Myriam Bregman: Activista contra la impunidad

La abogada Myriam Bregman tiene 35 años y cuenta con una importante experiencia como querellante en juicios contra represores por delitos de lesa humanidad y genocidio. Como parte del Colectivo Justicia Ya ha logrado la condena a reclusión perpetua del ex comisario de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz y el ex capellán Christian Von Wernich. En esta entrevista repasa esos casos y sostiene que la justicia tiene una visión reaccionaria y machista de los delitos sexuales que se cometieron contra las víctimas en centros clandestinos de detención.

Myriam Bregman nació en Timote, un pueblo de 350 habitantes y calles de tierra en la provincia de Buenos Aires. A los 17 viajó a la gran ciudad para estudiar abogacía. Se graduó en la Facultad de Derecho de la UBA, donde el tema de los derechos humanos la apasionó. Siendo muy joven comprendió que debería trabajar más duro en comparación con sus colegas varones para que la tomaran en serio, pero eso no la intimidó. A poco de recibirse decidió participar en la fundación del Consejo de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), involucrándose en el problema de los derechos laborales. Seis años después, a través del Colectivo Justicia Ya, se sumó a las causas contra las y los genocidas.

Bregman vive sola y la completa dedicación a su profesión le impide destinar más tiempo a la recreación o compartir momentos de ocio con sus padres, su hermano o su pareja. A veces llega a sentir mucho cansancio, pero cree que con su labor está apostando a ‘una sociedad sin tanta opresión’.

También encuentra difícil conciliar las tareas domésticas con las profesionales: el martes 12 se propuso organizar su hogar, pero tuvo que atender un conflicto laboral en la textil Mafissa en La Plata. Al día siguiente volvió a posponer dichas tareas por un viaje urgente a San Isidro. El juzgado federal de esa localidad había levantado el secreto en la causa por asesinato del prefecto Héctor Febres (envenenado con cianuro el pasado 10 de diciembre). La abogada sintió asombro por infinita vez. Una serie de fotografías muestran que Febres vivió sus años de encierro como si estuviera en libertad: se lo puede ver con sus nietos en un natatorio y jugando al tenis con otros prefectos. Para Bregman con este homicidio se buscó silenciar ‘el robo de bebés’, pues Febres tenía mucha información, de modo que persistirá en el esclarecimiento de la causa y en la recolección de información para dar con las y los hijos apropiados por la dictadura militar.

– ¿Cómo te involucrás en los juicios contra los represores?

– Fue en 2003, cuando el gobierno anuló las leyes Punto Final y Obediencia Debida. CeProDH trabajaba en causas laborales, pero a partir de ese acontecimiento asumió una nueva orientación e integró el Colectivo Justicia Ya. Empezamos a imputar a los represores por delitos de lesa humanidad y genocidio. Creo que sabíamos que el Estado no llevaría adelante esas causas.

– ¿Por dónde empezaron?

– Primero pedimos que se reabran causas como la de ESMA (N. de la R.: Escuela de Mecánica de la Armada). Ésta existe desde 1984 y fue cerrada tras la sanción de las leyes de impunidad. Ese proceso generó nuevas imputaciones (hay más de 1000 expedientes iniciados en el país). Sin embargo en cinco años se realizaron muy pocos juicios y hubo un nuevo desaparecido, Jorge Julio López (ex detenido y actualmente desaparecido), a quién representé en La Plata en el juicio contra Miguel Etchecolatz (ex comisario de la Policía Bonaerense).

– ¿Qué significó lo ocurrido con López?

– Julio era un compañero, estuvo con nosotros durante todo el juicio. Sabía que acusaríamos a Etchecolatz por genocidio y quería estar presente en la sentencia. Nunca llegó. Su desaparición significó mucho para mí y para el resto de los querellantes. Evidenció que la impunidad sigue vigente y que en Argentina funciona un grupo de tareas que ha podido mantener a un desaparecido por más de un año.

– ¿En qué situación está esa causa?

