No existen motivos para la desmovilización

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Por Prudenci Vidal

Han pasado ya cuatro largos meses de la llegada al gobierno de España del PSOE y su presidente y los ugetistas y socialistas de toda la vida, muchos de ellos en los movimientos sociales reivindicativos de los derechos ciudadanos ( pensiones, energía, sanidad, educación, dependencia…etc), daban por descontado que la desmovilización se iba a producir de inmediato porque “los planes sociales” del nuevo gobierno entrarían en vigor con tanta contundencia que la ciudadanía nos quedaríamos boquiabiertos. Todos los problemas iban a solucionarse cono por arte de birlibirloque. La emoción del despido “procedente” del presidente Rajoy por parte del Parlamento – la población ya lo había despedido en su desafecto mucho antes- nubló la visión de la realidad ante la efervescencia del “despido”. Pero ahora debe imponerse la cruda realidad: ¿qué avance social se ha producido? ¿Se han parado los desahucios? ¿Se han subido las pensiones más de lo que ya estaba pactado, llegando a implementar por ley el IPC por el que los pensionistas han luchado tan denodadamente?     ¿Se ha mejorado la sanidad, la dependencia, las residencias de ancianos, los cuidados paliativos, etc. etc. etc?

Por el contrario, hemos visto como han iniciado la sinfonía de gobernación con una letra desmesurada, por los increíbles anuncios, pero la letra de la acción política ha quedado nuda. Pensamiento sin acción es igual a desaliento, desconfianza e irritación. Así que hemos pasado de la irritación de los recortes del Partido Popular y de sus trapicheos de corruptelas a qué otro panorama. Nos hablan de modificaciones constitucionales de despolvoreo – abolición de la ley Sálica, aforamientos- es decir, los temas que más obsesionan a la población… No señores, no: lo que estamos demandando desde los movimientos sociales es sencillo de explicar y aún más sencillo de entender: “queremos dejar de ser una población empobrecida en lo económico, manipulada  en lo cultural, tomada como menior de edad en lo político, injusta y cada vez más desigual”. Y ese quehacer pasa por la supresión de la precariedad laboral (por ejemplo: que todos los ayuntamientos  prohíban las subcontrataciones, que las empresas que ganen concursos públicos paguen a todos sus trabajadores 1.100€ como mínimo y coticen por ello) la inyección de recursos para la sanidad, desprivatizando la gestión sanitaria, por un plan de igualdad en la enseñanza, de manera que paulatinamente haya una inversión en construcción de escuelas e institutos públicos en la misma medida en que se vayan cerrando centros subvencionados, y no diré más.

La excusa de que “llevan poco tiempo en el gobierno” no nos sirve. Un partido de gobierno como el PSOE debe tener ya preparada toda la batería de proyectos de ley para revertir la situación a la que nos llevó la gestión neoliberal de Rajoy y sus secuaces. O, ¿es que les hemos estado pagando su sueldo para estar sentados en el Parlamento aplaudiendo sus quejas? O lo que aún puede que sea peor: ¿es la concepción del Estado que tienen unos y otros es en el fondo la misma? ¿Por eso acuerdan, pactan y escandalizan a la población con el mangoneo de los nombramientos judiciales?

Están esperando a que los partidos nacionalistas les den su apoyo, y éstos por motivo de los “presos políticos” quieren sacar tajada de la situación. Hay presos políticos, pero hay millones de personas presas de las políticas antisociales de los partidos de uno y otro quehacer, y ya va siendo hora de que se quiten la máscara de “señoritos de la política” y sean las necesidades de la población los objetivos prioritarios de la acción política. Sólo tenemos una vida y cada día que pasa sin atender las necesidades básicas de tanta población injustamente tratada es un día de desperdicio. A lo mejor es que nunca han palpado la cruda realidad de vivir no con su sueldazo, sino con los miserables sueldos de las pensiones o del jornal a tiempo parcial de los contratos que ustedes mismos han propiciado con sus leyes laborales y firmadas por “los representantes de los trabajadores”, llamados erróneamente “sindicatos de clase”.

¡Basta ya¡ Sepan sus señorías (buena palabra porque de señores y señoritos las bancadas del Parlamento y no digamos del Senado están llenas) que nos tendrán permanentemente en la calle, defendiendo con nuestras pancartas, nuestras proclamas y nuestras canciones, lo que ustedes con su paso “atortugado” nos están negando y que no es, ni más ni menos, que poder vivir con la dignidad que todo ser humano se merece. La dignidad no es reclamo electoral, no es ideología de bandos, no es caridad de instituciones benéficas, es el objetivo fundamental por el que somos una comunidad y cuando se atenta contra esa dignidad se atenta contra la comunidad que formamos y si esto se realiza en aras de una supuesta defensa del Estado hay que deducir que el Estado está contra la dignidad de las personas, de los no ya ciudadanos porque se nos ha arrebatado esa condición, reduciéndola a la de simples súbditos a los que hay que acallar- Ley Mordaza-  porque sus molestas voces perturban los delicados oídos de sus aposentadas señorías que comen y beben varias veces todos los días sin mirar que 16 millones de compatriotas están viviendo por debajo del linde de la pobreza.

¡Empiecen a favorecer al pueblo o el pueblo va a desfavorecerles a todos ustedes!

 

Prudenci Vidal

Miembro de La Marea Pensionista

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