México. Trabajo cotidiano, parte de nuestra formación política

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El pueblo no es insensible. La pobreza se agudiza, el hambre se ensaña con los más indefensos y, además, la injusticia, el abuso y la impunidad se han vuelto algo normal, cotidiano: son como las heces fecales que vuelan en el ambiente y penetran todo, infectan todo, destruyen de golpe o poco a poco lo sano que encuentran a su paso.

El pueblo lo sabe casi sin necesidad de leer el periódico y conocer con exactitud las modificaciones a las leyes y códigos que hacen legal lo que antes era ilegal, pues ¿quién no sabía en la sierra de Chihuahua, Sinaloa, Guerrero, Oaxaca que el Ejército mexicano comete cateos sin órdenes, detiene, tortura, desaparece y ejecuta extrajudicialmente? ¿Quién no sabe en las ciudades cómo la delincuencia está siempre vinculada a las corporaciones policiacas? El hecho de que haya algunos intelectuales que apenas lo descubrieron no significa que el pueblo lo ignore todo.

Si ya vivíamos en una dictadura de clase con formas aparentemente democráticas que permitían legitimar a los gobiernos en turno, hoy vivimos la consolidación de una dictadura que no necesita ya de esas formas.

El poder militar de la clase burguesa ha roto el cascarón y no ha nacido un pollito, sino una serpiente (con perdón de las serpientes) con grandes colmillos y potente veneno. El poder militar de la clase burguesa se ha quitado el disfraz y por fin ha logrado lo que venía pidiendo desde hace por lo menos seis años: que les otorgaran funciones policiacas de manera legal.

El ofrecimiento de perdón por un acto de tortura intenta ocultar los miles de casos de tortura por los cuales no sólo deberían pedir perdón, sino ser juzgados, pues torturar no es como robar por hambre o tomar un pan, una manzana o una playera de algún centro comercial. No, señoras y señores, torturar nunca podrá ser comparado con otro delito menor cuyo daño queda resarcido con disculpas.

Y en medio de esta realidad cada vez más atroz, el pueblo construye sus formas de resistencia, el pueblo intuye que si no se defiende y defiende sus intereses perecerá aplastado por la nueva ola de supuesto progreso que destruye todo lo que no le es útil para obtener ganancias, plusvalía y, en general, reproducir el capital.

El pueblo consciente tiene bien claro que los empresarios son sus verdugos y que éstos no podrían serlo si el gobierno no fuese quien le ata las manos al pueblo para entregarlo indefenso, para dejarlo sin ninguna posibilidad legal de defensa de sus bienes y de su propia vida.

Es en esta realidad más adversa aún que la parte del movimiento independiente que enarbola el socialismo y el comunismo como banderas continúa discutiendo el cómo fortalecerse y convertirse en una opción que arranque de las manos del reformismo y oportunismo el movimiento social e incorpore a más personas a la lucha por sus derechos y por el socialismo.

El debate nunca es fácil ni dócil, pero es necesario hoy más que nunca. Por eso celebramos el debate realizado en la ciudad de Puebla el 16 y 17 del pasado mes de abril, entre algunas de las organizaciones de carácter independiente, democrático que luchamos por el socialismo y el comunismo.

De manera general, a nosotros nos enriquece este debate, pues pone sobre la mesa problemas concretos que no debemos perder de vista para seguir avanzando de manera firme. Además, nos llama a pensar, a reflexionar sobre nuestra práctica y lo hecho hasta hoy para encontrar nuestras debilidades e insuficiencias e intentar resolverlas en función del crecimiento de nuestra organización y del movimiento socialista en general.

Varios de los temas los hemos abordado ya en nuestro FRAGUA, pero eso no quiere decir que estén agotados, seguiremos escribiendo sobre cómo entendemos la coordinación, la relación entre lucha económica y lucha política, sobre el oportunismo y las formas de acotarlo y derrotarlo, sobre la caracterización económica de nuestro país, entre otras cosas.

Seguiremos trabajando sobre la base de la agitación, la propaganda y la organización; del estudio y de la práctica transformadora. El pueblo es inteligente y sabe reconocer a quienes estaremos y estamos a su lado en los momentos más difíciles y a quienes sólo los ven como cosas, como objetos que pueden poseer y que les reditúan ganancias políticas.

Nuestro trabajo cotidiano, nuestro comportamiento día con día, nuestro ejemplo es la otra parte de la formación política que no puede sustituir ningún texto de Marx, Engels, Lenin, Ricardo Flores Magón ni de ningún revolucionario o del mejor de los revolucionarios.

El pueblo intuye que los cambios profundos no vendrán de quienes pretenden “humanizar” el capitalismo, pero también es cierto que las fuerzas socialistas y comunistas no somos lo suficientemente fuertes para que esa intuición se convierta en certeza al conocer nuestras propuestas políticas, económicas y sociales.

Por lo anterior, nosotros, la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP) nos encontramos realizando la tarea de difundir lo más ampliamente posible nuestros programas de lucha. Ya hemos recibido críticas que agradecemos y estamos seguros de que las críticas desde la teoría y desde la práctica nos harán crecer y forjarnos como hombres y mujeres capaces de luchar día con día por la liberación de la clase proletaria y de toda la sociedad del brutal dominio económico y político de la burguesía.

¡Contra el despojo, la explotación y la opresión, resistencia, organización y lucha por el socialismo!

 

NOTA: Este artículo fue publicado como EDITORIAL del No. 17 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), en circulación desde el 23 de mayo de 2016.

Contacto:

olep.contacto@gmail.com
fragua.olep@gmail.com

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