Nada es lo parecido

Nada es seguro Nada perdurable Nada es lo parecido

Nada es seguro

Nada perdurable

Nada es lo parecido

Sobre ser auténtico:

«Que es realmente lo que parece o se dice que es.»

La perseverancia es una actitud basada en el esfuerzo, en el trabajo para lograr los objetivos planeados. Es una constante que premia y lleva a la meta a quien compromete con sinceridad su voluntad, no puede ser de otro modo. Sin embargo, hay individuos que consiguen alcanzar los mismos objetivos sin perseverar, con un esfuerzo menor, como si fuesen hacia ellos los objetivos y no al revés. Seguramente, habrán escuchado en alguna ocasión el adagio popular que dice:

-Vale más caer en gracia que ser gracioso- 

Siempre me he preguntado cuál es su significado y a qué se refiere exactamente con caer en gracia. A veces, buscamos lejos respuestas que están cerca de nosotros. Incluso algunas pueden estar dentro de nosotros, como le ocurrió al sabio polímata persa, Omar Kayyam cuando se evadía de su trabajo de erudito matemático y audaz astrónomo del medievo. Uno de sus logros más reconocidos fue corregir un error en el calendario zoroastra que apenas ha cambiado desde su actualización y que se utiliza en varios países. Probablemente, su mentor el sultán Malik Shasa I, decidió invertir en el conocimiento con fuerza más que por la ciencia en sí, por el poder que atesora poseer conocimiento en cualquier época que se mire la mayoría de los mecenazgos como el del sultán Malik Shasa I, eran más comerciales que científicos. Ordenó construir para Khayyam un observatorio y no se equivocó, dio sus frutos como era de esperar, tanto las revelaciones matemáticas como por los descubrimientos que aportó a la astronomía nada menos que en el siglo XI, dos siglos antes del siglo XIII que es el de la Astronomía, por así decirlo, se oficializa y en el que se inventan los primeros instrumentos de cálculo y medición que modernizan la ciencia y se fomenta el interés por la Astronomía, por su docencia y, por consiguiente, proliferan las escuelas especializadas ya de forma imparable hasta hoy. Por otra parte, era frecuente en aquellos tiempos que los sabios lo eran por ser maestros de distintas disciplinas y un caso similar al de Omar, fue el  sabio cordobés andalusí Ibn Rustd, más conocido por el latinizado seudónimo de Averroes. También Khayyam destacó en medicina, en filosofía y lo fue en literatura como poeta de altos vuelos.

«Decís que correrán ríos de vino,
 ¿Es el paraíso una taberna? 
Decís que todo fiel tendrá dos huríes (vírgenes), 
¿Es el paraíso un burdel?»

Khayyam se popularizó por el poeta y abogado de mediados del siglo XIX, Edward Fitzgeraldy, quien introdujo el Rubaiyat en Europa y es por lo que quizás más se le recuerda a este sabio de la edad media baja. Su libro Rubaiyat contiene los pensamientos que le alejaron por las tardes al acabar su jornada de la insípida realidad y su monotonía. Sus cuartetos vieron la luz inspirados en su propia realidad y el templo que con más asiduidad frecuentaba estaba en una taberna. En ella y embriagado por el vino al que adora y enaltece en sus escritos, se sumía en una extraordinaria lucidez que inmortalizó en  los poemas que diez siglos después siguen sin dejar indiferente a quien los lea. Omar no era muy creyente que digamos; en realidad nada, como la mayoría de científicos era agnóstico y se lee su escepticismo dotado de inteligente ironía y su sarcasmo sutil que te hacen sentir y pensar.

«Convéncete bien de esto:
un día tu alma dejará el cuerpo
y serás arrastrado tras un velo fluctuante
entre el mundo y lo incognoscible.
Mientras esperas, ¡sé feliz!
No sabes cuál es tu origen e ignoras cuál es tu destino.»

Era irreverente con la religión; ir a la mezquita, para Omar como describe, es una buena ocasión para echarse la siesta porque hace fresco y por su silencio donde nada interrumpe el plácido sueño. Cuando lo descubrí, me costaba creer que por muy sabio que fuera en aquellos tiempos medievales los ulemas e imanes religiosos eran tan comprensivos y tolerantes con los  sacrílegos, como aquí el santo oficio de la inquisición, fuese o no un hereje como Omar, que evocaba al vino como la divinidad suprema. El siguiente verso pertenece al poema que se conoce como -la sentencia de Omar-; osado responde la ecuación de la existencia con un provisional, tal vez. Con el silencio oportunista que todo dice y nada pregunta. 

«… Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?»

