México. Alfonso Romo y el proyecto neoliberal

La mafia sigue en el poder

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ALFONSO ROMO GARZA, el actual jefe de la Oficina de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es uno de los empresarios que representan los intereses de la burguesía y es más cercano al gobierno. Él mismo expresó su papel en las estructuras de Estado al declararse “infiltrado de los empresarios”.

Uno de los objetivos del gobierno de AMLO, inscrito en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, establece: “Separar el poder político del poder económico”, en referencia a la complicidad con la que actuaron los gobiernos anteriores y los grupos empresariales para enriquecerse a costa del pueblo; sin embargo, el papel de Alfonso Romo indica todo lo contrario.

Basta con seguir su trayectoria, conocer su fortuna y su ideología para saber a qué clase social representa y cómo sus intereses fortalecen el sistema capitalista. Es así como caracterizamos a estos individuos que destacan en la clase dominante y son pieza clave del desarrollo del neoliberalismo en nuestro país.

Alfonso Romo Garza proviene de una de las familias más acaudaladas desde finales del siglo XIX. Su bisabuelo, Gustavo A. Madero, fue empresario y dueño de fábricas en diversas ramas de la industria; participó, junto a su hermano Francisco I. Madero, en la revolución de 1910, pero, sostenemos que, fueron fieles representantes de la naciente burguesía y traicionaron la Revolución al pactar su llegada a la presidencia y sofocar las rebeliones que aún se mantenían.

Con esta historia familiar, Alfonso Romo se formó en el Instituto Tecnológico de Monterrey como ingeniero agrónomo. Hoy destaca por su posición como uno de los hombres que posee grandes fortunas al amparo del poder económico y político. Se unió en matrimonio con la hija de Alejandro Garza Lagüera, nupcias que le permitieron asociarse con la familia Garza Sada, de quien ya hablamos en el FRAGUA 48.

En 1987 adquiere La Moderna, empresa dedicada a la producción y venta de tabaco que se benefició con las reformas privatizadoras del campo durante el gobierno de Salinas; en 1990 se anunció la quiebra de la paraestatal TABAMEX, misma que fue vendida a privados en 400 % por debajo de su precio; Alfonso Romo compró Tabacos Azteca, una de las tres empresas que conformaban la paraestatal, y así incrementó las fortunas de La Moderna y se posicionó del control absoluto de la industria en detrimento de los campesinos. En 1997 vendió la cigarrera a British American Tobacco.

Lo mismo sucedió con su empresa Seminis-División de Agrobiotecnología, compañía dedicada a la producción y mejoramiento de semillas, frutas y hortalizas, pues con el desmantelamiento de la Productora Nacional de Semillas (Pronase), propiedad del Estado, Seminis se consolidó hasta controlar el 22% del mercado internacional de semillas, lo que la posicionó en más de 150 países. En 2005 Seminis fue vendida a Monsanto.

Esos años de riqueza producto de las políticas neoliberales lograron colocar al empresario en la lista de los multimillonarios de Forbes de 1995. Aunque posteriormente y a la fecha no figura en dicha lista, no significa que no asuma un papel activo para garantizar sus intereses.

Romo diversifica su capital en otras ramas económicas. Una de sus principales firmas es Grupo Plenus, corporativo que agrupa sus actividades en los sectores de biología sintética, agrobiotecnología, educación y servicios financieros, con empresas como Synthetic Genomics, pionera en desarrollar los primeros organismos vivos artificiales; Enerall, dedicada a convertir suelos calcáreos (improductivos) en áreas de cultivo intensivo; Agromond, primer y más grande productor mundial de papaya maradol; Vector, la casa de bolsa más grande de México; Seguros Comercial América, una de las compañías de seguros más grande de Latinoamérica, entre otras. Recientemente incursionó en el sector salud al invertir 18 millones de dólares por 49% del capital de Médica Sur.

Durante el sexenio presidencial de su amigo Vicente Fox (2000-2006), Romo fue uno de los impulsores del Plan Puebla-Panamá (PPP); dicho proyecto, financiado por organismos internacionales, se planteó la construcción de una red de infraestructura y reorganización económico-social para el sur-sureste de México y más de siete países de Centro América, con el objetivo de detonar el “desarrollo y crecimiento económico”. Lo anterior ¿no les suena familiar? Exacto, El PPP es uno de los antecedentes del actual proyecto de AMLO.

No es casualidad que AMLO lo haya invitado a ser el ideólogo de su proyecto de nación y que hoy forme parte de su gobierno, tampoco lo es la continuidad de los proyectos de desarrollo de sur-sureste del país que se plantearon desde hace más de dos décadas por el capital trasnacional.

Hacemos notar que el gobierno no es independiente y representa las aspiraciones que la clase burguesa sostiene de sexenio en sexenio adaptadas a las condiciones actuales, y que Alfonso Romo impulsará los proyectos neoliberales a toda costa.

Por eso es importante preguntarnos a qué objetivos responden dichos proyectos y quiénes serán los principales beneficiarios. Responder a estas interrogantes nos ayudará a comprender el papel de personajes que participaron en diversos sexenios como orquestadores de planes económicos que los llevaron a consolidar monopolios y que hoy continúan sus planes en las nuevas condiciones económicas y políticas del país.

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección de Análisis del No. 50 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Febrero, 2020.

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