Mi hijo tiene plomo, no me pidan más tiempo

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Hola Mundo.

«Lo hago porque puedo, puedo porque quiero, y quiero porque alguien me dijo que no se podía». Julia Roberts en el papel de Erin Brockovich. 

La Organización Mundial de la Salud advierte de que el plomo es una sustancia tóxica que se va acumulando en el organismo, con efectos especialmente dañinos en los niños de corta edad. Se estima que los niños, por su costumbre de llevarse todo a la boca, pueden llegar a absorber cuatro o cinco veces más plomo que un adulto. Cuando el plomo está presente en la sangre, circula por todo el organismo ocasionando daños neurológicos irreversibles al llegar al cerebro. Anemia, efectos tóxicos renales, efectos neurológicos, neuroconductuales y sobre el desarrollo cognitivo se suman a la larga lista de efectos nocivos que el plomo puede causar a la salud humana. Por eso la OMS advierte de que «no existe un nivel de exposición al plomo que pueda considerarse seguro y que «EN NIÑOS NO EXISTE UN NIVEL DE PLOMO CONOCIDO SIN EFECTO».


LA CONTAMINACIÓN NO ES INVISIBLE. La contaminación por metales pesados no es invisible. Deja rastro en sangre, orina, pelo y uñas, pero la Consejería de Salud parece empeñada en borrar ese rastro con medias, medianas y percentiles estadísticos con los que ha intentado confundir a la opinión pública y a los padres de la diputación cartagenera de El Llano del Beal. No comprenden los vecinos que tratándose EMBLEMA de un estudio epidemiológico preliminar y sin resultados de la contaminación por arsénico, las autoridades sanitarias murcianas se hayan lanzado a asegurar a la prensa que «vivir en la zona minera de Cartagena-La Unión no conlleva un riesgo superior para la salud» y que «aunque los niveles de metales pesados son ligeramente elevados en la zona minera» no consideran que haya que adoptar medidas urgentes porque el riesgo «no es significativo». «Algo está pasando, es evidente» ha tenido que reconocer el consejero Manuel Villegas que aboga por «identificar los riesgos», como si vivir rodeado de balsas mineras contaminadas como sucede en el Llano del Beal no fuese suficiente factor de riesgo.

Un dato. El plomo mata a 256.000 personas al año en Estados Unidos según un nuevo estudio observacional que apareció recientemente en la prestigiosa revista científica The Lancet Public Health. Este nuevo estudio, publicado en 2018, encontró que aún los bajos niveles de plomo encontrados en sangre -entre 1-5 microgramos por decilitro de sangre- aumentan el riesgo de muerte prematura, especialmente por enfermedades cardiovascualres.

La diputación de El Llano del Beal. Los puntos en rojo son pozos mineros. Las zonas coloreadas, terrenos con residuos.

La diputación cartagenera de El Llano del Beal es un enclave históricamente ligado a la explotación minera que se desarrolló en la Sierra de Cartagena-La Unión entre 1840 y 1990 y cuyos habitantes ahora se dedican principalmente a la construcción como albañiles, a la agricultura y al sector servicios como camareros o empleadas del hogar limpiando en casas fuera del pueblo, la mayoría de ellas sin dar de alta. “En este pueblo no hay trabajo para nadie. Se ha convertido en un pueblo dormitorio” se lamentan los vecinos de esta pequeña  y paupérrima población cartagenera que las autoridades políticas parecen haber abandonado a su suerte.  No hay suelo disponible ni para un  parque infantil. Sus tiempos de esplendor económico minero son solo recuerdos de otra época en la que hasta el fundador de UGT y del PSOE, Pablo Iglesias acudió en 1916 a inaugurar la casa del pueblo, la segunda más antigua de España. Ahora la tasa de paro supera el 30%.

Una población zarandeada continuamente por los vientos de Levante y Lebeche, de casas bajas y calles polvorientas cuyos habitantes, unos 2.200 aproximadamente, viven rodeados de balsas mineras contaminadas. El paisaje rojizo de los mordiscos a la sierra, los charcos de aguas envenenadas con los que grita la tierra y las eflorescencias salinas que afloran por doquier dibujan el paisaje cotidiano de sus gentes. El pueblo huele a azufre y sabe a hierro solo que los vecinos de El Beal, de tanto paladearlo, ya no notan el sabor metálico que se te mete en la boca. Nunca pensaron que el polvo ocre que sigue escupiendo la mina y se cuela por todas partes, estaría envenenándoles la vida. O que las eflorescencias salinas  que pisan y tocan los niños por los caminos, las plazas y hasta dentro del propio colegio, eran tan peligrosas. Nadie les informó. Nadie les alertó.

