Nacionalismo español, valores eternos

No es cosa de retrotraerse a cuando dios puso en el centro del mapa ese país llamado España, para que cumpliese su misión de difusión de la verdad, convirtiéndose en bastión de la fe y la política subsiguiente, ni tampoco vamos a referirnos a la Una, Grande y Libre de los tiempos del caudillo, en los que la patria hispana era definida como unión de destino en lo universal. Sí que no obstante parece de interés referirse a los tiempos del tardofranquismo cuando todas las plataformas hacían constar en sus programas varios puntos sin los que no habría transición a una democracia que se preciase, me conformaré con señalar dos: referéndum para optar entre monarquía y república y derecho a la autodeterminación de las nacionalidades oprimidas ( Catalunya, Euskadi y Galiza).

Pues bien, en la Constitución, ahora convertida en inamovible texto sagrado, como la Biblia, nada de tales derechos fue recogido, nada digamos de la disolución de los cuerpos represivos, etc., etc. En tal carta magna se partía de la unidad de la que el ejército debía ser el firme garante, al tiempo que se imponía la bandera monárquica, retomada por Franco, tras aplastar la legítima república…bandera que hasta algunos dirigentes de alguno de los partidos emergentes, de izquierda, consideran que ha de ser defendida contra quienes tratan de apoderarse de ella, refiriéndose a los partidos dichos de más derecha. En fin, esa cosa llamada España siempre contagiada de un paranoicofascismo( por emplear, de manera invertida, un término empleado por una crítica, crítica que se apoya en una interpretación de los análisis de Snyder para interpretarlos y aplicarlos, con calzador, a la cuestión catalana ( ¿ o es española?)[ oponía Delueze la esquizofrenia creativa a la terquedad paranoica del poder]…El victimismo hispano es perenne: desde los judeo-masones y bolcheviques, la anti-España, los secesionistas, siempre está pa patria hispana acosada; nada digamos por la envidia que más allá de los Pirineos se les tiene; desde la ejemplar transición , la hispana se ha convertido en modelo para todo el mundo. Las ficciones que crean los ideólogos hispanos, derecha e izquierda casi indistintas, crean una unidad patria, con desprecio a otras nacionalidades en las que el sentimiento de pertenencia e identidad están presentes más allá de sibilinas manipulaciones, que no ha hecho más que reavivar dichos sentimientos.

Pues bien, a estas alturas de la película solamente son los partidos nacionalistas, periféricos, quienes con sus movilizaciones defienden, en la práctica, los dos principios indicados ( derecho a la autodeterminación, y reivindicación de la república como forma de gobierno), guste o no guste, ya que hay otros partidos que dicen defender tales posiciones mas no lo hacen más que en tiempos electorales, y depende dónde.

Una fogosa, y parece que hasta enfurecida articulista se desmelena con sus improperios hacia una parte con absoluto silencio hacia la otra: así dice , calculo que sin sonrojarse, que se parte de una «república imaginaria aprobada en un referéndum sin garantías y en el que no participó la mayoría de la población». Hace falta valor: si no hubo garantías fue debido a la cerrazón de Madrid, por entendernos, y a la sordera del gobierno central. La consulta se hubo de realizar casi a través de medios clandestinos, en media de de rociadas de ostias de uniformados llegados ad hoc. La falta de garantías garantizadas por el acoso del gobierno central en comandita con la supuesta oposicisión psoecialista…aplicación del dichoso artículo 155, y etc., etc., etc.

Habla con desparpajo de medio de comunicación subvencionados, situación que es aplicable a los partidarios de la unidad hispana ( Gobierno, partidos, cuerpos de orden público de todos los colores, ejército, prensa ,tele, radio y todo lo que se menester, para organizar un ¡ a por ellos ! No se cansa la articulista y dice que los nacionalistas ( catalanes) piensan que pueden hacer lo que les dé la gana…traducido: no obedecen las sacrosantas leyes, y así recurren a medios tan salvajes como la desobediencia civil, la resistencia pasiva, la rebeldía…Siguiendo esa lógica se justifica la cárcel de Mandela, la breve detención de Thoreau, o lo impropio de las posturas de Leon Tólstoi, Ratin Luther King, etc. Se viene a decir que representan a una parte, claro como los que están enfrente…que institucionalmente se han negado a ningún tipo de diálogo ( ¿ es necesario recordar el cepillado – el lenguaraz Alfonso Guerra así lo describió- del Estatut aprobado por el Parlament?). Imposición y agravios no son invento de Torra y Puigdemont sino la realidad pura y dura…Y hablando de mayorías, él poseerla no supone mayor razón sino más miedo ( así se hace constar en la Constitución hispana que la soberanía reside en el pueblo español, evitando de esa manera cualquier consulta que se precie y que ataña única y exclusivamente a las nacionalidades periféricas).

