México: Un programa de lucha para vencer

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El número 21 de FRAGUA no salió a principios de octubre tal y como estaba establecido. Hubo una razón fundamental: se reimprimió nuestro número especial el cual contiene los tres programas de lucha (Programa Mínimo de Lucha, Programa de Lucha del sector salud y Programa de Lucha de la Ciudad de México) las cuales se han elaborado desde nuestra práctica, la experiencia histórica de la lucha del pueblo mexicano y la teoría de Marx y Lenin.

La primera impresión de 1000 ejemplares se realizó en mayo del presente año con la idea de repartirlo en los siguientes siete meses, sin embargo, ese número se repartió en dos meses.

Recogimos críticas (por escrito y verbales), felicitaciones, dudas de los lectores y de nuestros propios compañeros. Había personas que nos expresaban que no comprendían el contenido de los programas y había otras que manifestaban que eran muy claros.

En septiembre de 2016 decidimos volver a reimprimir los programas porque consideramos de vital importancia, para el movimiento social y sobre todo para el movimiento proletario, discutir sobre la construcción de un programa de lucha unitario que nos de rumbo. Tener los programas nos permite conocerlos y discutirlos, confrontar puntos de vista y sentar mínimas bases para la discusión.

Un programa de lucha de carácter nacional es importantísimo porque rompe con esa idea construida desde la burguesía, el oportunismo y quienes sólo desean reformar el capitalismo, de que el movimiento socialista-comunista es incapaz de plasmar sus propuestas y de trabajar bajo las mismas.

Los socialistas-comunistas tenemos propuestas para el país, tenemos claridad de la sociedad que queremos construir, sabemos qué queremos para el pueblo en general y para quienes nos oprimen.

Los socialistas-comunistas tenemos propuestas para los obreros, los campesinos, los asalariados en general, los indígenas, los maestros, los trabajadores de la salud… Tenemos propuestas para nuestra clase e incluso la clase pequeñoburguesa del campo y de la ciudad, tan golpeada estos últimos años por la profundización del neoliberalismo en nuestro país.

Los socialistas-comunistas no pensamos sólo en nosotros ni primero en nosotros, pensamos en el conjunto de las clases sociales que conforman nuestra sociedad, en el mundo material que nos rodea y en la naturaleza, y nuestro fin último es que las clases sociales desaparezcan y el ser humano recupere la relación armónica con lo que Marx llamó la naturaleza exterior al hombre, de la cual éste forma parte, la parte consciente.

No hemos querido difundir por medios electrónicos nuestro programa, le hemos dado importancia a la distribución impresa por medio de la agitación, porque nuestra prensa es el puente entre las personas que se comunican para la reflexión y para organizarse. El reparto de mano a mano nos obliga a estudiar nuestro propio programa, a ligarlo con la realidad inmediata de quienes nos escuchan, con sus necesidades y sus anhelos; esa forma de reparto nos permite confrontar la justeza de nuestro programa al vivir su aceptación, rechazo o indiferencia.

Cierto, nuestro reto más importante es que más personas abracen nuestro programa y lo hagan suyo para luchar, para exigir y para construir nuevas relaciones sociales y de producción.

Estamos en ese esfuerzo, también estamos conscientes de que la clase burguesa no tendrá piedad si nuestras demandas se encarnan en el pueblo inconforme, de que la pequeña burguesía anti neoliberal nos lleva la delantera y se burla de nuestros esfuerzos, los minimiza, pero al mismo tiempo los aprovecha, pues sus mentes más lúcidas leen la inconformidad y las demandas que expresamos los socialistas-comunistas y hoy enarbolan banderas a las que ellos mismos renunciaron.

“Para muestra basta un botón”: ahora se proclaman acérrimos enemigos del outsorcing y de la subcontratación, los condenan. Pero lo que no dice esa pequeña burguesía es que siendo gobierno, desde ya un lejano 1996, ella misma aplicó este tipo de contratación laboral, ademas de que la siguen manteniendo en las delegaciones donde gobiernan, claro debidamente maquilladas.

Esta pequeña burguesía desea como siempre que los socialistas-comunistas pongamos la vida y ella con sus gobiernos administren la lucha, la vida y la muerte de quienes lucharon de manera más consecuente contra la clase burguesa en el poder.

De nosotros depende que no sea así. De nosotros depende forjar los caminos difíciles de la unidad ideológica, política y organizativa del proletariado de la ciudad y el campo, para dejar de ser la minoría más consecuente en la lucha contra el neoliberalismo y el capitalismo y pasar a ser la mayoría más consecuente en la lucha contra el capitalismo, capaz de construir el socialismo y de involucrar en esta titánica labor al resto de los oprimidos y explotados.
No nos gusta perder, como dicen algunos filósofos de moda, no nos gusta lo pequeño, como dirían algunos otros analistas políticos renombrados. Nosotros luchamos para vencer y venceremos igual que en noviembre de 1917 lo hizo el pueblo ruso al derrotar a su clase burguesa, venceremos y transformaremos el planeta entero.

¡Luchar con dignidad, con el pueblo organizado, luchar hasta vencer!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección EDITORIAL del No. 21 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), en circulación desde el 11 de septiembre de 2016.

Contacto: 
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