Mancha de ácido ( plomo, cadmio, arsénico, zinc, manganeso, aluminio y cobre) en la plaza del Llano del Beal donde suelen jugar niños.

Un informe elaborado por  el departamento de Química y Medio Ambiente del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil firmado en noviembre de 2017, advierte de que metales pesados como el plomo, el cadmio y el arsénico «podrían  poner en riesgo la salud humana o los ecosistemas». La Guardia Civil analizó muestras de suelo recogidas en las instalaciones del colegio público San Ginés de la Jara de El Llano previa denuncia del doctor en Ingeniería de la Tierra, José Matías Peñas que había detectado con estupor la existencia eflorescencias salinas, piritas las llaman los lugareños, en el mismo patio de tierra del colegio donde jugaban los niños. Aquello le llevó a analizar el pelo, la orina y las uñas de un centenar de niños y descubrió que 92 de ellos presentaban unos niveles anómalos de metales pesados. Matías Peñas recuerda con tristeza el caso de un bebé de 9 meses con 30,58 microgramos de arsénico/litro cuando el máximo valor permitido de arsénico para un trabajador adulto expuesto es de 35. Para él no hay duda de que «se está produciendo una transferencia de metales pesados y metaloides a los niños de la diputación del Beal».

Informe del Servicio Criminalística de la Guardia Civil

Ambos informes fueron remitidos a la Fiscalía de Cartagena que abrió diligencias, realizó una inspección ocular y está a la espera de que Sanidad le remita los resultados de las analíticas. «El tema está judicializado» dice el fiscal jefe Díaz Manzanera «porque los informes  confirman efectivamente que hay residuos mineros tóxicos y que las escorrentías con residuos mineros cruzan por el mismo patio del colegio». La Fiscalía de Cartagena, con alarmante lentitud dada la gravedad del asunto porque hablamos de niños, trata ahora de acotar responsabilidades «porque los terrenos mineros son propiedad privada de la empresa Portmán Golf, pero las autoridades públicas tienen el deber de proteger la salud de las personas y el medio ambiente» dice el fiscal jefe.

Acumulación agua  ÁCIDA tras episodio lluvIas al sur del Llano del Beal.
A cien metros de la primera casa del pueblo.
Es la rambla de Mendoza, que desemboca en el Mar Menor.

Otros dos informes realizados por los laboratorios AFESA y Labaqua a petición de la dirección general de Medio Ambiente y del Ayuntamiento de Cartagena respectivamente, también concluyen que en la diputación del Llano del Beal, en pleno corazón de la sierra minera, existen elevadas concentraciones de metales pesados en el suelo y advierten del riesgo de toxicidad y carcinogénesis. El arsénico está considerado carcinogénico del grupo 1A por la Agencia Internacional de Sustancias Químicas, el metal para el que EMBLEMA aún no tiene resultados aunque tomaron la muestras entre mayo y julio de 2018.  Explican desde la consejería de Salud que «esa prueba lleva tiempo», pero los expertos consultados dicen que en laboratorio el arsénico se obtiene el mismo tiempo que el resto de metales.

Otro informe elaborado por la Dirección General de Minas tras una inspección visual al colegio San Ginés de El Llano del Beal y solares anexos a finales de mayo de 2017, aconsejó que se procediera a descontaminar los terrenos próximos al centro escolar conforme al Decreto 9/2005 de actividades potencialmente contaminantes del suelo. Los técnicos detectaron la presencia de lodos de flotación y eflorescencias salinas dispersas. La consejería de Educación procedió entonces a cambiar las ventanas del vetusto colegio San Ginés de la Jara en el Llano que los profesores tienen que abrir en cuanto arrecia el calor, y a pavimentar los suelos donde juegan los niños. Medidas que ayudan pero no solucionan el problema porque, como denuncian los vecinos, la balsa minera San Agustín está a pocos metros de las instalaciones educativas y el polvo con residuos tóxicos de metales pesados sigue llegando y colándose por doquier tanto en el centro escolar como en las viviendas. El Ayuntamiento de Cartagena tampoco ayuda. Sigue empantanado con su Plan General de Ordenación Urbana y los equipos los equipos de limpieza que envía al Llano del Beal, irresponsablemente, siguen utilizando sopladoras.

