinaba en política!. Lo hizo a través de un informe pronunciado en el Pleno del CC del PC, celebrado en Valencia los días 13 a 16 de noviembre de 1937, donde analiza entre otras causas, la pérdida del Norte, síntesis del informe:

(…) Derrotas graves y dolorosas, como la caída de Málaga y también la caída del Norte, sólo se explican si se tiene en cuenta esta política. Largo Caballero manifestó, como jefe del gobierno y como ministro de la Guerra, una debilidad que no exageramos al calificarla de criminal para con los enemigos del pueblo, los agentes del enemigo y los mandos traidores. Algunos de los que fueron sus consejeros, como Asensio, están hoy en la cárcel, y con un dolor profundo hemos de comprobar que si el jefe del anterior gobierno hubiese prestado atención a las advertencias que de todas partes le fueron hechas con respecto a estos “señores”, probablemente no se encontraría hoy bajo el talón del invasor extranjero.

La política de Largo Caballero nos conducía a la catástrofe. Mientras en Madrid surgían los Comisarios políticos educadores de los soldados, colaboradores inmediatos de los mandos, ejemplo de autoridad y de heroísmo, en el Norte eran rechazados. Si en el Norte se hubiese hecho participar intensamente al pueblo en las medidas y en la lucha verdaderamente popular y revolucionaria, si se hubiese realizado en el interior del Ejército un verdadero trabajo político, y los Comisarios hubiesen sido aceptados a su tiempo, para que hubiesen jugado el papel que han desempeñado y siguen desempeñando en todas las unidades; si se hubiese ido rápidamente a la transformación de las milicias de los partidos y organizaciones en el Ejército, seguramente que la situación sería hoy completamente distinta. Esto es lo que es necesario que tengan en cuenta todos los que hablan todavía de “ejército apolítico”, de no dar mítines, de no permitir la prensa… ¿Qué han comprendido de la situación los que así piensan?.

Pero todo esto, que era una política clara, completamente clara, y que estaba garantizada por los resultados prácticos no se ha llevado a cabo en el Norte. Se ha seguido otro método; el método que nos ha llevado a la derrota. ¡Cara se ha pagado la política del gobierno vasco, la política de Aguirre y de los dirigentes nacionalistas, a la cual, desgraciadamente, dio su asentimiento el consejero del Partido Comunista vasco, Juan Astigarrabia, asentimiento que representa una complicidad con tal política!. Aun si no hubiera sido posible defender el Norte hasta el triunfo, aseguro que hubiera sido posible prolongar la resistencia dos, tres meses más. Pero una tal resistencia encarnizada, que agote al enemigo, sólo es posible cuando las organizaciones antifascistas se unen en un bloque de hierro para levantar toda la población en una lucha heroica, como se hizo en Madrid. Pero una resistencia tal no es posible cuando reina la discordia y ciertos dirigentes tienen miedo a una verdadera movilización revolucionaria de todo el pueblo.

En tercer lugar, es preciso decir aquí abiertamente que la pérdida del Norte tendrá consecuencias graves, ante las cuales no podemos cerrar los ojos. Las reservas del enemigo en hombres y en material bélico aumentan considerablemente, lo que le permitirá una mayor libertad de maniobra y concentrar fuerzas en cantidad mayor que las nuestras en un punto decisivo. Además, si no se desarrolla una acción eficaz, hay capas populares que pueden caer bajo la influencia de la propaganda desmoralizadora del enemigo y de sus agentes. Esto puede y debe evitarse. La moral de nuestro Ejército Popular, la moral de todo nuestro pueblo, no puede decaer ni un momento, y, para ello, Madrid fue el ejemplo. En cada ciudad, en cada frente de lucha, en cada miliciano, hay que elevar el heroísmo al máximo, hay que grabar la consigna que movilizó a Madrid para su defensa: “¡NI UN PASO ATRÁS!” “¡NO PASARÁN!”

NOTA                                                                                       (argumento)                                                                                           No es cuento, ésto venir viene por lo menos de cuando los romanos, de cuando un profeta judío (que entonces había muchos) llamado Jesús, dejó de repartir latigazos -según el cuento- a los ricos mercaderes a tiro de lapo, para recibirlos él personalmente a piñazo limpio; es decir, latigazos a porrillo, patadas a mansalva, escupitajos tutiplé, insultos tutifruti, encierro y crucifixión. ¡Jo, la de dios!. Luego dicen que resucitó, pero desde entonces nadie lo ha visto ni oído a ciencia cierta, excepto Santa Teresa, parece que era una rutina a la luz de la vela nocturna, ¡romántico como un encuentro tras la puesta de sol a la luz de la luna, y, ya han pasado años!.

Luego llegó otro profeta, Gandhi -de India-más cercano a nuestros días, que también resistía al imperio inglés y a los cipayos, poniendo los cachetes voluntarios para que le dieran a él y no al pueblo. ¡Solidario ser era!. Pero fue tan intensa su actividad sobre la resistencia lailo-light, que le convirtió en una especie de uva pasa, pasiva, y lo ultimaron encasillándolo en el círculo vicioso de la trampa; en el que ya la razón no colorea vida.

Luther Kin fue otro reconocido por la hermandad internacional pacífica, de pacificadores por la reconciliación, que al igual que Gandhi arrastraba multitudes, no para luchar contra el imperio yanqui. ¡Si no para alabar las nubes de algodón y aclamar a Dios en la tierra!. Lo mataron.

