No hemos ganado, pero estamos cerca.

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Lo primero de todo quiero reconocer que quería ganar, esta vez de verdad quería ganar , quería encender la TV y ver un Rajoy asustado, quería ver los rostros compungidos  de los socialistas y sonreír viendo como el «sorpasso» les haría pagar todas las traiciones a esa clase obrera a la que dicen defender, reconozco haber sonreído también imaginando las portadas de los principales medios del régimen hablando el 27 de junio de «fuga de capital» , «catástrofe», «ETA» «comuyihadismo» y «Cubazuela del norte», recuerdo que me senté en el sofá mientras escuchaba la canción «No es tiempo de Llorar» de Habeas Corpus y justo un segundo antes de apretar el botón de encendido del mando a distancia, soñaba con que esas grandes fortunas de mi país y sus mayordomos de las instituciones, tan miserables humanamente como políticamente, ya mirarían sus grandes plasmas con preocupación , sin embargo, el único rostro desfigurado que vi al mirar a la pantalla fue el de un Pablo Iglesias cuyos ojos cansados reflejaban hastío por todo lo pasado.

Quizás de primeras podemos pensar que no es para menos, que la derrota electoral en España el pasado 26J ha supuesto un duro golpe anímico para una izquierda que puso toda la carne en el asador para disputar un país por las vías democráticas ( las pocas que aun conserva) ,pero si nos remontamos a los últimos años , desde el inicio de la crisis en el año 2008 y con  el recrudecimiento de las medidas neoliberales y de la política de recortes de la troika, observamos que hemos obtenido una serie de conquistas y la construcción de un tejido social cuyas bases tardaran tiempo en ser demolidas.

Con el inicio de la crisis,  se mostró el verdadero rostro de aquellos a los que en las vacas gordas teníamos por «representantes del pueblo» vimos como la fusión del poder político y económico de la que hablaba Marx se hacia más evidente (si cabe) en nuestro país a través de la reforma del articulo 135 de la constitución , pactada con nocturnidad entre el PSOE (ese fue el momento de inicio de su suicidio) y el PP, vimos como el mismo gobierno «socialista» agilizaba el proceso de los desahucios y se subordinaba a Europa con una política de recortes devastadora , con  las siguientes elecciones vimos como el PP reforzaba esa política llevando a la gente a la verdadera desesperación, vimos imágenes desgarradoras, vimos como los suicidios se multiplicaban, como la gente pasaba hambre y vimos como aquellos políticos a los que elegimos para defendernos  nos vendían a la banca como fichas del injusto juego económico que es el capitalismo.

Pero esa época también fue la del despertar, fue la época en el que para muchos jóvenes aun desinformados el PSOE dejó de ser izquierda y pasaron a  ser unos social-traidores a los que jamás apoyaríamos, vimos a las mareas salir a la calle a reivindicar un país mas justo, vimos a la PAH detener desahucios con toda la voluntad y el poder de la unión y la esperanza, vimos a Diego Cañamero (diputado actual por UP) harto de que su pueblo pasase hambre entrar a un supermercado a dar alimentos a los hambrientos, vimos a la gente rodear el congreso y vimos la primavera valenciana, oímos los gritos que de norte a sur rezaban, «no nos representan», «abajo el régimen» o «exigimos que el gobierno se disuelva y entregue las armas», vimos con ilusión ese  «hasta aquí hemos llegado», esa ágora de debate que surgía de las plazas a través del 15M (aunque para los puristas sea solo un movimiento de jóvenes indignados y despolitizados sin ninguna propuesta), ese momento que nos dimos cuenta de la invalidez del sistema, cuando cada día descubríamos una nueva incongruencia del capitalismo, cuando nos levantábamos cada mañana ofendidos con nuestros políticos y queriendo construir un país mejor, cuando  internet se convirtió en la plataforma de la revolución donde se viralizaban los videos de los abusos policiales y nos regocijábamos con cada travesura de Anonymous, fue la época en que teorizábamos cual seria la gota que iniciaría la ola que trajese el nuevo orden.

Esa ola llego a su cenit con las revueltas de gamonal de enero de 2014, recuerdo las conversaciones en la facultad de «ahora si» , recuerdo ir a concentraciones pensando que esto iba a empezar, que ahora comenzaba el estallido social que se extendería a toda España , recuerdo hablar de la unión de la clase proletaria para tumbar de una vez por todas el gobierno, pero también por esos tiempos, me recuerdo viendo un video de YouTube que decía «joven profesor pone en su sitio a Alfonso Rojo» y como oyendo  me a ese joven profesor que decía cosas muy coherente  la curiosidad despertaba en mi, seguí investigando a ese joven profesor y descubrí que se llamaba Pablo Iglesias, que presentaba «La Tuerka» y era ¡amigo del Nega! (alguien así solo podía ser de fiar) ,tras un tiempo, nos pedía  50.000 firmas para presentarse a las elecciones europeas a través de un partido político que se llamaba «Podemos», como no firmar, ese partido recoge todo lo que pensamos, ese partido es el partido obrero de vanguardia que nos hará conquistar las instituciones, su programa para las europeas es ejemplar, son algo trotskistas pero buenos tíos etc , sin embargo, mientras ese partido crecía y nos daba ilusión , se podía ver como esa gran ola que describía antes iba retrocediendo poco a poco, como la indignación se tornaba en esperanza a la hora de ir a votar, como la gente se quedaba en casa, con ganas de vengarse  pero también con esa fría  paciencia de esperar, esperar y esperar.

Pues bien, este 26J es el día que tanto estábamos esperando, el PP sigue siendo primera fuerza política, no ha habido adelantamiento al PSOE y el giro de podemos a la derecha para ganar votos a sido terrible, tenemos el mismo panorama pero dos años después y mucho más cansados y con menos ganas de salir a la calle, ¿ significa esto que Pablo Iglesias es un traidor y un vil reformista cuyo partido financiado por elites económicas solo ha servido para aplacar el descontento social?, mi respuesta es un rotundo «NO», creo que en los sueños más húmedos de Iglesias se imaginaba a el mismo como el propio Lenin, se veía conquistando el poder para devolverlo a la gente, pero no todos los cálculos se aciertan y el cambio se produce más lentamente de lo esperado,  el  único error ha sido nuestro en confiar la victoria solo a la vía institucional, debemos seguir creyendo y luchando también y siempre desde las calles, que esa indignación tome un camino adecuado, que el error de esta primera toma de contacto no nos desanime, no olvidar todo lo que hemos construido y que ya sabemos que jamás vamos a perder, recordad que ya nunca nos podrán engañar con un nivel de vida adecuado si sabemos que las reglas del juego son inherentemente invalidas, que este sistema pase lo que pase va a caer, que podemos construir una Europa con una economía mas equitativa y no ser esclavos eternos del BCE o del FMI, pero eso es algo que nadie va a hacer por nosotros si no ponemos ( y tiramos) algunas piedras. Muchísimo coraje a todos y no olvidéis que la noche es más oscura justo antes del amanecer, ¡venceremos!

 

 

 

 

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