México. Las diferentes tácticas de la burguesía

Ingreso Vital, un engaño más

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Aunque la clase burguesa es única y aunque no tiene contradicciones antagónicas con el gobierno de López Obrador, pues ambos buscan el fortalecimiento y continuidad del capitalismo, existen agrupamientos políticos diversos en su seno y existen diferencias políticas y económicas con el actual gobierno, pues no todos los integrantes de la clase burguesa están de acuerdo con ciertos cambios en la política económica que les afectan en sus intereses económicos inmediatos.

Estas diferencias o contradicciones no antagónicas son el fundamento de las diferentes tácticas que diferentes agrupamientos políticos de la clase burguesa han adoptado ante el actual gobierno.

Ya vimos cómo las agrupaciones burguesas empresariales aglutinadas en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) presentaron sus “68 ideas para robar”; ahora veremos cómo la burguesía por medio de agrupamientos políticos como el partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, en coordinación (o complicidad) con OXFAM, que dice no pertenecer a gobierno alguno y por tanto no tener intereses de clase, lanzan una propuesta que hasta es atrayente para una parte de la sociedad.

Mientras el CCE lanza una propuesta para que su Estado los salve como antes, la propuesta que impulsan estos partidos, centros de estudios y organizaciones que se dicen no gubernamentales van dirigidas fundamentalmente a “salvar a la parte de la sociedad más vulnerable y desprotegida”. ¡Cómo si antes de la pandemia esa parte de la sociedad no hubiera existido ya!

Pero expliquemos ahora la propuesta que llaman Ingreso Vital:

El 21 de mayo 23 organizaciones firmaron un boletín explicando que apoyaban a diferentes diputados para que se acordara un: “Punto de Acuerdo sobre Ingreso Vital , presentado el pasado miércoles 20 de mayo y respaldado por 124 legisladoras y legisladores de seis fracciones parlamentarias (Morena, MC, PAN, PRI, PRD, PES y una diputada independiente), propone implementar transferencias directas a todas las personas que se encuentran en grave riesgo alimentario o de salud y que no cuentan con otros apoyos sociales.”

Vale la pena hacer la lista de diputados que impulsaron dicho punto de acuerdo y cómo valoran las organizaciones ese hecho: “presentado por las diputadas Laura Angélica Rojas Hernández (PAN), Martha Tagle (MC), Lorena Villavicencio Ayala (Morena), Verónica Juárez Piña (PRD), y por los diputados Porfirio Muñoz Ledo (MORENA), Juan Carlos Romero Hicks (PAN), muestra la capacidad de sumar esfuerzos para lograr consensos.” Esta iniciativa también fue presentada en el Senado por medio del partido MC.

¿Será ésta la unidad con la que sueñan los integrantes del CCE o con la unidad que desea Morena y se expresa por medio de su periódico Regeneración?

Si bien López Obrador afirma que la ultraderecha y la ultraizquierda se tocan, este ejemplo nos muestra que de verdad quienes se alían son la pequeña burguesía demócrata con la ultraderecha burguesa ¿o no?

Sigamos, las organizaciones aportaron a la iniciativa datos, con esos datos se elaboró la “exposición de motivos” del punto de acuerdo que se presentó en el Senado. Esos datos ilustran la gravedad de la pobreza, la miseria, el desempleo, el empleo informal, la falta de acceso al derecho a la salud y a la vida digna.

Retomemos algunos datos para el conocimiento de nuestros lectores: “I. México vive inmerso desde hace décadas en una espiral de desigualdad social. De acuerdo con los datos más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2018 había en México 52.4 millones de personas en situación de pobreza y más de 9 millones en pobreza extrema. A este contexto, se añaden los indicadores de carencias sociales, también evaluados por el mismo Consejo, en donde destaca la falta de acceso a la seguridad social de más del 70 % de la población mexicana.

Mientras tanto, la pobreza por ingresos, que se mide a partir de la Líneas (sic) de Pobreza por Ingresos, también diseñada y estudiada por el CONEVAL, es un factor de rezago social de gran magnitud en México: el 61 % de la población recibe ingresos por debajo de dicha Línea, que incluye los bienes de la canasta básica alimentaria y no alimentaria.

Así pues, en la última década, si bien México ha logrado disminuir sensiblemente los niveles de pobreza extrema, la realidad es que se ha perpetuado una estructura de desigualdad que impide a millones de mexicanas y mexicanos ejercer sus derechos y libertades a plenitud.” (Página 1).

Terrible panorama descrito y una conclusión verdadera, pero incompleta, veamos: “en la última década […] se ha perpetuado una estructura de desigualdad que impide a millones de mexicanas y mexicanos ejercer sus derechos y libertades a plenitud.”

