México. La burguesía y el “sálvese quien pueda”

Ni la burla perdonan

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EL PANORAMA QUE HA SALIDO a la luz a partir de la contingencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19 ha revelado, por un lado, la solidaridad del pueblo y las labores titánicas que enfrenta nuestro sistema de salud y, por otro, el verdadero interés de la burguesía. Los grandes empresarios de nuestro país hoy berrean por estabilidad, pero para nosotros su “estabilidad” significa someter los intereses y vida de nuestra clase trabajadora a sus necesidades. Por ello, en este artículo de FRAGUA veremos qué han dicho y cómo debemos hacerles frente a sus palabras llenas de desprecio por la vida del pueblo trabajador.

Hoy parte de la clase burguesa, hecha carne y hueso en sus voceros Carlos Salazar Lomelí, representante del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y Gustavo de Hoyos Walter, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), está empeñada en defender “lo suyo” y oculta sus intereses bajo el argumento de defender el beneficio del pueblo mexicano. ¡Vaya farsa de estos individuos! Pues no pueden hablar hoy del interés para el pueblo cuando ellos se enriquecen a costa de nuestras largas jornadas de trabajo, cuando ellos viven a expensas de nuestra salud, tiempo y vida misma.

Carlos Salazar Lomelín es un empresario de Monterrey que ha ocupado distintos puestos en el ramo empresarial: fue director de la Cervecería Cuauhtémoc y de la refresquera Coca-Cola FEMSA, la mayor embotelladora de Latinoamérica, de la que es accionista mayoritario. Hoy este burgués pone el grito en el cielo por los planes del gobierno de apoyar a los sectores más necesitados, personas que trabajan en el sector informal y no pueden sostenerse ante la cuarentena. ¿Cómo es posible rescatarlos a ellos y no a los empresarios “altruistas”? En consecuencia, el CCE presentó un plan para rescatar a las empresas que se aglomeran en el Consejo.

A Salazar Lomelín se le “olvida” cómo una de sus empresas, FEMSA, no otorga derechos laborales a sus trabajadores de la mayor cadena de tiendas que hay en nuestro país, Oxxo, a quienes se les paga 1.43 salarios mínimos, cuando se estima que para poder vivir de forma digna se necesitan al menos cuatro salarios mínimos, mientras que la empresa embotelladora tuvo ingresos en 2019 por 194 mil 471 millones de pesos, un aumento del 6.7% comparado con el año anterior. A pesar de todo, hoy Carlos Salazar habla con descaro acerca de los derechos del pueblo y se nota preocupado por la población, pero es notorio que él y sus empresas no hacen lo propio por sus trabajadores.

Por su parte, la Coparmex ha argumentado que es una “falta de respeto” hacia el sector empresarial, “que se encarga de la generación de empleos en nuestro país”, que no haya un plan para “ayudarlos” ante la crisis. También menciona que en otros países hay un mayor apoyo a los empresarios, pero que en nuestro país viven con inestabilidad. Mayor farsa no puede representar la confederación que preside Gustavo de Hoyos, quien propuso que el gobierno debe dar 97 millones de pesos a los empresarios para su propuesta “salarios solidarios”, en la que exigen que el gobierno subsidie los salarios que las empresas aglutinadas en esa confederación pagan a los trabajadores. El cinismo se les sale por los poros, hoy exigen, pero si se trata de que paguen sus deudas, no lo hacen. La “solidaridad” de la clase burguesa sólo se expresa en que ellos no pierdan.

Por más que estos empresarios digan en sus comunicados, como el del CCE emitido el 6 de abril, “siempre hemos puesto a los trabajadores, sus familias y al país como nuestra prioridad”, es inevitable reírnos y ver que en la realidad sucede todo lo contrario, que hoy los trabajadores viven con inestabilidad acerca de su porvenir, viven con la angustia de si llegarán a la quincena, pues millones de mexicanos no tienen el lujo de hacer compras de pánico y sobrellevar la cuarentena. ¿Cuántos no pertenecen a los millones que tienen que trabajar más de ocho horas diarias?

Es obvio que estos rufianes y sus comunicados son palabras vacías que no significan mucho para nosotros los trabajadores, son sólo eso: palabras sin sentido. Es muy fácil hablar del beneficio común cuando formas parte de ese reducido grupo de millonarios en México, los mismos que acumulan millones de dólares en riqueza, mientras nosotros los proletarios no tenemos acceso digno al agua, centros de salud adecuados, posibilidad de adquirir suministros de la canasta básica, jornadas de trabajo y salarios dignos.

Claro, el CCE, Coparmex, Canacintra, Conaco y Concamin son la burguesía que hoy dice velar por la integridad de las familias de México, pero son esos mismos que adeudan 50 mil millones de pesos al Sistema de Administración Tributaria (SAT). Además, ahora los muy mustios declararon que no pagarán ese dinero, pues la crisis los ha dejado “mal parados”, ¿es en serio? Eso mismo deberían hacer con todo el pueblo que no puede hoy pagar sus impuestos, pues viven de forma precaria. La hipocresía de la burguesía no tiene límites.

La clase burguesa siempre piensa en ella por más que su discurso sea en beneficio de todos, por ello nosotros desde la clase trabajadora y organizados podemos hacerle frente a gente como Salazar Lomelí o Gustavo de Hoyos, que con una mano en la cintura se sienten ofendidos y no pagan los impuestos que hoy en día servirían para duplicar el gasto en salud, en construcción de hospitales o en el sueldo de personal médico. Todo esto puede ser realizado, pero sólo en un nuevo sistema económico donde la riqueza y las empresas sean administradas por los trabajadores, es decir, en el socialismo.

Nosotros como Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP) sabemos que aun en tiempos de cuarentena es importante seguir informados y organizados, hoy es más claro que las empresas, propiedad de los burgueses, deben ser expropiadas en beneficio del pueblo y que sus millones que han ganado en estos años de explotación sean del pueblo y para el pueblo. Por eso, te invitamos a descargar FRAGUA desde nuestra página en Facebook y compartirlo con vecinos, amigos, compañeros de escuela o trabajo y luchar por la vía que nos llevará a la vida digna, la vida en el socialismo.

 

¡Contra el despojo, la represión y la explotación;

resistencia, organización y lucha por el socialismo!

 

 

*NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la portada del No. 53 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Mayo, 2020.

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