Con palabras de sal gruesa ad nauseam, y cuatro anécdotas puntuales, se señala que la falta gravísima es de los nacionalistas catalanes ( como en otras geografías siempre se recurre a c´est la faute à Rousseau); las culpas no se reparten , solamente se pueden achacar a los mismos a quienes osan desobedecer las leyes en vigor, mucho vigor, persiguiendo unos objetivos – que emociones aparte- eran reivindicados por todo cristos hace unos años, en los que es posible que todo dios estuviese emocionados, y me incluyo.

El que defiende el derecho a decidir es nacionalista , y como tal aborrecible, el que defiende la unidad de España, su bandera y sus instituciones, no es nacionalista sino universalista…¿ de destino en lo universal? ¡ y no sigo!

Quisiera ofrecer dos enlaces en los que se habla de algunos libros que mantienen, desde luego, posturas más templadas, y como tal menos viscerales, y que de paso dejan ver mi postura al respecto; dejo de lado algunos intercambios, al calor de los hechos,  en esta misma red con respecto a las posturas de Octavio Alberola, Tomás Ibañez, etc. :

De nacionalismos varios – Kaos en la red

Catalunya: ¿la vía de en medio? – Kaos en la red

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Dejando de lado las filias y las fobias de cada cual: a la articulista que recurre a Snyder para aplicar su interpretación y la suya a la cuestión catalana ( ¿ o es española?), este ensayista e historiador le resulta inspirador según dice…¡ pues qué bien!

Puestos a , diré que he solido leer a Snyder y de ello he hablado lo que por cierto me ha valido entre otras flores, ser comparado a Pío Moa, o no tener ni puta idea al dedicarme a hablar de un vulgar neoconservador. Pues bien, me permito incluir parte de la respuesta a dichos improperios y ya de paso incluir un par de artículo que sobre algunas de sus obras publiqué, en Gara, en su momento, con lo que de paso dejo ver mi valoración del caballero.

RESPUESTA:

Lo de incluir a Timothy Snyder entre los neocon” resulta francamente con (que dirían los franceses) por no usar algún término más contundente y apropiado ( como fruto de la más supina ignorancia o la más hiriente mala fe , o ambas a la vez que me parece lo más ad hoc) si se tiene en cuenta que tal caballero se ubica ideológicamente en la izquierda socialdemócrata, en cercanía con el fallecido Tony Judt , cosa que en su país es el no va más, o casi, en el panorama público, vamos digo yo. Que quede claro, ya que, que no tengo santos de devoción y desde luego las posturas de éstos no lo son objeto de culto para mí. Decir que quien informa de un libro de este caballero <<muestra su espíritu reaccionario y que no tiene ni puta idea>>, además de otras lindezas, parece excesivo, especialmente si tales mentiras descalificadoras vienen de la boquita de un acalorado mindungui, que seguramente sabrá mucho, muchísimo, de tanto repetir la vulgata sicut papagallum…Es como si se afirma que un edificio es alto, debido a sus treinta pisos, y coincides con un carcamal en dicha apreciación ¿para ser tachado de carcamal?. Ni la más sofisticada reductio ab absurdum llegaría a tal conclusión.

ARTÍCULOS

Asesinatos al por mayor

+ Timothy J. Snyder

<< Tierras de sangre: Europa entre Hitler y Stalin>>

Galaxia Gutenberg, 2011.

25 €. / 618 págs.

Si se estableciese un libro Guinnes del asesinato organizado, el récord lo tendría la geografía que se hallaba entre Alemania y la URSS, durante los años treinta y cuarenta del siglo pasado; tanto los unos como los otros desplazaron la muerte, en especial a la periferia . Los soviéticos hacia las nacionalidades cercanas a sus fronteras y hacia Polonia, país que también fue apetecido por los germanos y convertido en el mapa del exterminio más siniestro que en el mundo ha habido; allá se concentraron todos los campos de exterminio en los que se recluyó a los judíos con el fin de aplicarles la <<solución final>> tras descartar el plan de trasladarlos a Madagascar o al este de la URSS.

Algunos han hablado de la <<guerra civil>> que duró, entre escaramuza y escaramuza, desde 1917 a 1945; según tales teóricos, encabezados por Ernst Nolte, los primeros en iniciar la locura asesina fueron los bolcheviques, siendo la actuación nacional-socialista una mera respuesta ante el peligro marxista y ateo, aprendiendo de éstos sus brutales métodos.