CINCO INFORMES ALERTAN DE LA CONTAMINACIÓN POR METALES PESADOS. Un total de cinco informes realizados a lo largo de 2017 alertan de la concentración anómala de metales pesados como plomo, cadmio, zinc y arsénico en la diputación cartagenera de El Llano del Beal a los que el gobierno regional ha respondido con un estudio epidemiológico denominado EMBLEMA que, según expertos consultados, no resiste una revisión científica seria. EMBLEMA debía responder a la siguiente pregunta de investigación: «¿Vivir hoy  en día en la Sierra Minera de la Unión-Cartagena significa tener mayor nivel de metales pesados en el organismo que una población similar alejada?». Y ahí radica el primer fallo científico. Han elegido como población control pueblos de Cartagena (El Albujón, Pozo Estrecho, La Puebla y La Palma) que son zonas sometidas históricamente a contaminación industrial y la población control con la que comparar, dicen los expertos, debería haber estado lo más alejada posible.

Aún así, el EMBLEMA que ha examinado a 194 parejas de niños (6 a 11 años) y madres de La Unión, Llano del Beal, El Estrecho y Portmán, arroja que el 95% de los niños que viven en la zona minera tienen menos de 3,7 microgramos de plomo por decilitro de sangre. Eso significa que un 5% de los niños analizados tienen aún más plomo en sangre. Y esa es la noticia realmente alarmante porque si extrapolamos ese 5% al total de la población infantil de las cuatro poblaciones muestreadas ¿de cuántos niños afectados estaríamos hablando? Hay 17 familias que deberán someterse a revisiones y 7 niños con niveles de plomo por encima de 4 y 5 microgramos por decilitro de sangre según el estudio EMBLEMA, pero la consejería de Salud no ha dicho dónde viven. Tampoco ofrece datos desagregados por poblaciones. Han llegado incluso a atribuir el cadmio al tabaco, pero no consta que fumen los niños de 6 a 11 años examinados. E insisten machaconamente en que la OMS establece en 5 microgramos el nivel mínimo de plomo y de cadmio en sangre necesario para adoptar medidas preventivas. Lo que no cuentan es que en el caso de niños, los pediatras lo han rebajado a 3. Los boletines de análisis que está remitiendo el hospital Virgen de la Arrixaca dentro del programa de vigilancia Centinela advierten en negrita que «en niños NO existe un nivel de plomo conocido sin efecto» y que «en países desarrollados la media geométrica de los niños es menor de 2 microgramos por decilitro».

Boletín análisis remitido por la Arrixaca a un niño 11 años de El Llano del Beal


FALTA TRANSPARENCIA. Miguel Motas es un reconocido toxicólogo español que admite que los resultados del EMBLEMA le han «sorprendido» porque conoce de primera mano que el nivel de exposición a metales pesados en esas poblaciones es muy elevado. En 2015 dirigió una investigación en Portmán sobre la presencia de metales pesados en leche materna y descubrió horrorizado que los niveles eran muy elevados. Tres y cuatro veces superiores a los que recomendaba la OMS y, por tanto, constituían un peligro para los bebés al tratarse del alimento de un nuevo ser que no puede metabolizar, no puede eliminar y no tiene una barrera hematoencefálica (una protección entre la sangre y el cerebro) desarrollada.

Motas cree que ha faltado transparencia en la exposición de los datos del estudio EMBLEMA por parte de la Consejería de Salud. «Ya que se ha invertido un dinero y los resultados parecen positivos, me sorprende que no se muestren los datos como es debido, que no hagan una presentación más completa» dice Motas. «Hay que ofrecer datos desagregados por poblaciones, tener en cuenta la gran variabilidad existente y, sobre todo, no ser tan optimista con unas medias porque aquí no se trata de medias estadísticas sino de proteger a los que tienen niveles de plomo más elevados teniendo en cuenta que los niños son el sector de la población más vulnerable y expuesto. Hay que prestar atención a los niveles que están por encima y no a los que están por debajo». Motas no entiende que no hayan utilizado otras matrices de estudio como pelo y uñas que son cruciales para un estudio de este tipo en otros países de Europa «ya que el pelo y las uñas ofrecen datos fiables de exposición crónica a metales  pesados». Tampoco entiende que no se haya querido incluir en el estudio a los niños menores de 6 años ni a los que presentan necesidades especiales que están más expuestos por sus hábitos conductuales de llevarse todo a la boca. Y, sobre todo, le extraña «muchísimo» que no hayan aportado datos del arsénico, un peligroso carcinogénico.

A Motas le parece imprudente que la consejería de Salud se haya apresurado a asegurar  públicamente que no hay peligro «creo que han sido imprudentes porque en el ámbito científico no se puede decir nada que no esté perfectamente demostrado y no ofrezca ningún tipo de duda. Cualquier estudio científico debe ser capaz de sostener cualquier pregunta de un experto y esto lo desmonta cualquier estadístico, epidemiólogo o toxicólogo». Motas concluye «con que haya un solo niño por encima de lo recomendado, tenemos un problema. El más mínimo riesgo es una mala noticia».

