Muerte de un minero en Cangas del Narcea (Asturias)

Tenía 34 años y era padre de un niño de 4 años. Ayer acudió a trabajar como cualquier otra mañana y al mediodía, cuando apenas le quedaban dos horas más de tajo, «un maldito derrabe de carbón» le segó la vida. Gerardo Fernández Rubio, vecino de San Romano de Arbás, falleció ayer en la mina Coto Minero Cantábrico, de Cerredo, en Degaña.
El joven quedó atrapado bajo toneladas de carbón y los tres compañeros que en ese momento se encontraban con él poco pudieron hacer por evitar la tragedia. «Le llegué a coger la mano, pero no lo pude sacar», se lamentaba ayer su compañero Antonio Rodríguez Taladriz, que no hallaba consuelo para «un accidente con muy mala suerte». El suceso se produjo a las 12.15 horas. Gerardo Fernández y otros tres mineros se encontraban picando en la chimenea, en una capa vertical, de 2,5 metros de ancho, bautizada como ‘La inesperada’.
«Lo tapó por completo»
Según relataron quienes fueron testigos de los hechos, todo ocurrió en pocos segundos. «De repente, el carbón lo tapó por completo». Antonio Rodríguez, el trabajador que estaba más próximo al joven Gerardo llegó a cogerle la mano por última vez. Fue imposible rescatar a su compañero. Ayer, en la boca del pozo mascullaba contra el infortunio de su colega de tajo.
Nada más producirse el accidente se puso en marcha el operativo de rescate. Pese a haber sido retiradas más de 200 toneladas de carbón, al cierre de esta edición las cuadrillas no habían podido dar con el cuerpo del minero fallecido. Los trabajos se antojaron ciertamente complejos, no sólo por el volumen del derrabe, sino también por la toxicidad emanada del carbón desprendido.
Visiblemente afectado, el alcalde de Degaña, Jaime Gareth Flórez, compañero en la mina del joven fallecido, relató que los trabajos de rescate se desarrollaron a lo largo de todo el día con el objetivo de conseguir llegar al lugar en el que se encuentra el trabajador.
Coto Minero Cantábrico, en la que trabajan actualmente unas 300 personas, fue el resultado de la fusión de la Minero Siderúrgica de Ponferrada y Hullas del Coto Cortés y contaba a 1 de enero de 2009 con una plantilla de 719 trabajadores repartidos entre sus cuatro centros de trabajo en Asturias y León. Se trata de la segunda compañía minera más importante del país tras Uminsa, ambas propiedad del empresario leonés y presidente de Carbunión, Victorino Alonso.
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