México. En las conciliaciones el pueblo pone los muertos

Maquilas en Ciudad Juárez

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“¡LA MAQUILA TE ANIQUILA! ¡Queremos vivir!” son algunas de las consignas que se pueden leer en las cartulinas de los obreros que salieron a marchar en Ciudad Juárez, Chihuahua y otros estados fronterizos, para exigir a las autoridades que las maquiladoras no reanudaran actividades. Sus voces no fueron escuchadas: el gobierno del estado de Baja California reabrió las maquilas el primero de mayo, tras una revaloración del gobernador Jaime Bonilla en la que las empresas que fabricadoras de televisores, autopartes, etc. son esenciales.

Algunas empresas del norte del país se tuvieron que esperar hasta el 13 de mayo, cuando las autoridades federales nombraron a las industrias automotriz, minera y de la construcción como actividades esenciales para todo México. La forma de regresar estaría bajo las reglas de la “nueva normalidad”, que entró en vigor el 18 de mayo, las empresas abrieron con todas las condiciones para que los obreros “estén a salvo”. Sin embargo, las maquiladoras son el caldo de cultivo perfecto para el Covid-19 y eso no les importa a los empresarios, para la clase burguesa la vida del trabajador únicamente interesa si produce.

En Baja California, de los más de 500 muertos por coronavirus, arriba de 400 eran obreros de la industria maquiladora, mientras que en Ciudad Juárez, hay más de 100 obreros muertos, y es posible que en los estados fronterizos haya cifras de trabajadores muertos que no estén registradas (por diferentes motivos). Estos números irán en aumento, pues tan sólo en Ciudad Juárez existen cerca de 300 plantas maquiladoras que emplean a poco más de 300 mil personas que con todo y miedo regresaron a sus trabajos.

Muchos de ellos regresaron después de estar un tiempo en cuarentena, esto debido a que las empresas pararon labores unos días, algunas por falta de insumos y otras por los escándalos de contagios y brotes comunitarios. Los obreros regresaron a las maquilas con el temor de contagiarse y terminar muertos como muchos de sus compañeros de trabajo, pero también temen morirse de hambre, pues las empresas para no perder dinero enviaron a sus trabajadores con un 60% o 50% del salario, lo que equivale a recibir menos de 3 mil pesos al mes, a otros les dieron “vacaciones” sin goce de sueldo y los menos “suertudos” fueron despedidos.

La decisión de incluir a las maquilas como esenciales se debe a varios factores, entre los que más llaman la atención es la subordinación hacia el imperialismo de los Estados Unidos (EU); México restringió muchas actividades con la campaña de “Susana distancia”, pero la presión de grandes empresas y del Pentágono no se hizo esperar, el 22 de abril la Asociación Nacional de Manufactureros de Estados Unidos, que representa a 327 firmas, envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador para solicitarle equiparar las industrias esenciales de México con los sectores catalogados como críticos en Estados Unidos, “a fin de evitar interrupciones en la cadena de suministro y de producción en las industrias”, pues sus actividades son consideradas vitales para garantizar la seguridad, la economía y la salud pública ante la pandemia. No sólo recibió esta carta como presión, el embajador de EU en México, la subsecretaria de Defensa de EU, hicieron su parte. Por lo que el gobierno federal no tardó mucho tiempo en darles luz verde para que reanudaran actividades de manera legal.

Empresas como Foxconn, Aptiv, Johnson Controls, Anbec, Bombardier, Caterpillar, Cargill, Daimler, Honeywell, Nucor, Raytheon, Bosch, Procter and Gamble, 3M, ArcelorMittal, Hisense, Collins Aerospace, Newell Brands, Sharpie, Paper Mate, Foxconn, Emerson, Toro, Tecma, Keytronic, Siemens, Arneses Automotrices, Sistemas Integrados, Werner Company, Regal y Lear Corporation, son algunas empresas con capital gringo, que aprovecharon las oportunidades que brinda nuestro país, como los salarios bajos, falta de seguridad social y laboral, largas jornadas de trabajo, etc., para reducir los costos de producción y elevar sus ganancias; además de esto los estados fronterizos quedan muy cerca de nuestro vecino, cuentan con excelentes vías de comunicación y como cereza del pastel pueden exportar sin pagar impuestos gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (antes TLCAN). Por estas razones no es casualidad que Baja California, Nuevo León, Chihuahua y Sonora sean los estados con más maquiladoras de exportación en México, de acuerdo con cifras del INEGI.

Muchas de estas empresas recurrieron a trucos baratos para seguir laborando durante esta emergencia sanitaria, desde encerrar a sus trabajadores dentro de las fábricas para que los inspectores no los vieran, mantener ocultos los casos de Covid-19, mentir en el diagnóstico a los trabajadores que iban al centro médico de las empresas, diciendo que tenían una simple gripita o una alergia… todo con tal de no parar actividades, pues sabemos que la ganancia la obtienen de la plusvalía que genera la fuerza de trabajo de los obreros y eso es lo único que les importa.

Los empresarios mexicanos tampoco se quedaron callados, la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) se unió a la voz de EU para abrir las industrias. El presidente no se quedó callado y justificó la decisión de declarar esencial a la minería, la industria automotriz, y la construcción como actividades esenciales, declaró en su conferencia matutina que de lo que se trata es de “conseguir los equilibrios entre lo sanitario y lo económico, y sí se puede cuando prevalece el interés general”. Sin embargo, sabemos que esto no se trata de un interés general, se trata de un interés de la clase burguesa por no perder un céntimo de sus fortunas, se trata de privilegiar la ganancia sobre la vida. Les pregunto, ¿quiénes se benefician con la reapertura de las maquiladoras?

El presidente siguió: “es buscar el justo medio de las dos posturas y eso es lo que estamos haciendo”. Esta posición conciliadora del gobierno al final, ¿a quién beneficia? No se puede estar en un punto medio, la conciliación de intereses entre los proletarios y los burgueses sólo existe en la mente de la pequeña burguesía, pues la realidad nos demuestra una y otra vez que es imposible, porque al final quien pierde con este “equilibrio” es el pueblo trabajador.

Como hemos visto, esto no se trata de voluntades, el Covid-19 sólo vino a demostrar que el neoliberalismo y el capitalismo están derrotados moralmente, pero no materialmente, eso le toca hacerlo a la clase trabajadora de manera organizada. Así como le toca luchar por crear un sistema de producción que privilegie la vida sobre la ganancia, un sistema socialista y de democracia popular; por ello los invitamos a que conozcan las propuestas de nuestra organización frente a esta pandemia y que también conozcan nuestro Programa Mínimo de Lucha.

 ¡Contra el despojo, la represión y la explotación;

resistencia, organización y lucha por el socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la portada del No. 54 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Junio, 2020.

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