México. Los trabadores subcontratados del IPN y el COVD-19

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La situación que hemos vivido los trabajadores y los sectores populares a partir de la pandemia provocada por el COVID-19, no ha sido la mejor, ya que la herencia de las políticas neoliberales ha provocado que seamos nosotros quienes la pasemos peor en estos momentos. Por ejemplo, la subcontratación en materia laboral sigue siendo para muchos trabajadores el pan de cada día, es decir, los bajos salarios, la carencia de estabilidad en el empleo, la falta de asistencia médica y de todo lo que implica la seguridad social sigue vigente, lo que ha generado que en tiempos de la pandemia no se pueda acceder a las medidas y recomendaciones del sector salud, como es el “quédate en casa”. Es así como se ha visibilizado de mayor manera el nulo interés que tienen los patrones respecto a la salud  y a la propia vida de los trabajadores, quienes tienen que asistir a laborar sin medidas básicas de seguridad e higiene en el trabajo.

Las consecuencias y los peores efectos de la pandemia nos han llegado a todos los sectores populares, de una u otra manera, hemos sufrido cambios en nuestra vida cotidiana y hay quienes hemos sufrido la pérdida de algún familiar, amigo, compañero de trabajo o de personas cercanas.

Un ejemplo de ello, fue la lamentable muerte de Maximino Casimiro, trabajador del área de jardinería de la ESIME Culhuacán, ocurrida el pasado 24 de mayo a causa de haber contraído COVID-19. Como se sabe, los trabajadores de intendencia y de jardinería del IPN son subcontratados, es decir, son hombres y mujeres desprotegidos laboralmente, sin seguridad social, sin estabilidad en el trabajo y con bajísimos salarios, que si sumamos eso con la situación actual de la pandemia, da como resultado que sean ellos los más vulnerables de sufrir sus consecuencias, mientras la empresa contratista sigue haciendo más rica y el IPN evade su responsabilidad laboral con los trabajadores de intendencia, jardinería y de mantenimiento.

Fue precisamente la carencia de derechos laborales, de medidas de seguridad y de equipo necesario lo que hizo que Maximino perdiera la vida. Por si fuera poco, la empresa y la jefa de limpieza además de no respetar las medias de seguridad emitidas por las autoridades sanitarias, responsabilizó a las trabajadoras de intendencia en caso de estar contagiadas, pues ante la preocupación del personal de intendencia de que también pudieran contraer el virus debido a que convivieron con el compañero, la jefa les dijo: “que tendrían que estar haciendo ustedes con el de jardinería, si son de intendencia.”

Los trabajadores de intendencia y jardinería que son los más pobres y los que han estado en el abandono gracias a la subcontratación, siguen laborando en el IPN sin protección y los cuidados necesarios para evitar contagios de COVID-19. La empresa no ha ofrecido información y capacitación a los trabajadores, y mucho menos mostró interés para el cuidado de aquellos que sufren hipertensión o diabetes, ya que aún con los padecimientos de esas enfermedades las trabajadoras seguían laborando.

El cuidado en estos momentos de los trabajadores no sólo implica que tengan vigente su sistema de seguridad social y que se les entregue el quipo necesario para su protección ante el virus, también implica de manera urgente terminar con esas formas de subcontratación que tanto han lastimado a los trabajadores y ahora los hace sumamente más vulnerables.

El respeto de los derechos laborales y el fin de la subcontratación es la forma real y necesaria para cuidar en estos momentos a los trabajadores que con tanto esfuerzo, trabajo y dedicación han hecho posible el funcionamiento de la ESIME. No más empresas y subcontratación que niegan derechos a los trabadores de intendencia, jardinería y mantenimiento.

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