México: Stephanie y Claudia… Dos feminicidios más

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No, no sé quién eras, ni siquiera pienso, me dueles tanto, porque al verte a ti, estoy viendo las dolorosas muertes de la mayoría de nosotras.

Claudia Macías de 38 años, madre de cuatro, vivía en el Estado de Chihuahua, descrita por la prensa local, como una mujer trabajadora que solo quería sacar adelante a sus hijos de 19, 7, 6 y 3 años, una mujer como muchas que existen en México que día a día salen a laborar para ganar algo que les permita sobrevivir, Claudia como muchas de nosotras quería mejorar la vida de sus hijos, enseñándoles a luchar por lo que querían y que con esto aprendieran que nadie se los va a dar solo ellos.

A Claudia, se le observa una sonrisa franca en la única foto que tres medios locales publicaron, de cabello largo, sus ojos dejan una sensación de soledad, no, no era guapísima, era bella, era una mujer buscando ser feliz.

Claudia, también como la mayoría de los seres humanos buscaba una pareja, un hombre que la acompañara, no que la mantuviera porque Claudia, sabía trabajar toda su vida lo hizo, solo pretendía encontrar a aquel que se compartiera con ella, que la tomará de la mano y la acompañara en este sinuoso viaje que es la vida llena de bemoles, y que en compañía es más agradable vivirla.

Sin embargo, las parejas de Claudia no eran las ideales, los hombres que llegaron a su vida la maltrataban física y psicológicamente, logrando con esto que ella se alejara y siguiera su vida siempre sobreviviendo.

Alonso, su última pareja le dio varios disparos en el pecho, en la madrugada del 1 de agosto, después la llevo a la Cruz Roja y ahí la dejó abandonada momentos después Claudia, dejó de existir, con todo el dolor de saber que esta vez no logró alejarse a tiempo, seguramente con la carga y el sufrimiento de dejar en la orfandad a sus 4 hijos.

Stephanie Magón Ramírez, de 24 años, madre de un pequeño, casada en Cali Colombia, llegó a la Ciudad de México, en el mes de abril, buscaba tener más trabajo, era modelo y además estaba estudiando comunicación social en su país de origen, vio a México como el trampolín para llegar a pasarelas internacionales.

Stephanie, era muy hermosa, y se puede observar en las decenas de medios nacionales que han mostrado sus fotografías, incluso existe un video en el periódico reforma donde se observa en todo su esplendor la belleza de Stephanie.

Luego de haber trabajado la madrugada del sábado fue vista según algunos medios digitales en mal estado, la última vez que la vieron con vida fue a las 5 de la mañana del sábado 30 de julio, una hora después la encontraron desnuda, con varios golpes, muerta en la calle, en un primer momento se dijo que fue asesinada, en otro que se “cayó” del edificio.

Dos dolorosas muertes, que se siguen sumando a la interminable lista de feminicidios o “asesinatos de mujeres” en este país de la impunidad, donde por un lado el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, asegura que ni una muerta más en un discurso bastante convincente.  El pasado 8 de julio, declaró «exhortó a los procuradores y fiscales estatales de todo el país a atender de manera prioritaria los delitos de violencia de género, e incluso a investigar como feminicidio cualquier muerte de mujeres que no sea accidental.»

Como discurso es bueno, sin embargo, los feminicidios no se detienen, a diario son asesinadas entre ocho a cuatro mujeres, y el discurso bien gracias, y la empatía de parte de las autoridades solo se logra si nos «hincamos» frente a ellos.

Hace mucho dejó de preocuparme la falta de acción de estos personajes, pero me vuelve a sorprender la respuesta de la sociedad y de los medios de comunicación.

¿Por qué?… Seguramente usted no se detiene a leer todos los días las notas rojas en todo el país para intentar solo como ejercicio detectar los feminicidios diarios que existen, no, porque esas notas lo único que arrojan son asesinatos de «malandros y de gente que se lo merecía».

En este texto intento hacerle extensivo mi sentir; prácticamente todo el país sabe del asesinato de Stephanie, pero no del feminicidio de Claudia. Y el cuestionamiento vuelve a ser el mismo, por qué nos inclinamos en denunciar solo algunos casos, por qué nos soslayamos solo en mostrar nuestra indignación selectivamente.

La fama, o la ocupación, la nacionalidad, el estatus económico, hasta el aspecto físico, no determinan, quien debe o no ser «publicada» en grandes medios de comunicación, tampoco determina si debemos mostrar o no nuestra indignación en algunas y dejar invisibles al resto.

¿Se imagina usted lo dignificante que sería escribir sobre las historias de vida de todas las mujeres que han sido asesinadas en México?, visualizarlas, dignificarlas, y dejar de ser selectivos.

Me duele la muerte de Stephanie, la de Claudia, Karina, Monserrat, Leticia, Karla, Rocío, Verónica, María, Diana, Guadalupe, Patricia, Dolores… De las decenas de desconocidas y con todas deberíamos de exigir esclarecer sus asesinatos.

No, no creo la versión de que Stephanie se cayó sola, es muy fácil para las autoridades desestimar su asesinato, así como es increíble que la Fiscalía General de Chihuahua, declarará que, “la ahora occisa había sido víctima de maltratos físicos y psicológicos por parte de los padres de sus cuatro hijos”.  Si ellos lo sabían ¿por qué no hicieron nada por Claudia?

Es necesario que aprendamos que todas somos mujeres, que a cualquiera nos pueden asesinar y sí, mi locución ya suena repetitiva, pero es la verdad, no logramos entender que su hija, su hermana, su madre, su esposa, su amiga, vecina o enemiga, pueden ser Stephanie, o Claudia, que pueden ser encontradas asesinadas tiradas en la calle, o, asesinadas por sus parejas.

¡BASTA YA!… no podemos seguir solo denunciando algunos casos, cuando hay cientos, debemos entender que tenemos la urgente necesidad de visualizarlas, y exigir que pongan ya un alto a tanta crueldad contra las mujeres.

No conocí a Claudia, ni a Stephanie, solo sé que son mujeres, que algún sujeto las mató y de una manera sádica e inhumana.

Ya me cansé México… Ya me cansé de que sigamos tan impávidos y siendo cómplices silenciosos de tanta impunidad.

agosto 2016

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