No estamos muertos, aunque lo parezca

Llegados a este punto vamos a intentar desmontar este chiringuito. Es decir, la concepción ideológica proyectada sobre la idea del dinero y en consecuencia sobre el propio concepto de economía. Ambas tan arraigadas en el inconsciente colectivo.

La economía ortodoxa u oficial ha conseguido institucionalizar e imponer una visión de la economía y de la vida social muy diferente a la real. No es necesario que digamos a estas alturas de la partida, que históricamente no siempre ha existido una economía capitalista de mercado como la que padecemos actualmente. Existían otras lógicas económicas diferentes. Ello es perfectamente constatable si echamos una mirada a la época colonial. Cuando las grandes potencias occidentales pugnaban por conquistar todo el globo terráqueo en su lucha por dominar las rutas comerciales. El germen podríamos decir de lo que posteriormente con la Revolución Industrial degeneraría en el capitalismo industrial, y ya después de la segunda guerra mundial acabará desembocando en un sistema capitalista global.

Es decir, si partimos de la teoría del Sistema Mundo de Immanuel Wallerstein, dónde se habla de un globo terráqueo partido en tres:

  • Centro: Los países ricos e industrializados.
  • Semiperiferia: Países entre el centro y la periferia, que están relativamente aislados, que están a caballo entre unos y otros.
  • Periferia: Los países pobres que dependen de los países ricos.Y por tanto están subyugados a los mismos.
  • De todos modos, no podemos aplicar esta perspectiva del mundo en pleno siglo XXI. Pero lógicamente esta es la visión que ha perdurado hasta nuestros días. La idea de un mundo polarizado, no ya como en la guerra fría, entre dos superpotencias. Y que precisamente de esa tensión bélica, simplemente por el miedo a una catástrofe nuclear, se producía un equilibrio.

    Yo hacía referencia a una sumisión de unos países "subdesarrollados" (por utilizar terminología actual) a una serie de países "desarrollados" (capitalistas), que pueden mantener sus estructuras sistémicas porque explotan a otros seres humanos. Y además existe una serie de países, que podríamos llamar en "vías de desarrollo", que han conseguido modificar la configuración del mapa de poder económico mundial. Son fundamentalmente: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica Los&nbsp &nbsp llamados BRICS. A los que volveré más adelante.

    Con todo este panorama, y ya centrándonos en la situación actual.

    Hemos pasado de un capitalismo industrial a un capitalismo financiero. Dónde el sistema productivo ha pasado el testigo&nbsp &nbsp a las finanzas internacionales. Y como&nbsp &nbsp el&nbsp &nbsp dinero se ha convertido en&nbsp &nbsp regulador e interlocutor primordial en la economía. Se ha institucionalizado una verdadera economía de las finanzas. El dinero ha dejado de ser una mercancía para pasar a convertirse en el objeto mismo del intercambio.

    La cuestión estriba en darnos cuenta de cómo hemos llegado a esta situación.

    Hemos desmontado el Estado del Bienestar, que fue todo un referente en la fusión de derechos económicos y sociales de los ciudadanos, junto con una economía capitalista de mercado. Todo ello, fruto de las políticas económicas Keynesianas expansivas puestas en marcha después de la segunda guerra mundial.

    Por tanto, estamos subyugados por esa "no ideología" que gobierna el mundo, llamada neoliberalismo. Que no es más que un refrito de las políticas de Reagan y de Thatcher. Que fueron implementadas después de la caída del muro de Berlín, y en consecuencia por el desplome de los regímenes comunistas (para mí, no eran comunistas, porque el comunismo nunca se ha llevado a la práctica, pero esa es otra cuestión).

    Así que ahora nos encontramos con un panorama desolador. Gobernados por una economía especulativa, una economía financiarizada. Dónde el dinero ni se crea ni se destruye, como la materia. Se ha convertido en un acto de fe. Al dinero se le ha otorgado un estatus sagrado o divino. Por tanto, es incuestionable.

    De manera que todo este sistema se ha apuntalado sobre la idea sagrada del dinero, como un Santo Grial que gobierna nuestras vidas.

    Y los medios de comunicación de masas (o medios de persuasión, como los llama Vicenç Navarro), se encargan de propagar esta mentira. Puesto que sirven al poder financiero y político. Son grandes corporaciones que sirven a sus intereses.

    Por otra parte, vivimos en un mundo globalizado, donde todo está pautado, y no nos podemos salir del redil. Bajo sospecha de incurrir en sanciones económicas, diplomáticas o incluso de poder ser invadido militarmente bajo supuestas justificaciones humanitarias o cualquier otra sandez por el estilo.

