No al chantaje de Alcoa: se queda o se nacionaliza

Por Co.bas

Si los gobiernos pueden rescatar a los bancos con el dinero público de los y las trabajadoras, para luego entregar de nuevo la gestión al capital que despide y empobrece a los trabajadores, y vuelta a empezar, perfectamente se pueden rescatar empresas especuladoras y malversadoras, entregando la producción al estado y a los trabajadores y sus familias.

Ni cierre ni un solo puesto de trabajo ni recortes de las condiciones laborales o salariales. Frente a la vergonzosa posición de Alcoa sólo hay dos opciones: o la multinacional abandona completamente esta postura e invierte el dinero público que ha recibido en mantener y aumentar la producción o se se la sanciona y se nacionaliza la empresa.

Quedan 12 días para que la empresa Alcoa pueda empezar a despedir a los 700 trabajadores y trabajadoras de las plantas de Avilés y A Coruña, por lo que desde co.bas pensamos que el gobierno central debe dejar ya a un lado las palabras y las buenas intenciones para pasar a los hechos y con Alcoa o sin ella, la producción de aluminio debe mantener la actividad en ambas plantas, nacionalizándola con carácter de urgencia.

Con esta premisa, hoy 8 de enero ha llegado a Madrid una marcha de trabajadores y trabajadoras para concentrarse ante el Ministerio de Industria de 11.30 a 13.30 horas.  sábado 12 de enero está prevista otra marcha a pie desde la Planta de Alcoa en Avilés hasta la plaza del Ayuntamiento de la misma localidad donde habrá una concentración de 12.00 a 13.00 horas.

A pesar de las palabras de apoyo del gobierno, lo cierto es que la ministra de Industria no se ha desplazado a Pittsburgh a exigir a la multinacional que la producción de aluminio tiene que continuar en España, y ahora el tiempo juega en contra de los trabajadores y trabajadoras que ven cerca la decisión de otra multinacional que tras aprovecharse de las ayudas estatales – más de 1000 millones de euros en diez años- para generar beneficios en unas condiciones ventajosas pretende ahora echar el cierre y deslocalizar la producción a otro lugar con salarios más bajos, dejando en la cuneta a miles de familias, si tenemos en cuenta no solo las de los 700 trabajadores de Alcoa, sino las que dependen de su trabajo en servicios auxiliares y subcontratas vinculadas a la actividad de la empresa, y afectando de igual modo a la economía local.

Ante esta situación de evidente desamparo, los trabajadores y trabajadoras de Alcoa han decidido incrementar la presión en sus protestas en defensa de sus puestos de trabajo, o lo que es lo mismo: en defensa del pan y el techo de sus familias. Algo que desde los despachos gubernamentales parecen no entender. O se está con los trabajadores o contra ellos.

La poca vergüenza de Alcoa

La compañía alude sin cortarse un pelo a problemas de productividad en ambas plantas, ligadas al alto coste de la energía en el Estado español. La ausencia absoluta de vergüenza de esta patronal no parece tener límites, ya que como decimos, en la última década Alcoa se ha visto beneficiada con más de 1.000 millones de euros en subvenciones públicas al gasto energético y otros proyectos de inversión que no han utilizado ni para mejorar las condiciones laborales ni para desarrollar proyectos que modernizaran y aseguraran la producción, como venían denunciando los trabajadores y trabajadoras desde hace tiempo.

No al chantaje empresarial

Ni cierre ni un solo puesto de trabajo ni recortes de las condiciones laborales o salariales. Frente a la vergonzosa posición de Alcoa sólo hay dos opciones: o la multinacional abandona completamente esta postura e invierte el dinero público que ha recibido en mantener y aumentar la producción o se se la sanciona y se nacionaliza la empresa.

Esta segunda opción sería la más favorable a los trabajadores y trabajadoras, no sólo de Alcoa, sino de las regiones afectadas, ya que se aseguraría la producción y el trabajo, y con ello la economía local, al margen del macabro juego del capitalismo de las multinacionales al que se han prestado y se prestan sin ningún reparo todos los gobiernos.

Si los gobiernos pueden rescatar a los bancos con el dinero público de los y las trabajadoras, para luego entregar de nuevo la gestión al capital que despide y empobrece a los trabajadores, y vuelta a empezar, perfectamente se pueden rescatar empresas especuladoras y malversadoras, entregando la producción al estado y a los trabajadores y sus familias.

Desde co.bas manifestamos nuestra solidaridad con las y los trabajadores de Alcoa, apoyamos las movilizaciones que decidan llevar a cabo y les animamos a pelear por una salida obrera a este chantaje patronal: la exigencia de nacionalizar ambas plantas, bajo el control de las y los trabajadores y el mantenimiento del 100% de los puestos de trabajo y condiciones laborales.

 

No al chantaje de Alcoa: se queda o se nacionaliza. Los Trabajadores y Trabajadoras llegan a Madrid.

 

 

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