Michel Onfray no cesa: de provocar reacciones ( y III)

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Por Iñaki Urdanibia

Si en los anteriores artículos me he asomado a las últimas obras del filósofo normando, ahora me acerco a un par de obras acerca de su quehacer: una es un elogio encendido y lírico , el otro es una embestida en toda regla; la verdad es que ambos resultan algo empalagosos por los motivos que aduciré; uno por la abundancia de miel, el otro por la absorbente presencia de hiel y la centralidad que otorga a Bataille lo que hace la lectura realmente apropiada para especialistas o realmente intereados en el autor de Madame Edwarda  . Como cuando se da a elegir a la hora de dar una noticia, cundo se han de anunciar dos: ¿ cuál prefieres primero la buena o la mala? Hay que se positivos, dicen, empecemos por la buena.

Onfray poeta

Adeline Baldacchino entrega una obra que es puro elogio del filósofo normando, « Michel Onfray ou l´intuition du monde » ( La Passeur, 2016), su pretensión es buscar los hilos que unen la filosofía y la poesía, mas no como cosas abstractas sino como fermentos políticos. Con tal fin , entrega sus rastreos elogiosos a través de la plural obra del hagiografiado, en tres bloques: poética, erótica y ética. La cita inicial , de Cioran, que abre la explicación de los motivos que le impulsaron a escribir esta obra, Genèse, no cabe duda que está bien traída: « los textos que siguen […] son forzosamente caprichosos, como todo lo que procede de la amistad o del embalamiento»; ciertamente algo, bastante, de todo ello hay, y ello se palpa desde la primera páginas hasta la última.

La inclinación de la joven escritora a volcarse en la lectura de Onfray es debido a que la de éste es una obra de las que tocan – según dice , la sensibilidad subjetiva de quien a tal escritura se acerque; al menos ella habla por su propia experiencia : en ella ha provocado una reacción existencial. Precisamente la narración se inicia con el relato de la vida propia de ella quien tras estudiar en un no muy prestigioso liceo de Nimes se trasladó al prestigioso HenriIV en París. En sus estudios de filosofía, cinco años, dos profesoras le marcaron: la primera, heideggeriana consumada, disertaba con una finura excepcional, mas algunas circunstancias adversas en lo personal, le condujeron a admirar más a otra profesora que se apasionaba tratando temas como los crímenes la guerra, la justicia, y la filosofía analítica. Tras estos estudios que le empujaron al gusto por la filosofía, entró – según dice para comprender los elementos de la microeconomía – a Sciences Po , después a la ENA y a la Cours de comptes [ sorprendente cambiazo de dirección, y una asistencia a algunas de las más prestigiosas escuelas elitistas de la capital del Sena, que es obvio que no son del gusto de su admirado Onfray que se sirve del señalamiento de la formación en estas escuelas de cuadros como una de las marcas casi indelebles en la vida, y pensamiento, de los allá formateados. Es claro que no es el caso de Adeline Baldacchino, y no lo digo porque le elogie , sino porque ella ve claro, es crítica y según afirma, libertaria…dejando de lado su seminario poético en la universidad popular de Caen, fundada por el propio Onfray, y las colaboraciones en las sesiones de lectura de los poemas de éste en el marco de tal universidad popular. Si a esto se añade que, según consta en la contracubierta, que es haut fonctionnaire…qué decir…Por menos ha sido descabalgado más de uno, y de una]. Dejando de lado estos vericuetos existenciales – a los que he prestado atención por vacilar, un poquito solo, acerca de las relaciones entre biografía e ideas tan caras al bulímico normando- plantea la joven cómo tras esa carrera, ciertas visitas a algunos campos de concentración, algunos viajes y ciertas lecturas ( Hegel, Kant, Adorno, Horkheimer, Primo Levi y Paul Celan, amén de Cioran) le han enseñado más sobre la vida que los años transcurridos en las monótonas aulas académicas. Ha de sumarse a esto que el encuentro con las obras de Onfray le aficionaron a su lectura, atrayéndole sus posturas libertarias, hedonistas, vitalistas, etc. Una obra en la que cruzan los lírico con lo racional, y que alimentan la vena de la autora que une poesía, deseo y anarquía.

Además de sus posicionamientos en Onfray la atrae su tendencia a mantener conjuntamente diferentes hilos ( ¿ todos?) de la vida, del mundo, por parte de este genio del ogro, al que compara con Gaston Bachelard, en cuya obra confluían la ciencia y la poesía, y…el psicoanálisis del fuego y del resto de los elementos ( de todos modos la comparación no resulta pertinente de ninguna de las maneras, sabido que las comparaciones son odiosas….sobre todo para el que sale perdiendo, y en este caso , es obvio que no es el filósofo de la ciencia, profesor de historia de la ciencia en la Sorbonae y autor de El nuevo espíritu científico y La filosofía del no, que tanto influyó en Althusser, Foucault, etc). Siguiendo al elogiado a través de sus obras todas, y muy en especial de aquellas que mantienen más alto el pulso lírico ( y por supuesto sus libros de poemas), como las entregas de su Journal hédoniste. si bien la ensayista señala – y cumple- que evita al intelectual mediático ( al que no obstante no puede dejar de elogiar como intempestiva voz que clama en el desierto de la sociedad reaccionaria), para centrarse única y exclusivamente en los libros, en la lectura desapasionada, a no ser guiada por las pasiones que provocan la propia lectura. Por medio de los textos vemos la apuesta por la vida del elogiado, sus orígenespadre obrero del campo y madre femme de ménage– humildes, y los motivos que impulsan su abundantísima escritura: dejar huella de que se ha vivido, escribiendo para todos – hasta para sus propios padres en cuya casa no se dejaban ver libros- , lo que implica algunas características con respecto al estilo, y la llamativa atención a los aspectos más dispares de este dispar mundo , tendencia a abarcarlo todo que deja expuesta en su Cosmos…primera entrega de su filosofía no-sistemática que irá seguida por su Decadencia ( ya aparecida) y unos cuantos más.

Adeline nos guía por la obra de Onfray, poniendo especial énfasis en lo lírico, y lo hace con una cuidada prosa lírica que da cumplida cuenta de la dedicación de la ensayista a la poesía. Visitas que provocan palabras, intensidades que funcionan como fogonazos y la incandescencia de los volcanes en erupción…de este « vikingo y judío, ergo francés». Y claro seguir las obras del normando supone transitar muchos lugares, escritos, pinturas, ciudades, y penetrar en muchos perceptos y no pocos afectos y hasta …algunos conceptos, si bien la poesía se sitúa más del lado de los sentimientos que del de la razón.

Un elogiosos acercamiento a lo que Onfray dice de Onfray, dicho con primorosa fidelidad por Adeline Baldacchino, que entrega de paso unas sagaces reflexiones sobre la poesía, la filosofía…

El falsario Onfray

De muy distinto orden es el libro-dardo del profesor de literatura americana en la universidad Jean-Monnet de Saint-Étienne, quien en su «En finir avec Onfray ( Du déni de Bataille à la boboïsation ambiante)» ( Champ Vallon, 2018). Son varios los ejes sobre los que se estructura esta , que pretende ser, demoledora: por una parte, está la defensa del pensamiento de Bataille ( erotismo, ateología, el espacio de lo sagrado…) frente a las mutilaciones , falsificaciones y retorcijones a los que Onfray ha sometido al autor de La part maudite; por otra, se revela el verdadero papel que juega el mediatizado Onfray en esta sociedad idiotizada, y la explicación de su éxito en lo que hace a presencia mediática y venta de libros.

Las casi cuatrocientas páginas exigen esfuerzo en su lectura ya que no hay momento alguno de relleno, sino que todo es intenso; con respecto a las argumentaciones que pertenecen a Georges Bataille y que tergiversa, manejando a su gusto, parece que no hay nada que objetar, ya que Gilles Mayné es un destacado especialista en la obra, y los casos que aporta, en los que se subrayan los cambiazos que Onfray ha pegado por una parte a las ideas batailleanas, y a la propia utilización que de tal autor ha hecho, aplaudiéndole en algunos momentos para atacarlo, con golpes bajos, en otros, dibujando las ideas a combatir a su personal gusto, no a la fidelidad del comentado; de ángel a demonio en un pis pas a conveniencia [ no es nuevo el método que se aproxima a la contradictio ab absurdum: ya que se afirma A y su contraria, -A, cosa que aplicó a Michel Foucault, y a otros, que de la noche a la mañana de ser un pensador que invitaba a penser autrement, haciéndolo en sus trabajos arqueológicos y genealógicos, le convierte en un chusquero al servicio del divino marqués, además de ser un personaje preocupado por hacer carrera como lo demuestra (?) su fugaz colaboración con la administración pedagógica ministerial y su cátedra en el Collège de France. Sans commentaire] . Las puntualizaciones que señala con respecto a las diferentes concepciones del erotismo, explícito y explícito, con ejemplos de diferentes escritores y filósofos, son claras y distintas, por hablar en cartesiano; lo mismo sucede cuando se habla del ateologismo -término utilizado por Bataille y adoptado por Onfray para su más celebrada, y vendida, obra: más de cuatrocientos mil ejemplares. En estos dos terrenos, que son los fundamentales en lo referido a la batalla Bataille/Onfray, los errores, debidos tal vez a la ignorancia o a la lectura rápida, y las falsificaciones, éstas debidas indudablemente a la mala fe o a la necesidad del guión que ha de confirmar las tesis propuestas por Onfray, son detectadas y desveladas con contundencia. En estos detenidos análisis, de los que no es fácil dar cuenta en la brevedad de un artículo de estas características, juzgo que las cosas quedan meridianamente claras, reitero, y el subrayado por parte de Mayné de las simplificaciones burdas, de los enredos y mezcolanzas realizadas por el autor de Tratado de ateología, son de tarjeta roja, directa.

Mas el libro no se limita a los que vengo diciendo que, no obstante es el hilo conductor y sustancial de la apuesta por el rigor, sino que amplía la mirada al papel que juega Michel Onfray en estos tiempos de pantallas, de debates y …de gritos. Se pregunta, y se responde ( pregunta retórica pues), acerca de la constante presencia de Onfray en todas las pantallas habidas y por haber de la televisión gala, y el papel asignado que cumple con denuedo y orgullo de ser la voz anti, contra , utilizando para ello los argumentos más inverosímiles, ya que lo que en una ocasión es cierto al poco pasa a ser una sandez puesta en boca del adversario, ya que en la suya no cabe tal género de cosas. Destaca Mayné las abundantes simplificaciones, sin cuento, detectadas en el fragor de los combates, las contradicciones y los bandazos que unas veces le llevan a parecer un enragé y otras a ubicarse en las cercanías de los más logrados néo-réacs y de los réacs a secas, y estos últimos dejándose querer en la confusión del ío revuelto. En esta línea y ante las continuas alusiones que Onfray realiza acerca de la idiotización ( boboïsation) del panorama hexagonal de la actualidad, Mayné le atribuye un papel capital no solo en el mantenimiento de tal estado de cosas como en su génesis y desarrollo. Los ejemplos acerca de los cambios de chaqueta política, y las críticas contra todas las corrientes presentes en la vida de la France, hace que parezca que él siempre haya estado limpio de polvo y paja, cuando de hecho ha apoyado, más o menos, al Parti de Gauche, a los anticapitalistas del NAP, ha aplaudido en más de una ocasión a quien fuera candidato a la dirección del PSF, Montebourg, ha hecho guiños a los Verdes, a Chévénement…y no sigo; todo esto a la vez que defiende las posturas supuestamente girondinas versus las jacobinas…y no hay necesidad de pasar lista con respecto a la exigua lista esbozada; él se reclama, y casi es el genuino representante de la izquierda genuina, la libertaria de Albert Camus, de Socialisme ou Barbarie de los Cornelius Castoriadis, Claude Lefort y Jean-François Lyotard, los situacionistas…pero alejado de cualquier temor a quedarse solo o a ser confundido , debido a sus habituales balandronadas…en vivo y en directo.[ No pocas críticas se le han hecho, precisamente, desde las filas de la militancia ácrata].

