No dejemos que nos roben nuestro mundo

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Por Prudenci Vidal

Los Movimientos sociales  estamos en las calles para que los trabajadores y trabajadoras puedan vivir mejor de lo que el momento actual marca, que se alcance con mayor facilidad índices de felicidad, y que podamos llegar al final de nuestras vidas sin que nadie, absolutamente nadie, nos robe el mundo que construimos con nuestro esfuerzo y que ahora se ve amenazado por unos pocos que quieren poseer mucho.

Hay evidencias que algunos quieren negar como que hasta el año 2011 la hucha de las pensiones iba llenándose con el superávit de las cotizaciones y fue entonces cuando, por la presión de los estamentos europeos, se introdujeron en España reformas laborales. Hay que se honrados intelectual y socialmente para establecer la relación causa-efecto de la injustificada insuficiencia del sistema público de pensiones.

De cara a las próximas elecciones necesitamos aliarnos con los trabajadores en activo para exigir la derogación de la precariedad laboral y la contratación colectiva como una exigencia de incorporación inmediata. Debemos examinar los programas políticos – y exigir su cumplimiento- y decidir nuestro voto en función de las respuestas que se den a los problemas que venimos arrastrando y favorecer los intereses de la clase trabajadora, del pueblo y del país en general y proclamar a la Comisión Europea  que no nos vamos a someter a los intereses de los más poderosos que atentan contra el derecho de soberanía de nuestro país. Nuestras movilizaciones en la calle contra los miles y miles de desahucios y ejecuciones hipotecarias para dejar que unos buitres se apoderen del capital inmobiliario del país y especulen con los alquileres alejando a la periferia de las ciudades a los hijos de la clase trabajadora, no cesarán.

Debemos parar este genocidio social con en el ejercicio democrático de nuestro voto responsable. La lucha organizada en la calle es la que propició el cambio de gobierno, carcomido por la corrupción y del arrodillamiento obediente en favor del gran capital y de los estratos más ricos y poderosos. No fue la falta de consenso la que inutilizó los pactos de esta derecha impresentable en echar en agua de borrajas el Pacto de Toledo, sino que fue la lucha en la calle con nuestras reivindicaciones extendidas en más de 270 poblaciones a lo largo y ancho de toda la geografía nacional, no lo dudéis.

La alerta de centinelas sociales nos ha de permitir visionar las intenciones de empobrecer la vida en general del país: clase trabajadora, pensionistas, jóvenes y sobre todo mujeres. Las reformas que esperamos que vayan a producirse en breve tienen nombre y apellido: reformas laborales, precariedad laboral, erradicación del fraude fiscal, persecución de abusos laborales como horas extra no pagadas y por tanto no cotizadas, privatizaciones de la dependencia, aplicación del IPC real, paliar la brecha salarial de género y de pensiones, establecer una pensión de subsistencia, planes de vivienda protegida, desarrollo de la investigación etc. y que todos los planes de gobierno propuestos en los procesos electorales queden registrados notarialmente y que cada semestre se presenten los resultados de la aplicación de este programa en los medios de comunicación con participación de de los movimientos sociales.

La desigualdad ha sido el resultado de las políticas aplicadas en la crisis financiera. Que se devuelva todo lo subvencionado y que se inviertan los procesos que han llevado a nuestro país a ser el más desigual de Europa, no sólo es una obligación moral de los agentes políticos que por su acción, colaboración, o silencio han sido los responsables de que el mundo que mentalmente nos dibujamos a base de mucho sacrificio, de mucho trabajo y de mucho amor hacia nuestros hijos, nos veamos ahora que los sueños han sido truncados por la venta de nuestros derechos a corporaciones políticas – la Unión Europea- y a los especuladores neoliberales que nunca sacian su sed de poder y de riqueza, despreciando la vida de los demás. Si Saramago en su ensayo “Sobre la ceguera” y “ Ensayo sobre la lucidez” nos advirtió, anticipándose a los movimientos del 15M y a la crisis mundial, del peligro de empobrecimiento de las democracias y de la clase trabajadora, nuestra respuesta tiene dos direcciones: la permanente lucha en las calles con alianzas entre todos los colectivos de la clase trabajadora y nuestra responsabilidad en no ceder nuestro voto a quien, con palabras halagadoras, o envolvimientos en telas de colores, tiene como finalidad nuestra propia explotación.

¡GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LAS PENSIONES SE DEFIENDEN!

Prudenci Vidal Marcos

Miembro de la Marea Pensionista

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