Miedo a la memoria. Historia de la Ley de “reconciliación y concordia”

Miedo a la memoria
Historia de la Ley de “reconciliación y concordia”

Como lo señalan los autores, la historia nos enseña que “apoderarse de la memoria y del olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas”. De ahí que la memoria institucionalizada por el Poder sea “siempre aquella que más sirve los intereses de la dominación” y que por ello “los que dominan tengan la pretensión de decretar qué partes de la memoria pueden y cómo deben ser recordadas, como igualmente cuáles deben ser imperativamente olvidadas”. Un olvido deliberado que permite al Poder “reelaborar el pasado e instituir la memoria en Historia” para convertir la “amnesia histórica institucional” en “amnesia colectiva”.

La Transición fue el fruto de esta amnesia impuesta (una partitocracia que partía de la ilegitimidad franquista y de una constitución elaborada enmedio de numerosas irregularidades). Luchar contra esta desmemoria imperativa y conseguir la rehabilitación de cuantos sufrieron represión por haber combatido la dictadura franquista fue el objetivo de los colectivos que, a finales de los años noventa, comenzaron a exigir la revisión de las sentencias franquistas. Y también lo fue para los que, a comienzos del 2000, comenzaron a buscar y abrir fosas comunes en las que habían sido sepultadas anónimamente miles de personas fusiladas por los militares facciosos durante la guerra civil.

A partir de ese momento, la recuperación de la memoria histórica y la rehabilitación de las víctimas de la represión franquista se convirtió también en un objetivo para todos los partidos menos el PP; pero no fue hasta el 28 de diciembre de 2007 que , tras publicarse en el BOE, entro en vigor la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, “por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”.

Pero esta Ley, promulgada por un Gobierno socialista, fue finalmente el resultado de un compromiso de mínimos (entre PSOE e IU-ICV) y no satisfizo prácticamente a nadie: ni a los que lucharon por ella ni a los que no la querían. Además, al mantener la escandalosa vergüenza de una Democracia que no se atreve a rehabilitar jurídicamente a las víctimas de la represión franquista, la insatisfacción de los colectivos de víctimas y de memoria histórica es profunda. De ahí que ERC y la propia IU-ICV tengan la intención –según han anunciado- de intentar mejorarla en la próxima Legislatura para que las víctimas del franquismo no tengan que conformarse sólo con una “rehabilitación” únicamente moral.

Para esta tímida “rehabilitación” han tenido que pasar más de 30 años tras la muerte de Franco. La redacción del texto de Ley ha tardado casi otros tres, siendo objeto de tensas y oscuras transacciones entre el PSOE y los otros partidos. ¿Por qué esta Ley tan tardía y por qué tan tímida? ¿Por qué el PSOE se acobardó y acabó cediendo a las presiones del PP, sin satisfacerle, ya que desde el principio se oponía a ella en nombre de “la reconciliación y la concordia”?

En Miedo a la memoria, Octavio Alberola y Félix Villagrasa nos aportan una valiosa información para responder a tales preguntas.

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