Nación Andaluza ante la reforma de la Constitución Española de 1978

Ante la reforma constitucional que, tras el&nbsp acuerdo entre PSOE y Partido Popular, se va poner en marcha en las próximas semanas, Nación Andaluza quiere manifestar su postura como organización política de la izquierda independentista andaluza:

Desde su fundación, Nación Andaluza ha rechazado la Constitución del 78 y sus consecuencias, desde el autoritario “Estado de derecho” o el neocolonialista “Estado de las autonomías”&nbsp &nbsp hasta la explotadora “economía de mercado” y, por ello, rechazamos igualmente cualquier cambio que conlleve mayor acentuación de alguna de estas características, como es el caso de esta pretendida reforma, en realidad un golpe de Estado encubierto a los restos del “Estado del Bienestar”.
&nbsp
Hemos de reiterar que la Constitución de 1978 es ilegítima. Esta ilegitimidad no sólo es la consecuencia de las causas históricas originarias sobre las que se fundamenta ésta y cualquier otra constitución española, un texto jurídico fundamental que ampara, justifica y perpetúa el estado imperialista que se construyó sobre la base de la conquista, el expolio y negación de nuestra nación. De esa España sinónimo de opresión, limpieza étnica, terror de estado, expolio y explotación económica para nuestro Pueblo. Esta ilegitimidad también se basamenta en causas recientes y propias. La Constitución de 1978 supone una imposición de españolidad y sometimiento al capitalismo.&nbsp Una herramienta del gran capital que se aprobó en un referéndum bajo extorsión, en las postrimerías del franquismo, tras 40 años de exterminio físico e ideológico durante el que much@s andaluces/zas revolucionari@s fueron asesinados, torturad@s, encarcelad@s u obligad@s al exilio, con el objetivo continuista de perpetuar las esencias, élites e instituciones del Régimen. Ningún andaluz consciente puede defender, aceptar o acatar una constitución que niega su nación y arrebata la soberanía a su pueblo. Ningún revolucionario coherente puede defender, aceptar o acatar una constitución que institucionaliza el robo y explotación capitalista.

Consideramos que tras treinta y tres años de Constitución, ha quedado más que demostrado su profundo carácter antidemocrático y antipopular, negador de las naciones, secuestrador de la soberanía popular, perseguidor de cualquier disidencia ideológica, y exterminador de aquellas expresiones políticas contrarias al marco socio-económico impuesto a través de ella y desarrollado en un conglomerado legislativo posterior que ha conllevado constantes mermas en los escasos derechos otorgados a los pueblos y los derechos adquiridos por la clase obrera. La Constitución de 1978 fue aprobada bajo la coacción y la amenaza del retorno a “lo peor” del franquismo, y bajo la tutela del imperialismo y el Capital euro-americano, y ahora, bajo las presiones de ese mismo gran capital, se pretende incluir una referencia del gusto neoliberal, que supondrá aún más recortes sociales a los pueblos trabajadores bajo la bota española.

Por otro lado, la facilidad con la que el arco parlamentario de Madrid ha acordado esta reforma destaca el carácter de España como un estado periférico y subalterno de los intereses del Capital. Una superestructura incapaz de reconocer su carácter plurinacional, ni de tolerar el más mínimo grado de libertad real, porque sólo sabe y puede pervivir mediante la fuerza y la imposición, aplicando leyes de excepción como la ley antiterrorista, la de partidos o la de inmigración, y utilizando una jurisdicción especial de persecución política como la Audiencia Nacional, pero siempre atenta y dispuesta a mutar conforme a los deseos del capitalismo especulativo financiero internacional personalizado en esta ocasión en Ángela Merkel, Nicolás Sarkozy o el Pacto del Euro. Con ocasión de la crisis provocada y mantenida&nbsp por su amo el Capital, España se muestra como lo que realmente es, como lo que siempre ha sido, una superestructura administradora de sus intereses, una expresión geopolítica del imperialismo capitalista.