    Por supuesto, todo esto es posible porque existen una serie de organismos supranacionales que velan por el mantenimiento del orden establecido.

    Como la Unión Europea, FMI, BM, OCDE, OTAN, ONU, La Reserva Federal, BCE. Entre otras, y por supuesto, totalmente subordinadas a los intereses de Los Estados Unidos.

    Volviendo al tema que nos ocupa, como hemos apuntado anteriormente, vivimos en una economía especulativa, donde el dinero se crea virtualmente. Unos señores invierten en bolsa, en mercados de futuros (ya sea petróleo o cestas de alimentos) comprando a un precio y vendiendo a un precio considerablemente superior. Obteniendo pingües ganancias. Y en consecuencia afectando sobre poblaciones muy empobrecidas. Como pueden ser agricultores africanos, que ya no podrán comprar arroz (su alimento básico) ni cereales para alimentar a su ganado. Otro ejemplo de esta sacralización del dinero tiene que ver con el papel de los bancos en la economía. Donde una falta de control sobre sus actividades provocó la crisis de las hipotecas basura. Donde estas instituciones, no sólo realizaban las operaciones habituales con los depósitos de todos sus clientes, sino que además se endeudaban en el mercado financiero, especulando e invirtiendo en el mercado bursátil e hipotecario. Obteniendo intereses sobre el propio dinero depositado y a su vez, concediendo hipotecas a diestro y siniestro, sin tener en cuenta la solvencia de aquellas personas que eran objeto de la concesión de las mismas. Pues lógicamente cuando quebró esta gran burbuja ficticia y especulativa. Y que golpeó fuertemente a España, dado el gran peso del mercado de la construcción y del mercado inmobiliario en el PIB. Produjo una hecatombe social. Que hicieron los Estados y las autoridades financieras y organismos internacionales. Pues socializar las pérdidas de los causantes de la crisis: los bancos. Inyectándoles miles de millones de euros. Y aquí no pasa nada, puesto que la sociedad está completamente dormida y anestesiada. Este es el gran logro del sistema capitalista actual.

    Además de mentir descaradamente sobre las cifras macroeconómicas de los diferentes estados. Siguen sacralizando aspectos como el crecimiento del PIB, gasto público, déficit&nbsp &nbsp e inflación. Como muy bien explican Carlos Taibo y Vicenç Navarro. El Estado Español se encuentra a la cola de Europa en gasto sanitario y educativo. No se lucha eficazmente contra el fraude fiscal, y en consecuencia no se consiguen recaudar impuestos para poder financiar adecuadamente los servicios públicos esenciales. Ante este panorama, la excusa perfecta de los gobiernos neoliberales es la privatización de estos servicios. Y la fórmula de la colaboración público-privada.

    Por tanto, todas estas lógicas de pensamiento justifican los ataques a la soberanía nacional de los Estados, mediante préstamos del FMI y BM, cuando a su juicio empeoran las cifras macroeconómicas. Pero ese dinero no es desinteresado. Se recibe a cambio de implementar fuertes ajustes estructurales, que tendrán graves consecuencias en la sociedad. Estos ajustes neoliberales son mucho más devastadores en los países subdesarrollados, puesto que carecen de infraestructuras y servicios básicos, están muy empobrecidos y a merced&nbsp &nbsp de occidente. Y lógicamente, todas estas medidas afectan a su soberanía alimentaria, económica y política. Se les deja a merced de transnacionales, se privatizan servicios y se les deja profundamente endeudados. Sólo consiguen sobrevivir gracias a su red económica solidaria y familiar. Es lo que se llama la economía del don o economía de la reciprocidad.

    Sin tener en cuenta la deuda ecológica que los países ricos han contraído con ellos, después de años y años de continuada explotación y esquilmación de sus recursos naturales y humanos.

    Esta situación a nivel europeo ha ocurrido con los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. Y posiblemente&nbsp &nbsp de España. Es el ataque a los países de la periferia europea, conocidos como PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España). Con resultados no tan nefastos pero igualmente preocupantes. Y con aplicación de medidas análogas e igualmente dañinas para la población.

