Mirando al cielo

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No fue Kant el primero en asombrarse ante la magnitud del cielo, cuando afirmaba en su Crítica de la razón práctica :«Dos cosas llenan mi ánimo de creciente admiración y respeto, a medida que pienso y profundizo en ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí», sino que ya desde los tiempos de la Grecia clásica el asombro y la curiosidad irrumpían en la mente de las gentes al ver la inmensidad del universo; precisamente algunos de los más brillantes pensadores de la época sentenciaron que la filosofía ( el amor a la sabiduría) nacía de la admiración, comparándola con el estado propio de la niñez, que llevaba a buscar respuestas a una serie de interrogantes ( no está de más subrayar que en aquellos tiempos no se distinguían con claridad la ciencia y la filosofía: baste ver los ejemplos de Tales, de Pitágoras, etc.) que venían asociados con la contemplación; dichas preguntas: « ¿ Cómo de grande es el sol?¿ Y la Luna? ¿ A qué distancia están de nosotros? Y respecto a las estrellas, ¿ por qué unas brillan más que otras? ¿ Por qué se ven de diferente color? ¿ A qué distancia están? O, agrandando la imagen, ¿ Cómo se sabe que hubo un Big Bang? ¿ Por qué se dice que el universo está en expansión acelerada? ¿ Qué son las ondas gravitatorias? ».

La pretensión de Andrés Cassinello Espinosa, ingeniero en Telecomunicaciones y doctor en Físicas ducho en los campos de la investigación y de la enseñanza, en su libro: « La medida del cielo. Momentos estelares en las ciencias del cosmos» , editada por Guillermo Escolar, no es otra que tratar de dar respuesta a las preguntas nombradas y a muchas más que se fueron matizando a lo largo de la historia, mas hacerlo de manera sencilla, pero sin simplificaciones, tratando de que sus páginas sean asequibles para cualquier persona interesada en dichos temas ( decía el Estagirita que el hombre por naturaleza quiere saber; hay algunos que prefieren creer, y ahí no hay ni duda ni curiosidad, sino obediencia ciega). El intento de superar la infranqueable separación que, por desgracia, se ha solido imponer entre ciencias y letras, haciendo que los segundos ( entre los que me incluyo) tiendan a espantarse ante ciertos temas, nada digamos cuando en algunas de las obras asoman algunas formulaciones matemáticas [ cuenta el autor que facilitó la lectura a un par de amigos con formación en humanidades con el fin de que le indicasen aquello que no entendieran y a partir de ahí reescribió la obra]…Andrés Cassinello Espinosa toma la vía de en medio( ni el manual para especialistas, ni las medias verdades entregadas con cucharilla como el yogur) optando por actuar con rigor al tiempo que con sencillez, logrando que la lectura de su obra, que ciertamente exige cierto esfuerzo que a la larga resulta compensado, sirva bien para un certero acercamiento al asunto que se anuncia y a los pasos que los humanos han dado en pos de domar el Caos, sustituyéndolo por el ordenado Cosmos.

Nueve capítulos son presentados que nos van conduciendo , despacito y sin zancadas, a los diferentes pasos que se han ido sucediendo en la medición del mundo. En primer lugar ( 1), se ofrece una visión panorámica, situándonos ante la Vía Láctea, un viaje por las galaxias, para a continuación centrarse en el sistema solar, al tiempo que se presenta cómo se ven el Sol y los planetas desde la Tierra; queda así expuesta nuestra situación en el cosmos. A continuación ( 2) se presentan las vicisitudes que se dieron en Grecia de cara a la distancia de la Tierra con respecto al Sol y a la Luna; escapando de la ortodoxia platónica y aristotélica, y más en la onda de los llamados presocráticos, fue Aristarco de Samos en el siglo III antes de nuestra era, llegó a afirmar que la Tierra gira alrededor del Sol a la vez que exponía una serie de observaciones que le llevaban a averiguar las distancias al Sol y a la Luna, del mismo modo que su tamaño. Se presentan primeramente las ideas de los filósofos, recurriendo a sus propias palabras, para después entrar en los logros de Aristarco, concluyendo el capítulo con un salto cronológico que nos lleva hasta Copérnico, uno de los fundadores de la ciencia moderna. Los telescopios de Herschel ( 3) en el siglo XVIII fueron un salto importante al suponer una apertura a un conocimiento mayor de las esferas celestes, sus objetos, descubriendo un séptimo planeta, Urano, al conseguir discernir las diferencias y pluralidad que se ocultaban bajo la apariencia de unidad; se cierra el capítulo señalando otro descubrimiento de Herschel: que del Sol no solamente nos llega luz visible sino también radiación infrarroja. Abarca el siguiente paso ( 4 ) un amplio recorrido temporal que se detiene en la polémica del siglo XIX sobre las edades de la Tierra y del Sol, asunto que se cierra – por decirlo de algún modo- en el siglo XXI, explicando el enigma de los neutrinos desaparecidos, cuestión importante de cara a confirmar el mecanismo de producción de energía solar. El color , la luminosidad y las distancias de las estrellas ( 5) se expone el tema de las supernovas y se ofrecen los conceptos básicos de cara a conocer lo que sucede en las estrellas; centrando la mirada en aquello que se mide que no es otra cosa que la cantidad de luz que nos llega de ellas y la descomposición de dicha luz. A partir de todo ello se puede conocer los procesos físicos que se dan en las estrellas ; se explica igualmente cómo se averiguó la distancia a la que se encontraban. La expasión del universo ( 6 ) ocupan las siguientes páginas los descubrimientos de Hubble y sus potentes telescopios que hicieron que se pudieran conocer detalles de las galaxias y midiendo los espectros que nos envían se logra constatar que el universo está en expansión, y…a través de la relatividad de Einstein se llega al conocimiento de la energía oscura o energía del vacío. Continuamos el periplo con el ruso George Gamow, el ruso de grandullón de la cosmología ( 7 ), que en el debate, a mediados del siglo pasado, sobre el origen del universo inclinó la balanza hacia la teoría del Big Bang, frete al modelo Estacionario; queda confirmada la primera teoría debido a la cantidad de hidrógeno y el helio que posee el universo a la vez que se confirma la existencia de una radiación fósil que dan cuenta de los primeros años del universo. !998 marca la aparición de un nuevo paradigma en cosmología ( 8 ) : el universo se está expandiendo aceleradamente ya que la energía del vacío u oscura puede con la gravedad. Se explica cómo se llegó a esta conclusión, y se confirma desde otra óptica por medio de las variaciones de temperatura; por último ( 9 ) , se muestra la confirmación experimental, en 2015, por medio de aparatos de precisión, del funcionamiento de las ondas gravitatorias que supone una nueva forma de explorar el cosmos.

Varios apéndices completan el cuadro, que va acompañado de numerosos gráficos, fotografías, figuras y cuadros primorosamente reproducidos.

Un libro imprescindible para quienes acercarse a la complejidad de nuestros universo y las diversas formas de domesticar su conocimiento.

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