Noam Chomsky, John Halle y una confederación de lampreas: una nota sobre el voto del mal menor

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En una reciente edición de CounterPunch, Andy Smolski arremete contra el argumento del mal menor presentado hace poco por Noam Chomsky y John Halle, en el que exhortaron a la izquierda (en la medida en que exista) a votar por la belicista liberal Hillary Clinton como el último baluarte contra el terrorífico Trump y su banda asoladora de visigodos postindustriales.

Hillary Clinton es la refutación viviente de la lógica del malmenorismo, ya que la suya, la candidatura del Partido Demócrata más derechista desde Harry «Bomba A» Truman, es la consecuencia inevitable de décadas del voto del mal menor. Este pragmatismo político tan tóxico engendra un proceso de selección natural en orden inverso en el que los candidatos se vuelven cada vez más retrógrados ya que sus contrincantes siempre se pueden tildar como un poco más odiosos. Pues, que cada uno elija su veneno en la intimidad de la cabina de votación. El intento de justificar, aunque sea de manera poco convincente, el voto para Hillary no es mi problema más molesto con el ensayo de Chomsky/Halle.

El elemento más nocivo del respaldo de Clinton por parte de Chomsky/Halle es que su explotación paternalista del sentimiento de culpa que busca echar la culpa a cualquiera que vote por Jill Stein, Gloria La Riva, Gary Johnson o nadie en absoluto, en el caso extremadamente improbable (un por ciento de posibilidades según el gurú analista Nate Silver) de que Trump gane en noviembre. Si HRC—que ahora goza del apoyo del ala chomskista de los demócratas y el ala kissingeriana-goldmansachsista de los republicanos—se las arregla para perder, será por culpa de su propia trayectoria de mendacidad y villanía, igual que Al Gore era el único responsable del fiasco de la elección de 2000, aunque los liberales siguen azotándole a su chivo expiatorio preferido, Ralph Nader.

Esta es una posición deshonesta e indefendible moralmente. Según el argumento especioso de su Tractatus Illogico-Politicus, Halle and Chomsky no asumirían ninguna responsabilidad en lo tocante a los muertos causados por la candidata que respaldan. Pero, los verdes, anarquistas, socialistas y libertarios antiguerra que rechazan a la Reina del Caos sí que tendrán que hacerse responsables de la carnicería causada por Trump, el candidato que no apoyan. Todo un libro de texto sobre la hipocresía moral.

Halle se ha enganchado a Chomsky como una lamprea marina a un cachalote. Claro, Chomsky debería ser prudente al asociarse con lampreas políticas tipo Halle. A Noam, que está bien versado en la historia, le vendría mejor considerar el destino de Enrique I de Inglaterra: “se atiborró de lampreas que al viejo le enfriaron la sangre, así causando una enfermedad súbita y violenta contra la que luchó la naturaleza” (en vano, resultó). Chomsky es de constitución robusta pero hoy en día, mejor ir con cuidado.

¿Quién es este John Halle?, uno podría preguntar. Halle es profesor de teoría de música en una institución sobrevalorada y excesivamente cara para los hijos beneficiarios de los fondos fiduciarios de papás de las élites liberales. Durante años, Halle fue un colaborador ocasional de CounterPunch con unos artículos amedrentadores y no muy sutiles escritos desde una perspectiva de izquierda-liberal. El modo por defecto de Halle es dar lata a los jóvenes activistas de la izquierda sobre cómo deben pensar y cómo votar. Sus escritos respiran el estilo de un quisquilloso cincuentón, aparentemente amargo porque, hace mucho tiempo, los tiempos le dejaron atrás y ahora pocos prestan atención a sus consejos no buscados. Cuando Joshua Frank y yo finalmente dejamos de publicar sus artículos casposos, Halle se transformó en ex-contribuidor bilioso. Lo que recuerdo más de estos artículos es que el autor nos enviaba infaliblemente tres o cuatro correos con versiones revisadas de cada pieza pero, de un modo u otro, nunca logró mejorarlos.

La asociación política reciente de Halle con Chomsky es un episodio de auto exaltación casi cómico, más o menos igual que un Kenny G colaborando con John Coltrane. Probablemente, uno no se equivocaría si supusiera que la mayoría de notas falsas en su argumentación sofista las emitió Halle. (Por cierto, ¿alguien ha visto a Ed Herman, el antiguo compadre coautor de Chomsky? ¿Tenemos que poner una alerta ámbar?) Pero esto no absuelve a Chomsky de firmar un argumento éticamente insolvente, el mismo que ahora proponen los nuevos amigos de Hillary: George Will, Richard Armitage, discípulo y protegido de Henry Kissinger, Brent Scowcroft, y uno de los personajes que nos regalaron el colapso financiero de 2008, Hank Paulson. Una auténtica confederación de lampreas.

Es el editor de Counterpunch.org. Su libro más reciente es Killing Trayvons: an Anthology of American Violence (con JoAnn Wypijewski y Kevin Alexander Gray).

Fuente:

http://www.counterpunch.org/2016/06/29/to-my-haters-a-rejoinder-to-halle-and-chomsky/

Traducción: Julie Wark

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