Metodos de tortura de la Policía española

El número de detenciones practicadas por este cuerpo policial no ha sido tan amplio como el de los restantes cuerpos que actúan en Euskal Herria, contamos con 20 testimonios o relatos de tortura que nos han hecho llegar algunas de las personas detenidas, incomunicadas y torturadas por este cuerpo policial.

Entre los métodos de tortura relatados por la mayoría de los y las detenidas por la Policía Nacional, vemos que se combinan los malos tratos psicológicos con los métodos físicos.

Entre los métodos más frecuentemente empleados, nos encontramos con constantes gritos desde el primer momento, amenazas , sobre todo con métodos de tortura más duros como la aplicación de los electrodos, la bolsa, con los seres queridos (detenerles, arruinarles la vida…), con el ingreso en prisión, amenazas de muerte, amenazas de violación…

A los detenidos se les impide la visión desde el primer momento, bien mediante la obligación de llevar la cabeza agachada y los ojos cerrados, bien mediante la colocación de alguna prenda de vestir suya por la cabeza, o bien mediante la colocación de una capucha.

En los constantes interrogatorios que sufren las posturas en las que les obligan a permanecer, buscan su extenuación física, en ocasiones obligándoles a permanecer de pie durante horas (incluso en el tiempo en que permanecen en el calabozo), en cuclillas o con todo el cuerpo apoyado sobre los dedos índices.

Los golpes que sufren también son constantes; golpes en la cabeza, tanto con las manos, como con diferentes objetos, listines periódicos enrollados, tirones de pelo, empujones, golpes con las manos huecas en los oídos, golpes en el cuello, en los genitales, en los riñones, en el estómago, patadas en los pies, en las espinillas… A un detenido le obligan a tumbarse sobre una mesa con medio cuerpo colgando, le colocan la camiseta por la cabeza provocándole la asfixia, mientras le golpean en los testículos.

También los detenidos han denunciado haber sufrido constantes cambios de temperatura de frío al calor de los interrogatorios al calabozo, y el impedimento de conciliar el sueño , por permanecer la luz del calabozo constantemente encendida.

También han sido objeto de vejaciones sexuales , como el ser obligados a permanecer desnudos, y ser amenazados con ser violados ("te vamos a hacer un desgarro rectal").

También nos han relatado haber sufrido simulacros de ejecución.

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