Es posible que fuese debido a la gracia que hace extraordinarios a algunos individuos y lo mismo, desluce condenando a la mayoría de individuos a ser ordinarios. Al morir su mecenas el sultán perdió la gracia y no tardaron en llegar las desgracias. Según recogen las referencias biográficas de algunos historiadores árabes, sufrió varios ataques de musulmanes ortodoxos, severos e intransigentes. Unos años después, el sabio andalusí Averroes, en el final de su vida, fue perseguido y destruido su sueño de esperanza porque así nos lo imponen quienes pasan por la vida sin intentar comprenderla y se mueren casi tan ignorantes como nacieron, incluso peor porque mueren teniendo recuerdos, por lo tanto memoria y… conciencia, que no faltará a la despedida para recordarnos -todo- aquello que olvide la memoria.

La purga intelectual de finales del siglo XII que hubo en Al-Ándalus, tuvo un desencuentro memorable entre los nuevos dueños de Al-Ándalus, los almohades o hijos de la unicidad de la religión con la ciencia, personificada en Averroes. Una pregunta para el maestro envenenada y formulada en un momento en el cual peligraba su vida, que le hiciera caer en su trampa. Le preguntaron, ¿qué debe ir primero, la religión o la ciencia? Averroes reaccionó sirviéndose de pasajes del Corán, con las palabras más sagradas que nadie se atrevería a refutar y menos ser objeto de duda y con adagios de la sabiduría popular que es la experiencia de todos. El resultado tuvo un efecto parecido al ejemplo siguiente, demoledor, que hoy es, además, una valiosa herramienta de la que se sirven los  historiadores es las pesquisas para sus conclusiones de los hechos. La Doble Verdad de Averroes:

-Creo que la eternidad existe, pero no puedo demostrarlo-

 Esta anécdota, seguramente, salvó su vida en un momento delicado y lo sabía. Pero no que sería una referencia del pasado tiempo después el cisma que separa a la religión de la ciencia para que puedan caminar a sus respectivas velocidades. Los ortodoxos religiosos almohades, son lo mismo que los religiosos ortodoxos de Persia que atacaron en varias ocasiones a Khayyam. 

La ignorancia intolerante es la peor de cuantas hay porque eres consciente de ello y no sólo no importa, sino que empeora al sentir orgullo por serlo; y prefiere adorar con obsesión un imposible, a no tener a qué adorar, porque para el odio eso significa extinguirse y dejar de ser útil la violencia. El odio necesita a la ignorancia para imponer su locura a la cordura. Nuestro sabio cordobés se vio obligado a cruzar el estrecho para salvar la vida y llegar a Marrakech, al exilio del que Averroes ya nunca más regresaría.

Lo que inspiró a Omar ciertos sabios que lo parecen pero no son, como dice en el siguiente escrito. 

«Los sabios de mayor renombre caminaron en las tinieblas de la 
ignorancia; 
fueron, sin embargo, las lumbreras de su tiempo.
¿Su obra?
Dijeron unas cuantas palabras confusas y se quedaron, después, 

profundamente dormidos.»

¿Pudo, por lo tanto, deberse a la gracia ser la causa o gran parte de ella quién intervino para que Omar y Averroes muriesen de viejos y no prematuramente? Es posible, pero todavía no sabemos, ¿qué origina ser ordinarios o extraordinarios sin premeditación alguna que favorece a unos y se niega a muchos más? Una pregunta formula a su corazón y escribe en el Rubaiyat:

“Más allá de los límites de la Tierra,
más allá del infinito,
buscaba yo el Cielo y el Infierno.
Pero una voz severa me advirtió:
-El Cielo y el Infierno están en tí-”

Cierto, cada uno puede ser o sufrir en su vida el cielo o el infierno; incluso vivir ambos por propia voluntad o por ser predestinados por otras causas que no tienen remedio. Como cierto es también comprender y asumir ser  dueños de nuestras intenciones y responsables de los actos que cometemos. Creo que la gracia no es más que un disfraz que la viste como si fuese verdad.

La autenticidad, se comprende mejor cuando eres honesto contigo y se comparte entre otros. Lo que quiero decir antes que nada, define la esencia misma de la palabra con una frase perfecta:

