¡No en nuestro nombre! (Monólogo electoralista dialogado)

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Reintroducción necesaria: 

Cuando Ambrosio Casenada, decidió, por su propia cuenta y riesgo, retirar A Carabina del espacio que disponía en la edición de Barbanza de La Voz de Galicia, fue él quien no quiso contar conmigo, o, al menos, no contó, tal vez, creyendo que en lo nuestro, sobre nuestra relación, privaba la democracia e intentó sustituirse, usando un ardid barato. Lo cierto es que, bastante a menudo, se sentía sometido y humillado por ciertas reglas del juego imperantes e inherentes al carácter del espacio que usaba para escribir.

Por sentirse liberado, quiso traspasar la carga a la cuenta de otro negro, con el cual se había cruzado por pura casualidad. “Quizás, más negro y necesitado, necesite, este rumano del oficio de escribir”. Dicho y hecho, así lo pensó Ambrosio y así lo decidió.

¡Pues no! El negro me sirve a mí, y en el negro mando yo. Conmigo aprendió a escribir en espacios reducidos, a no mostrarse demasiado incisivo a la hora de plasmar las opiniones en torno a otras noticias periodísticas o bien del mundo convencional de la política al uso. Y así fue, que, con el tiempo, al tener que contenerse dentro de breves espacios donde expresar las ideas, incluso se vio obligado a depurarse en estilo, aprendiendo a utilizar cualquier tipo de recursos literarios a su alcance, hasta llegar a lograr el objetivo final, predispuesto a cada artículo antes de realizarlo, en una sola columna.

Soy yo, utilice al negro o no, ahora que voy gastado, quien necesita expresarse, propagando las ideas que siempre me han impulsado, a la hora de afrontar todas las necesidades materiales presentes en la existencia y a lo largo de mi vida.

¿Qué veis a un dictador en mí, porque uso de este negro. Pues bien, que Ambrosio siga mostrando cómo dispara su carabina, en galego o en castellano –desde aquí, desde este espacio más amplio que nos proporciona Kaos–, porque a mí, si transmite lo que quiero, también me dará lo mismo si soy dictador o no.

Ahí va, pues. Ésta toca en castellano y así, por esta vez, me ahorro la traducción.

A CARABINA

27-11-2015

¡No en nuestro nombre!

(Monólogo electoralista dialogado). 

Nos dicen desde la “Izquierda”, que se pretende europea, que no a la guerra en la que quiere enzarzarnos la derecha: “Contra el terror que se siembra y se propaga en nuestra tierra, porque el terrorista es “malo”, puesto que, para sembrar, nos mata”; que “entonces hay que extirparlo, de raíz allí donde se produce, en su propia tierra y, siendo así, para ello y que no vuelva a nacer, lo mejor y más rentable –por ser menos trabajoso, con menor mano de obra y menor riesgo–, será arrasar sus tierras, a bombazos, desde el aire, hasta volverla infecunda y libre de las preñeces que, finalmente, no sirven para otra cosa, que para invadir la nuestra y alimentar nuestro paro, cuando no al terrorismo genético, como nos han demostrado, los yihadistas a los que aún respiramos, en estos aciagos días”.

Y a esto responde la “Izquierda” que la derecha exagera, que por los actos criminales de los tales terroristas, “no merecemos una guerra, ni por más que en serie sieguen las vidas de ciudadanos. Cierto que son asesinos y nosotros lo sabemos, igual que reconocemos que los muertos son las víctimas, pero de aquí no se induce que aprobemos los deseos de venganza que nos anuncian vuestros tambores de guerra, porque en ella también caerán soldados de los nuestros, casi nunca en solitario y además en tierra extraña. Es decir, que la guerra, que anunciáis sin confirmarla, no es solución a los muertos; mucho menos si entre ellos se cuentan nuestros soldados. Y de aquí que, dadas las intenciones que en vosotros observamos, proclamemos alto y claro a quienes quieran saber de qué va nuestra postura sobre la vuestra, que aunque sí es necesario poner frente al estigma yihadista que enrojece nuestras calles: Guerra…¡No en nuestro nombre!

Así es tal cual se piensa y se dice, por los unos y los otros, en los medios comunicantes al uso.

¿Hasta cuándo, los voceros del sistema, nos tomarán por deficientes idiotas, incapaces de desvelar semejantes tonterías que transmiten, y comentan y defienden, sin rubor, en nombre de los partidos (de los suyos) que reclaman nuestro voto?

AMBROSIO CASENADA