Nación Mapuche. Réquiem para un gran Guerrero

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…desde las palabras y uno de los lugares de lucha y solidaridad, para Camilo Catrillanca, su familia y Comunidad.

Como dirían los poetas, nuevamente se ha desgajado la luna un 14 de Noviembre de 2018. Nuevamente se conmociona la patria rebelde. Nuevamente nos arrebatan un imprescindible. Un digno exponente de las y los guerreros del pueblo nación mapuche, un verdadero «Weichafe». Asesinado en «extrañas» circunstancias. Pero, esta vez, desembozadamente a manos de la policía militarizada chilena. Nuevamente, matan a mansalva un joven mapuche agregando otro mártir a la larga lista de asesinatos propiciado por aparatos y agentes del Estado que caen en la más completa impunidad, protegidos por una política de Estado, de «gatillo fácil» en contra de los luchadores sociales que osan contravenir la opresión, desidia e iniquidad.

Camilo, perspicaz activista de la causa y emancipación mapuche, ya mostraba sus dotes de potencial dirigente al ponerse al servicio de su Comunidad y encabezar las luchas estudiantiles en su Liceo Agrícola el año 2011, exigiendo transformaciones culturales a los planes y programas educacionales, pugnando por el rescate y promoción de la cultura e identidad mapuche. Probablemente, avalado por un linaje de sabio liderazgo ancestral proveniente desde su abuelo, el lonko Juan Catrillanca; y de sus padres, Marcelo y Teresa. Y actualmente, estaba abocado a la realización de labores agrícolas a favor de su familia y de la Comunidad Temucuicui en la Comuna de Ercilla. Territorio mapuche recuperado al latifundista René Urban, (ex fundo La Romana). Lo que, probablemente, le granjeó a él y sus cercanos, la ira y resentimiento de la élite reaccionaria de la zona y la individuación de las fuerzas represivas y policiales.

Con el operativo policial y posterior muerte de Camilo, sumado a los numerosos intentos por allanar la Comunidad Temucuicui en los días anteriores y previos a su muerte,  denunciados por diversos dirigentes y voceros mapuche, podemos estar en presencia de un eslabón más de una larga cadena de sucesos que terminó de la peor forma. Es decir, sin temor a equívocos, no es ingenuo pensar que podríamos estar en presencia de una política de amedrentamiento, persecución y muerte sumaria, protagonizada por las fuerzas militarizadas de élite de «Carabineros de Chile», que comienza pero no termina, en la puesta en escena desmesurada y extravagante del denominado «Comando Jungla». Engendro represivo que le es suministrada su impronta «anti-subversiva» en las fauces de la injerencia imperialista en América Latina, en Colombia, país que se mantiene en una guerra fratricida por décadas, y la existencia de narco-terrorismo de Estado. Mal augurio para los «genios» quienes hayan concebido y maquinado reproducir esa triste realidad foránea en nuestro país.

Por lo anterior, es dable pensar que la muerte de Camilo no es sólo el resultado «circunstancial» de estar en el momento y lugar equivocado. Pudiendo ser, claramente, el resultado práctico de una política de guerra y terrorista de Estado, impulsado por el actual mal Gobierno que echa mano a los montajes, encarcelamientos, y al asesinato selectivo de dirigentes sociales.

Vivimos una época donde se han desatado las bestias en el mundo. En nuestra región y país, se sientan las bases para un período autoritario y fascista que las emprende principalmente en contra de los derechos de las y los trabajadores, de nuestros niños y abuelos pobres, de las mujeres, la diversidad sexual, pueblos originarios, migrantes y el exterminio de los luchadores sociales. Organizarnos y luchar en contra de este devenir es nuestro deber. En este contexto, es un imperativo hacer dialogar, de manera conceptual y práctica, las causas originarias de la Persecución y Prisión Política de ayer y hoy. Y de la conclusión más probable, el exterminio físico o «solución final» de los que luchan, como es el caso de Camilo.

Se hace impostergable la constatación de dos mundos que, aun cuando hoy se muestran aparentemente divergentes, están llamados a unirse en una mixtura de aportes culturales y múltiples formas de resistencia y luchas, donde poseemos un enemigo en común proveniente de un mismo origen. Atesorando las luchas más resueltas de nuestros ancestros, nuestra historia, del pueblo mapuche, de las y los trabajadores, jóvenes; y teniendo, como objetivo inexcusable e impostergable, la libertad de nuestro hermano Mauricio Hernández Norambuena, ‘Ramiro’.

Nde. El autor del texto es miembro del Comité Por la Vida y Libertad de Mauricio Hernández Norambuena

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