México: Hegemonía, poder y periodismo

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I

Es conocido que en este mundo regido por la economía de mercado y la lógica de ganancia por encima de todo, se valora el trabajo del hombre principalmente por la utilidad práctica que tenga. Por ende, el pensamiento crítico se desecha por considerársele inservible, al mismo tiempo en que se ve a los intelectuales críticos como seres que no aportan nada útil a la sociedad.

En esta sociedad lucrativa las ideas no son rentables. Por eso en la enseñanza básica y media superior se recorta la impartición de las materias generadoras de pensamiento (literatura, historia, filosofía), para que las disciplinas favorables al mercado sean estudiadas a fondo. Para beneficio del mercado han proliferado las universidades privadas, asegurando así, las demandas de fuerza de trabajo, mientras los gobiernos recortan a las universidades públicas los recursos económicos y obligan a la población a optar por la educación privada.

El pensamiento crítico y el periodismo comprometido y autentico son necesarios para observar la realidad social y preguntarnos el porqué de nuestra condición, nos ayudan a reflexionar las políticas y proyectos económicos que marcan el devenir del país, la crítica nos manifiesta la necesidad imperante de la solución de los problemas.

Esta solución, no se encuentra en el ocultamiento de la realidad, como hace el discurso ideológico –pretendido hegemónico- que busca la perpetuidad de la forma política-económica a la que sirve, que en nuestro caso mexicano es la capitalista. No comprenderemos el presente, ni lo podremos trasformar, si no reconocemos la existencia de una historia oculta que nos impide ver de forma completa la realidad, compuesta de contradicciones, de explotación y marginación resultado del acontecer histórico del capitalismo.

 

II

En México las últimas décadas de lucha trazan el camino a la posibilidad y demuestran la necesidad de un periodismo organizado en torno a los oprimidos basado en la independencia del poder, y por tanto, de acción con respecto a los intereses privados. Las acciones emprendidas desde años atrás contra los intereses sociales, no sólo afectaron las condiciones de vida de la mayoría del pueblo, sino que también impactaron en el pensamiento, conduciéndolo en muchos casos, a la adopción de teorías de moda que plantean el fin de toda utopía o de todo proyecto transformador de la sociedad, dejando de esta forma la vía libre para la ideología dominante que se pretende hegemónica. Por este motivo es difícil pretender construir una alternativa social, sin retomar la lucha de ideas, que acompañe a los movimientos actuales a lo largo del planeta, como Martí apuntará “trinchera de ideas vale más que trinchera de piedras”. Día a día en todos los rincones del mundo estas palabras del prócer cubano se materializan sin que la gran mayoría se entere, por ser excluidas de los grandes consorcios comunicativos (prensa, radio, tv e internet), los poderes hegemónicos pretenden dejarnos en el olvido y en la desmemoria.

La actual crisis deja en claro la necesidad de construir un mundo mejor, para ello la lectura y discusión de ideas son indispensables, como parte del accionar transformador que todo ser consciente de su realidad debe realizar, el periodismo autentico contribuye al debate con sus valiosas aportaciones para la construcción de una sociedad mejor, pues a pesar de que la dictadura del capital está en crisis, ello no garantiza que demos paso a una mejor sociedad. Esto sólo se puede a través de la praxis colectiva, y para ella, se necesita indispensablemente un periodismo que acompañe y genere reflexión en la sociedad y contribuya a la generación de ideas.

 

III

Vivimos tiempos de ruptura y de construcción, el desprestigio que han alcanzado los partidos políticos (de todos los colores) era inimaginable unos años atrás, la falta de confianza en el sistema judicial y descrédito a la mayoría de los medios de comunicación, abren paso a la construcción y consolidación de nuevas formas de organización social y comunicación, que se van articulando desde una perspectiva crítica e incluso escéptica a todo lo existente hasta ahora.

Muchos ejemplos tenemos de la forma en que se busca imponer la hegemonía del poder, muchos ejemplos de manipulación mediática vivimos a diario, tan solo de manera reciente el doloroso caso de los 43 estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, ha generado una serie de manipulaciones y mentiras con el fin de acallar la demanda de aparición y ha pretendido engañar a la sociedad. Este ejemplo a nivel nacional, pero desde luego a nivel local o internacional, la manipulación mediática está continuamente pretendiendo distorsionar las realidades, pensemos en Venezuela, Cuba y un sinfín más de muestras.

Han convertido nuestra realidad en una farsa a través de muchos medios de comunicación, que cómplices de los poderos reducen nuestras vidas a simples personajes de telenovela, donde se nos dicta como sentencia bíblica el papel que cada uno de nosotros debe jugar en el concierto social, únicamente dependiendo de la clase a la que pertenezcamos. Los moldes perfectamente confeccionados deben ser rellenados por los individuos de manera acrítica, salirse de los esquemas establecidos es, sin duda, una ofensa mayor. Así lo fue en la Inquisición, así lo es hoy, se criminaliza la protesta social y la organización de los de abajo para defender sus derechos y luchar por mejores condiciones de vida.

 

IV

Este sistema ha vaciado de ética a la palabra, ha exentado de todo compromiso a aquel que, desde arriba, la enuncia. La palabra en el discurso capitalista pierde su cualidad de garante de un compromiso social, haciendo del discurso un conjunto de palabras vacías y mentiras que se pierden o generan desmemoria.

Para finalizar, expresamos nuestra admiración para quienes desde diferentes trincheras hacen posible el periodismo autentico, comprometidos rompen bloqueos mediáticos, y contribuyen a conformar sociedades más críticas y reflexivas, contribuyendo así, al mejoramiento social.

En un mundo donde se busca ser importante antes de ser útil a la sociedad, el periodismo autentico es ejemplo por su ética de compromiso social. ¡Honremos al periodismo reponiéndole a la palabra su función transformadora y comprometiéndonos con la igualdad, la justica y la libertad!

 

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