El ensayista norteamericano trata de erigirse en notario de todo lo que allá aconteció, y lo hace con una minuciosidad cuantitativista que le conduce a centrarse en los descriptivo pero con el objetivo claro de establecer el número de muertos por aquellos lares: catorce millones compuestos en su mayor parte por mujeres, niños y ancianos, si bien también se alimentó la cifra con resistentes .No dedica sus esfuerzos Snyder al establecimiento de comparaciones entre ambas partes, sino que contabiliza y describe cómo se fue desarrollando aquel espanto: por el lado soviético, el hambre jugó un papel de primer orden, aunque éste no puede achacarse a un simple accidente natural sino que fue provocado en gran medida por el jefe del Kremlin en su política de asfixia de los supuestos kulaks además de convertir las zonas campesinas en granero de los proletarios de las ciudades aun a costa de la vida de los propios habitantes; han de sumarse a esto los terroríficos procesos organizados con la paranoia más delirante que buscaba enemigos debajo de las piedras y que diezmó la práctica totalidad del comité central bolchevique de los años de la revolución. Los otros, se comportaban con una exactitud demencial con el fin de exterminar a todo un diseminado pueblo :el judío. Los primeros intentando construir un mundo nuevo por la vía del clasicidio, los segundos también, mas por las vías de las concepciones racistas y de pureza de sangre, muestra del disparate genocida que les llevó a organizar la producción de cadáveres, en primer lugar con golpes y fusiles para luego adoptar otros métodos industriales para acelerar el número de muertos y evitar los bajos estados de ánimo de los ejecutores y ser más eficaces en la aniquilación.

No puede considerarse el presente trabajo como uno más de los numerosos que sobre el tema se han escrito sino como ejemplar y de necesaria lectura para conocer lo que unos hombres fueron capaces de hacer a otros.

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¿La socialdemocracia renovada?

+ Tony Judt con Timothy Snyder

<<Pensar el siglo XX>>

Taurus, 2012.

23 €. / 406 págs.

De un tiempo a esta parte se pueden leer las continuas alabanzas unánimes que se vierten sobre algunos intelectuales supuestamente críticos y renovadores. En estos dos últimos años se ha extendido el respeto mediático hacia un historiador norteamericano fallecido hace un par de años; me refiero a Tony Judt. La veneración de su probidad y de la valía de su obra han llenado páginas y páginas hagiográficas de todos los mecanismos agit-prop de la galaxia mediática Prisa; todas las luminarias y empleados de las casas, editoriales incluidas, han sacado el botafumeiro y han asfixiado al personal por tierra, mar y aire hasta viciar este último hasta el empalago. Se ha hablado de él como conciencia moral de la izquierda, representante de un aggiornamiento de la agotada socialdemocracia, y de los dogmas anquilosados de otras corrientes , y se han ensalzado sus propuestas como guía segura para la reconstitución de una izquierda comme il faut. Traducido: siempre respetando las reglas de juego de la libertad…de mercado y de su entramado parlamentario.

Con tal panorama, y habiendo leído ya anteriormente alguno de sus libros de historia-moral, me acerco al recién aparecido, escrito en colaboración / incitación de su discípulo, amigo y colega Timothy Snyder, y vaya por delante que tras leerlo, y haber seguido la cantidad de caminos transitados en un estado de sufrimiento permanente, me atrevo a afirmar sin ambages que no hay nada nuevo bajo el sol ( nihil novum sub sole). Al que escribe se le ha quedado una cara de ¿esto-era-todo?, y no diré de póker ya que no sé jugar a cartas.

El libro escrito a cuatro manos sirve para acercarse a la biografía de Judt, a su visión de la historia del pasado siglo, y de paso a la visión, prácticamente coincidente, del coautor del libro. De propuestas de cara al futuro de la izquierda…la verdad que yo no he visto ni ripio. Los análisis que se nos entregan tienen el tufillo propio de los tiempos de la guerra fría y su escore llega en la mayoría de los casos al borde del naufragio de la verdad y de una mínima ecuanimidad a la hora de encarar ciertas situaciones históricas complejas donde las hubiera. La visión, por otra parte, salta a la vista que está realizada desde el otro lado del charco, y no caeré en la tentación de decir sumariamente que nos hallamos oyendo algo así como la <<voz de América>> u otras emisoras de los servicios de inteligencia(¡ perdón por el oxímoron!) norteamericanos ; se desprende tal tufillo de exterioridad a pesar de ser ambos autores especialistas en temas europeos.