-Vive y deja vivir-

 El sentimiento auténtico es tan natural que no depende de algo o alguien, sino de los demás porque ese atributo, si se merece, nos lo conceden por ser reconocidos como verdad, y a la vez, proyectamos nuestra verdad en los demás que sienten como suya y auténtica. Lo auténtico no se hereda ni está sujeto a las leyes de la razón, que como la audacia es sentimiento que viaja con los latidos del corazón.  Verán… Lo que van a continuación a leer en realidad comenzó en 1895. William James dio a conocer la posibilidad de que haya múltiples universos y no solo uno como se pensaba. En 1957, Hugh Everett disertó sobre la cuestión, pero ya en la década de los 80, Stephen Hawking y James Hartle, recuperaron la teoría apoyados por los nuevos descubrimientos, como son el desarrollo de la mecánica de la física cuántica y la teoría del Big Bang, que provocó la explosión del cosmos en su origen y que según defienden, fue el nacimiento de múltiples universos en cascada: el multiverso. Pero, fueron en 2013, Laura Mersini-Houghton y Richard Holnan, quienes con los datos recogidos del telescopio Plach, confirmaron la primera prueba instrumental que demostraba la existencia del multiverso y la probabilidad de que se acceda a ellos a través de los llamados agujeros negros como en su día teorizara Hawking, una puerta o vehículo como medio con el cual una vez transformada la información, posiblemente, hacer que viaje de un universo a otro. Tener una evidencia que corrobora su existencia no es algo baladí, aunque no sea lo que se supone que es. El descubrimiento es un tremendo acontecer que sólo el tiempo dirá si es o no lo que parece; por ahora la teoría del multiverso no ha sido aceptada por la comunidad científica hasta que, como cualquier teoría, sea un hecho verificable. Hace unos años, algunos astrofísicos y cosmólogos explicaban en un documental con un ejemplo muy ilustrativo y sencillo en qué consiste la teoría del multiverso. Imaginen una calle infinita de cines donde pasan la película de nuestra vida, que es finita y mortal, por lo que llega un momento que la película de nuestra vida se termina, sin embargo, la calle infinita de cines continúa eternamente. ¿Qué ocurre entonces? Pues, según la teoría podría volver a repetirse una y otra vez en un eterno retorno en el cual producirse la paradoja de estar viviendo de manera simultánea nuestra vida en cualquier otro lugar del multiverso. La teoría del multiverso no es algo nuevo. Se empezó a debatir en 1895 como la posibilidad de que fuéramos muchos universos y no sólo uno como se entendía. Un año antes de morir, Antony Hawkings, le dijo a su colega James Hartle  que, «debían domesticar el universo» y encontrar las pruebas científicas que confirmasen sus sospechas que planteban nuevos descubrimientos, como los agujeros negros que se han podido fotografiarse gracias a la tecnología con la que la ciencia avanza a gran velocidad, pero aún no se ha podido comprender más allá de su existencia, que ya es algo más que nada y la nada no es un vacío aunque lo parezca, es la nada, posiblemente, de la que surgió todo. ¿Será «el dios que está detrás de dios…» la nada, como dice el último verso del poema -la sentencia de Khayyam-?

La primera fotografía de un agujero negro, 2013
 «Los agujeros negros son más extraños que cualquier cosa que hayan soñado los escritores de ciencia ficción»
Antony Hawking, astrofísico

 

El pensamiento nietzscheano  

El eterno retorno que sugiere en Así habló Zaratustra, Nietzsche, en gran medida coincide con la teoría del multiverso de astrofísicos y cosmólogos con un argumento poético, pero con la fuerza vitalista que lleva intrínseca en su portentosa mente que adelanta al presente y que comprenderá el futuro que está llegando mejor que nosotros porque lo habrán superado. Hoy lo presentimos tan actual… ¡Demasiado actual! para este presente. Nietzsche irrumpe como viento huracanado en la Filosofía, arrasando todo tras su paso; las mismas estructuras del pensamiento humano, los pilares que erigieron con el paso de los siglos las mentes más frondosas que contribuyeron para que fuésemos hoy quienes somos. Pero, no fue una devastación estéril, sin objetivo ni dirección. Hay incendios provocados por la naturaleza que dan paso rápidamente al pasto fresco y verde. O el árbol se autopoda de su madera muerta desde mucho antes que existieran los humanos. Nietzsche fue algo así. Un incendio necesario para corregir errores enquistados y profundos que no corrige un cambio, sino una transformación. 

En, Así habló Zaratustra, Nietzsche hace referencia del eterno retorno por el cual nuestra vida es revivida tras la muerte sucesivamente, repitiendo las mismas vivencias, la alegría y el sufrimiento. También lo recuerda en El gay saber, donde detalla el eterno fin de un largo adiós como al que evoca el poeta Pedro Salinas en el poema de amor más intenso y breve que he leído, preguntar a su amada:

«¿Serás amor un largo adiós que no se acaba?»

En mí percepción mortal, creo que el eterno retorno necesita un final mejor. No sabemos decir hola al nacer, pero sí podemos despedirnos de la vida con un breve -hasta siempre-, que se dice sin pensar que no es verdad y, ¡vaya si lo parece!… Después de todo en una vida se siente alguna vez momentos que son como instantes de eternidad fugaces y verdaderos. En una vida caben muchas si las sabes ordenar para que quepan. Como en el sueño cabe todo, hasta la realidad, que por sueños fue creada.

«¿Qué sucedería si un demonio… te dijese: Esta vida, tal como tú la vives actualmente, tal como la has vivido, tendrás que revivir un serie infinita de veces; nada nuevo habrá en ella; al contrario, es preciso que cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro… vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y orden… y también este instante y yo mismo… Si este pensamiento tomase fuerza en ti… te transformaría quizá, pero quizá te anonadaría también…¡Cuánto tendrías entonces que amar la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa sino ésta suprema y eterna confirmación!” 
 Nietzsche -El gay saber-.

 

Benjamín Lajo Cosido
memorialista
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