Publicado en: 3 diciembre, 2018

Noche horrible de la izquierda andaluza

Por Pablo Elorduy

Descalabro del PSOE de Susana Díaz, que cosecha los peores resultados de su historia. El PP también pierde votos, pero finge que es un buen resultado. Ciudadanos y Vox son los triunfadores de la noche. Adelante Andalucía mantiene la sensación de zozobra de la izquierda confluyente.

Alerta roja en el centroizquierda y la izquierda española. Los resultados de los comicios autonómicos en Andalucía no dejan lugar a dudas: hay espacio para el discurso de la ultraderecha. Mucho espacio. Con un PP echado al monte y ante la emergencia de Vox, Ciudadanos queda como única esperanza de los partidos del centroizquierda y la izquierda para encontrar una derecha civilizada con la que poder pactar en el futuro inmediato.

El partido de Rivera, único entre los que ya tenía representación que mejora resultados con respecto a 2015, tiene en su mano dar la victoria completa a un candidato perdedor —el PP ha perdido un 6% del voto—. También tiene en su mano forzar unas nuevas elecciones en las que, dicen los analistas de izquierda, se puede reequilibrar una balanza rota hacia la derecha por la alta abstención. Y tiene la intención de forzar al PSOE a investir a su candidato en la Junta.

Ciudadanos se convierte en el partido clave para la investidura, y su mirada, como siempre, estará orientada por el interés de la política en Madrid. Albert Rivera tiene una baza poderosa para pedir un adelanto electoral a Pedro Sánchez. La simple reedición del acuerdo de 2015 entre Díaz y Juan Marín, el candidato de Ciudadanos, puede servir para un Gobierno del PSOE, pero Ciudadanos ya ha anunciado que no está por la labor.

 

TREMENDO ERROR DEL PSOE

El encuentro de las izquierdas no será posible tras los resultados de ayer, y el PSOE andaluz debe esperar a que las llamadas desde Madrid indiquen los pasos a dar. Díaz tiene ante sí un papelón que no imaginaba cuando decidió dar un golpe de efecto y adelantar los comicios. No tiene plan a, gobernar en solitario; el plan b —un pacto con Adelante Andalucía— ha fracasado, y el plan Ciudadanos la deja fuera de juego a medio y largo plazo. Tremendo error táctico del PSOE, que podría preferir como mal menor dar la presidencia de la Junta a Ciudadanos para evitar que el descalabro se extienda al domingo multielectoral de mayo.

A partir del 3 de diciembre, el PP aumentará los decibelios de su discurso triunfalista. Su candidato, Juanma Moreno, es el segundo más votado, pero el partido se ha quedado en el límite del 20% de los votos (salvan los muebles con el 20,75%), y cosecha —como el PSOE— los peores resultados de su historia en la comunidad. De nuevo, Madrid desbloqueará la situación en el caso del PP. Si Moreno quiere “el cambio” en Andalucía, Casado tendrá que ofrecer a Rivera algún premio. Cualquier repetición electoral puede aumentar la grave crisis del PP, paliada en parte con el mantenimiento de la segunda posición.

Junto a la derrota de Díaz, la mayor decepción de la jornada electoral se la lleva Adelante Andalucía, que no podrá negociar con el PSOE un giro a la izquierda de las políticas de la Junta. El partido de Teresa Rodríguez ha obtenido menos de 600.000 votos (al 99% escrutado) y ha mantenido la trayectoria descendente de las confluencias políticas en los niveles autonómicos y generales. El resultado de Adelante Andalucía vuelve a sumir en la zozobra a la apuesta de Pablo Iglesias, que —a pesar de las discrepancias iniciales con la línea del equipo de Rodríguez—, se ha volcado en hacer de la fusión fría con Izquierda Unida un proyecto de futuro. La emergencia de un sector ultra en la población española deja a Adelante Andalucía la tarea de servir como contención en la calle, como ha repetido Rodríguez tras conocer los resultados, pero lejos, muy lejos, de la posibilidad de gobernar en Andalucía y, por extensión, en España.

Para el final queda Vox, músculo hipertrofiado y escindido del PP, que tratará de hacer frente común con los de Santiago Abascal. Casi matemáticamente, el descenso del PP ha conllevado el aumento de voto de Vox, que ha ganado con creces los 325.000 votos perdidos por los populares. Independientemente de si existe una posibilidad real de que se genere un gobierno de derecha, desde la liberal —presente, al menos en sus inicios en Ciudadanos— a la ultra. Vox ya ha irrumpido en la vida política española y en la agenda política europea.   La felicitación de Marine LePen durante la tarde no ha dejado lugar a equívocos, Vox ya no es un fenómeno marginal.

 

El Salto

 

 

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