México. Juicio a Emilio Lozoya, juicio al capitalismo

Burgués ladrón, estafador y delincuente

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JUZGAR AL RÉGIMEN NEOLIBERAL es juzgar al capitalismo, juzgar a Emilio Lozoya debería significar juzgar a la clase burguesa, a todos sus integrantes.

El pasado 12 de febrero de 2020 fue arrestado el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, en una mansión con un costo de 50 millones de dólares en la Costa del Sol, ubicada en Málaga, España. Este personaje de la política mexicana y saqueador se encontraba prófugo de la justicia desde 2019, y aunque medios de comunicación informaban de dónde pudiese estar, fue hasta este mes cuando fue arrestado. Pero, ¿por qué era buscado Emilio Lozoya?

En números anteriores de FRAGUA ya hemos hablado de este delincuente mexicano (disfrazado de funcionario honorable), quien es uno más de los responsables de profundizar el neoliberalismo y uno más de sus beneficiarios.

Este señor es autor intelectual de la trama de “apoyos” a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto (EPN) en 2012 por parte de la constructora internacional de origen brasileño Odebrecht. Según investigaciones de diferentes periodistas, esa empresa (conocida en el mundo como la reina del soborno) dio cinco millones de dólares para la campaña del expresidente, de los cuales unos se fueron a la bolsa de este vulgar ladrón. Ya como presidente, EPN lo nombró secretario de Pemex de 2012 a 2016, desde donde facilitó licitaciones a empresas para las que trabajó y a las que dieron dinero para la campaña del expresidente.

Otro negocio irregular fue la compra, por parte de Pemex, de Agronitrogenados y Grupo Fertinal, empresas del Estado que Carlos Salinas de Gortari había vendido a empresarios privados, quienes las quebraron, las dejaron inservibles y luego, en complicidad con funcionarios como Emilio Lozoya, las volvieron a vender al Estado con sobreprecio. Otro cómplice de esta estafa más al pueblo mexicano es Ricardo Salinas Pliego (empresario que está en el Consejo Asesor Empresarial del actual gobierno).

¿Y todos los delitos los cometió solo? Por supuesto que no, el fraude y el enriquecimiento ilícito fue la política de todos los sexenios neoliberales y, si le rascamos un poco más, de todos los gobiernos al servicio de la burguesía y el imperialismo norteamericano.

El capitalismo es el sistema económico-social que les permite a este tipo de delincuentes (entiéndase burgueses) acrecentar sus riquezas montados en la miseria de la mayoría de la población. Estos exgobernantes, que al mismo tiempo son grandes empresarios y grandes delincuentes, son quienes defienden los intereses de los empresarios que hoy se hacen los chistositos comprando cachitos para la rifa del avión presidencial.

Es necesario saber que Emilio Lozoya, quien además recibió sobornos de Altos Hornos de México (AHMSA), propiedad de Alonso Ancira, continuó sus operaciones financieras trianguladas después de abandonar Pemex mediante la creación de una nueva empresa. En 2016 fundó Grupo Interamericano de Financiamiento para el Desarrollo, SAPI de C.V. y desde ahí hizo negocios con exfuncionarios de Pemex.

Para muchas personas, la detención de Lozoya simboliza un golpe contundente a la llamada “mafia en el poder” y es resultado de la “guerra contra la corrupción” comandada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO); sin embargo, Lozoya es tan sólo uno de los delincuentes, ladrones, estafadores, terroristas de Estado, responsables de la miseria del pueblo y de las miles de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, torturas y detenciones arbitrarias.

Si la investigación y el castigo contra este delincuente no significan el juicio y castigo para todos los empresarios y funcionarios autores intelectuales y beneficiaros del neoliberalismo en el país desde hace más de 36 años, sólo será una muestra del miedo y las vacilaciones de quienes dicen luchar contra el neoliberalismo.

Miedo a la gran burguesía, a esos que nombraron la oligarquía financiera que secuestró al Estado; miedo a la columna vertebral de la injusticia: las fuerzas armadas militares, paramilitares y policiacas; miedo a crear leyes que no sólo juzguen a un régimen en abstracto, sino a las personas responsables de la larga noche de terror contra el pueblo y que pretenden perpetuarla con actos de represión política, como lo sucedido en Chiapas, el día 16 de febrero, en contra de la caravana de familiares y organizaciones que luchan por la presentación con vida de los 43 estudiantes detenidos y desaparecidos en Iguala, Guerrero, hace ya casi seis años.

El régimen neoliberal no es un individuo al cual se le pueda juzgar, es el conjunto de personas que lo sostuvieron y aplicaron. Una política económica neoliberal no es una señora a la cual se le pueda reclamar; es el conjunto de medidas económicas, políticas y sociales que la clase burguesa trasnacional diseñó para seguir aumentando su riqueza y el saqueo de los Estados Unidos, principalmente a costa de la explotación: de la vida de millones de seres humanos.

Juzgar al régimen neoliberal es juzgar al capitalismo, por ello, juzgar a Emilio Lozoya debería significar juzgar a la clase burguesa, a todos sus integrantes.

Los millones de dólares robados al pueblo de México y a otros países tal vez puedan recuperarse en estos juicios donde están involucrados burgueses españoles, brasileños, norteamericanos y hasta rusos; pero la vida del pueblo trabajador, explotado y oprimido no se podrá recuperar nunca y, por ellos, por los que nos arrancaron por medio del terrorismo de Estado, por los que nos arrancaron por la falta de alimentos o medicinas, por los que han muerto en el desierto por cruzar la frontera, por nuestra clase proletaria sangrada y desangrada de varias formas por la burguesía rapaz y sanguinaria, por ellos debemos luchar para arrancar de raíz el neoliberalismo ¡Neoliberalismo nunca más! La justicia social y la igualdad sólo serán posibles cuando el pueblo trabajador y explotado sea gobierno y sea dueño de los medios de producción (de las empresas), los administre y planifique la producción social.

¡Arrancar el neoliberalismo de raíz; construir el socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la Portada del No. 51 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Marzo, 2020.

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