México. El plan de seguridad de la CDMX

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Entre chapulines, represores y Guardia Nacional

EN JUNIO, CLAUDIA SHEINBAUM anunció que la Ciudad de México (CDMX) se sumaría a la estrategia de seguridad federal. Uno de los puntos más controversiales fue la incorporación de 2700 elementos de la Guardia Nacional (GN) a las tareas de vigilancia en las calles capitalinas, a pesar de que meses antes había advertido que esto no iba a suceder.

Del mismo modo, anunció la instalación de 14900 cámaras de seguridad, 1855 nuevas patrullas, 900 motopatrullas y 2500 bicipatrullas, así como la incorporación de 3000 nuevos policías y otros 5000 que vienen en camino.

También hubo relevo de algunos rostros en el equipo de seguridad: se integró Omar García Harfuch como titular de la Policía de Investigación, acusado de tener nexos con el narcotráfico en Guerrero y quien formó parte del grupo de Coordinación Guerrero durante la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. El también hijo de Javier García Paniagua, director de la Dirección Federal de Seguridad durante la “guerra sucia”, ha sido investigado por diversas violaciones a derechos humanos tanto por organismos nacionales como internacionales. Otro elemento que se sumó al equipo es Israel Benítez López, nuevo subsecretario de Operación Policial, acusado de extorsión y denunciado por Martí Batres de hacer campaña negra en contra del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) durante el sexenio de Miguel Ángel Mancera.

Además, hay que considerar en el equipo a personas como Ulises Lara López, vocero de la Procuraduría General de Justicia de la CDMX, quien fue director de las preparatorias del Instituto de Educación Media Superior con Mancera. Durante su mandato atacó los derechos laborales, despidió a 59 trabajadoras de intendencia por organizarse y luchar, creó un grupo porril de estudiantes pagados llamados “enlaces estudiantiles” y levantó demandas penales contra trabajadores por defender sus derechos. Ulises Lara fue quien salió a decir que las pruebas genéticas de la violación de la chica de 17 años por cuatro policías se perdieron; no hay que pensarle mucho para saber cómo se desempeñó durante su cargo en las escuelas con muchas chicas en ese rango de edad.

Dice y repite el presidente Andrés Manuel López Obrador que 80% del trabajo de seguridad es previo: es proveer salud, educación, trabajo y bienestar a las familias, con lo que estamos de acuerdo. Sin embargo, arrojar a la GN a ocho alcaldías de la CDMX, realizar cateos sorpresa en el metro y vigilar la entrada de las escuelas con armas largas, no parece privilegiar el bienestar y felicidad del pueblo, sino continuar con la lógica conservadora y neoliberal de la militarización y, peor aún, con chapulines neoliberales dirigiendo las cosas.

De igual manera debemos recordarle al presidente y a la jefa de gobierno que la “disciplina ejemplar” del ejército y la marina no ha sido tal en los últimos sexenios. Por mencionar un caso, en Tabasco la marina torturó sexualmente a varias mujeres, utilizando un guante que les cortaba la vagina, las extorsionó y acusó falsamente de ser narcotraficantes; y no olvidemos los 36 años de masacres neoliberales, como Tlatlaya y El Charco. Entonces, ¿ésas son las fuerzas que buscan combatir la inseguridad en la CDMX?

Es cierto, en las colonias sabemos que “la rata anda suelta”, que uno ya no puede andar seguro en la micro porque en cualquier momento se suben a asaltar. Que si vamos con un policía seguramente está coludido con los rateros o hasta peor, puede que nos robe o viole. Sabemos que la cosa está canija, la vivimos todos los días, pero la respuesta del gobierno ante la inseguridad no se aleja mucho de lo que ya habíamos visto.

Además, parece que el despliegue táctico de la GN tiene poco que ver con la incidencia delictiva y se enfoca más en criminalizar la pobreza. Por ejemplo, las alcaldías de Miguel Hidalgo y Benito Juárez tienen más carpetas de investigación que Iztacalco y Miguel Hidalgo, incluso más porcentaje de delitos de alto impacto que Tlalpan; sin embargo, en las dos primeras no se desplegará la GN, mientras que en Iztacalco y Tlalpan sí. Además, de las 10 colonias más peligrosas, sólo tres están en alcaldías vigiladas por la GN, pero en las cuatro alcaldías más pobres se desplegó la GN.

Es decir, parece que no se combate la raíz del problema, no se ataca la corrupción ni el delito en los lugares donde ocurren, sino que se golpea al pobre, porque seguramente sólo anda en el metro para asaltar y si va para las colonias ricas es para secuestrar. Además, hay que prevenir, pero sin molestar a quienes tienen mayor poder adquisitivo en la Ciudad o a los turistas.

En las últimas semanas hemos visto cómo los nuevos cursos y profesionalización de la policía no funcionan, pues si el de arriba es bueno nada garantiza que los de abajo lo serán. Por eso, para nosotros la respuesta no está en más cámaras, más tecnología ni mucho menos en la GN, cuyos elementos son herederos y partícipes de graves violaciones a derechos humanos contra nuestro pueblo.

Para nosotros el cambio verdadero pasa por echar abajo toda la estructura policial, militar y paramilitar que ha generado la violencia. Despedir, juzgar y castigar a toda la cadena de mando partícipe en los robos, violaciones, extorsiones; desde el perpetrador, pasando por el autor intelectual, hasta el último que lo haya encubierto o se haya beneficiado. No basta con quitarle los toletes y escudos a los granaderos y mandarlos al metro, pues seguirán con su conducta represora. No basta con hacer cambios estéticos y pintar las patrullas de verde, mientras lo que traen dentro sigue podrido.

Es urgente que se termine con la impunidad, es urgente que se retire la GN de la CDMX, es urgente que se juzgue y castigue a todos los que han herido al pueblo. Sí, necesitamos salud, trabajo, educación, vivienda y seguridad, y para ello también es urgente que nosotros, como pueblo trabajador, seamos quienes de manera organizada exijamos y ejerzamos nuestros derechos, porque el cambio verdadero no puede esperar a la buena voluntad del gobierno. La seguridad vendrá como resultado de la organización y de transformar este sistema económico, basado en la represión, el despojo y la explotación, por uno basado en la dignidad humana, por el socialismo.

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección Análisis del No. 46 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Septiembre-Octubre, 2019.

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