Narcís el indemne y su agujero de Caixa Catalunya: 11.839.000.000 euros

La noticia viajó 10.700 kilómetros hasta que aterrizó en el móvil deNarcís Serra. El ex presidente de Caixa Catalunya se encontraba en Chile cuando le confirmaron la venta de la entidad que lideró (y arruinó) durante más de un lustro. El país andino es un destino habitual del catalán, miembro del directorio de Telefónica Chile: un puesto de carga de trabajo liviana -tres o cuatro días de reuniones al mes- y jugosa remuneración: unos 70.000 euros al año.

Pero el dinero no es el único incentivo de sus escapadas chilenas. Allí se le considera un ejecutivo de prestigio, así que pocos le recuerdan su turbulenta presidencia de Caixa Catalunya. Fue Narcís Serra quien nombró y tuteló a los gestores que llevaron a la quiebra a la caja, que luego se integraría en Catalunya Banc (2010). Entre diversos manguerazos, el Estado aportó 12.622 millones para su rescate y, este lunes, anunció que sólo recuperará 783 con su venta al BBVA. En total, el agujero de Narcís rondará los 11.839 millones.

De todas formas, Serra tampoco puede quejarse del trato que recibe en su tierra. A sus 71 años, no se ha convertido en un paria social como Miguel Blesa, ex presidente de Bankia y artífice de la otra megaquiebra del ladrillazo (más de 22.000 millones de rescate). Aunque está imputado por administración desleal, aún se deja ver en los saraos empresariales más selectos, en los recitales del Palau de la Música y en sus clases del IBEI, el prestigioso centro de estudios internacionales que preside. «Los que le atizan sólo lo hacen porque es socialista y catalanista», se lamenta un familiar cercano.

Retrato con Rajoy

Su última aparición estelar fue el 30 de mayo, en la reunión anual delCírculo de Economía de Sitges. Allí se codeó con la élite empresarial catalana como si nada hubiera ocurrido. También se reunió con Pere Navarro, entonces líder de los socialistas catalanes, en una cafetería a la vista de los fotógrafos. Incluso amagó con saludar al cabeza de cartel, Mariano Rajoy, a quien le convenía poco -o nada- que le retrataran en su compañía.

«La sociedad catalana está adormecida en cuestiones de autocrítica», denuncia Luis Pineda, presidente de la Asociación de Usuarios de la Banca (Ausbanc), que ejerce la acusación popular contra el ex presidente de Caixa Catalunya. «Serra es idéntico a Blesa en su arrogancia y su incompetencia, que ha dejado endeudada a toda una generación con el rescate bancario. Pero los catalanes esconden mejor sus secretos que los madrileños…».

Tras su escapada mensual a Chile, Serra se marcha esta semana de vacaciones. En su retiro de Deià, en la Tramontana mallorquina, rumiará los acontecimientos del curso más duro desde 1995, cuando dimitió como vicepresidente del Gobierno por el caso Cesid. Pero ni siquiera entonces pasó por la humillación de declarar como imputado.

Fue el 21 de octubre, cuando el juez Josep María Pijuan le interrogó mientras los preferentistas de Caixa Catalunya protestaban en la calle. Serra está imputado junto a 41 miembros de su consejo por un delito societario de administración desleal por subir el sueldo a sus altos cargos en 2010. Ese mismo año, su entidad recibió su primer rescate: una inyección de 1.250 millones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En sus veranos en Deià, Serra lee ensayo y navega en su lancha. También cultiva su gran afición, la música, un hobby que le valió su primer escándalo: la denuncia de que compró un piano con dinero público (Diario 16, 1988). Suele acudir a conciertos en Valldemossa, donde se celebra un certamen internacional, aunque quizá este verano le toque reservar alguna velada para pulir su estrategia de defensa: parece que el juez le tiene enfilado. «Su actuación era propia de quien tiene poder de decisión sobre la dirección y gestión de la entidad», escribió el magistrado Pijuan en un auto tras su declaración.

