México. Luchar contra el neoliberalismo, es luchar contra el imperialismo

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NUESTRO PUEBLO HA TENIDO UNA HISTORIA DE LUCHA contra las potencias mundiales que nace con la propia invasión del continente. Desde Xicoténcatl II “el Joven”, señor tlaxcalteca quien decidió hacer la guerra en contra de los españoles antes de someterse a su dominio; pasando por Cuauhtémoc o Jacinto Canek hasta llegar a la época de la independencia con hombres y mujeres como Leona Vicario, Miguel Hidalgo, Gertrudis Bocanegra o los heroicos esfuerzos de nuestro pueblo en las invasiones norteamericana y francesa en el siglo XIX saliendo avante gracias a la entrega de personajes como Ignacio Zaragoza y los chinelos rojos quienes enfrentaron al ejército más fuerte del mundo usando hasta las piedras que encontraban a su paso.

Todas estas luchas conforman nuestro largo legado de resistencia ante el invasor. Hoy en día esta herencia de lucha sigue presente, y así será hasta lograr la verdadera independencia, democracia y soberanía popular: el socialismo.

Actualmente nuestro país vive una coyuntura interesante, el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lleva poco menos de año y medio en el poder; según sus dichos ya estamos en el periodo postneoliberal. Al mismo tiempo, el mundo entero se encuentra sumido en una pandemia que ha puesto de relieve cómo las políticas económicas neoliberales que convirtieron los derechos sociales en servicios comerciales no pueden enfrentar este escenario y para muestra tan sólo las dolorosas más de 40 mil muertes registradas en EUA por Covid-19 frente a las 36 muertes en Cuba o los cero contagios y cero decesos en Corea del Norte; demostrando que el socialismo salva vidas y el capitalismo deja morir a los más pobres.

En este contexto, hablar de imperialismo es de suma importancia porque las contradicciones entre las diferentes clases y los intereses de los grandes capitalistas a nivel mundial se muestran a flor de piel.

Para explicar, AMLO representa a la pequeña burguesía con ciertos aspectos antineoliberales o, en otros términos, busca reconstruir el capital monopolista de Estado en ciertas ramas de la producción, principalmente en lo concerniente a la industria energética (petróleo, gas, electricidad). Estas políticas económicas tratan de solventar los efectos más negativos del neoliberalismo sobre el pueblo.

Uno de los resultados del neoliberalismo en nuestro país es que las seis personas más ricas tienen más recursos que el 50% más pobre; esta absurda desigualdad deriva de la preferencia del capital monopolista transnacional por sobre todo lo demás mediante la privatización de la industria nacional, tan sólo ver quiénes son estas personas más ricas y de qué son dueños: 1.- Carlos Slim, 52,100 millones de dólares; dueño, entre otras cosas, de banco Inbursa y América Móvil, la empresa privada que más gana en México y que tiene presencia en 18 países de América y ocho de Europa, era empresa pública; 2.- Ricardo Salinas Pliego, 11,700 millones de dólares, dueño de Grupo Salinas con presencia en Estados Unidos y América Latina, cuenta con servicios financieros (Banco Azteca), entretenimiento (Tv Azteca, antes la televisora estatal Imevisión) y comercio minorista (Elektra); 3.- German Larrea 11,000 millones de dólares, dueño de Grupo México (venta de ferrocarriles mexicanos), la tercera empresa más importante del mundo en producción de cobre y la novena empresa que más gana en nuestro país; 4.- Alberto Baillères, 6,400 millones de dólares, dueño de Grupo Bal que tiene desde minería con Peñoles hasta servicios financieros (GNP seguros, Profuturo), medicina (Médica Móvil), educación (ITAM) y ventas minoristas (Palacio de  Hierro); 5.- María Asunción Aramburuzabala, 5,600 millones de dólares, dueña de Tresalia Capital (compañía especializada en inversiones); Aramburuzabala ha pasado del capital financiero al industrial y la farándula (siendo parte de los consejos de Grupo Modelo, Televisa, América Móvil, Banamex, ICA…) y 6.- Juan Francisco Beckmann, 4,300 millones de dólares, es dueño de José Cuervo (beneficiado con dinero de la Secretaría de Turismo), el mayor productor de tequila en el mundo (el tequila es uno de los 20 productos que más exporta México).

De estos cinco hombres y una mujer únicamente Germán Larrea y Juan Francisco Beckmann no tienen participación directa en bancos; los demás representan a la perfección la unión del capital industrial y el financiero.

Al mismo tiempo vemos que varios de estos burgueses están en la lista de las 10 empresas que más ganan en México: Pemex (estatal), América Móvil (Carlos Slim), Walmart de México (Sam Walton, EUA), Comisión Federal de Electricidad (estatal), FEMSA (José Antonio Fernández Carbajal), General Motors de México (Mary Barra, EUA), Alfa (Armando Garza Sada), Fiat Chrysler Automobiles (John Elkann, EUA), Cemex (Rogelio Zambrano).

Todas estas empresas y empresarios forman parte del gran capital monopolista transnacional que se benefició de la apertura sin medida de mercados, con el cierre o venta de la industria mexicana, con el abandono del campo, con los distintos tratados de libre comercio y destrucción de los derechos laborales. Acabar con el neoliberalismo significa, también, acabar con el negocio de estos empresarios nacionales y extranjeros pues para ellos la única patria es el dinero.

Por eso, la lucha contra el imperialismo significa luchar contra la burguesía que está destruyendo nuestro país, que se roba nuestros recursos naturales, que explota a miles de trabajadores y endeuda a otros millones; que sus prácticas monopolistas realmente se terminen porque ¿cuántos de nosotros no hemos visto caer pequeñas tiendas cuando llega Walmart o los Oxxo de FEMSA? ¿Cuántos campesinos han muerto por oponerse a los megaproyectos mineros? ¿Cuántos trabajadores no son explotados o quedan lisiados en las armadoras de autos?

Es cierto, las medidas monopolistas de estado de AMLO limitan la ganancia y los negocios de algunos de estos burgueses multinacionales en ciertos aspectos, pero también les sigue beneficiando en otras ramas de la producción. Por eso, únicamente será el pueblo organizado quien enfrente de manera real y directa a estas empresas pues son ellos quienes impusieron las reformas neoliberales, quienes colocaron a sus voceros e integrantes en el gobierno (Ricardo Monreal, Alfonso Romo o Esteban Moctezuma, por mencionar algunos) y hoy quieren seguir chupando la sangre del pueblo.

Nuestra lucha ahora más que nunca debe ser para que todos ellos regresen lo robado, eso incluye impuestos, así como las propias industrias que se quedaron gracias al saqueo neoliberal; porque la industria nacional debe florecer para mejorar la calidad de vida del pueblo.

Sabemos que eso puede exceder los límites del gobierno pequeño burgués, pero somos nosotros, los trabajadores, quienes debemos impulsar esos cambios. Demostrar que lo único que nos hará verdaderamente libres es un sistema económico donde no puedan existir los multimillonarios, donde todo el pueblo se vea beneficiado de la producción, donde exista justicia y democracia, donde decidamos nuestro destino: el socialismo.

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la Editorial del No. 53 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Mayo, 2020.

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