Mientras las botas voxistas resuenan a la entrada de la ciudad, los héroes de la nueva política…

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Por José Luis Carretero Miramar

Mientras las botas voxistas resuenan a la entrada de la ciudad, los héroes de la nueva política («los mejores») se despellejan mutuamente en una furibunda muestra de falta de vergüenza ajena y sentido de la historia.

Déjense ustedes de tonterías y únanse a la insurrección desde abajo, a la democracia de base y a la construcción colectiva. Ya tuvimos demasiadas vanguardias autoproclamadas (vanguardias de gentes que dirigían desde un despacho o un escaño, o un puesto de liberado). Ya tuvimos suficiente burocracia y política de facción. Ya basta de Carl Schmidt (ahora vendrán sus auténticos vástagos) y de Maquiavelo (que no hizo otra cosa que adorar a un César Borgia animal de presa que acabó despedazado pese a su oportunismo y astucia, por los franceses que, lejos del oportunismo, crearon un edificio político sólido y legitimado ante los sectores sociales concernidos bajo las enseñanzas de Bodino).
Es la hora de construir, de organizar, de dar sentido, de volver al pueblo y a las bases en busca de alianzas sobre el terreno y de un activismo de lo cotidiano y de las grandes apuestas vitales.
NO queremos escaños ni prebendas, queremos una vida de luchas y de creatividad, de solidaridades y de subversión y danzas con la vida desatada.
No estábamos en Podemos, porque no quisimos renunciar a nuestra más alta esperanza. Lejos del barro y la deriva cainita de los mejores, nosotros, los peores, los más peligrosos, los más marginados por el maisntream mediático, los más odiados por todas las burocracias, alimentamos la breve luz que aún pugna por convertirse en hoguera e inundar de claridad estos tiempos oscuros. Esperamos compañía. No la mendigamos, No necesitamos tu voto, sino tu más alta esperanza…

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