    Relacionado con todo esto, recordemos la aparición en el tablero mundial de los BRICS. Países que están en "vías de desarrollo" (china ya es la segunda potencia, y se calcula que la India será la primera potencia en 2050). Una serie de países, sobre todo con China y Brasil a la cabeza. Que ya son capaces de influir en la agenda económica mundial. Y por consiguiente ser tenidos en cuenta en la toma de decisiones. Además tienen silla en el G-20, con todo lo que ello implica. Por otra parte tenemos el ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). Donde destacan Cuba, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua. Estados que abogan por otra forma de concebir el mundo y la economía. Estados que han sufrido fuertes regímenes corruptos, fascistas, autocráticos y neoliberales. Y que han optado por giros a&nbsp &nbsp la izquierda, con la instauración de regímenes de corte marxista-leninista. Pero que no han acabado con la pobreza ni las desigualdades. Puesto que bajo la apariencia de democracias parlamentarias, nos encontramos ante regímenes autocráticos donde rige un capitalismo de estado. Pero que no se les puede negar una cierta influencia en el tablero político-económico mundial.

    Por tanto, para finalizar y&nbsp &nbsp a modo de conclusiones. Que alternativas tenemos. Yo creo que muchas pero hace falta luchar por implementarlas.

    Si partimos de las revoluciones árabes acaecidas hace muy poco tiempo (Egipto y Túnez sobre todo). El conflicto de occidente con Libia y siria, a mi entender está justificado (desde el punto de vista de la UE, de EE.UU, de Israel y de los propios regímenes árabes) con la única intención de evitar que se extiendan las protestas que reivindican libertad y democracia. Eso está genial, pero que están reivindicando, pues justamente la propia democracia liberal que en occidente ha fracasado. Creo que si no luchan por instaurar su propio modelo social, económico y político. Están condenados al fracaso. De hecho Obama y Cameron ya han pactado contribuir a la reconstrucción de Libia, con todo lo que eso significa.

    Por otra parte Europa no está mucho mejor (otrora paradigma del Estado del Bienestar y adalid de los derechos económicos y sociales). Creo que se ha sembrado un rayo de esperanza con el movimiento 15-M, que tiene sus antecedentes en las protestas griegas después del rescate financiero por parte del FMI y en la Primavera Árabe. Tarde o temprano tenía que reventar puesto que este sistema es totalmente insostenible. Este movimiento está reivindicando una democracia digna y justa, Es decir, una vuelta al viejo sistema del Estado del Bienestar. Y este es el problema desde mi punto de vista. A corto plazo está bien apuntalar el sistema, pero a medio y largo plazo debe derribarse. Acabando con la democracia liberal y con el viejo concepto de Estado. Como forma de organización socio-política (reinventándolo en consecuencia). Puesto que es un engaño creer que el actual sistema redunda en beneficio de los ciudadanos. Se debe tender al asamblearismo a nivel micro (barrios, comunidades de vecinos) e imbricarlo a un nivel macro (lo que sería el viejo nivel estatal). Acabar con los bancos y sustituirlos por cooperativas de crédito, implementar monedas sociales y bancos de tiempo. Transformar las empresas en cooperativas de trabajo, y por consiguiente abolir el trabajo asalariado. Por tanto interactuar en mercados&nbsp &nbsp locales y regionales, intercambiando productos y/o a través de esas monedas sociales.&nbsp &nbsp Las infraestructuras estatales &nbsp y servicios básicos deberían abrirse a la ciudadanía para poder ejercer un control y fiscalización verdaderamente democráticos. Donde el pueblo sea tenido en cuenta, y tenga poder de elección y decisión. Es decir, se trataría de establecer &nbsp un sistema donde primaría la transparencia y corresponsabilidad. Obviamente no se podría implementar esta idea de golpe y porrazo. El sistema actual tendría que existir transitoriamente, e incluso&nbsp &nbsp en determinados momentos coexistiría un sistema económico mixto.

    Se me podrá llamar utopista, que no es posible trascender esta sociedad completamente atomizada. Yo creo que es perfectamente factible. Pero para poder atisbar un cambio palpable, es necesario un replanteamiento de base radical. Y ello sólo puede lograrse a partir de la educación (formando personas críticas y honestas. E inculcando valores morales forjados en el esfuerzo, humildad y honestidad) de la ciudadanía presente y futura. Esta es mi alternativa, no es inútil, se ha debatido en el Foro Social Mundial, en la cumbre de Porto Alegre, en la cumbre de Cochabamba, es compartido por el Movimiento De Los Sin Tierra. Por toda una serie de movimientos indigenistas, grupos cristianos de izquierda, etcétera.

    Esta es mi propuesta (discutible como toda postura ideológica). No pretendo imponerla. Pero espero que la humanidad recapacite, y vayamos hacia un mundo mejor, porque si no, lo tenemos crudo.

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