Importante es que recordemos a los imperialistas Felipe II, Carlos I, e Isabel la Católica, ¡entre los que pacificaron “el Nuevo Mundo” armados hasta los dientes!. Enlatados hasta la coronilla avanzaron junto a frailes y perros, además de caballos y seres humanos de tez negra por delante para asustar (?), según su estrategia intimidatoria de descomponer, confundir, intimidar…y se cargaron a millones de personas, civilizaciones más avanzadas y humanas que “en el viejo mundo”. Ahí es que empezaron a matar el futuro de los pueblos.

Otro pacificador famoso fue el gabacho Napoleón, el que quería pacificar Europa liberándola de reyes, nobleza parásita y represiva. ¡En vez de aniquilar reyes y príncipes aniquiló a humildes trabajadores, campesinos hambrientos, o sea, ¡millones de personas que no querían ser pacificadas, por el pacificador de cultura “refinada”!. Y se hizo emperador a golpes de depredador como Nerón.

Hitler fue otro gran pacificador, empezó a gatear blindado por el patio trasero de su casa hacia todo el continente, ¡con tanta sindical paz armada nacional por montura que casi acaba con la humanidad!. Para perpetuar la supervivencia del criminal de humanidades, descubrió el antídoto: aconsejar a la población a fin, camuflarse en la ecología más ecológica del planeta entre montes y selvas, se encuentren donde estén tomarla como propia, ¡pura terapia!. Fueron asomando antenas como los caracoles de Finisterre a Fuerteventura pasando por la Plata además de la Pampa lado Chile o Argentina y un pelín más allá de Brasil, pasando por Cañón del Colorado hasta ocupar cargos en la OTAN, Israel, Pentágono y Casa Blanca: Sección Servicios, sobre la domesticación aria, que a no ser por la valentía y la resistencia armada de la Unión Soviética, ¡más de un animalico callejero hubiera muerto entre tanques nazis, y mirá que les gustan los gatos y los perros!.

¿Pero el pacificador por excelencia no es el gringo?, se preguntarán, y podría yo responder: pues si; primero pacificó el norte de América a tiro limpio, dejando las llanuras y montañas limpias de indios y de búfalos. Más tarde se pacificaron entre ellos, igualmente a tiro limpio y a cañonazos. Ya cuando eran “una gran nación” pacificaron Japón, lanzando como si no quiere la cosa bombas última generación, ¡no a los militares fascistas ni al depredador amo emperador, noooooo, a los trabajadores de Hiroshima y Nagasaki!!!. Luego siguieron pacificando Indochina, con tanta delicadeza y finura que se cargaron con bombas y napalm a millones de seres indefensos. Con la cola escaldada salieron de Asia. Pero sus ansias de pacificar, les llevó hasta Indoamérica, ¡y, pacificar, pacificó el continente entero!. Repoblándola con pacificadores del calibre Pinochet, Videla, Somoza, Trujillo, Efraín Ríos, entre otros.

Franco, por supuesto, fue un gran pacificador indiscutible. ¿Alguna duda sobre ello?… ah!!!. Y, la Santa Sede, asumió la pacificación como principio “lógico”, ¡tras ser asesinados miles de campesinos y obreros que no se dejaron pacificar!. La paz, su paz, sirvió hasta minutos antes de morir “el pacificador mayor”. El que siguió asesinando (“pacificando España”) entre eucaristías y comuniones sobre el altar mayor. ¡No digas no! No digas que no entregó el paraíso a Europa y EEUU!!!… El sol que a ellos calentaba empezó a enfriar a los aborígenes, impuesto por Isabel la Católica, a pertenecer a la corona entre consignas de guerra, leyes e impuestos que sangraron sus vidas. Dejó ríos de sangre comulgando sin necesidad de confesión el perdón de apestosos pecados y, pro-vida eterna, por la gracia de lo viejo sobre lo nuevo: la libertad. El silencio “lógico” de sus pregones silenciaron cunetas inalcanzables y cementerios atestados de dolor.

PD.                                                                                                          La diplomacia de paz democrática mata, Euskal Herria, por ejemplo; en otros tiempos no lejanos, Euskadi, como identificación nacional antes de que el Botxo, Concha, iglesia y pilón se atiborrasen de pacificación. ¡Ahí va la hostia pués! (*), ¿acaso por gula habrá empezado a imperar la pacificación sobre el paladar?… <<Claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda, o algún estúpido que resiste la pacificación a fuego lento, en realidad somos un país tan peculiar que quien pacifique a los pacificadores un buen pacificador será (Benedetti, poeta uruguayo)>>

(*)De un euskaldun en México. No decimos «Hay va la ostia, pues», sino «Ahí va la hostia pués». Jajaja, fuera de la pequeña cuestión ortográfica, es una expresión que viene desde que el párroco Patxi Andoni Gogeaskoetxea Gorrotxategi durante una eucaristía en su parroquia de Andoain, al repartir el Cuerpo de Cristo, tuvo la mala fortuna de que una de las Hostias se le resbalase de las manos al ir a dársela (curiosamente a un Guardia Civil español.) El susodicho cuerpo de seguridad del Estado español, al ver que no recibía el Cuerpo de Cristo, se lo exigió al párroco al estilo «Guardia Civil», a lo que el religioso, al ver como la oblea iba rodando por el maderamen de la iglesia, respondió: «Ahí va la hostia pués!!». Es un hecho comprobado que data del año 1944, en el mes de julio durante el festejo del día de San Fermín.

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)

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