Náuseas

       Y no es para menos; la cantidad e intensidad de sodomización, por distintos medios y maneras, a que estamos sometidos la mayoría de los súbditos de este reino, ha llegado a unos niveles totalmente insostenibles, e insólitos en un país que forma parte de los sistemas de gobiernos democráticos del hemisferio occidental. La relación de causas y efectos que provocan dichas náuseas alargaría la extensión de este artículo; por tanto, me limitaré a señalar sólo algunas de ellas, sin que eso implique que las no nombradas sean menos importantes y relevantes.

-Es nauseabunda la cota de corrupción política, financiera y empresarial a la que hemos llegado; máxime teniendo en cuenta que posiblemente sólo ha emergido la punta del iceberg.

-Produce náuseas las declaraciones triunfalistas y demagógicas del Gobierno cuando afirman y declaran que `estamos saliendo de la crisis´… Se necesita un grado de desfachatez insultante que incluye considerar a la ciudadanía poco menos que deficientes mentales, faltos de formación e información.

-Dan ganas de vomitar cuando personajes mediáticos que obtienen escandalosos ingresos (algunos de manera fraudulenta mediante `tarjetas negras´ y similares) se pronuncian impúdicamente con propuestas de bajar ¡aún más! los sueldos de la clase trabajadora, ya de por si reducidos y precarios, en aras a `contribuir con su esfuerzo a combatir la crisis´.

-Se sienten náuseas ante las actitudes de presuntas `consultas democráticas´, falsas, ilegales, provocadoras e innecesarias,  promovidas por políticos como cortina de humo para tapar los inmensos y auténticos problemas que asolan su región y que son incapaces de solucionar.

-Y más nauseabunda, aún, es la inacción y  ausencia de medidas serias y eficaces por parte del Gobierno estatal para resolver tan grave situación… La técnica del avestruz, el mirar para otro lado o dejar que pase el tiempo `que todo lo cura´, nunca ha sido la  mejor metodología para solucionar problemas políticos de relevancia.

-Provocan náuseas el deterioro del Estado de bienestar que ostensiblemente se ha producido en este país, a causa de las medidas de recortes aplicadas al sistema sanitario, educativo y de asistencia social. Negar la contundente evidencia de tal realidad es además de infame, obsceno.

– La sensación de vómito es irrefrenable cuando las prácticas mafiosas de algunas entidades bancarias, ante la indiferencia de los poderes públicos, han dado lugar, de forma directa o indirecta, a la ruina de decenas de miles de familias y al desahucio de sus viviendas.

-La náusea alcanza un nivel inconmensurable cuando Sindicatos de clase, presuntamente creados para la defensa y protección de los trabajadores, se implican en viles operaciones propias de gánsteres, apropiándose de dinero público destinado a cursos para desempleados y a ERES fraudulentos.

-No se puede reprimir una ligera sensación nauseabunda por el hecho de que el hastío, la ira y la indignación ciudadana ante la degradación y corrupción de los partidos políticos convencionales dé lugar a apariciones de `mesías´ con promesas y propuestas `salvadoras de la patria´: ambiguas, oníricas, utópicas y de difícil (por no decir imposible) encaje en los sistemas socio-políticos occidentales.

-Tampoco es inevitable el sentimiento de náusea de que la Justicia no actúe de forma rápida, ejemplar y contundente con los poderosos que cometen latrocinios y se van de rositas sin pisar la cárcel (o entrando brevemente) y sin devolver íntegramente lo robado…. Eso sí; como compensación se les exige alguna fianza; que para ellos es como calderilla para cualquier hijo de vecina.

-Es angustiosa la escasa importancia que el Gobierno concede a la promoción, protección y ayuda a la Cultura; como evidencia el hecho de que tengamos los impuestos (IVA) de los más altos de Europa…. Obviamente es políticamente `más rentable´ promocionar y ayudar al deporte, entre otras cosas más o menos inocuas.

-Produce náuseas -y vergüenza ajena- las programaciones que emiten los canales de televisión (públicos y privados); salvando honrosas excepciones la mayoría de sus espacios son deleznables y alienantes… En cuanto a los programas de debates socio-políticos, en donde se repiten los mismos tertulianos emitiendo una y otra vez las mismas ideas y consignas, más que náuseas provocan patetismo e histrionismo.

En fin; estas son algunas de las causas que originan el título de este artículo… Por supuesto, y como decía al principio, no están todas las que son, pero sí son todas las que están, ¿o no?

Tomás Martín Serna

Madrid, noviembre de 2014.

 

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS