Mi querida catalana. (De aquellos barros…)

Por Herminio

No debo ocultar que este artículo ya fue publicado en Kaos (21.01.2006), pero como considero que la ocasión la pintan calva y que el asunto no ha envejecido un pelo, yendo yo últimamente muy corto de inspiración, al juzgarlo de interés actual, vuelvo ahora a publicarlo sin cambios significantes.

Por Herminio

Lo primero la misiva que me obliga:

¡¡YO QUIERO SER SOLIDARIA!!

Tengo nacionalidad española (o soy española) y vivo en Cataluña y quiero ser solidaria con el resto de los españoles. No quiero ser diferente, pero sí quiero ser y tener las mismas condiciones de vida que todos ellos. Por eso:

QUIERO: Que mi I.P.C. (último) del 4,1 sea el de la media de toda España, o sea, el 3,8. (Cada año es superior y me aleja del resto de los españoles). QUIERO: Que una vivienda en Barcelona, valga lo mismo que otra en cualquier punto de Extremadura. El costo de una en Barcelona me permitiría comprar tres, vivir en una y alquilar dos y así conseguiría incrementar mis ingresos.QUIERO: Que el agua que en una urbanización próxima a Valencia cuesta 0,2 EUR valga igual que la que yo pago: 18 EUROS. QUIERO: Que el billete ordinario del Bus de Zaragoza con costo de 0,75 EUROS, sea lo que me cuesta a mi que ahora pago 1,15 EUROS. QUIERO: Que el impuesto de Transmisiones Patrimoniales del País Vasco, que ahora está exento, sea igual para mis hijos cuando hereden(si es que lo logran), que en Cataluña tiene un escala semejante a la del I.R.P.F. QUIERO: Que la ITV, que en Melilla cuesta 19 EUROS, sea la que yo pague en vez de los 44,65 EUROS que yo desembolso. QUIERO: Que de las seis salidas que tiene por ejemplo la ciudad de Madrid sean de pago al menos cinco, como ocurre en Barcelona y no gratuitas como ahora. QUIERO: Que cuando mis hijos empiecen el curso tengan los libros de texto gratis como en Extremadura y no gastarme entre 200 y 300 euros como ahora. QUIERO: Que la red de autopistas que atraviesa Andalucía sea totalmente de pago y carísima como la que cubre Cataluña, y no gratuita como ahora a pesar de que la densidad de tráfico es una 20ª parte de la de las autopistas catalanas. QUIERO: En definitiva, ser igual. Como pensionista tengo unos ingresos idénticos que cualquier otro semejante a mí en, p.e., Valencia de Alcántara. POR ESO, cuando yo sea igual que todos los españoles, con todo lo que me sobre, gustosamente ¡¡¡ SERÉ SOLIDARIA!!!

Y he aquí la respuesta:

Querida amiga, nunca sabrás lo que me ha sorprendido el recibir tu E-mail, porque no te lo diré. Sí te diré que, de entrada, me alegró. Luego me entró cierta preocupación, que no es frecuente que tenga noticias tuyas, pero que pasó en cuanto leí su contenido y, ya más, al saber de su procedencia original. De todos modos, me resultaría imposible darle ahora mismo una respuesta —me refiero al contenido— de modo que no te resultase pesado. Además, si las cosas son realmente así, como se cuentan en él, y lo son, no seré yo quien niegue la realidad. Pero habrá que analizarlas, o cuando menos las causas, si queremos la equidad que se reclama y no “solidaridad”, de la que la que se cita, que, de tal modo, esa solidaridad resultaría cosa más bien de cristianos, de esos que van a misa.

Así que sólo un apunte:

Creo que las diferencias que se dan entre las clases trabajadoras (que no quiero hablar de otras, que las hay, y muy dispares) de las distintas autonomías, nacionalidades, naciones o como quieran llamarlas, son absolutamente provocadas y ajenas a la voluntad de aquellas, de las primeras. O que si los extremeños, por ejemplo, no emigran como emigraban (que todavía lo hacen) para poder subsistir con desahogo en su tierra —que, por supuesto, en gran extensión no es suya, sino de las duquesas de alba— es porque, últimamente, durante el advenimiento de la democracia, quizás para que callasen, les dieron limosna en casa. Y así fue que se quedaron contentos, respirando su aire puro, con sus cerdos, y agradecidos a Ibarra, de momento.

Si menciono a Extremadura es porque es la más citada. Y que muchas cosas, las bases de esas que tú demandas, parecen ciertas. Pero, mejor, que venga Dios y lo vea.

Sin embargo, si eres tú quien asevera deberás tener en cuenta que ni aquí, como ahí, de ayer acá, avanzó la democracia al paso del capital. Aunque sí, eso se nota, que a pesar de los tentadores señuelos, con el santo y la limosna, habidos para estas tierras, más que la modernidad —los paisajes son aparte— lo que aquí mola es lo cutre. Pero entraron, es verdad, al igual que Cataluña, y ahora ya están en Europa. Mas ahora, estando en ella, nos cuenta Europa que de limosnas ya nada. A consecuencia de ello…  ¡No veas, la que se arma!

Lo mismo que Cataluña nos dice de Extremadura dirá de España Alemania; ya lo verás. Aunque la cosa viene de más lejos y con efectos más amplios todavía. Por eso es… Mientras tanto, la alta burguesía española, que es sabia como las otras de cualquier parte que sea, para defender lo suyo, no sólo por lo que dice, ya ves como se las gasta. Y donde hay “proles”, allí a donde antes éstos se habían desplazado propiciando el desarrollo al aportar el trabajo, los burgueses cierran ahora las fábricas, que hay que hacerlas productivas, es decir, de producción más barata. Y allí donde no las hubo, es que impera la mandanga, por lo tanto, o se conforman los mandangosos con lo que tienen y que se gobiernen solos con sus recursos, sin la limosna, si pueden, aunque queden con el santo, porque eso dicen los amos, o los que se van son ellos. Y eso dice Maragall, por lo cual el que protesta es Ibarra.

Querida amiga, verás que antes que de la equidad, cosa que no les importa realmente a los burgueses, gozaremos de la división de España o, mejor dicho, “de cada cual por su lado”, que es tanto como decir la división del Estado, o sea, de lo racional, si lo es, y no de lo sentimental que entienden otros por Patria. Porque eso del soportar en el reparto de las cargas productivas, para gozar de los bienes consecuentes por igual, es algo más que rezar misa y rosario en Semana Santa y luego desayunar un chocolate con churros, todos en fraternidad.

No te extrañes que lo diga: que no es cosa de gallegos, de vascos o catalanes. Y que, sin serlo siquiera de entre moros y cristianos, aunque con otras razones, que en el fondo son las mismas, eso de estar divididos en las partes desiguales y que les llamen naciones ya lo ha conseguido antes el capital, desde fuera y desde dentro, en otras tierras, por ejemplo, en Yugoslavia, después de haberlo logrado en la patria de la nación de naciones proletarias.

Que la unidad, la de verdad, en equidad, no interesa. Ni hablar de ello, y mucho menos de la necesidad que los “proles” tienen de ella. Que es mejor que ni se vea. Antes bien, propiciarán, si es que es llegado el caso de que su ambición peligre, que todo rompa en pedazos. Hasta lograrlo, utilizan a cualquiera y lo que sea, incluso, las santas guerras de cualquier signo, como han hecho los EE.UU., recientemente, en Irak y en alianza. Que si en unos va el liarla, en los otros va el romperla. Creo que, en realidad, todo se reduce a esto.

Sí, me dirás que no doy datos concretos como tú, que así no demuestro nada. Bueno, es que la cuestión es vieja y los datos casi se me han oxidado. Aunque creo recordar, que hace ya cuarenta años, ajustados tal vez más, que también las diferencias venían de las ganancias. Un patrono del ladrillo en Barcelona a un peón pagaba a 20 pesetas / hora, que su colega en Bilbao, y en la misma semana, las pagaba a 18 y en las ciudades gallegas a 12, sin extras, ni vacaciones, ni pagas complementarias, si es que tenían trabajo. Ignoro si a los extremeños les pagaban. Es que era distinto el “nivel de vida” (lo que hoy se dice ipecé) y por eso los gallegos, extremeños, o andaluces, como otros de otras muchas naciones, emigraron entonces, es decir, que se fueron a otras tierras no sólo a tomar el aire.

Por mi parte, aunque voy un poco ciego, veo que poco ha cambiado, si no son las cantidades, los barrios de los obreros y sus viviendas, que han crecido en las ciudades y que o explosionan o se caen, pero no las diferencias ni se caen los palacios. Y esas son las consecuencias de las causas, a mi entender, más certeras.

Con éstas, querida Vicky, se nos ha hecho muy tarde. No pretendo contrariarte, con la anterior perorata, sino que te deseo salud y te envío un fuerte abrazo. Herminio.

Y como sabes quién soy, sé que puedo publicar en Kaos estas cartas; que también QUIERO, pero más te quiero ti, aunque no me sobre nada.

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