México. “¡Sus megaproyectos nos están matando!”; marchan en defensa del territorio y la vida en Hidalgo

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Demián Reyes

¡Hay que descentralizar todo! (ya no queremos más al ser humano en el centro). Ego —> eco. Allá en los ‘ranchitos’ de Hidalgo, las comunidades también hacen de las calles su escenario de inconformidad -pa’ que retiemblen sus anti-centros la tierra-. Es de urgencia que estas manos jóvenes y seniles carguen una y otra vez las mantas -y los pedazos improvisados de cartón- que gritan: “¡hey, sus megaproyectos nos están matando!”. Muestra irrefutable de que vale más ser chairo que agachado. Para la naturaleza no hay segundas oportunidades (a menos de que un Wall-E nos salve en los próximos años). Muere ella, morimos nosotros.

La marcha da inicio (aunque la defensa de la vida siempre ha estado en marcha). San Luis Tecuautitlán. Maquixco, Zimapán, Cholula, Tizayuca van al frente. Sembrar, no matar. A los extremos, la Policía Municipal en camionetas, motocicletas y otros -como si no nos diéramos cuenta- irradiando autoridad con sus radioS y tomando fotografías con el smartphone que papá-gobierno les obsequió (de lo contrario, ni tendrían). Tierra y libertad. Una madre destrozada toma el micrófono y le dice a los de “Derechos Humanos” (sus tan cacareados disfraces institucionales que prolongan la individuación sobre la ética colectiva) que su hija enfrenta una enfermedad terminal por la contaminación minera en su municipio. ¿Cuántos pequeños en todo el mundo no estarán así?, o… ¿cuántos de nosotros no estamos ya enfermos por culpa de la superestructura y no nos hemos dado cuenta? (y luego dicen que el capitalismo genera “progreso”…).

Epazoyucan toma la batuta: “recahazamos la contaminación del agua, tierra y aire”; la historia nos dicta que no es algo nuevo, llevan 190 años siendo basurero. Pero pus’ sí, si somos basura para los de arriba, no sorprende que nuestro territorio se convierta en basurero. El contingente se encuentra con otro que partió de otro extremo de la ciudad. “¡Es la unión de los pueblos lo que nos hará triunfar”, en efecto, pero antes es necesaria la ruptura colectiva con los que no nos permite avanzar: partidos políticos, falsas dirigencias, retóricas legistas, envidias, orgullos, falta de voluntad y de disciplina. Desde las ventanas de la PROFEPA se asoman unas cuantas oficinistas. No sale el procurador poque íbamos en bola. He ahí el Minos de la democracia representativa: conceder a unos cuantos el ejercicio de la política; olvidar que todos-somos-uno (material y existencialmente). “Esos que protestan” clausuran el edficio con pegatinas que les costará trabajo quitar de sus fachadas.

Vamo’ de regreso, ahora hacia el Poder Ejecutivo. Ya casi 5 horas. Las gotas de sudor recorriendo las mejillas (hasta pareciese que el sol era un ‘infiltrado’). “No queremos opciones, queremos soluciones”. Atemorizados, los empleados del poder cierran sus puertas. La fenomenología de los revoltosos.

“Poder Ejecutivo del Estado”, no son sólo 4 palabras que aparecen en 154,436 documentos que 1769 oficinistas arreglan con un broche de mariposa en los 543 estantes de las oficinas del gobierno; tampoco es una manta de 5 x 1 metros que recubre sus instalaciones; es el monopolio de la vida a la manera de guillotina que ejecuta (sí, de asesinar) la tranquilidad de las comunidades (si se trabaja todo el día para ganarse la papa, ¿al menos merecemos eso, no?). Esto es el terror extractivista (tan sólo vean en estas mantas de protesta, queridos lectores, los resultados de la toxicidad empresarial en los rostros desfigurados, taladreados y traqueteados por la corrupción del que podrían ser presa los vecinos hoy afectados).

Es tiempo de poner a la naturaleza en el centro. Sin ella, no hay algo, no hay nada, no hay, no.

 

Fotografías: Demián Reyes

Publicado el 08 de Diciembre de 2016 en:

http://rupturacolectiva.com/sus-megaproyectos-nos-estan-matando-marchan-en-defensa-del-territorio-y-la-vida-en-hidalgo/

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