NO TENEMOS DINERO PARA LIMPIAR LA MIERDA QUE ECHA TODO EL MUNDO. Los padres y madres del Llano del Beal que el pasado miércoles acudieron a la reunión con las autoridades sanitarias para conocer los resultados del estudio EMBLEMA se levantaron indignados de la mesa cuando el director general de Medio Ambiente, Antonio Luengo, les dijo que  les estaban «faltando al respeto» por decir que la Administración Regional «no estaba haciendo nada». El mismo Luengo que hace pocos meses elogiaba que se hubiesen constituido como plataforma porque eso -decía- «ayuda a alertar y a concienciar». Incluso les emplazó a que le remitirán un documento con todas aquellas medidas que consideraban más urgentes para el pueblo y así lo hicieron el 16 de diciembre de 2018.

Vecinos del Llano del Beal protestando frente a la Consejería de Salud

En otoño del pasado año, la plataforma de afectados por la contaminación de metales pesados de el Llano del Beal fue citada a una reunión en la dirección general de Medio Ambiente a propuesta de Antonio Luengo, a la que también asistió la directora general de Industria, Esther Marín y técnicos de la CARM. Uno de ellos llegó comentar de manera muy desafortunada que «el cáncer estaba por todas partes» cuando una de las vecinas  relató que «en cada familia del pueblo había un enfermo de cáncer» y que el oncólogo de su madre y de su tío les había dicho que «todo el pueblo del Llano del Beal acabaría pasando por oncología».

Aquella reunión, que se alargó por espacio de hora y media, fue de lo más reveladora para los vecinos de El Llano del Beal. Comprobaron que ni el Beal ni el medio ambiente forman parte del paisaje mental de nuestros políticos, hasta el punto de proponer como solución urgente la plantación de un frondoso seto vegetal alrededor del pueblo para impedir el paso de polvo tóxico. Intentaron justificar su inacción de mil formas: que «Bruselas no da fondos europeos porque son terrenos privados», que «los recursos presupuestarios de la Comunidad Autónoma son escasos», que «Murcia no es prioritaria para el Gobierno de España», que «no se puede  barrer toda la sierra minera», que «Portmán Golf tiene importantes despachos de abogados» y, sobre todo, «no tenemos dinero para descontaminar toda la mierda que echa todo el mundo y los juzgados no ayudan» dijo a modo de conclusión uno de los altos cargos presentes en la reunión donde explicaron a los vecinos que la empresa Portmán Golf quería ayudar «pero obligares actuar en 6000 hectáreas les llevaría a la quiebra. Podemos hacer que hagan lo más urgente» dijeron. Pero resulta que la empresa Portmán Golf, que según las autoridades regionales quiere colaborar, aún no ha presentado el plan de abandono de labores mineras porque eso le obligaría a la restauración ambiental de la sierra minera y al desembolso de millones de euros. Se mantiene en suspensión TEMPORAL de la actividad minera. Y al mismo tiempo está segregando balsas mineras de residuos peligrosos hacia otras sociedades del grupo para protegerse económicamente en el caso de que la Administración Regional ejecute subsidiariamente las obras de descontaminación de la sierra. ¿Por qué la dirección general de Minas o declara la caducidad de la concesión minera de Portmán puesto que lleva años sin explotar, para que ejecute el plan de recuperación ambiental de la sierra?

NO TENEMOS TIEMPO. «Mi hijo tiene plomo, no nos pidan más tiempo porque llegará la enfermedad» dice el portavoz de la plataforma de afectados por la contaminación de metales pesados de El Llano del Beal, Juan Francisco Ortuño que siente rabia, impotencia, indignación y, por qué no decirlo, miedo. Indignación cuando oye por la radio decir a algún dirigente del PP que para ellos «lo primero son las personas».  Y miedo porque todos los vecinos de una calle del Llano de Beal han fallecido de cáncer en los últimos años. Y en un colegio de 230 alumnos, 51 requieren de necesidades educativas especiales que la consejería de Salud no quiso incluir en el estudio epidemiológico EMBLEMA por mucho que insistieron sus padres. Adujeron que «se metían muchas cosas en la boca, se chupaban los dedos y eso podía desvirtuar el estudio».