De origen judío, de padre proveniente de Rusia y posicionado en lo ideológico en los bordes del marxismo; como es obvio dos marcas van a perdurar en la vida del joven: una, el trato a que fueron sometidos los judíos en aquellos años oscuros, y dos, la convicción de que la experiencia revolucionaria soviética no respondía a la teoría marxista( custodiada por Berstein y Kautsky y la senda de la II Internacional) a pesar de lo que pudiesen decir los Lenin, y más tarde Stalin que no hicieron-según esta visión- más que pervertir el mensaje marxiano. Dublín, Auschwitz, Francia, EEUU, etc. La cosa no queda ahí sino que puestos a detectar <<miopías>> Judt&company las hallan en filósofos (Sartre) en ex-comunistas(Koestler), historiadores(Thompson, Hobsbawm) por no haber detectado, con la debida vista y rapidez, las desviaciones cometidas en nombre del comunismo y posteriormente ser muy condescendientes con tales realizaciones. Cualquier tendencia que trate de hallar una salida por el espacio de izquierda radical, crítica con las desviaciones autoritarias, es o bien ignorada o bien despreciada como ilusa, frente a la realpolitik defendida por estos Vichinskis de la corrección democrática y con aires de perdonavidas repartidores de carnets; en este orden de cosas nadie hallará en el libro la más mínima línea dedicada a los posicionamientos que pretenden radicalizar la democracia convirtiéndola en el marco común, el comunismo, de pensadores como Alain Badiou, Jacques Ranciére, Etienne Balibar, Judith Butler, Antonio Negri, Ernesto Laclau, o…Slavoj Zizek, a quien sí que se nombra, de pasada, para ningunearlo sin más. La cosa del debate dentro de la izquierda no va con ellos, ya que quizá se dejen llevar por la concepción de que la objetividad consiste en pensar que no hablando de la cosa ésta deja de existir.

Innúmeras lecciones desde el justo medio, descalificaciones a troche y moche, y de cara al futuro…el casi mejor de los mundos posibles, el de la libertad…de mercado. Lecciones de <<imperialismo dulce, suave>> que nos vienen del otro lado del océano, del que hablase Jean-François Lyotard refiriéndose a las lecciones y prédicas liberales del filósofo conversacional Richard Rorty, que afeaba la conducta de los intelectuales de izquierda europeos por mantenerse dentro de los límites del <<infantilismo>> siempre preocupados por no dejarse asimilar por el poder… ¡vaya por god!

Dicho lo cual sí quisiera decir, dando por bueno aquello que dijese Oscar Wilde de que el matiz es lo contrario de la barbarie, que los autores del libro no pertenecen a la corriente neocon sino que defienden los postulados socialdemócratas ( sí ya sé … <<social-traidores>>, <<social-fascitas>>, <<gestores del capital>>, <<mentxes>> y demás martingalas; y conste que no me olvido de Rosa Luxemburgo ni de los asesinados por las siglas GAL , gestiones “socialistas”), a no ser que se quiera amalgamar y defender el todo vale que de hecho desemboca en todo es lo mismo, como acostumbran a hacer algunos mentecatos, y advierto que no sé si es peor ser un mentiroso que un necio aun estando seguro de que lo pésimo es la combinación de ambas cosas a la vez.

Haciendo hincapié en la misma línea de argumentación, añadiré, a modo de conclusión, que el libro así da para mucho, para abrir caminos por los que transitar del mismo modo que abre las ventanas, de par en par, al mosqueo , reitero, ante algunas de sus posturas conformistas, y conste que no me refiero solamente a sus continuas puntillas anti-stalinistas que no tendrían por qué ser identificadas necesariamente con el anti-comunismo, sino que en algunos casos-no digo desde luego en el que me ocupa- puede ser crítica interna dentro del propio comunismo , anti-autoritarismo ( truenos y relámpagos del compañero fundacional de Marx), marxismo libertario, comunismo ídem, o consejismo , autonomismo, o todavía …anarquismo puro y duro.

La obra de los dos americanos, auto-convertidos en consejeros privilegiados de la trasnochada izquierda europea, se desvía en todo momento hacia posturas blandengues y que no harán temblar de ninguna de las maneras a quienes detentan los mandos del poder económico y político. Que nadie tema con las innovadoras ideas de éstos, que de hecho no son más que más de lo mismo, buen rollito y…que todo siga igual en el leibniziano hoy, pues si dios lo quiso así, y los imperialistas yankis también, es que no puede haber mejor entre los humanos, como ya dijese salvando las geografías Hegel, y vía forzada kojeviana, el consejero reaganiano Francis Fukuyama.

Se ve que el fantasma del comunismo que recorría Europa a finales del XIX, convertido en coco, a principios del XX, da todavía para mucho…a pesar de su repetida acta de defunción, levantada una y otra vez sobre las ruinas del muro, y a pesar del cambio de <<cabeza de turco>> que ha sido trasladada a zonas geográficas más al este.

 

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