México. El precio de la vida

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I

¿Cuánto vale la vida y quién le pone precio? Parecieran preguntas absurdas pero son tan necesarias en nuestro país, la vida se ha desvirtuado, se le desvaloriza. Una más anuncian los medios de comunicación, la indignación crece en las redes sociales, los amigos y familiares lloran la pérdida, los hijos sufren la impotencia y ante la sinrazón, el poder bebe riendo con soberbia, OTRA MUJER ASESINADA, una más, otra y otra más, el feminicidio es tan común que se ha interiorizado, se criminaliza a la mujer, se protege el status quo patriarcal, los políticos se cubren entre ellos, limpian sus manos de la sangre, beben nuevamente con soberbia, se ríen, creen que la impunidad dura para siempre, olvidan que al fin y al cabo ellos igual son de carne y hueso, que lo que sube siempre termina por bajar y que el dolor del pueblo no tiene cura. Lo absurdo no lo es tanto en éste sistema, la vida tiene el precio que nosotros le pongamos, ¿hasta cuándo dejaremos de regatearla y la dignificaremos? El poder bebe y sonríe, quizás hoy sonríe más, otra mujer ha sido asesinada, ultimada en las puertas de su hogar, la vileza, la corrupción y la impunidad, todas juntas, se toman de la mano, no tienen reparo, el cinismo es su mejor careta, la vida tiene precio; ¿cuánto plomo equivale una vida? Hoy la vida nos ha costado lo que vale la impunidad.

II

La muerte pretende cubrir a la palabra y callarla, pero no hay forma de lograrlo, por más dolor que se implante, por más horror que gobierne, la voz de la crítica se enraíza en lo profundo de la sociedad, no hay silencio ante la muerte, por más impune que se vista la realidad, el ejercicio de la libertad no tiene precio. El asesinato de periodistas va en aumento, quien se atreva a denunciar, a investigar, a comunicar la realidad es sujeto de posible violencia, es susceptible de ser asesinado por cumplir con su trabajo ¿Y el poder? El poder sigue bebiendo y riendo, se burla como a diario lo hace, mas olvida que a la palabra el viento se la lleva y la esparce, la difunde y la reanima. Aquellos que apuestan al silencio se equivocan, son ellos los que no han aprendido ha escuchar el murmullo de un pueblo cansado, dolido, iracundo, no hay silencio cuando los pies descalzos se mueven, no hacen ruido, porque no se vive de la escena, se vive del quehacer. Los periodistas comprometidos dan su vida en este país, arriesgan lo que tienen para que cada uno de nosotros podamos estar informados, transgreden la lógica de éste sistema que le ha puesto a la vida precio, el precio del desprecio, de la infamia, de la muerte.

III

Se hace común, tan común, que es sorprenden lo común que se ha vuelto. El asesinato de mujeres y periodistas es tan común en México que sorprende lo común que es, ambos casos negados y callados. El feminicidio aumenta, no hay escudo que lo detenga porque la justicia no es un escudo, es un valor social que en nuestro país se ha prostituido, se le ha burlado al grado de negarse a sí mismo. Igual pasa con los delitos contra la libertad de expresión. Los periodistas son asesinados como si nada ocurriera, y de manera particular hay que observar que últimamente aumenta el asesinato de mujeres periodistas, ¿casualidad?, para nada, nada es casual, la muerte no lo es, en este país todo ocurre por una razón y en este caso es la razón simple de que al poder la vida, la mujer y la crítica no le importan en lo más mínimo. La vida tiene precio y para el poder es el precio del propio poder.

IV

La violencia de los hombres contra las mujeres es la muestra puntual de la lógica de éste sistema. Todo, desde las palabras hasta las leyes, tiene el tono masculino, o bueno, lo que se ha llamado masculino. Un hombre que asesina a una mujer sea cual sea su relación con ella simplemente sigue esa lógica, la de éste sistema cuya raíz patriarcal marca y dicta que lo que se atreva a discrepar, a cuestionar, a criticar debe ser aplacado, reprimido y violentado. Una mujer que ejerce sus derechos es criminalizada y perseguida por el sistema, una mujer que denuncia las atrocidades de esta sociedad es agredida por el sistema. Como macho herido el sistema tiende a protegerse, por ello, resulta tan fácil para muchos hombres ejercer violencia contra las mujeres, y desde luego, el sistema mismo se protege, niega el hecho y crea cualquier estrategia para disipar los hechos. Hablar de feminicidio en México es tan común y a la vez tan difícil, porque está tan interiorizado que resulta a simple vista algo común.

V

La vida tiene precio, uno muy caro y muy bajo. La agudización de la violencia es una alarma que lleva mucho sonando, la violencia contra la mujer es aún más preocupante y lleva también mucho tiempo siendo ejercida con naturalidad, y es por ello precisamente más preocupante. No podemos seguir con los brazos cruzados y las palabras mudas, no se puede continuar mirando y dando la vuelta a la hoja. Son tiempos definitorios para nuestra sociedad, son tiempos de reflexión y compromiso. La vida tiene precio, y la vida de la mujer aún más, pero no el precio que el poder y el sistema le han puesto. Tiene el precio más alto porque vale lo que vale la humanidad. La voz de los periodistas comprometidos encuentra en estas horas un mayor valor y utilidad. Tomemos conciencia y actuemos como sociedad, seamos humanos y valoremos la vida “para el bien de todos”.

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