Publicado en: 23 octubre, 2015

Naciones Unidas contrarían pedido de los movimientos sociales y renuevan la misión en Haití

Por Marcela Belchior

Campaña continental exige la retirada de las tropas de varios países del territorio haitiano. Foto: Divulgación.

Mientras el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) renueva otra vez el mandato de su misión, que ocupa Haití desde el año 2004, movimientos sociales, organizaciones y redes populares de América Latina refuerzan su articulación para manifestar su rechazo a esta continuidad, en una campaña continental. Cientos de sindicatos, entidades de la sociedad civil organizada, grupos políticos y de defensa de los derechos humanos, además de dirigentes populares y académicos, engrosan la lista de adhesión a la carta-pronunciamiento “No en nuestro nombre. ¡Que retiren las tropas y cesen la ocupación de Haití ya!”.

Con el objetivo de llegar a los gobiernos y a instituciones internacionales que forman parte de la ocupación de Haití, el pronunciamiento firmado por la resistencia fue entregado en cancillerías, embajadas y sedes de la ONU [Organización de las Naciones Unidas] en México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Perú, Argentina, Brasil y Uruguay. “Rechazamos que en nuestro nombre se violen la dignidad y los derechos del pueblo haitiano”, se afirma en el texto, que además del retiro de las tropas, reivindica que la ONU y los países interventores reconozcan su responsabilidad por la situación de calamidad en que viven los haitianos hoy.

La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah), creada y llamada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas “misión de paz”, se instaló en Haití en 2004, con el pretexto de “restaurar el orden” en el país. La ocupación se produjo después de un período de insurgencia y la deposición del presidente Jean-Bertrand Aristide, reforzada por el terremoto que destruyó el territorio haitiano en 2010.

Según las organizaciones sociales, sin embargo, entre varios impactos negativos, con la ocupación se introdujo y reprodujo entre la población haitiana el virus del cólera. Así, el pronunciamiento de los movimientos exige también el fin de lo que sería una “auto-impunidad” a los responsables por los niveles de la epidemia, y que se concreten reparaciones a las personas y comunidades afectadas. Además, denuncian que hubo manipulación indebida de las elecciones de 2010, entre otras violaciones y delitos ocurridos en el país.

Uno de los impactos negativos de la Minustah en Haití es la introducción del cólera en el país. Foto: Reproducción.

Entre los firmantes de la petición, lanzada por el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo de Haití por el Retiro de las Tropas, están la Red Jubileo Sur y la Coordinadora Uruguaya por el Retiro de las Tropas. Figuran también entre los que adhieren a la causa Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz en 1980), Nora Cortiñas, Elia Espen y Mirta Baravalle (integrantes de Madres de Plaza de Mayo), y el escritor y religioso brasilero Frei Betto, para citar algunos ejemplos. En un comunicado, la coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur afirma que la intención es que se escuche la voz de las comunidades y de las organizaciones haitianas. “Que reclaman respeto por su dignidad y sus derechos”, señala.

En entrevista con Adital, Rosilene Wanseto, secretaria de la Red Jubileo Sur Brasil, afirma que la decisión de la ONU no sorprende, ya que todo el proceso, en los últimos años, ya indicaba que iba a renovarse el mandato de ocupación del país caribeño. “En nuestra opinión, la permanencia de las tropas atenta contra la soberanía y la autodeterminación del país”, enfatiza.

Según ella, la campaña continental llama la atención precisamente sobre ese control indebido del país caribeño, intentando revertir el actual modelo de construcción de Haití. “Debemos reforzar y ampliar toda la movilización por el retiro de las tropas”, afirma. Rosilene observa que la ONU no ha realizado ninguna apertura al diálogo con las organizaciones o cualquier otro sector en relación con la cuestión. “Es una decisión unilateral de los gobiernos con la ONU, sin la participación de la sociedad civil y de los movimientos, que constantemente se muestran contrarios a la renovación”, dice.

Con relación específicamente a las tropas brasileras que permanecen en territorio haitiano, Rosilene señala que la proposición que defienden las organizaciones es que todos los recursos destinados por el gobierno de Brasil para el servicio militar en Haití sean revertidos en inversión social. O sea, que puedan contribuir a la construcción de escuelas, viviendas y demás necesidades directas del pueblo haitiano.

Martha Flores, miembro de la Red Jubileo Sur/Américas, comentó a Aditalque en más de once años de Misión, la situación de los haitianos no mejoró y no se reestructuraron los servicios básicos, como la red de salud y vivienda de la población. “Todavía hay gente que permanece viviendo en campamentos, después del terremoto”, enfatiza. “La Minustah funciona como un ejército de represión, (…) garantiza el control del poder corporativo, (…) es parte de un proyecto de control del país, además de violar derechos humanos”, explica.

 

Lea la carta completa de la campaña.

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[ENTREVISTA ESPECIAL] 11 años de la Minustah: mecanismo de dominación en el permite autonomía de Haití

 

http://www.adital.com.br/?n=cw8q

 

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