[Movistar y Telefónica] Barcelona: Las despedidas o suspendidas por negarse a recluirse en el hogar

Por Cynthia Lub

El despido de Vicky por embarazo quedó nulo. Un encuentro entre trabajadoras de Movistar y Telefónica celebró este triunfo en un intercambio de experiencias similares, junto a jóvenes y estudiante que se niegan a recluirse al hogar y dejar de trabajar.

El caso de Vicky, despedida a un mes de su embarazo por la empresa COMFICA de Barcelona, contrata de Telefónica, es un testimonio fiel de lo que está ocurriendo en muchas empresas, tal como explicaba en su entrevista. Su despido ha sido declarado nulo tras haber ganado la sentencia contra la empresa, presentada con abogados del Colectivo Ronda de Barcelona.

Un pequeño pero gran paso. Sólo en la misma empresa, después de Vicky fueron despedidas más trabajadoras simplemente “por ser mujeres”.

Esta situación de discriminación de género que no es nueva, se acrecienta cuando las empresas se proponen aumentar la productividad a costa de una mayor explotación y ataque en los derechos básicos. Derechos conquistados en base a una lucha que muchas mujeres hoy se proponen reconquistar, como lo hicieron en Panrico, Coca cola y Movistar, ante un retroceso que es histórico; y que tiene su especificidad bajo las formas más brutales sobre las mujeres.

El pasado miércoles 14 de octubre tuvo lugar en el barrio barcelonés de Nou Barris, en el Ateneu Flama del 36, un encuentro con Vicky de mujeres trabajadoras de Movistar y Telefónica que transmitieron su experiencia a las jóvenes y estudiantes.

Estuvo presente Asun, trabajadora de plantilla de Telefónica y protagonista de la huelga en solidaridad con los contratistas de Movistar, quien años atrás había salido en importantes periódicos con el siguiente titular: “Suspendida por trabajar”. Con la sonrisa y la fuerza que la caracteriza, nos contaba que todo empezó cuando había solicitado entrar a la oficina con su niño pequeño, ya que no podía contar con ninguna ayuda para su cuidado, y no sólo no se lo permitieron, sino que la suspendieron obligándola a retirarse de su lugar de trabajo.

También Silvia, trabajadora técnica de Movistar y protagonista de la “Rebelión de las escaleras”, nos explicaba que cuando avisó de su estado de embarazo, su empresa le ofreció arreglarle los papeles para “irse al paro”. Es decir, la contrata de la multinacional de Telefónica le propuso a Silvia que desistiera de sus derechos laborales por maternidad y le ’ahorre’ a la empresa las bajas y otras cuestiones consideradas “privilegios” por la patronal.

En definitiva, lo que le estaba imponiendo la empresa era que dejara de trabajar, aumentar los números del paro, pero sobre todo, recluirse exclusivamente a las tareas del hogar. Silvia se negó a ello y la “solución” que tuvo que adoptar fue seguir trabajando al mismo ritmo y volver a subirse a las escaleras con todos los peligros que ya de por sí eso lleva.

La charla acabó siendo un diálogo profundo entre estas mujeres que difundían su experiencia y las jóvenes y estudiantes que ya empezaban a chocar con los golpes del patriarcado en el terreno laboral: “En las entrevistas nos preguntan si está en nuestros planes quedarnos embarazadas”, decía Andrea, joven estudiante de la UB-Raval.

En pleno siglo XXI, las mujeres trabajadoras se ven obligadas a retomar luchas por los derechos conquistados hace décadas. “No somos esclavas, somos mujeres trabajadoras”, gritaban las mujeres de la huelga de Movistar.

También Vicky en un video, decía que “Por ser mujeres muchas empresas no te contratan. La verdad es que es lamentable, parece que hemos vuelto cincuenta años atrás en la historia. Yo creo que luchando y si nos juntamos todas y alzamos la voz, pues, al final conseguiremos que nos tengan en cuenta”.

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