México. Una breve historia del sindicalismo: RUTA-100

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El 25 de septiembre de 1981, todos los bienes de las empresas privadas de transporte que operaban en la ciudad pasaron a manos del Departamento del Distrito Federal. El 18 de agosto de ese mismo año nació Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100 y para el 15 de enero de 1982 se fundó el Sindicato Único de Trabajadores de Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100 (SUTAUR-100).

La historia de la Ruta 100 se vivió en una década que salía de los acalorados años setenta, cuando el movimiento armado revolucionario en México creció a lo largo y ancho del país y entraba en lo que algunos han llamado la época de las grandes coordinadoras: la Coordinadora Sindical Nacional (COSINA), la Coordinadora Nacional del Movimiento Democrático Independiente (CONAMODI), el Frente Nacional Democrático Popular (FNDP) o la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). En medio de ese gran auge del movimiento sindical y popular surgió el SUTAUR -100 influenciado por la Unión Obrera Independiente (UOI), como un sindicato que verdaderamente luchara por los intereses de sus agremiados.

La historia nos cuenta, que el Partido de la Revolución Institucional (PRI) al ver un botín político de 24 mil trabajadores impulsó un sindicato de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en la Ruta-100, sin embargo, los integrantes de la UOI intervinieron para fortalecer la visión independiente y, al mismo tiempo, elevar el nivel cultural y político de los choferes de camiones, quienes se limitaban a leer el libro vaquero, tomar cervezas y quedarse a dormir en los camiones.

Se comenzaron a dar círculos de estudio para los choferes donde se repasó la historia de México y de las luchas de los trabajadores, con el fin de que aprendieran que formaban parte del pueblo trabajador y explotado. Poco a poco, fue cambiando su visión del mundo y fortaleciendo su consciencia.

Conforme crecía la consciencia de los choferes, crecieron las relaciones políticas y, debido a la propia lógica del trabajo en los camiones donde se transportaba la clase proletaria de la capital, se decidió a constituir un movimiento más grande, que lograra aglutinar ya no sólo a trabajadores del volante sino también a todo el pueblo que quisiera luchar, así nació el Movimiento Proletario Independiente.

Los años pasaron, y el SUTAUR-100 se convirtió en una piedra en el zapato del Estado, una astilla difícil de sacar y que necesitaba quitar para volver a privatizar el transporte de la capital del país y para golpear al movimiento popular en su conjunto. Es así como después de una huelga de SUTAUR-100 se inició un juicio de quiebra para la empresa paraestatal en 1989, y hasta 1995 se declaró la quiebra y con ello la extinción del sindicato y la detención de su dirigencia, dando pie a un extenso camino de movilizaciones y lucha por parte de los agremiados.

En esos años se creó una Brigada Política la cual se encargaba de realizar actividades de agitación y propaganda en diferentes puntos de la Ciudad y fortalecer los vínculos con el pueblo y con otras organizaciones. Pero, mientras las bases más conscientes se lanzaban a las calles la dirigencia, aún encarcelada, iniciaba pláticas con las autoridades para solventar el conflicto y a la postre, le diera la espalda a sus agremiados.

La “respuesta” que se acordó entre la dirigencia y la base fue de pactar una liquidación del 100% repartida en un 72% en dinero y el 28% en concesiones de transporte. Supuestamente, con el fin de formar una nueva cooperativa de transporte de la cual todos fueran parte. Los agremiados dieron el 30% de su liquidación para fundar este nuevo proyecto confiando en la buena voluntad y decisión de sus dirigentes.

Al poco tiempo se dieron cuenta de la mentira: el dinero sólo sirvió como capital inicial de los nuevos empresarios del transporte, la cooperativa no funcionó como tal, y los transportistas no formaron parte del cuerpo directivo ni tenían nada a su nombre.

Conforme la traición se iba cocinando, la Brigada Política fue desactivada, el lazo del sindicato con el pueblo dejó de existir y ahora todo se iría por la línea empresarial… bueno, para los que sacaron mochada, mientras que el resto tuvo que buscar una nueva chamba o seguir luchando ahora también contra sus antiguos compañeros.

Finalmente, en el año 2000 se declaró definitivamente en bancarrota a la Ruta-100 dando pie a la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) y de ahí para adelante a las grandes concesiones del transporte en la Ciudad de México como lo es el Metrobús.

Esta resumidísima historia de la experiencia de lucha y organización del SUTAUR-100 nos deja entrever varias lecciones: por una parte, que las organizaciones políticas independientes deben estar en los sindicatos, se debe romper esa idea de negar la participación de las organizaciones dentro de las estructuras sindicales pues sólo encubre la existencia de organizaciones partidistas electorales o afines a los patrones; los sindicatos deben estar ligados a las amplias masas del pueblo, si se rompe esta relación y se fragmenta en el interés único de aquello que afecte al gremio o al espacio de trabajo las grandes batallas que den los sindicatos se perderán; éstos deben ser independientes de la patronal, de la burguesía y sus partidos electorales, del Estado y sus estructuras, es decir, deben representar los intereses de su clase; por último, los agremiados deben estar bien informados de los procesos y decisiones que toma y lleva su dirigencia, pedir aclaración de todo y realizar un concienzudo análisis de las circunstancias para determinar si las acciones que se toman corresponden a los intereses del sindicato o sólo a los intereses personales de algunos, para ello es de suma importancia la formación política constante.

Como Organización de Lucha por la Emancipación Popular, debemos retomar esta experiencia para construir sindicatos independientes y que representen los intereses de los trabajadores, para imprimirle un carácter de clase proletaria a los sindicatos ya existentes y en los cuales participamos, y no olvidar que sin fortaleza ideológica hasta el más capaz puede volverle la espalda al pueblo trabajador y explotado!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la secciónRECUPERANDO LA HISTORIA del No. 35 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Julio-Agosto 2018.

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