Nación Andaluza a 130 años de la Constitución de Antequera de 1883

En 1883 los federales andaluces, que conformaban el sector más revolucionario del Partido Republicano Federal, redactaban en Antequera un proyecto constitucional después de que la reacción de la I república española ahogara la sublevación cantonal andaluza y terminara restaurando a los Borbones. El carácter soberanista de nuestra constitución es evidente cuando leemos su artículo  1º que proclamaba que “Andalucía es soberana” y que “no recibe su poder de ninguna otra autoridad exterior”. La soberanía de Andalucía reside en l@s andaluces/zas que se asocian en poblaciones: “La primera determinación de la soberanía colectiva es el municipio” y “La autonomía (de estos municipios) se compone de la suma de las facultades que en él delegan sus habitantes”. El aspecto socializante por otros como el 5º, apartado d cuando se afirma que la federación andaluza tiene por objeto “preparar el advenimiento de la verdadera igualdad social, mediante la independencia económica del pueblo”. La Constitución de Antequera reconoce, entre otros, “el derecho al trabajo” (…) “el derecho de instrucción gratuita” (…) “el derecho a la propiedad limitado por los derechos sociales” (…) “el sufragio universal permanente”, o “la independencia civil y social de la mujer”.

La Constitución de Antequera es un eslabón más en la lucha por la libertad del Pueblo Trabajador Andaluz. La lucha contra el centralismo y por la libertad de Andalucía recorrió todo el siglo XIX: la Junta de Andújar de 1835, la revolución de Pérez del Álamo de 1861, la sublevación cantonal de 1874, la labor intelectual de Antonio Machado “Demófilo”, los Guichot… El testigo lo cogería el nacionalismo andaluz de principios de siglo XX con Blas Infante como principal teórico, asesinado 53 años después de la redacción de la Constitución Andaluza. Blas Infante resumió las metas del andalucismo político así: “Nosotros aspirábamos y aspiramos y seguiremos aspirando a la elaboración de un Estado Libre en Andalucía. (…) Pues nosotros no tenemos, por ahora, otras denominaciones que las de República Andaluza o Estado libre o autónomo Andaluz, para llegar a expresar aquella Andalucía soberana, constituida en democracia republicana”.

Desde la Asamblea Andalucista de Ronda, la Constitución de Antequera es el eje en torno al que giran debates y propuestas sobre el futuro de nuestro país. El Manifiesto de la Nacionalidad de 1918 afirmaba que la razón del ser del andalucismo era: “hacer efectiva la prescripción del artículo primero de la Constitución Andaluza, votada por la Asamblea Federalista de Antequera de 1883, que aspiró a constituir en Andalucía una Democracia soberana y autónoma”. 

La autonomía perseguida por el andalucismo de principios de siglo XX no poseía relación alguna con el sucedáneo que padecemos desde el 28F tal y como narraba el manifiesto de los andalucistas de Granada en 1919: “Andalucía (…) no se conformará con una autonomía administrativa, concedida por quienes nada pueden conceder (el Estado Español). Andalucía ha de llegar más allá”. En consonancia con el constitucionalismo antequerano, solo se considerará autónoma una Andalucía detentadora y ejercitante de su soberanía, y ésta capacidad de autogobierno no se origina por “delegación de competencias” de un Estado Español, sino exclusivamente  por delegación de su soberanía del Pueblo andaluz.

El régimen ha hecho todo lo posible por ocultar la importancia y el peso de la Constitución de 1883. El estado español y sus lacayos de la Junta de Andalucía son enemigos acérrimos de todo aquello que delate la lucha secular por la libertad del pueblo trabajador andaluz. Han llegado incluso a cambiar el monumento a nuestra constitución en la ciudad en la que se firmo, Antequera. Desde su emplazamiento originario, en el centro de Antequera, lo han desplazado hasta una esquina de la plaza Fernández Viagas. Una broma pesada que es todo un símbolo de lo acontecido con los episodios más combativos de nuestra historia y con la cultura popular de nuestro pueblo. Arrinconarla tras un gran monumento al que fuera el primer presidente de la pre-autonomía, o mejor dicho de la continuación de nuestra dependencia bajo la monarquía de los Borbones.

Para Nación Andaluza los andaluces/zas ya tenemos nuestra propia Constitución que es la Constitución Andaluza de 1883 aprobada en Antequera. No necesitamos la Constitución de 1978 que nos puso nuevas cadenas a los mismo grilletes que nos aprisionan desde hace siglos. Desde Nación Andaluza reclamamos alto y claro el lugar que le corresponde a la Constitución de Antequera en la ciudad en la que se aprobó y en la historia de Andalucía. Mientras la Constitución española continúa garantizando la persecución a l@s mejores sindicalistas andaluces/zas, nosotr@s reivindicamos el legado de nuestra Constitución de 1883 que apostó sin fisuras por la soberanía popular andaluza, obrera, popular, radicalmente democrática y socialista.

Para Nación Andaluza la Constitución de 1883 la referencia imprescindible para construir el proyecto de una Andalucía libre en el siglo XXI ante el derrumbe de España y el aumento del grado de explotación que sufrimos l@s trabajadores/as de manos del Capital.

¡Viva la Constitución Andaluza de 1883!
¡Viva Andalucía libre!

Andalucía, 25 de octubre de 2013

Permanente de la Comisión Nacional de Nación Andaluza

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