Nos falta geografía

Nos falta geografía. Al escribir cartografiamos interminablemente porque al vivir la descuidamos. Pretendemos cartografiarlo todo. Gepesearlo todo. Sabiendo de la resonancia del espín nuclear de la hemoglobina oxigenada y suponiendo que las zonas mejor perfundidas son las más activas en un momento dado incluso pretendemos cartografiar el cerebro funcionando mediante la resonancia magnética. Decía Deleuze: Écrire c’est lutter, résister: écrire c’est devenir; écrire c’est cartographier, «je suis un cartographe…” Repitió hasta cansarse que pensar es crear, crear es resistir. Y en sus Cartografías Esquizoanalíticas insistía en los territorios, los flujos, las máquinas y los universos. Deleuze, que en el 96, harto ya de su insuficiencia respiratoria un mal día acabaría arrojándose por una ventana.

  Se ha dicho que el papel de los humanismos ha sido el de “domesticar” a los seres humanos mediante la lectura haciendo que dominen sus instintos “bestiales”, pero creando unos privilegiados que se escriben unos a otros extensas cartas bajo la forma de libros. Están desapareciendo las enciclopedias de las bibliotecas porque nadie tiene tiempo para ellas en la sociedad de la transparencia digital. Del mismo modo que ha dejado de interesar lo que tenían que decir las personas mayores, que eran las enciclopedias y bibliotecas de las sociedades sin libros. Cuidar a los ancianos entonces podría ser una cuestión de vida o muerte similar al cuidado que un marino debe tener por sus cartas náuticas.

  En Ucrania la geopolítica vuelve por sus fueros. El nacionalismo, la identidad nacionalista le puede al sentido común. El nacionalismo que en definición de Santayana es «la indignidad de tener un alma controlada por la geografía”.  Luego añadía que el feminismo, en su formulación más identitaria, consistiría en tenerla dominada por el sexo. El intelectualismo, si algo así todavía existe, sería tenerla por las palabras. Y todos los ismos por sus prefijos.

  Puede que nos falte sentido común, el seny de los catalanes, que parece ser, incluso entre ellos, el menos común de los sentidos. Pero a algunos nos sobra geografía. Nos sobra velocidad. La velocidad absoluta es la velocidad de los nómadas incluso cuando se desplazan lentamente. Los nómadas siempre están en medio. La estepa crece por el medio, está entre los grandes bosques y en los grandes imperios. La estepa, la hierba y los nómadas son la misma cosa. Los nómadas no tienen ni pasado ni futuro, sólo tienen devenires, devenir-mujer, devenir-animal, devenir-caballo: su extraordinario arte animalista. Las malas y las buenas hierbas siempre vuelven en primavera, siempre vuelven a empezar, incluso en las grietas del asfalto, son toda una lección de moral.

  Los nómadas no tienen historia: solo tienen geografía. Nietzsche «Llegan como el destino, sin causa, sin razón, sin miramientos, sin pretextos…»  Kafka  «Imposible comprender como han penetrado hasta la capital, sin embargo , allí están y cada mañana da la impresión que su número crece»  Kleist «Cuando llegan las amazonas, los griegos y los troyanos, los dos gérmenes de Estado, creen que vienen como aliadas, pero no, pasan entre ellos y a lo largo de su recorrido los tumban a los dos sobre su línea de fuga”.

  Los vemos llegar en pateras, escalar las vallas, traspasar las fronteras. Son como el místico en busca del Amado: “Buscando mis amores/ iré por esos montes y riberas/ ni cogeré las flores/ ni temeré las fieras/ y pasaré los fuertes y fronteras/ Oh bosques y espesuras/ plantados por la mano del Amado!/ ¡Oh prados de verduras/ de flores esmaltado!/ Decid si por vosotros ha pasado”.

  Hasta qué punto la crisis energética y la falta de hogar, la falta de geografía, de las cartas del sentido están emparentados nos recuerda que la expresión “crisis energética” debería ser reservada para situaciones en las cuales hay seres humanos incapaces de obtener las 2000 o 2500 Kcal. diarias que se necesitan para la subsistencia, y que la causa de la crisis energética no está, en última instancia en la avaricia de la naturaleza sino en la organización social y sobre todo en las restricciones a la movilidad geográfica (a las fronteras pasaportes y visados). Nos falta geografía, geopolítica, geohumanidad.

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