El farmacéutico del pueblo y representante de la Asociación de Vecinos del Llano del Beal, Juan Ernesto Peña compareció el 24 de octubre de 2018 en la Asamblea Regional e informó a los diputados de que por su condición de farmacéutico había visto las analíticas que le habían han traído los vecinos «y los niveles de plomo que he visto son muy altos. Valores de 8 y 13 de plomo en sangre en niños de 3 años. Estamos sometiendo a toxicidad a la infancia del pueblo constantemente y hay que protegerles porque son los más vulnerables». Peñas relató que «la investigación científica concluye que la exposición al plomo provoca una limitación acumulada en el desarrollo cognitivo, una perdida enorme e imposible de contrastar. Cómo medimos la pérdida en cada niño de tres o cuatro puntos de coeficiente intelectual».

¿Y EL PRASAM? Con el estudio EMBLEMA, la Comunidad Autónoma ya tiene un documento que mostrar a Fiscalía. Una nota de prensa detrás de la que parapetarse  y con la que infructuosamente han intentado calmar la inquietud social. Y tiene un plan en PDF de Recuperación Ambiental de Suelos Afectados por la Minería 2018-2028 denominado PRASAM que el consejero Javier Celdrán presentó al Consejo de Gobierno el pasado 10 de octubre y sigue sin aprobarse. De nuevo, anuncia que algo queda. Un plan -dijo- que prevé una inversión público-privada de 85 millones de euros para la recuperación ambiental de suelos mineros y que sigue el principio de que «quien contamina, paga» mediante acuerdos voluntarios con los contaminadores, pero no ha previsto qué hacer en el caso de que esos titanes empresariales se nieguen a colaborar y a pagar por haber contaminado. La experiencia dicta que en España nunca pagan los que contaminan,, pagamos todos.
No consta que se haya  realizado ya el inventario de suelos contaminados en el entorno de el Llano del Beal que anunciaron. No se sabe en qué punto están los trámites para la reforestación de la Sierra Minera para la que Celdrán dijo que se iban a destinar en 2019 un millón de euros. Nadie sabe si han empezado a tramitar ya el decreto de ley de medidas urgentes en espacios afectados por la minería y suelos contaminados cuyo primer borrador -dijo el consejero en octubre- «ya se estaba redactando». No consta que se hayan constituido  los comités de Asesoramiento Científico y de Participación Social. No consta. Solo hay un PDF y fotos en los periódicos. Solo consta una actuación de urgencia en la balsa minera San Cristóbal II de Mazarrón porque «ofrecía riesgo para las personas» y una partida de 4 millones de euros en los presupuestos de la CARM de 2019 para «actuaciones en labores mineras abandonadas» destinados, a priori, al pantano de «El Lirio» que pertenece a un fondo buitre de Islandia y, curiosamente, está muy cerca de La Manga Golf Resort.
Presentación PRASAM en San Esteban
Los padres y madres del Llano del Beal son conscientes de que se enfrentan a Goliat armados solamente con kilos y kilos de artículos científicos y la buena voluntad de unos pocos investigadores como el doctor Matías Peñas y el pediatra Juan Antonio Ortega, que dirige la Unidad de Salud Medio Ambiental de la Arrixaca y, al parecer, está detectando niveles de plomo y arsénico en sangre muy por encima de los que da EMBLEMA. Ambos han sido citados a declarar el miércoles 13 de febrero en la ponencia sobre la sierra minera constituida en la Asamblea Regional.

Los habitantes de la diputación cartagenera de EL Beal insisten en que sobran las evidencias científicas para que la Administración actúe de urgencia. Reivindican su derecho a la salud. Exigen un programa de vigilancia sanitaria semestral, ayudas para impermeabilizar sus viviendas frente a la corrosión ácida que se come las paredes de sus casas, la descontaminación de la sierra minera, el sellado de balsas con metales tóxicos y la reforestación de la sierra. En definitiva, el cumplimiento del artículo 45 de la zarandeada Constitución Española que dice «todos tienen derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo». QUE SE CUMPLA LA LEY.

«Somos personas, no somos animales. No quiero que el plomo se le fije en los huesos a mi hija» relata una madre angustiada. Se sienten solos y abatidos defendiendo la salud de lo que más quieren que son sus hijos. El pasado miércoles desplegaron una vez más su modesta pancarta frente a la puerta de la consejería de Salud a la hora a la que muchos funcionarios hacen la pausa del almuerzo y uno se acercó y les dijo: «Ole vuestros cojones, seguid así porque no os imagináis lo que habéis montado en este edificio. Tienen la mierda pegada al culo» . Los vecinos del Llano del Beal volvieron a inspirar fuerte, saben que el camino es largo, muy largo.
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