Mineru Despidíu

Se está a la espera de que los sindicatos digan…algo.
 
Algo sobre el despido de un minero del pozo MariaLuisa, ese que sale en la canción más popular asturiana, con ritmo de Santa Bárbara.
Se está a la espera pero los medios no callan de repetir la cantinela de la empresa: insultos en una sidrería.
 
Ningún tapujo para disimular con presuntos, o poner en duda a la representante del PP designada para dirigir Hunosa.
 
Sabido es que las cuencas mineras , los pocos mineros que quedan, y los muchos que lo han sido en su devenir laboral utilizan un lenguaje proporcional a la dureza de la mina. Pretender una palabreria en términos de colegio oficial católico sería ir contra la tradición hecha cultura.
 
Trasladar el «régimen» que tantas veces fue militarizado en la mina  a los chigres  de la cuenca parecería un exhabrupto infantil si no fuera porque las sucesivas  contrarreformas y robo de derechos a ello encamina.
 
El despido del mineru, si existen leyes en esta tierra, será anulado sin duda.
 
¿sin duda?.. mientras tanto la empresa y el gobierno entretienen y desvian la atención de lo gordo:  un año después de las fuertes movilizaciones que llevaron a Madrid las reinvindicaciones mineras con epitetos proporcionales a la embestida del gobierno, ahora, éste, lleva a la eliminación del sector que ha sido motor esencial de la economía y la cultura en Asturias. Este gobierno humilla a los sindicatos y las autoridades de las comarcas y se cisca en todos sus muertos.
 
El despido de un mineru es su muerte, su crimen laboral que le sirve a la empresa, la victimaria de los derechos históricos de la xente minera, a ensañarse con la víctima.
 
La historia indica que en el franquismo se dieron despidos de mineros que después provocaron movilizaciones potentes hasta ser readmitidos.
 
Los hijos y nietas del franquismo nos gobiernan ahora con sus mismas prácticas, y en buena lógica la respuesta minera, popular, masiva, debiera parecerse a la de entonces: una respuesta unitaria que logre vitalizar lo que queda de gran tradición de lucha y de adormecida (?) organización de nuestra gente.
 
Javier Arjona.
Mineru xubilau.
 
 
¿nadie  llorará por los sindicatos?
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