Siempre queda – como indica con tino Mayné- el socorrido (?) si unas veces se coincide con la izquierda no hay problema mientras que si otras veces se puede ser poco menos que asimilado a la derecha extrema….qué le vamos a hacer , nadie tiene el monopolio de la verdad y la corrección. Argucia utilizada en no pocas ocasiones, últimamente, que parece que el eclecticismo ya la falta de principios es la moneda al uso en su monedero ideológico. Si esos vaivenes son señalados en abundancia , gritos y salidas de tono incluidos, en las permanentes apariciones espectaculares, televisivas y radiofónicas [ he de señalar, en honor a la verdad, que no tengo el hábito de ver ese tipo de confrontaciones televisivas…], los giros sorpresivos , que a veces adoptan los aires de la más conseguida contra-natura, son frecuentes: véanse sus derivas acerca del islamismo, del islamo-gauchismo, y de su declaración de que Francia está en guerra y que los atentados reivindicados por el Daesh no son sino la respuesta airada de los atacados…al filo de la navaja se destila su visión apocalíptica que no hace mucho fue acompañada por la decadentista que anuncia que las civilizaciones como los seres vivos nacen, viven y mueren…lo que le lleva a anunciar que la civilización occidental, judeo-critiana, no es que esté de capa caída, ahora la ascendente es la musulmana, sino que seguramente a estas alturas está cayendo…y yo con estos pelos.

Los argumentos utilizados por Mayné son poderosos en su contundencia y los numerosos casos que saca a la palestra resultan apabullantes…La figura de Michel Onfray es colocada a la altura del mamoneo del presente, jugando éste el papel que en todo debate que se precie ha de aparecer, el díscolo, para animar el cotarro y de paso dar la imagen de que hay libertad, y, en consecuencia, se pueden escuchar todas las voces por muy discordantes que éstas puedan ser.

* * *

No es la primera vez que lo digo, y lo hago con pena, y seguro estoy de que no será la última, de que la constante y repetida presencia de Onfray en las pantallas no hace sino embellecer los programa a los que asiste, restar credibilidad y seriedad a sus espontáneas intervenciones, ya que sabido es que por la boca muere el pez, y tener que dar respuesta a todo y sobre todos los temas resulta imposible…hasta el mismo Onfray ha señalado la inconveniencia de asistir a algunos de estos programas de entretenimiento – en lo que se cruzan lo más serio con los más frívolo en una relación de continuidad / complementariedad – ante lo que ha solido añadir a modo de injustificable justificación: pero es que me llaman. Lo más que puede lograr con estas apariciones, dejando los aspectos relacionados con el fric, es extender un pensamiento inconformista difuso, fácil de asimilar , al menos a nivel de superficie, …ay, que no estoy nada conforme…Malestar pasajero que llegado el momento se encamina, vía voto, para cualquier costado del abanico electoral.

Una cosa, al menos, nos puede consolar a los lectores de Onfray, entre los que me incluyo a pesar de los pesares, que el tiempo que pierde en estos menesteres le evitan tiempo de escritura…lo cual no es baladí, ya que ya son demasiados anaqueles los que estoy ocupando con sus manoseados y pintarrajeados volúmenes.

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