– En la más completa impunidad. Hay muchas pruebas e indicios que llevarían a resultados, pero la policía y la SIDE (N. de la R.: Secretaría de Inteligencia del Estado) entorpecieron cada uno de los caminos emprendidos. Esta causa no fue abandonada, por el contrario, numerosos organismos de derechos humanos y querellantes independientes la están siguiendo. Pero la única prueba seria que existe en el expediente es una foto sobre la persona que seguía y vigilaba a Julio López y fue aportada por la querella.

– ¿Qué hace falta para que esa situación cambie?

– Tomar conciencia de que hay un nuevo desaparecido. Entiendo que es demasiado duro para la sociedad argentina asumirlo, pero eso es lo que hace falta. También acompañar la lucha contra la impunidad.

– ¿Otras causas fueron significativas? ¿De qué manera?

– La del sacerdote Christian Von Wernich porque evidenció el rol que tuvo la iglesia católica en la dictadura. Mientras la iglesia realizaba campañas a favor de la vida y en contra del aborto, se colocaba en defensora de la vida, este juicio mostraba que la estructura eclesiástica amparó a los genocidas. Luego vino el enjuiciamiento de Héctor Febres y mostró la brutalidad de lo ocurrido en la ESMA. No dejo de preguntarme cómo pude ser que el Estado no haga todo lo posible para que los hijos apropiados conozcan su identidad y estén con sus familias.

También queremos saber quién asesinó a Febres. Creemos que con este homicidio los marinos buscaron guardar uno de los secretos más terribles, el robo de bebés. Febres tenía mucha información. Estuvo por mucho tiempo vinculado al sector de embarazadas y entregaba a los recién nacidos en cautiverio a las familias apropiadoras. Hay una nota en la que aparece el nombre de Cecilia Viñas y la palabra ‘hablar’. Viñas fue detenida en la última dictadura y sigue desparecida y su hijo en manos de apropiadores. Creemos que esta causa se debe utilizar para recabar información y poder dar con los bebés apropiados que hoy día son jóvenes adultos.

‘Febres era ante todo un violador’

– ¿Los delitos sexuales contra mujeres ex detenidas desparecidas constituyen agravantes en los juicios por crímenes de lesa humanidad?

– Aquí hay una discusión. Febres era ante todo un violador. Violaba a las detenidas y también a las esposas y parejas de los detenidos, las amenazaba con matar a sus compañeros. También era un genocida y el delito de genocidio, que es el que le imputaba el Colectivo Justicia Ya, entre otras causales implica un ejercicio sistematizado de la violencia sexual. En todos los genocidios hay violaciones masivas. La violación es otra manera de humillar y someter. No es lo mismo violencia sexual y tortura tal como suele entenderlo la justicia. En mi opinión, la violencia sexual compone el delito de genocidio. Creemos que si logramos instalar ese criterio, las mujeres víctimas de esos sucesos aberrantes encontrarán el marco necesario para declarar quién las violó y cómo fueron violadas.

En la causa ESMA una persona dijo que su mujer fue violada, pero cuando ella se presentó a declarar no contó ese hecho. Es terrible que no puedan contar quién las violó. Las violaciones masivas eran comunes, las fuerzas armadas y de seguridad las perpetraban a fin de someter a sus víctimas en los centros clandestinos de detención. Ex detenidos de ESMA contaron que las compañeras no iban al baño porque los guardias las violaban.

– ¿Por qué un testimonio es suficiente para un delito e insuficiente para otro delito?

– Por una visión reaccionaria y machista de la justicia. Además hay resistencia para incorporar las violaciones como parte del delito de genocidio. Creo que se pretende mostrar que las violaciones no eran parte del plan sistemático de los genocidas.

A finales del año pasado el abogado Roberto Durrieu acusó a Bregman por el delito de calumnias e injurias, después de que la letrada mencionara en un programa televisivo que en el juicio contra Von Wernich surgieron pruebas que lo incriminaban.

– ¿Qué sentiste al conocer esa novedad?