¿Qué creó y perpetúa esa estructura de desigualdad? Diez años atrás vivíamos bajo el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa del Partido Acción Nacional (PAN), pasamos por el sexenio de Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ya casi cumplimos año y medio de gobierno de Andrés Manuel López Obrador del partido Morena.

Lo claramente común en los sexenios del PAN y del PRI es que se profundizó el neoliberalismo. En la actualidad, se plantea desde el ejecutivo el abandono de esa política económica y el cambio por una que le permita construir un “Estado de bienestar igualitario y fraterno…”. Así lo conceptualizó López Obrador en su ensayo titulado La nueva política económica en los tiempos del coronavirus.

Pero todavía existe algo en común de este gobierno con el de los sexenios anteriores: el sistema económico y social capitalista, sistema que le permitió a Manuel Espinosa Yglesias ser un banquero que dejó su influencia reaccionaria y conservadora en Puebla y el país.

El capitalismo es el sistema económico y social que se fundamenta en la explotación del hombre por el hombre, este sistema es el responsable de crear las estructuras de desigualdad, pues mientras los grandes medios de producción sean propiedad privada la riqueza que produce la fuerza de trabajo explotada no podrá ser distribuida de manera equitativa.

La forma de producir que priva en el capitalismo dio origen al proletariado, a millones de personas que no tienen nada para sobrevivir más que su fuerza de trabajo (física e intelectual). El capitalismo, sostenido por el Estado de la clase dominante en todo el mundo (la burguesía) existe y se perpetúa con base en la desigualdad.

Sin desigualdad no podría existir el capitalismo, es por eso que la propuesta de Ingreso Vital que es a primera vista una propuesta bien intencionada y hasta buena, en realidad es una propuesta que busca perpetuar las estructuras de desigualdad que no menciona o que sólo deja entrever existen en la distribución de la riqueza y no en la producción de la misma.

El objetivo real de esta propuesta es, por un lado, presentar a los agrupamientos políticos de la burguesía y a la burguesía misma como una clase interesada en mejorar la vida de los trabajadores en estos momentos de crisis económica y pandemia, y por el otro, enarbolar una bandera política en contra de un gobierno, que si bien no atenta contra la propiedad privada de los grandes medios de producción, no los beneficia como los anteriores.

Sería bueno conocer por qué no existieron propuestas de este tipo cuando vivimos en México las consecuencias del famoso “error de diciembre” de 1994, cuando una gran crisis capitalista provocó desempleo, suicidios entre trabajadores, deudores de la banca y un “Fobaproa”: un rescate a los bancos privados con dinero del pueblo y gracias al trabajo de éste.

Los agrupamientos políticos que lanzaron la propuesta de Ingreso Vital consideran necesario que se legisle, que quede en la ley establecido este apoyo que sería por tres meses con una cantidad mensual de $3,696.60.

Ganarse a los trabajadores, presentarse como sus salvadores para ocultar que quienes hoy hacen esta propuesta son responsables de sostener y justificar la existencia de las estructuras de desigualdad cuyos resultados ellos mismos describen. Ese es el objetivo real de esta propuesta.

Sin embargo las estructuras de desigualdad no se podrán derrumbar con leyes que las perpetuán o que legalizan las migajas que dan al pueblo, las estructuras de desigualdad sólo se podrán derrumbar cuando se transforme las relaciones de producción, cuando dejemos de producir de forma capitalista: basados en la explotación de unos pocos seres humanos sobre millones; las estructuras de desigualdad se derrumbarán cuando derrumbemos el sistema capitalista, cuando los trabajadores avancemos en nuestra capacidad de organización y arranquemos de las manos de los empresarios burgueses los medios de producción.

Avanzar en nuestra historia sería barrer con el neoliberalismo sin atorarse en el Estado benefactor, que ha demostrado ya que sólo suaviza, por decirlo así, la explotación, que apunta a hacer más equitativa la distribución de la riqueza sin tocar la propiedad privada de los grandes medios de producción que ocasionan la desigualdad por medio de la explotación y la apropiación privada de la riqueza que se produce.

El límite de la transformación real y profunda en México está determinada por el grado de organización y conciencia proletaria que la clase trabajadora logre desarrollar, desearíamos avanzar de un golpe hacia el socialismo y la democracia popular, pero en la lucha de clases no todo avanza en línea recta, a veces es en zigzag, por ello debemos tener claridad en que las contradicciones entre los agrupamientos burgueses o entre estos y la pequeña burguesía demócrata y reformista no son antagónicos, y que eso es lo que debemos explicar y desvelar ante los ojos del pueblo, para que este arribe a la conclusión de que las mejoras inmediatas no podrán transformarse en mejoras permanentes si las clases oprimidas no asumen que su labor es transformar de raíz el capitalismo.

¡Arrancar el neoliberalismo de raíz para construir el socialismo!

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