La anunciada reforma de la Constitución y el referéndum, no son más que cortinas de humo para ocultar la nueva Reforma laboral realizada en agosto, la próxima Reforma de la Contratación que se está preparando para el nuevo curso político y otras medidas contra l@s trabajadores/as que, en un futuro próximo, tomará el gobierno español de turno. La escasa utilidad de esta reforma constitucional será la de abrir el camino a una nueva LOAPA a pequeña escala que va a atar aún más los escasos márgenes de actuación dentro del “marco constitucional” y, sobre todo, a profundizar en el recorte de las políticas sociales y asistenciales a los que dedican parte del gasto los entes administrativos españoles de gestión descentralizida, las mal llamadas “autonomías”.

Consideramos las “campañas por un referéndum”, como&nbsp una pantomima de la izquierda del régimen, que incide en la línea de desviar la atención hacia otro lado, mientras estamos viviendo en los últimos años el mayor ataque a los derechos y las rentas de los trabajadores que se experimentaba en el Estado Español desde el Plan de Estabilización de 1959. Que a la campaña se apunten los sindicatos del régimen (CC.OO. y UGT), que han respaldado por acción u omisión todos estos ataques, es, sencillamente, una burla a la clase obrera y demostración del carácter embaucador de la misma. Más aún cuando el verdadero contenido de esta propuesta se va a desarrollar en una ley orgánica posterior. No olvidemos además que este debate se produce en unos momentos en los que la Constitución de 1978 y la superestructura político-administrativa que ampara están dando palpables muestras de un agotamiento y parálisis que aproxima su fin. Entre las probables “buenas intenciones” de los partidarios de este referéndum se oculta la necesidad del Sistema de “rejuvenecer” la Constitución, a través de su lavado de cara, para sostener al neofranquismo. El mismo&nbsp &nbsp propósito continuista de quienes propugnan una democracia “más participativa” o&nbsp “más real” en su seno. Se trataría de potenciar otra “transición” que, como la anterior, lo cambiara todo para que todo pudiera seguir igual.

Desde Nación Andaluza, una vez más, afirmamos que no hay ni puede haber democracia, autonomía, ni derechos populares, dentro de un marco estatal y constitucional creado para impedirlas e imposibilitarlos. Los únicos cambios verdaderos y efectivos vendrán tras retomar el camino de la ruptura democrática, traicionado y abandonado a partir del 75. El relevo y la superación de este periodo constitucional no puede&nbsp consistir en más de los mismo, más España y más capitalismo, tendrá que partir de las premisas opuestas, de la previa recuperación de su libertad por parte de los pueblos trabajadores, y de la exclusión de la explotación social y de la apropiación de las riquezas por parte de unos pocos. La meta no puede estar en la conformación de otro Estado Español sino de las repúblicas de trabajadores de los pueblos. Tampoco en una “refundación del capitalismo” sino en la socialización. Esa es, sin duda, la etapa que el españolismo intenta postergar desde hace varios siglos como objetivo secular y que pretende alargar con una reforma&nbsp de la Constitución.

Llamamos a nuestros militantes y simpatizantes a perseverar en la denuncia del carácter&nbsp neofranquista, antidemocrático, antiandaluz y antipopular del Régimen y de su Constitución de 1978, con o sin reforma, con o sin referéndum. Especialmente en lo que respecta a sus artículos 1º, 2º y 8º. A continuar en la lucha por la liberación nacional y popular andaluza, de España y del Capital. A perseverar en la defensa de un internacionalismo proletario asentado en el reconocimiento, el respeto y la libertad de todos los pueblos trabajadores, así como en la unidad,&nbsp igualdad y solidaridad entre ellos. A no caer en las trampa del seguidismo de las políticas del reformismo españolista y la izquierda socialdemócrata. Las esclavitudes no se regeneran, se combaten y se erradican. Las cadenas no se mejoran; se rompen y se destruyen. Los derechos no se conceden ni se solicitan, se poseen y se conquistan luchando.

¡Por el Pueblo Trabajador Andaluz!

¡Por la República Andaluza de Trabajadores!

¡Viva Andalucía libre y socialista!

Nación Andaluza – Comisión Permanente
NOTICIAS ANTICAPITALISTAS