– Bronca… la primera imagen que tuve fue de mi misma dando explicaciones en los tribunales antes que Durrieu, quien fue visto en un centro clandestino de detención. Existe una querella para que se investigue a Durrieu y Rodríguez Varela, otro de los civiles vistos en los centros clandestinos. Al mismo tiempo, Beto Cozzani, integrante del grupo de tareas de Etchecolatz y detenido en la cárcel de Marcos Paz, publicó un correo electrónico donde expresó que no entendía por qué él estaba preso y el ex comisario de la Bonaerense enjuiciado, si en realidad fueron parte de un todo, en el que participaron personas prestigiosas, entre ellas Durrieu. Es abogado de Juan Carlos Blumberg, trabaja para el diario La Nación, representó a la firma Mercedes Benz, fue fiscal de Estado y subsecretario de Justicia durante la última dictadura. Creemos que por eso ha podido permanecer impune.

‘Una norma no garantiza que una mujer tenga la misma oportunidad de acceso que el varón’

El CeProDH comenzó a funcionar a fines de 1997 con el objetivo de representar a las y los trabajadores en conflictos contra patronales explotadoras. La abogada Myriam Bregman actualmente asesora en La Plata a empleadas y empleados de la textil Mafissa, que fueron suspendidos y despedidos por el dueño de la fábrica, Jorge Curi, empresario que apoyó la dictadura militar de 1976-1983.

‘Los trabajadores han sido sistemáticamente reprimidos. En 1974 la Triple A asesinó a un trabajador de Petroquímica Sudamericana (ahora Mafissa). Un año más tarde, la Triple A liquidó a ocho personas que se habían solidarizado con los despedidos de esa misma fábrica (Masacre de La Plata). Y a partir de 1976 desaparecieron unos 15 trabajadores’, enumeró la letrada, quien agregó: ‘No nos enfrentamos a una patronal cualquiera. Curi impone una dictadura al interior de la fábrica’.

Sobre el trabajo de CeProDH, Bregman reconoció que desde su fundación han participado más mujeres que varones, inclusive en los alegatos de los juicios por delitos de lesa humanidad figuran más abogadas que abogados. Aunque aclaró que en los últimos años creció la participación masculina en causas por conflictos laborales, tales como el Casino de Puerto Madero y Cerámica Zanon, en Neuquén.

Al reflexionar sobre esa composición, confesó que ‘las movilizan las causas por violaciones a los derechos humanos, creo que en ellas está resumida la historia del país. Muestran que hubo un genocidio, que la impunidad y la represión siguen vigentes, que el gobierno posee un doble discurso. Además, en el tema de los derechos humanos, históricamente las mujeres hemos tenido una sensibilidad especial’

Bregman rememoró además que hubo un caso que sentó un precedente favorable a los y las trabajadoras: el de Catalina Balaguer contra Pepsico. ‘La justicia otorgó por primera vez fueros de delegada a una trabajadora que no los tenía y ordenó su inmediata reincorporación. En Pepsico, Balaguer salió a pelear por mejoras en las condiciones de las contratadas y las embarazadas. Cuando la despidieron no era delegada y no podíamos iniciar acciones para que fuera reincorporada. Pero luego CeProDH logró que activistas y delegados gremiales tengan la misma protección’.

Al analizar la participación de varones y mujeres en la lucha por sus derechos laborales, la integrante de CeProDH explicó que ‘las comisiones internas o cuerpos de delegados que funcionan desde 1919, están integradas mayoritariamente por hombres. Inclusive en los rubros de alimentación y textil donde el personal es mayoritariamente femenino’. Aclaró que existe una comisión interna conformada sólo por mujeres en la fábrica Presonus. ‘Creo que es única en la industria. Las trabajadoras de esa fábrica afrontan una situación muy difícil porque la mayoría es sostén de familia y los despidos las afectan doblemente. Se les hace muy cuesta arriba no poder cobrar sus salarios hasta que se logran sus reincorporaciones’.

‘Creo que se necesita un cambio social más profundo para que crezca la participación gremial de las mujeres. No alcanza con una ley que ordene que 30 por ciento de los cargos deban ser ocupados por personal femenino. Es decir, una norma no garantiza que una mujer tenga la misma oportunidad de acceso que el varón. Ese tipo de leyes debe estar acompañadas por medidas como la creación de guarderías y lavanderías en las fábricas’, concluyó.

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Alejandra Waigandt (ARTEMISA)

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=052208&Parte=0

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