Una montaña rusa

Narcís Serra (Barcelona, 30 de mayo de 1943) llegó a Caixa Catalunya en 2005. Un año antes, había abandonado su escaño en el Congreso de los Diputados, que ocupaba desde 1986. Como tantos políticos retirados, el ex dirigente socialista buscaba un mullido descenso hacia la jubilación. Lo que se encontró, sin embargo, fue la montaña rusa más espeluznante de su carrera.

La poltrona fue cómoda… mientras duró. Los dos primeros años, sólo cobró dietas (135.707 euros en 2006), pero a partir de entonces,combinó las dietas con un salario fijo. Por ejemplo, en 2009, en plena crisis de las hipotecas locas, su remuneración alcanzó el máximo: 260.380 euros.

Ahí no se acababan sus ingresos de político retirado. Serra redondeó su salario con su presencia en distintos consejos de administración:Telefónica, Applus, Gas Natural… En los años más lucrativos, como 2009, su facturación se acercaba al millón de euros.

Mientras él cimentaba su fortuna, la catástrofe se gestaba a sus espaldas. Caixa Catalunya había aprovechado el boom inmobiliario para lanzarse a financiar a promotores poco solventes. También concedió hipotecas a clientes rechazados por otras entidades. En cuanto estalló la crisis, ambas apuestas la convirtieron en una de lascajas con mayor morosidad de España.

Para sanar su empacho de ladrillo, la caja de Serra recurrió al mismo truco que sus competidores: la emisión de preferentes. Este miércoles, la Cadena Ser publicó emails de los jefes de la caja en Asturias y Galicia en los que animaban a sus empleados a venderlas como un producto seguro y «a plazo fijo». «Los clientes y no clientes estarán encantados con nosotros, nos darán besos durante cinco años, besos», reza uno de estos correos.

La fusión de Caixa Catalunya con Caixa Tarragona y Caixa Manresa no saneó sus cuentas. Así, al socialista le empujaron a dimitir a finales de 2010, apenas un año antes de que el Estado nacionalizara la entidad. Este lunes, la venta al BBVA certificó el coste total de la operación: 11.839 millones que el contribuyente no recuperará jamás.

Pero aquel fracaso no acabó con la carrera de Serra. Sigue trabajando a tiempo completo, como consejero de Telefónica en Chile y Brasil. También cobra por sus clases en el IBEI, donde cuenta con un despacho permanente, aunque preside la institución pro bono.

A sus íntimos les asegura que advirtió al Banco de España del empacho de ladrillo de su caja, pero que nadie quiso hacerle caso. También insiste en que su negocio habría sobrevivido… de no ser por la crisis. Así lo evidenció en sus respuestas al fiscal durante su declaración, en la que no dejó ningún resquicio a la autocrítica.

-Señor fiscal: tenía problemas toda España… Fui diligente… Estoy convencido no sólo de haber cumplido la ley, sino de haber hecho lo que convenía a la caja en aquellas situaciones.

A la acusación popular le rechinó el tono «prepotente» de su declaración. Al final de su comparecencia, Serra se dirigió al juez para instarle a que acelerase la instrucción. «En la calle me han llamado ladrón y han protestado delante de mi casa», se lamentó Serra.

El repudio social no ha sido tan intenso como el que ha sufrido Miguel Blesa y amainó días después de su declaración. Aún así, sus familiares confirman que las protestas han mellado la moral de Serra. «Ha recibido insultos en cartas, en emails…», cuentan. «Lo pasa muy mal. En los momentos más duros, le acompañábamos por la calle para que no le pasara nada. Sin decírselo, claro».

La propia acusación popular cree que su imputación por administración desleal tiene pocas posibilidades de prosperar. Por eso, han presentado una ampliación de la denuncia en la que señalan otros movimientos «sospechosos». «La Guardia Civil ya está investigando», asegura Luis Pineda.

Quizá Narcís Serra, alias El Indemne, se arrepienta algún día de haber apremiado al juez para que investigase más rápido.

Fuente: http://www.elmundo.es/cronica/2014/07/27/53d36746ca4741dd048b456f.html

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